orientación emocional


El Perdón es un Proceso no un Evento de una Sola Vez

Leonor Andrade Castillo

¿Cuántas veces te has sentido atrapado en pensamientos recurrentes agotadores sobre el dolor que te causó una persona importante para ti?  ¿Cuántas veces una persona te ha herido y decides que está muerta para ti?   ¿Te ha pasado que un familiar o amigo cercano no estuvo para ti cuando más lo necesitabas y no lo puedes perdonar y cuando necesitan de ti, tampoco estás disponible para que viva en carne propia lo mismo que tú sufriste?   ¿Has querido vengarte o te has vengado de tu pareja, porque te fue infiel y te hirió en lo más profundo de tu corazón?    ¿No hablas con tu mamá o con tu papá porque no les puedes perdonar el daño que te hicieron?   

Un tema recurrente en nuestra vida es la dificultad para perdonar, ya sea a otra persona, a nosotros mismos o a algún ente mayor como un gobierno.  Por ello hoy quiero continuar reflexionando sobre el perdón, ya que la continuación de la cuarentena nos está dando la oportunidad de mirar hacia adentro y al tener menos interacciones sociales podemos darnos cuenta de lo que sentimos por nuestras diferentes relaciones, sean éstas de amistad o familiares, qué sentimos por nosotros mismos y si somos capaces de perdonarnos por algo que en algún momento hayamos hecho mal y haya herido a otra persona.

Según el maestro Thich Nhat Hahn, “no es posible perdonar hasta que nazca la compasión en nuestro corazón.  Aunque queramos perdonar, no podemos perdonar.  Para ser compasivos, tenemos que comprender por qué la otra persona te ha hecho eso a ti y a tu gente.  Tienes que ver que es víctima de su propia confusión, de su manera de ver el mundo, de su dolor, de su propia discriminación, de su falta de comprensión y compasión.”   

Es importante darnos cuenta de que la persona que nos hiere generalmente ha sido herida previamente:  El que hiere está herido.  Según el Dalai Lama es importante recordar que todos estamos interconectados, que somos parte de una gran red y somos espejos unos de otros y cuando se produce un cambio en uno de esos espejos, se refleja en todos los demás.

Perdonar no significa que vamos a eliminar los cargos.  Cuando perdonamos completamente todo y a todos entonces ya no necesitamos perdonar a nadie ni nada porque en lugar de juzgar comprendemos al otro y lo que lo motivó a hacer lo que hizo.  Según Donald En la mente de un maestro el entendimiento reemplaza al perdón y de esa manera nos convertimos en la fuente de amor incondicional. 

Yo he venido trabajando en el perdón desde hace varios años.   No me considero especialmente rencorosa pero sí tengo mi carga de rabia y dolor por cosas que otras personas me han hecho y me han herido.  A lo largo del tiempo he venido perdonando personas y eventos y también he ido aprendiendo a perdonarme a mí misma.  No obstante, hay algunos perdones que me han resultado especialmente duros y aún cuando he hecho esfuerzos considerables utilizando diferentes técnicas, están siendo un hueso duro de roer. 

Hace pocos días asistí a un entrenamiento sobre el perdón facilitado por Vishen Lakhiani en el que compartió un método que me ha parecido poderoso.  El método tiene como objetivo, no solamente que perdonemos, sino que el perdón nos sirva como trampolín para pasar al siguiente nivel de maestría y podemos comprender al otro y así no tener que perdonar. 

El método consiste en una meditación/visualización y consta de los siguientes pasos: Busca un lugar cómodo. Siéntate en una posición cómoda.  Cierra los ojos.  Imagina que te están masajeando la cabeza y te sientes relajado.  Amplia esa sensación hacia tus ojos.  Luego a tu cara en general que sentirás totalmente relajada.  A tu cuello.  Tu pecho.  Tus brazos y cada dedo de tus manos. Continúa ampliando tu sensación de relajación a todo tu cuerpo hasta llegar a tus pies.  

Una vez que te sientas todo tu cuerpo relajado: 1.- Identifica la persona o acto que vas a perdonar.  Visualiza a la persona en frente de ti.  Observa su expresión, la ropa que lleva, su postura, observa qué edad tiene.  Si te vas a perdonar a ti mismo, identifica qué edad tenías cuando cometiste la falta.  Esto es muy importante porque esa es otra versión de ti mismo, previa a quien eres hoy.  Así que identificarás la versión de la persona de X número de años.  .2.- Crea el espacio en el cual vas a conversar.  Escoge un lugar agradable, conocido y seguro para ti.  Puede ser una montaña, un parque, una playa, un parque, un jardín.  3.- Léele los cargos a la persona o a ti mismo, tal como si estuvieras en una Corte.  4.- Siente y deja salir la rabia y el dolor.  Durante 30 segundos a máximo 2 minutos, expresa tu rabia.  Puedes gritar y pegarle a un cojín para expresar tu rabia y tu dolor.  Puedes llorar.  Cuando se haya cumplido el tiempo debes parar.  5.- Piensa lo que has aprendido de ese evento.   Escribe 3 cosas que aprendiste de esta experiencia.  6.-Piensa acerca de cómo la otra persona pudiera haber sido herida en el pasado.  7.- Ve la situación desde su perspectiva, desde la visión de la herida que tiene.  8.- Perdonar para amar.  Imagina que la otra persona se está aproximando a ti y visualízate abrazándola con un abrazo fuerte.  Si no puedes abrazarlo es porque aún no has perdonado y deberás repetir el ejercicio de nuevo al día siguiente y el otro y el otro hasta que lo logres.   Puedes pedir la ayuda de un guía espiritual.  Podría ser un ángel, Jesús o algún personaje que tenga sentido para ti.  Una vez que hayas completado el proceso visualiza a tu Guía Espiritual y pregúntale si considera que has perdonado.  Si la respuesta es Sí es porque ya perdonaste y si es No es porque no has perdonado y debes repetir el ejercicio cuantos días sea necesario.  Una vez que hayas perdonado entonces habrás pasado al siguiente nivel: La Comprensión

Espero que este ejercicio te resulte tan efectivo como a mí.  Y si en algún momento te sientes herido recuerda que como dice Rumi la herida es el lugar por el que entra la luz.

23 01 2021