orientación emocional

Usemos el Miedo a Nuestro Favor

Si hay una emoción que se ha exacerbado con el Covid-19 es el miedo: el miedo a enfermarnos, el miedo a la muerte (la propia y la de nuestros seres queridos), el miedo a perder el empleo o el negocio propio que nos ha costado tanto esfuerzo, el miedo a no poder, el miedo a no saber cómo. El miedo se presenta como un mecanismo de protección frente a un peligro. Cuando sentimos miedo, nuestro cerebro suele llevarnos a enfrentar y luchar contra la situación, a huir en dirección contraria al peligro o a quedarnos paralizados.  

Esta semana estuve en un seminario de 5 días con Tony Robbins y se me quedó grabado un ejemplo de su vida que quiero compartir contigo hoy. 

A Robbins le gustan las carreras de carro y correr. Fue a ver a un famoso entrenador de corredores de carreras de carro, se montó en un carro con él y corriendo a 120 millas por hora vivenció como este entrenador evadió sin parpadear una pared que tenían en frente.  Por supuesto que casi se muere del susto, pero luego el entrenador le dijo que en cuatro días él también podría hacer lo mismo.  El entrenador tiene un sistema de entrenamiento en el que en un momento clave, le dará a un botón que desconectará una de las ruedas y por ende el carro empezará a girar sin control, y en ese momento, Tony Robbins debía encontrar la manera de no chocar contra la pared. Se montó en el carro y comenzó a aumentar la velocidad y se sentía seguro, y en un momento dado, ya cerca de la pared, el entrenador le dio al botón y el carro comenzó a girar… Tony sólo miraba pared y el carro iba directo a chocar… cuando de repente el entrenador le giró la cara para el otro lado y se la mantuvo así, a pesar de los esfuerzos de Robbins por volver la mirada a la pared… hasta que las manos de Robbins cambiaron la dirección del volante hacia donde estaba mirando, es decir, en dirección contraria a la pared y… no chocaron. 

¿Cuál es el aprendizaje de esta experiencia?  Debemos mantener nuestra mirada en el objetivo, en hacia dónde queremos ir y no en el miedo (que en este caso es la pared) porque si mantenemos nuestra mirada enfocada en hacia dónde vamos, todo nuestro cuerpo mantendrá la dirección hacia allá.  Si nos desenfocamos y te dejamos llevar por el miedo y mantenemos nuestra mirada en él, chocaremos de frente contra él y perderemos el objetivo. 

¿Cómo podemos transpolar este aprendizaje a lo que estamos viviendo hoy con el Covid-19?  Covid-19 es el equivalente de la pared contra la cual no queremos chocar. Tenemos entonces dos opciones:  O nos quedamos mirando el Covid-19 y el miedo que le tenemos y chocamos de frente con él, o identificamos para dónde queremos ir, a dónde queremos llegar y ajustamos y mantenemos la dirección de nuestro volante hacia allá.  Mira el miedo, identifícalo y luego enfócate en tu objetivo.

Esto puede significar objetivos como tener una mejor preparación física o que nuestro negocio se mantenga productivo o que nuestra relación de pareja sea fluida y conectada con el amor.   Nos toca enfocarnos en el objetivo y no en el miedo que le tenemos al Covid-19.  Eso no quiere decir que no voy a usar mascarilla o que me voy a exponer irrespetando el distanciamiento social.  Me estoy refiriendo a que, enfocados en nuestro objetivo, busquemos formas alternativas de lograrlo.  Supongamos que nuestro objetivo es mejorar nuestra preparación física: Tenemos la opción de hacer ejercicios con un entrenamiento en línea y ejercitarnos todos los días o podemos caminar dentro de nuestra casa o podemos hacer ejercicios con pesas que hagamos con artículos del día a día que tengamos disponibles, como por ejemplo un paquete de 1 kg de harina.    

Confía en ti y muévete. Pregúntate cuántas veces has superado a lo largo de tu vida, situaciones difíciles.  Conéctate con esa parte tuya, ésa que es fuerte, creativa, resiliente, que sabe que puede superar esta y cualquier otra prueba y toma acción.  El mejor antídoto frente al miedo es la acción enfocada.   Si por ejemplo tus relaciones con tus amigos se han visto afectadas por la pandemia, toma una acción: Decide conectarte con tus amigos una vez a la semana, saber cómo están, compartir lo que cada uno está viviendo y buscar maneras de apoyarse mutuamente.   Si tu negocio no está funcionando como quisieras, aprovecha este tiempo para revisar lo que no funciona y buscar formas nuevas de hacerlo, convérsalo con tu gente e identifiquen una estrategia para hacer los cambios que sean necesarios.   

Todo es posible.  Como dice Tony Robbins: “Es hora de llegar a ser consciente de tu poder y recordarle a todos los que te rodean que la raza humana es resistente, flexible y fuerte más allá de lo que imaginas. Lidera, no sigas. Descubre nuevas formas de innovar, crear y apoyar a otros que no pueden ver más allá del invierno. (…) Esta capacidad puede ser activada, así que vive la verdad hoy con todos los que están a tu alrededor. Así podremos resolver cualquier problema que enfrentemos. La raza humana siempre lo ha hecho, y siempre lo hará. Así que vive fuerte. Vive con fe. Vive con pasión.”


Rechazo y Autoestima

Leonor Andrade Castillo

“El amor a uno mismo es el comienzo de un romance que dura toda la vida.”  Oscar Wilde

El rechazo, aunque no lo creas, es una parte normal en la vida y a veces nos cuesta aceptar que no le vamos a gustar a todo el mundo.  

Todos nos hemos sentido rechazados alguna vez.  Nos puede rechazar una pareja (potencial o ya establecida), un amigo, un compañero de trabajo, nos pueden decir que no luego de una entrevista para un empleo que deseábamos conseguir o nos pueden decir que no a una aplicación para pertenecer a un equipo deportivo…hasta nuestro perro puede en un momento dado voltearnos la cara porque no quiere que lo besemos o lo apurruñemos en ese momento. 

Son innumerables las situaciones en las cuales nos podemos sentir rechazados y, literalmente, todos hemos sido y seremos rechazados más de una vez en nuestra vida.  El rechazo es parte normal en la vida y parte del camino hacia lo que queremos.  Si no tuviéramos estos bajones no tendríamos la oportunidad de aprender de ellos y tampoco nos sentiríamos en la cúspide cuando lo sí logramos lo que queremos.  

¿Te ha pasado que luego de que alguien te dice que no se te dispara esa vocecita interna que te critica y te dice que no estás a la altura, que si hubieses hecho esto o aquello no te estarían rechazando?  Que alguien te rechace no significa que no sirvas, que no seas lo suficientemente bueno y tampoco implica necesariamente que hayas hecho algo mal.   

¿Te ha pasado que estás en una relación de pareja y te esfuerzas por complacer a tu pareja, a todo lo que te pide le dices que sí, le haces los mejores regalos, cambias tus planes para atenderla, estás pendiente de tu pareja las 24 horas del día y luego te dice que no quiere continuar la relación?  No comprendes nada, y te sientes con el corazón destrozado, sientes que es injusto e incluso tratas de que lo reconsidere, y pasa el tiempo y estás pendiente de ver a tu expareja en las redes, y a cualquier señal, sientes que hay alguna esperanza de que quiera volver contigo.  

Cómo manejes tus relaciones (puede ser de pareja, de amistad o incluso de trabajo) y cómo asumas un potencial rechazo te puede estar mostrando que tienes la autoestima baja, que no te estas valorando como persona.  Es tiempo de aprovechar la oportunidad que se te está presentando y preguntarte para quécomplaces a la otra persona todo el tiempo, para qué quieres seguir en una relación con alguien que está diciéndote claramente que no quiere estar contigo.

Esta es una gran paradoja: mientras más complaces a la otra persona, más te rechaza. No es necesario complacer sin medida y ser como creemos que la otra persona quiere que seamos, aún cuando hay momentos en los cuales nos sentimos a disgusto con lo que estamos haciendo y hasta agotados.  No es necesario esforzarte de más para evitar que la otra persona te rechace.  A veces, este miedo al rechazo hace que pierdas de vista tus verdaderos sentimientos hacia ti mismo y hacia la otra persona.  Cuando complaces sin medida, te estás poniendo en segundo lugar, y si tú te pones en segundo lugar, es imposible, literalmente, que la otra persona te ponga en primer lugar.  Ya tú has cedido tu lugar. 

Hay un ejercicio de auto-observación muy efectivo.  Obsérvate en tu día a día cada vez que digas que sí a las peticiones de tu pareja o cuando quieras, antes incluso de que te pida nada, hacer algo que crees que le va a gustar o que crees que necesita.  Cuando digas que sí a una petición o vayas a decir que sí (sería muy bueno que pudieras observarte desde que tienes el pensamiento de decir que sí, antes de decirlo verbalmente) observa cómo te sientes a nivel de cuerpo. Si cuando digas que sí, sientes bienestar en todo tu cuerpo, sin ninguna tensión, tu cuerpo te está mostrando que ése es un Sí-Sí.  Si, por el contrario, dices que sí y sientes alguna tensión o malestar en tu cuerpo, éste te está indicando que hay una incomodidad, que no estás convencido de querer hacer eso. Ese es un Sí-No. Cuando dices que sí y realmente no lo deseas, en el camino, va a salir tu disgusto de alguna manera: puede ser en la forma que trates a la otra persona, o también puede salir en dolores o malestares a nivel corporal, o puede salir como frustración o rabia.  Es el momento entonces, de chequear que estás sintiendo y preguntarte si realmente quieres decir que sí. Observa qué sientes a nivel corporal. Tu cuerpo, a diferencia de tu mente, nunca miente y puede ser una excelente señal y punto de partida para darte cuenta de lo que realmente quieres y comenzar a transitar el camino de quererte tal cual eres, de ponerte en primer lugar, de decir sí cuando realmente lo deseas, sin necesidad de ser como crees que la otra persona quieres que seas ni hacer lo que la otra persona desea sin considerar lo que tú quieres. No necesitas convertirte en otra persona para que te quieran. Si quieres mejorar algo en ti, hazlo por ti y no para complacer a otros.  Sé tu mejor versión.