la sazón de la historia

ETNIA Y GASTRONOMÍA EN USA, CAPÍTULO 3.  LOS VIKINGOS EN AMÉRICA. MIDWEST

Josu Iza

Cristoforo Colombo fue el hombre que descubrió América o al menos se le atribuye la hazaña que cambió el mundo después del Renacimiento. Pero las investigaciones y las pruebas encontradas en las excavaciones en el Norte del continente, ponen en evidencia que antes de Colombo llegaron unos navegantes procedentes de otro Norte, esta vez el de Europa. Quienes sino los conocidos como Vikingos que después de asolar las costas de Inglaterra y Francia, decidieron seguir explorando, tocando tierra en la actual Islandia para continuar rumbo a Groenlandia – que de tierra verde tiene sólo un ligero filete en la costa sur de la inmensa isla – y Terranova. Los asentamientos vikingos fueron colonias establecidas a partir del S X por Erik El Rojo y perduraron quinientos años siendo mencionados en un par de  Sagas escritas en el S XIII, de autor anónimo, en las que se mezcla ficción y realidad pero está documentado que la población total oscilaba entre tres y cinco mil habitantes y unas cuatrocientas granjas que han sido identificadas en el sitio por los arqueólogos. 

De ahí a las costas de lo que ahora es Canadá o los Estados Unidos, solo unas pocas jornadas. Pero, estas expediciones cruzando el desconocido océano, nunca fueron documentadas para la historia y por eso el mérito se le adjudica al navegante italiano que contó con el mecenazgo de los Reyes Católicos y el soporte espiritual de la Iglesia. La llegada de los Escandinavos a América que sí fue registrada en las crónicas tiene lugar 400 años más tarde, y no tenía una finalidad invasora, con ánimo de saquear ciudades y pueblos, violar anglosajonas y arrasar con la cristiandad, sino todo lo contrario: construir, desarrollar, crecer y multiplicarse en el Nuevo Mundo. Y bien que lo consiguieron porque actualmente hay más de 20 millones de Noruegos y Suecos descendientes de los originales en USA, asentados después de varias generaciones y con un nivel de vida muy por encima del que tenían sus tatarabuelos, campesinos y artesanos en su gran mayoría. Su tradición de ciudadanos libres y no siervos, su dedicación al trabajo gracias a la fe luterana y las posibilidades que ofrecía el país de acogida, facilitaron que las comunidades de estos Nórdicos crecieran en la justa medida de su esfuerzo. La tercera invasión, puramente comercial es la de IKEA, de la que no pienso comentar y lo dejo a merced de su libre imaginación.

«Si comes cerezas con los poderosos, te arriesgas a que los huesos lluevan contra tu nariz” REFRÁN NORUEGO

A finales del S XIX y principio del XX, varios hechos determinaron la emigración masiva de muchos millones de europeos hacia América, especialmente al Norte del continente. Las circunstancias de cada país fueron particulares pero el trasfondo era el mismo para todos: la búsqueda de una vida mejor, económica, social e individualmente hablando. La inmigración noruega comenzó en 1825 y llegaron en su gran mayoría a través del puerto de Quebec en Canadá para cruzar la frontera hacia los estados de Winconsin, Minnesota o las Dakotas. La tercera parte de su población en esos años – más de ochocientos mil – se trasladaron a los USA, manteniendo férreamente la religión luterana, la lengua, sus costumbres culinarias, el Bunand – vestimenta típica – y la celebración de sus festividades ancestrales;  hoy día se cuentan casi 5 millones de descendientes que viven en el Medio Oeste y el Pacífico, la misma población que reside en el país de origen.  Algo similar sucede con la emigración procedente del otro gran país escandinavo; actualmente hay más suecos estadounidenses que suecos en Suecia y se repite en Finlandia e Islandia. El volumen de personas que cruzaron el Atlántico crece exponencialmente con la llegada de  los barcos de vapor, que permiten abaratar el precio de los pasajes; las compañías navieras financiaron agentes suecos y pagaron para la producción de propaganda en folletos que atraían a la población hasta el punto que las clases dirigentes de esos países comenzaron a preocuparse  de la pérdida de mano de obra en la agricultura y población en general, aunque la verdadera razón para el creciente éxodo fue causado por condiciones económicas, políticas y religiosas que afectaban en particular a la población rural ya que Europa estaba asolada por una depresión económica que complicaba la vida de las pequeñas parcelas de las que dependían las tres cuartas partes de la población. La tierra fértil y prácticamente regalada de los estados del Medio Oeste, era irresistible para los campesinos pobres, además de la libertad política que ejerció una atracción similar. Por otro lado, los campesinos nórdicos eran los más alfabetizados del Viejo Continente y en consecuencia tuvieron mayor acceso a las ideas igualitarias y radicales – que produjo un choque entre los liberales y el régimen monárquico represivo – que elevó la conciencia política entre los desfavorecidos, muchos de los cuales vieron en los USA el lugar donde desarrollar sus ideales republicanos.  

Un ejemplo de esta adaptación a un nuevo  modelo de relación social más abierto y progresivo, es el de las jóvenes de extracción rural que cambiaron sus trabajos en el campo por labores de “empleadas domésticas”, que eran tratadas como miembros de las familias para las que trabajaban y como damas por los hombres estadounidenses que les mostraban una cortesía y consideración a las que no estaban acostumbradas en su hogar. Encontraron trabajo fácilmente ya que eran muy demandadas y aprendieron la lengua y las costumbres rápidamente llevando al matrimonio – con jóvenes nórdicos en su mayoría – un entusiasmo por adquirir la elegancia y el refinamiento de la clase media americana, ganándose en pocos años la admiración por su sofisticada distinción y su inconfundible conducta estadounidense. Y eso se nota cuando viajas por esos estados donde las ciudades y pueblos conservan la lengua, la cocina y la arquitectura de las iglesias de esos hijos de los originales llegados de Europa. Amén de los apellidos, claramente escandinavos. 

La representación artística más conocida de la emigración es el conjunto de cuatro novelas épicas, “Los emigrantes” de Vihelm Moberg que retratan la vida de una familia a través de varias generaciones y que fue filmada por el director sueco Jan Troell, que forman la base de un musical realizado por miembros de ABBA, la banda musical conocida en el mundo entero. En el teatro, autores como Strindberg y su “Señorita Julia” y “El padre” mostraron matices de la sociedad nórdica, pero esta ha sido retratada en otras disciplinas como el cine en numerosas obras del genial Ingmar Bergman – que aparte de sus cintas existencialistas filmó obras de arte como Fanny y Alexander premiada con cuatro Oscars entre ellos el de mejor fotografía de la mano de otro genio como Sven Nikvist – 

Cuando los sajones, francos y normandos de Francia e Inglaterra vieron llegar a los vikingos en sus primeras razzias de saqueo, se asombraron de ver a aquellos guerreros salvajes, que tenían 20 centímetros y veinte kilos de media superior al tamaño y peso de los europeos – que no es que fueran pequeños -, lo cual les concedía, aparte de su fiereza despiadada, una ventaja comparativa al margen de sus tácticas de combate. Y cual podía ser la razón para que esos bárbaros del norte, rubios o pelirrojos y de piel blanca usaran varias tallas más grandes que los germánicos?. La primera y principal, que al ser hombres libres eran propietarios de sus tierras en las que se dedicaban a la agricultura, la ganadería y la pesca, pudiendo cazar en sus bosques – algo que no estaba permitido en los reinos medievales del resto de Europa a los siervos de la gleba – lo cual les permitía tener una alimentación nutritiva y variada de pescados, lácteos y carne de caza o ganadería. Y ya se sabe que una buen y completa alimentación es determinante a la hora de establecer pesos y medidas. No es lo mismo que muchas generaciones se mal alimenten a base de nabo, repollo, tubérculos y pan de centeno que tener una dieta basada en quesos, embutidos, proteínas ahumadas y frescas y abundantes vegetales, además de un consumo moderado de cerveza. Por supuesto que manejar una espada o un hacha de tamaño superior o protegerse con un escudo más grande, ayudan mucho a derrotar al enemigo  fácilmente y eso sólo se consigue teniendo una musculatura que sólo se desarrolla con mucho ejercicio y buena alimentación. Ejemplos de esa nutritiva alimentación son dos platos tradicionales que presentamos ahora, Gravlax y Kjottboller. 

            RECETA DE  GRAVLAX. PESCADO CURADO EN SAL

            INGREDIENTES            Lomo limpio de espina y piel de Salmón, Róbalo o Atún. Sal gruesa de grano 1 kg. Pimienta negra en grano machacada en mortero 100 gr. Azúcar 250 gr. Eneldo 1 ramo. PREPARACIÓN: Se mezclan los ingredientes con el eneldo cortado finamente. En un papel de aluminio que servirá como un sobre para envolver, poner una cama de la mezcla, encima el lomo y luego cubrir con el resto de la mezcla. Envolver bien y dejar en una bandeja en nevera durante 24 horas. Después sacar la pieza de pescado, pasar por el grifo de agua suavemente hasta dejarlo limpio, cortar en filetes finos y aderezar con aceite de oliva y más eneldo fresco. Un buen pan y vino blanco o una cerveza con cuerpo, son  una perfecta combinación. 

            RECETA DE  KJOTTBOLLER. ALBÓNDIGAS 

            INGREDIENTES: Carne molida 750 gr. Cebolla 100 gr. Mantequilla 150 gr. Leche 100 cc. Miga de pan blanco 50 gr. Huevo 1. Nuez moscada. Sal y pimienta. Harina de trigo 50 gr. Caldo de carne 500 cc. Crema de leche. Eneldo 1 ramo. PREPARACIÓN: Mezclar todos los ingredientes para hacer las bolas de carne. Dorarlas en mantequilla para sellar. Sofreír la cebolla y añadir la harina para tostar, luego el caldo y la crema al final. Adornar con eneldo fino.