escuela de ideas: fotografía

“De a pie y de a caballo”

Por @maiskelphoto

Para Elizabeth, la mejor hermana que alguien puede tener.

“Quiero que las próximas generaciones sepan lo que es sembrar y criar ganado y vean todo el proceso a través de tus fotos”.

Este fue el brief inicial para ir a tomar las fotos en la finca La Felicidad en los llanos venezolanos.

Llegué a la finca un día de semana cualquiera donde las faenas del campo están en su apogeo. Hombre, tierra, naturaleza y máquinas se fusionan en una danza magnífica para producir alimentos. 

Ese primer día tomo fotografías de una siembra de maíz. Las mazorcas parecen pelucas de colores que alegres y festivas adornan el llano. Igual hice una siembra de arroz, no sabía que era tan delicada y bonita. Las máquinas abren surcos en la tierra y ella, generosa, se deja sembrar. 

Hacia la tarde mido la trayectoria de la puesta de sol y la hora aproximada cuando va a caer, a través de una aplicación que se llama Sun Seeker. Esa foto la programo para el día siguiente. Terminamos ese día con música llanera y una carne en vara que quisiera que se repitiera.

La mañana siguiente nos levantamos a las 4.30 para ver el ordeño. Ya la gente que hace el ordeño tenía rato en eso pero fueron considerados con esta fotógrafa de la capital.

Nos gozamos ese día y al final de la tarde me voy a la locación (una mini montaña desde donde encuadraba perfecto la caída del sol) para tomar la foto del atardecer llanero.

Pongo el trípode completamente abierto, casi plano, y enredo mis piernas en él. Me volteó y le digo al dueño de la finca: Si sale una culebra, encárguese, ¡porque no me voy a mover de aquí!

¿Y qué pasó? 

Salió una culebra, volteé a verla y el capataz -que estaba con nosotros- la agarró con una rapidez asombrosa para mí y la alejó.

El dueño de la finca me dice: Sé que usted es una mujer de la ciudad, pero en realidad usted es de “a pie y de a caballo”.

¡Nos vemos en el próximo click!

Apuntes para un país

Por @maiskelphoto

Tomé estas fotos en medio de una gran conversa, mucho café y hasta lágrimas cuando le pregunté si él nos hubiese podido evitar la tragedia venezolana poniendo en su sitio a quien llego a la Presidencia a punta de balas. 

Me contó un episodio y me dijo: esto no lo vayas a contar, y pienso que es algo que sí hay que contar porque a esa tragedia no llegamos solo a punta de votos sino por todos los que han visto a Venezuela como un botín.

Esta conversación la tuve con el Dr. Asdrúbal Aguiar, quien ha sido Gobernador, Encargado de la Presidencia de la República, Ministro, Escritor, Jurista, Miembro de la Academia de Ciencias artes y letras, Defensor de Derechos Humanos y muchas actividades más.

 Aquí les dejo un pedacito ¡que vale la pena leer! 

MS: ¿Qué nos ha pasado como pueblo que tenemos hoy esta resultante y qué podemos hacer para encauzar que sea un país como el que mi memoria recuerde, ese país donde uno tenía oportunidades?

AA: La tragedia venezolana reside fundamentalmente en algo que conversamos hace poco. Somos un país de presente. Un país sin memoria, negado a la memoria histórica. Salvo en la medida en que ella le permita descubrir un mito movilizador para su circunstancia, y un pueblo a la vez, que le preocupa muy poco el porvenir. En definitiva, su vida la realiza en el día a día, y eso tiene como consecuencia algo elemental: un país sin raíces y desarraigado. Y un país que no tiene arraigo, que se hace hilachas, es un país donde el sentido de la solidaridad es ausente.

MS: Pero se dice que el venezolano es solidario

AA: Le pregunté en una oportunidad a un Expresidente sobre eso, a quien le tuve mucho aprecio y afecto, y le dije que éramos solidarios y generosos, y él después de meditarlo casi un minuto, me dijo: “Sí, generosos para los odios”. Lo que nosotros llamamos solidaridad y generosidad, es una generosidad circunstancial en el presente, de acuerdo al contexto y al momento en que se vive. Obviamente el venezolano, desde ese punto de vista, es un individuo abierto y su apertura se entiende como una suerte de solidaridad, pero cuando te hago la referencia sobre la cultura de presente, te diría que en la esencia, los venezolanos somos el ser que no somos.

MS: Explíquenos mejor ¿Creemos ser buenos pero no lo somos tanto?

AA: No, no. Somos el ser que no somos, porque en definitiva, no tenemos ser, porque carecemos de identidad. Nacimos ciertamente en un territorio delimitado, que se conoció como la Capitanía General de Venezuela, pero sin arraigo, salvo la tradición esa, del lance y la coyuntura. Si alguien pudo resumir perfectamente la realidad venezolana fue Hugo Chávez, cuando acunó esa frase, ya en sus últimos días, de que lo que tenemos es que Vivir viviendo y ese vivir viviendo lo que implica en el fondo es Vivir viviendo a los otros y de los otros en las circunstancias, lo que no implica el vivir como consecuencia de mi esfuerzo y sobre la base de un proyecto de vida.

Nuestra tragedia, que no es un drama -porque el drama implicaría tener opciones, tener alternativas- la tragedia es algo que ha sido fatal. Obviamente, no es que yo diga que Venezuela y los venezolanos somos una suerte de pueblo condenado, porque eso sería negar el principio de la perfectibilidad humana.

MS: ¿Cómo podemos ser mejores? 

AA: Podemos ser mejores cuando el país por vez primera haga un alto.

MS: El país no hace un alto, ¿Quién tiene que hacer el alto?

AA: No, no. Yo creo que el país.

MS: Pero el país no es una persona ¿Quién es la persona que tiene que hacer el alto?

AA: Te entiendo perfectamente bien porque la tendencia es decir: ¿Quién hace el alto por nosotros? Y la tragedia venezolana, es que siempre el país avanza y hace altos por obra y decisión de otros o de los otros, no de nosotros mismos. Y el problema es que los venezolanos llegamos a la hora de redescubrirnos como nación y no hemos dado el salto a la madurez, a la emancipación social y política.

MS: Voy a hacer un inciso ¿Por qué el venezolano dice que Chávez es el padre? Y van a la montaña a ver a su “padre” ¿Cuál padre?

AA: Es que en el fondo, la gente busca desesperadamente un arraigo. El ir a la montaña, implica justamente la prueba de ausencia de un arraigo en el venezolano. Es la búsqueda permanente del lazo que te desuna o te ate a algo porque simplemente careces de identidad.

MS: ¿Cómo se busca la identidad?

AA: En primer lugar, esto es un proceso de largo aliento, y sé que es una palabra que también le molesta al venezolano, porque por su cultura de presente, quiere resolver todo de sábado para domingo, y el día lunes ir a cobrar los “resultados” de su esfuerzo. En la medida en que en la historia venezolana lograron entronizarse dos grandes males que son nuestras cargas genéticas, y en la medida en que no nos desprendamos de esas dos cargas genéticas, no vamos a madurar como pueblo, todo eso se ha prorrogado como mal en el tiempo. ¿Cuáles son esas dos cargas genéticas? Una, el mito de El Dorado: Cuando uno lleva los muchachos a la escuela, lo primero que le muestra la maestra es un mapa físico de Venezuela, no el mapa humano de los venezolanos. Este es un país con petróleo, este es un país con oro, este es un país con playas muy bellas, este es un país con montañas, y cuando tú convences al joven venezolano y al niño venezolano, de que en el fondo vive en El Dorado, lógicamente cuando sufre de carencias, cuando le faltan cosas, siente que alguien le ha robado lo que le pertenece y automáticamente viene la reacción: ¿Por qué no se realiza en mí el mito de El Dorado? si yo soy hijo de un país rico, no solo el país más rico de la región si no que inclusive nos venden la idea de que somos el país más rico del mundo, al final si yo no soy rico, alguien me estafó. Entonces viene el desplazamiento: “Dónde está el que debe castigar a ese que me ha robado, o a ese que me ha quitado mi futuro”. La mirada al gendarme necesario.

Quiero cerrar con esta frase del Dr. Aguiar:

«Nosotros comenzamos el siglo XIX en 1830 cuando la República de Venezuela se separa de Colombia. El siglo XX en 1935, cuando se muere el gendarme necesario, Juan Vicente Gómez, y el siglo XXI estamos pendiente todavía de comenzarlo…»

Gracias. 


Carnavales de Barranquilla ¡Quien lo vive es quien lo goza!

Por: @maiskellphoto

Sábado de carnaval:

Abro los ojos a la luz del día en la ciudad de Barranquilla, Colombia, donde me recibe un enorme balcón que da hacia el Río Magdalena. La vista es tan acogedora que salto de la cama, abro el ventanal a ritmo de emergencia por el deseo de ser abrazada por la brisa de la Costa Caribe. 

Pedro y Julia –mis anfitriones barranquilleros- me cuentan que días antes se había dado la lectura del bando que es un decreto, donde se ordena que la ciudad será inundada por la alegría, se declara “territorio libre y zona despejada de toda antipatía y estrés como lo exige el estado de emergenciacarnavalera, hoy, mañana y después”

Domingo de Carnaval

fotografía: Maiskell Sánchez

La ciudad no duerme. La música está en todas partes. Nos vamos temprano para la Vía 40 hacia los palcos desde donde uno ve pasar los grupos folclóricos de las diferentes expresiones del carnaval. 

La gente va preparada con su pinta de carnaval: sombreros vueltiaos con ese diseño que muestra cierto arte óptico, franelas que dicen cosas graciosísimas con respecto al carnaval, pelucas de colores, grupos de amigos y familias que se disfrazan de las formas más variopintas imaginables, algunos llevan altavoces y van cantando o en permanente algarabía motivando a los otros.

Comienza el desfile. Arranca con una carroza que recuerda a los secuestrados de Colombia. Me impacta, porque en medio del carnaval, mantienen vivo el deber de velar por quienes necesitan ser recordados. Luego de eso, comienzan a pasar las diferentes comparsas: La danza del monocuco, la danza de las aves, la danza del Mapalé, entre muchos otros.

Me encantó el coro de las letanías con sus rezos geniales: “Si tu te quieres casar porque dicen que eres macho lo primero que debes comprar es serrucho pa´los cachos” 

La lista de expresiones de bailes y comparsas es infinita. Una fiesta de colores para los ojos, una fiesta de alegría para el alma.

Lunes de carnaval

fotografía: Maiskell Sánchez

Hoy es el festival de orquestas en el estadio Romelio Martínez. Todos los grupos van a competir por el Congo de Oro, galardón que se otorga a quien gane la competencia: La cumbia, el porro, el fandango, la chalupa, el mapalé, el vallenato, la salsa, el merengue y la música urbana, llenan de música a Curramba la bella. 

La noche termina en La Troja, ese templo de la salsa que no puede falta en el recorrido.

Martes de carnaval

La muerte de Joselito. Con este acto se anuncia el final del carnaval. Joselito es una persona o un muñeco a quien llevan por las calles en un ataud o camilla, rodeado de “viudas” que lo lloran de una forma exagerada. Muere “cansao” y “enguayabao” para resucitar en el próximo carnaval.

Me llevo el sabor y la vida que se refleja en la cara de cada barranquillero que pone sus ganas y su tradición a los pies de quien tenga a bien venir a disfrutar de sus carnavales, porque como bien reza su lema: “Quien lo vive, es quien lo goza”

¡Nos vemos en el próximo click!


En las alturas… de un árbol.

Joanna Di Grigoli es una piloto de parapente venezolana, que ha volado por los cielos de diferentes continentes. Tiene el record sudamericano femenino de distancia abierta porque voló 400 kilómetros durante 10 horas 15 minutos, en Quixadá, Brasil. Le faltaron dos kilómetros para lograr el record mundial.  

Antes de ese record, y también en Brasil, había realizado vuelos de 342km , 306km y 223km. Igualmente había volado 163km en España y otro de 111km en Francia.

Con ese curriculum llegó a mi cámara para hacerle unas fotos de una de las marcas donde ella es embajadora.

Usamos el cielo de Caracas como escenario, hicimos tomas con el parapente, con los implementos para volar, con la ropa adecuada de vuelo, con todo lo necesario para que tanto ella como la marca quedaran contentos.

Nos divertimos con el maquillaje y las poses que le son tan ajenos a su cotidianidad. 

Dentro de esa escenografía tan llena de luz y naturaleza, le pido a Joanna que se monte en la rama de un árbol para hacerle unas tomas. Lo increíble es cuando ella me contesta: No me gusta estar en esa altura. 

¡La risa fue inmediata! No era posible que una piloto tan experimentada en vuelos y con esas hazañas me dijera eso, pero ella que sabe de retos más que muchos, se montó en ese árbol como las guapas e hicimos las tomas que teníamos en mente.

Fue un nuevo reto estar en las alturas… de un árbol.

¡Nos vemos en el próximo click! 


Una mujer imposible de quedarse en el anonimato

La esposa de Anthony Penrose descubre las fotos de esta hermosa mujer en el ático de la casa familiar. La mujer está en una bañera, pero no es cualquier bañera, es la de Hitler, ese maligno personaje que creó y ejecutó el holocausto. Ella, una fotógrafa de guerra venía de tomar las fotos más espeluznantes de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau, en Alemania, donde fotografió montañas de huesos, de prisioneros con poco aliento de vida, o muertos. 

Llegó a Munich directo al apartamento del dictador pocas horas después de saber que éste se había suicidado junto a Eva Braun, manchando ese baño impoluto de barro de esos campos de concentración, y buscando la forma de exorcizar el horror de todo lo que había visto. 

Su nombre es Lee Miller (1907-1977), y su historia es de esas que quedan rebotando en la cabeza de quien la lee, por un buen tiempo.

Empezó como modelo por un encuentro fortuito con el Condé Mostrose Nast en las calles de Manhattan y pronto los mejores fotógrafos requerían de su imagen, lo que la hizo darse a conocer por todo el país. Adelantada a su tiempo, hizo una publicidad para las toallas sanitarias Kotex, lo cual fue un escándalo que hizo que muchas marcas cancelaran sus contratos con ella, sin saber que le estaban dando el pasaporte perfecto para una vida llena de historias con personajes tan reconocidos como Man Ray, Pablo Picasso, Jean Cocteau, entre otros. Pero la guerra estaba cerca y con las lecciones de su padre (apasionado fotógrafo) y su experiencia, se las ingenió para acreditarse como fotógrafo de guerra junto al periodista de Life David E, Sherman., con quien recorrió una devastada Europa.

Tuvo muchas historias, y tuvo un hijo, Anthony Penrose, quien es el que hace todo el esfuerzo para regalarnos su increíble e inspiradora historia.

Estoy segura que muchos amigos y colegas fotógrafos estarán de acuerdo con esta frase de Lee Miller:

“Prefiero hacer una fotografía, que ser una fotografía”

¡Nos vemos en el próximo click!

P.D.: Gracias, querido N-VI por este regalo.


Un gran gato.

@maiskellphoto

La primera vez que vi a este gato fue en unas gigantografías alrededor del estadio de béisbol Coors Field, en Denver, Colorado. Allí estaba el “Big Cat” como parte del equipo de béisbol de Los Rockies. Me dio orgullo ver las fotos de Andrés Galarraga por toda la ciudad y sobre todo ver como la gente local lo reconocía como una pieza importante de su equipo.

Siete años más tarde lo volví a ver, y esta vez fue en el estudio y frente a mi lente para unas fotografías de una marca comercial. Confieso que estaba nerviosa porque él disponía de poco tiempo y hay que ser preciso cuando el tiempo está contado y hay mucha gente alrededor. Para mayor presión, el Gato es un hombre muy alto –o yo soy muy pequeña- y tuve que montarme en unas escaleras para lograr el plano. Dejé el equipo mínimo dentro del estudio, cerré la puerta y comenzamos a tomar las fotos. Él tenía que hacer un swing con un bate, y lo hacía tan perfecto que realmente trabajamos rápido. 

Lo que no esperaba –ni él ni yo- es que afuera lo aguardaba una fila de gente para hacerse una foto con tan querido personaje, y tardó más en esas fotos que en las que le hice yo, sin dejar de sonreír y de tratar a todo el mundo con dulzura y respeto.

Suerte que tiene uno de trabajar con gente tan valiosa.

¡Nos vemos en el próximo click!


Un Euro bien cotizado.

@maiskellphoto

Él ha tocado con los músicos más importantes de Venezuela. Lo vi en ensayos y conciertos con la banda de Frank Quintero, y lo vi en el escenario con Franco de Vita, pero la lista de músicos a quien ha acompañado con su batería, es casi infinito.

Un día me pide hacerle unas fotos. Me dio mucha emoción porque amo la música y sé lo que puede hacer Euro Zambrano sobre el escenario. Pusimos una fecha. Escogimos vestuario, el look de las fotos y todo lo que hiciera falta para hacer un buen trabajo. 

Cuando llega al estudio me dice: “¿es necesario una maquilladora?”. Euro es un ser humano tan hermoso que estaba apenado de ser el centro de atención ese día. Lo que él no sabía es que he tenido maestros maravillosos en fotografía, siendo una de ellas, Annie Leibovitz, quien me enseñó que en el escenario una persona debe darlo todo frente a la cámara, por lo cual yo había decidido que Euro debía tocar en ese escenario fotográfico como si fuera su mejor concierto. 

La gente en el estudio se agolpó en la puerta, todos querían ver y escuchar ese concierto que nos estaba dando Euro mientras lo fotografiaba. En un momento dado, empieza a tocar un instrumento que se llama djembé y decidí hacer unas tomas con luz de cine porque la magia alrededor de estas fotos no era normal!

Cuando se terminó la sesión, dijimos: “De aquí pa´Hollywood! Y allá está, es de la banda del gran músico Steve Wonder.

¡Nos vemos en el próximo click!


Dioses, ¡déjenme ir a su montaña!

@maiskellphoto

Por mi corriente sanguínea lo que fluye no es sangre, es emoción. Quitan las puertas del helicóptero y empieza a sonar el ruido de las palas. Me visto en silencio, en mi mente persisten las historias de los indígenas: “La montaña es quien te va a permitir ir y regresar, no hay máquina que pueda contra los deseos de los dioses”. No sé como son sus dioses pero me encomiendo a ellos. 

Salimos del Campamento Ucaima, en Canaima, Estado Bolívar, Venezuela.  un lugar lleno de historias y visitado hasta por príncipes. Voy directo al Salto Ángel, el salto de agua más alto del mundo. Su nombre indígena es Kerepakupai Vená, en lenguaje de los Indios Pemón. 

El río Carrao parece un espejo de color ámbar y veo nuestro reflejo al volar. En poco tiempo vemos por primera vez las paredes del Auyantepuy. Aparece el Salto, es una imagen impactante ver esa inmensa caída de agua de 979 metros de altura, ¡es alucinante!

Damos una vuelta y el Capitán sube hasta la meseta. Con mi cámara en mano estoy lista para hacer las tomas que quiero, pero, ¡qué va! Lo que siento es como si en cámara lenta el capitán deja descender la aeronave a todo lo largo del salto para recuperar el helicóptero casi en el final. ¡Por supuesto que no tomé ninguna foto, ¡fue la sensación de la montaña rusa más grande en la que me haya montado! Dimos más vueltas y pude hacer todas las tomas. 

Al regresar, dí las gracias a los dioses, al de ellos y al mío, por dejarme ver una de las maravillas del mundo.

¡Nos vemos en el próximo click!


Décimo tercer Click.


La Habana: en esta calle no se toman fotos 

@maiskellphoto


Camino y tomo fotos a la vez por la calle principal de la Quinta Avenida en La Habana, Cuba. Me sorprendo al ver la mezcla de ciudad un tanto abandonada, vallas publicitarias muy viejas, y el banco español BBVA con su aviso publicitario nuevecito.Hago fotos de todo lo que veo.

La avenida tiene un paseo central lleno de árboles y  jardines que permiten caminar de forma holgada entre las dos vías. Cuando estoy tomando las fotos, me paran dos policías y me preguntan quién soy y porqué estoy tomando fotos. Me sorprendo por sus preguntas y les repregunto a la vez: ¿porqué me paran? ¿porqué no puedo tomar fotos? Me contestan que esa es la avenida del comandante y que por eso no puedo tomar ninguna foto. No sé qué decir. Pero me sonrío y uno de ellos me dice, tienes que darme el rollo de película. Le digo que no tengo rollos de película aunque llevaba una Leica vieja, una Nikon D1 digital y una Mamiya 645 de 120 mm. Muevo la Mamiya al frente y ellos me preguntan, ¿qué cámara es esa? Justo lo que yo quería. Les digo que es una Mamiya 645 que no tiene rollo y no la he usado. Era mentira pero intuí que nunca habían visto esa cámara y por lo tanto podía manejarme mejor con ellos. Metí la cuchilla para proteger la película, saqué el back de atrás con cuidado y les dije: “¡ve! no hay nada, solo miraba por el lente. Ellos no supieron qué decir. Me dijeron, caminé por aquí pero no tome fotos.Eso fue en el año 1999 y no tenía idea de cómo era un sistema comunista y que la policía no cuida a nadie sino a los intereses de un dictador.Nos vemos en el próximo click.@maiskellphoto


Duodécimo click.

¡No dejes que se salga el agua de la fotografía!

@maiskellphoto

Aunque suena raro eso de que se salga el agua de una foto, hay una regla en fotografía que se llama horizonte fotográfico que equivale a tener el horizonte derecho. Que no se vire. Que no se vaya de un lado la foto. Al hacer la foto derecha se hace más atractiva. Esto sale de la conocida regla de los tercios que destaca el uso de cualquiera de los cuatro puntos donde debe distribuirse la toma fotográfica.

Lo cierto es que una vez escuché el cuento de la foto de un barco muy bello, pero la imagen estaba torcida y una persona dijo: “se le sale el agua de la fotografía”.

El horizonte se puede buscar en cualquier parte de la imagen que se va a realizar. Se puede dividir imaginariamente –algunas cámaras si tienen esta división- la pantalla y se hace la toma a eso que quieres destacar. El horizonte es una perspectiva. La geometría que está en la visión de cada persona.

Al no tener el horizonte derecho, la foto pierde estética, y por ende, valor, a menos que se haga la toma de manera intencional, y allí se notará que fue una decisión.

Nos vemos en el próximo click.


Undécimo Click

Una carrera a la ferretería.

@maiskellphoto

Me fui con todo mi equipo a hacer una campaña para la empresa Cerámicas Caribe en la ciudad de Chivacoa, Edo. Yaracuy. El concepto de la campaña se basó en la idea de conectar emocionalmente a los integrantes de la empresa de Cerámicas Caribe con la gente que conforma el pueblo de Chivacoa (pareciera obvio que la gente que vive en el pueblo, es la misma gente que trabajaba en la empresa, cosa que era así, pero se manejaban como entes separados, porque no lograban verse). Así hicimos fotos de la gente del pueblo, y dentro de la empresa hicimos tomas de hombres y mujeres trabajando en casi todas las áreas. También de una escuela técnica que tenía la empresa donde había hasta mujeres que aprendían a soldar, ¡una belleza!

El primer día todo funcionó perfecto. El segundo día, algo pasó en la conexión con las luces y se quemaron. No había forma de traer otro equipo de iluminación desde Caracas, no había presupuesto y había que resolver. Lo que aprendí en clases de fotografía es que toda luz es una fuente de luz y salí corriendo a una ferretería, compré diez lámparas de luces de jardín. Monté las lámparas en trípodes y barras, hice todos los ajustes de mis cámaras para la nueva fuente de luz, prendí todo, me encomendé a Dios e hice el primer disparo con el nuevo “equipo” de iluminación,  y voilá! ¡Funcionó perfecto!

Pasé mis cinco minutos de terror, pero pudimos hacer todo y eso me hizo muy feliz. No hay que rendirse y siempre confiar en que aquello que aprendiste solo tienes que darle la vuelta.

Nos vemos en el próximo click.


Décimo click

@maiskellphoto

Una de las cosas que me fascina de la fotografía es que aquello que pienso lo convierto en imagen, así que cada vez que hago una foto estoy cumpliendo un sueño, una idea.

Al principio les conté que en fotografía hay muchas variables. Es como manejar carros sincrónicos (o mecánicos, según el país) cuando comienzas piensas cada paso, luego cambias las velocidades sin pensar, solo lo sabes.

Hablemos hoy de los números f que describen el tamaño de la apertura de diafragma. Detrás de los objetivos o lentes, hay un pequeño orificio que se abre (más o menos) para dejar pasar luz al sensor de la cámara. El número f mide el diámetro de esa apertura. También tenemos las hojas o palas del diafragma, que hacen un movimiento circular (se acercan o se retraen entre ellas) haciendo que ese orificio sea más grande o más pequeño, según los parámetros que le ajustemos a la cámara

Estos son los números que se ven en los objetivos o lentes:

 f/1 – f/1.2 – f/1.4 – f/2 – f/2.8 – f/4 – f/5.6 – f/8 – f/11 –  f/16 – f/22 – f/32.

Cuanto mayor es el número f, menor es la apertura de diafragma y menos luz le llega al sensor.

Cuanto menor es el número f, mayor es la apertura de diafragma y más luz le llega al sensor.

Así, el número f es la relación que hay entre la distancia focal del lente y el diámetro del orificio por el cual entra la luz.

La fórmula para calcularlo es:

Número f = Distancia focal/Diámetro de la apertura de diafragma.

Un secreto:

Cuando piensen en abrir o cerrar el diafragma, solo piensen en que si hay mucha luz, cerramos los ojos, y cuando hay poca luz, los abrimos, así como cuando nos asombramos al hacer una buena y bella foto!

¡Nos vemos en el próximo click!


Noveno Click

Decidir. (II)

@maiskellphoto

La foto debe contar una historia. Debe fluir como una historia. Imagina que te digo: “Miraba por mi ventana, a través de dos materos, hacia el edificio del frente. Los ventanales de ese edificio eran inmensos. Muchos estaban cerrados, en otros, fluía el diario vivir. Vi a un hombre cantando pero su cuerpo se movía como si tuviera un dolor. Parecía un gran despecho. No podía escuchar la música pero si lo vi a él que estaba aferrado al micrófono”.

Ahora, llévalo a la imagen. Debe fluir. Eso se llama trabajar el flujo de la foto. La mirada de quien ve la foto debe recorrerla. Es como un movimiento de danza. Aunque sea una imagen fija, se debe apreciar el fluir como un movimiento. En eso nos ayudan el uso de las líneas horizontales, verticales y diagonales. Y si hay algo en la fotografía que parezca moverse, vamos a jugar con otro parámetro que se llama la dirección. Es tomar la foto, por ejemplo, de los taxis amarillos en la 5ta avenida de Nueva York. Los podemos hacer parados en un semáforo o cuando pasan. Podemos hacer la foto en la dirección en la cual van los taxis, y nuestra mente sabe que se van a mover o se mueven en esa dirección. Otro ejemplo que sirve para ver esto es hacer una foto de unos caballos cruzando un río, los vamos a imaginar perfectamente que cruzan de una orilla a la otra.

¡Hay mucho más!

Lo importante, es decidir qué cosas queremos ver y sobre todo, cuál historia queremos contar con la foto.

Nos vemos en el próximo click.


Octavo Click

@maiskellphoto

Decidir. (I)

Al hacer click en una cámara (cualquier cámara) estamos tomando decisiones. Decisiones de encuadre, movimientos, objetos centrales, tipo de plano, espacio, entorno, luz, entre otras consideraciones.

Eso es lo que hace la diferencia entre tomar una foto y hacer una foto.

La composición nos permite hacer la fotografía de aquello que ya imaginamos antes. Tengo para mí que una foto se toma primero en la cabeza antes de hacerlo con la cámara.

Existen ciertos parámetros (mucha gente los llama reglas) que al aprenderlos, se puede jugar con ello de una forma muy personal. Hablemos hoy de una o dos. Por ejemplo, el centro de interés. ¿Cómo destacarlo? Haciendo elecciones, mirando el entorno, cerrando el plano o abriéndolo, poniendo el sujeto a un lado y todo lo demás queda limpio o “vacío”, entre otras opciones. Hay que entender lo que se quiere mostrar en la foto, parece una cosa tonta pero no lo es. Centro de interés no quiere decir que se ponga lo que se quiere destacar en el centro, se puede poner en cualquier lado, pero debe destacar por encima de cualquier elemento que quede en la composición. Otro de esos parámetros se llama “fill the frame” o rellena el cuadro. Sabiendo cual es tu centro de interés, toda la foto debe contar una historia. No por ello todos los elementos deben destacar.

Siempre hay tiempo para aprender a tomar buenas decisiones. En la fotografía o en la vida.

Nos vemos en el próximo click.


Séptimo Click

Cuando uno no se cree de lo que es capaz.

@maiskellphoto

La fotografía estaba en mí antes de que yo misma me diera cuenta. Eso lo pienso hoy. En ese momento solo jugaba a hacer click sin pensar en una estrategia que me llevara a un campo tan hermoso como lo es la fotografía.

En plena filmación de un comercial de Pepsi Cola -una versión llamada basquet- (antes de ser fotógrafa fui productora de muchos comerciales para televisión) me puse a tomar fotos con mi cámara. Un set de filmación con una estética muy urbana. Aunque era en un castillo antiguo, los colores terracota de sus paredes permitían un contraste maravilloso con los colores rojo, azul y blanco de Pepsi.

Tomé fotos de todo lo que me pareció. Cuando revelé las fotos (sí, vengo del mundo análogo) quedé maravillada con los resultados de las imágenes. Tan contenta, que me atreví a mostrarle mis fotos a Mario, quien para ese momento era el Vicepresidente de Pepsi en Venezuela y quien sigue siendo un buen amigo.

A él también le gustaron, y me dijo, “dame estas que las voy a poner como vallas en nuestros camiones que recorren el país”

Y así fue.

Cada vez que veía un camión con una de mis fotos –solo fueron dos- me decía a mí misma: “eso lo hice yo” y entonces sí, uno tiene que creerse que uno sí es capaz y puede hacer aquello que a veces es solo un sueño.

Nos vemos en el próximo click.


Sexto click.

@maiskellphoto

Imaginen por un momento estar frente a los campos de concentración nazis en 1945 como fotógrafo de guerra. Esto lo vivió Margaret Bourke-White (1904-1971) quien voló con la Fuerza Aérea Norteamericana para documentar el horror del holocausto judío. Fue la primera mujer que hizo este trabajo.

Estudió fotografía en la Universidad de Columbia. Dicen las historias que era muy ordenada y metódica. Tenía particular interés en la tecnología y esto hizo que se hiciera conocida por trabajar con flashes.

Hizo la primera portada de la revista Life en noviembre de 1936. Hizo, hizo, hizo. Estudió, se preparó, aunque tuvo que trabajar desde muy joven –su papá falleció y tuvo que ayudar a la familia- para lograr sus sueños.

Testigo de primera fila –a través de su cámara- de hechos importantes de la historia, como la inundación de Louisville, en Kentucky, en 1937. Hizo una foto que sigue muy vigente. Le avisaron con una hora de antelación, tomó el avión y llegó a Lousville, donde registró uno de los desastres naturales más grandes de la historia de los Estados Unidos. Una foto en particular, es una fila de afroamericanos con los rostros más tristes y preocupados por todo lo que perdieron, lo que nada tenían y en espera de ayuda gubernamental, y detrás una valla publicitaria con una familia blanca americana, muy sonriente, con un texto que decía: “El nivel de vida más alto del mundo. No hay modo como el americano”

Y eso no es todo, le hizo la última fotografía a Gandhi, horas antes de que lo asesinaran. Es una foto muy famosa, que se llama: “Gandhi con la rueca”.

Una vida increíble que vale la pena conocer.

Nos vemos en el próximo click.


Quinto click.

Aprender a ver a través de un lente.

Hay mucho objetivos o lentes en el mundo fotográfico. Quiero explicar algo sencillo para que se entienda lo mejor posible: aprender a ver por un lente nos permite crear fotografías con la idea que tenemos en mente.

Abra los brazos bien grandote. Así como si fuera a dar el abrazo más grande del mundo. En esa posición usted está a 180 grados, aproximadamente. Un lente que tiene ese ángulo visual se llama gran angular (Wide-angle lens). El cristal es como una esfera que sobresale y por eso es conocido como ojo de pez. Este tipo de lentes, tiene una profundidad de campo mayor que la de otros lentes (casi tienen foco infinito) A mi me gusta el 10mm pero existen entre 5 y 18mm.

Si abre los brazos en un ángulo de 60 grados (la mitad del anterior) están los lentes angulares, que van desde 18 a 35mm. Es un lente bonito, que distorsiona la realidad de la imagen pero no tanto como un ojo de pescado, y nos permite fotografiar imágenes bellas en espacios reducidos.

Si quieres lentes que se aproximen a como vemos los humanos, vas cerrando el abrazo, ya que se debe seleccionar el que tenga ángulos visuales entre 43 y 56 grados. Estos lentes tienen distancia focal entre los 40 y 55mm.

Y finalmente, están los teleobjetivos que van desde 80 a 2000mm. Que son los lentes largos, larguísimos que impresionan, o los abrazos apretados, casi con los brazos cerrados.

Ojo, en el intermedio -entre 50mm y 105mm- están los macros pero quería que aprendieran un poquito que ver por un lente es como dar abrazos!

Nos vemos en el próximo click.


Cuarto Click

Mi primera foto desde un helicóptero.

Un día me llama el Capitán Francisco Pacheco -director del Helipuerto Ávila- y me pide que haga las fotos del helipuerto. Acepto y me divierto un mundo haciendo las tomas en tierra de los helicópteros. Tomo fotos durante toda la mañana en el helipuerto, y en un momento dado me dice: “quiero tomar fotos del Robinson 22 (una aeronave), que es de la escuela, ¿la hacemos? -Claro, Capitán -le contesto.

MD52ON
Robinson 22

Lo que no sé –en ese momento- es que las fotos las quería en el aire. Veo que manda a encender un Notar (MD520N) rojo bellísimo que había fotografiado en la mañana, y manda al aire el Robinson 22. Me pregunta: ¿qué puerta quieres que te quite para volar? Contesto con toda la seguridad que me fue posible: La de adelante, Capitán.

Casi todo el que hace fotos o videos desde helicópteros, lo hace desde la puerta trasera. Yo pedí la de adelante. Nos vamos al aire. Doble cinturón de seguridad, y me dispongo a hacer fotos. En una de esas, el Capitán vira la nave hacia la derecha que es mi puerta y me salí un poco de la aeronave, nada grave, pero me quedo congelada, porque quedé con la mitad del cuerpo en el aire.

El mismo Capitán me hala por el cinturón hacía el asiento y seguimos trabajando como si nada pasara pero por dentro tiemblo por completo.

Nos vemos en el próximo click.


Tercer click

Lo primero que hago al comprar una cámara es leer el manual y saber donde está y para qué sirve cada botoncito que trae la cámara. Si conozco mi equipo le puedo sacar todo el provecho posible al momento de hacer click. Y lo otro que amo hacer, es estudiar a fotógrafos que han dejado una huella impresa con su imagen. Me gustan los fotógrafos de antes y los de ahora. Aprendo con sus imágenes como si fueran profesores particulares que me gasto.

La primera foto que amé con pasión fue “El beso” de Robert Doisneau. Lo siguiente que me fascinó fue su historia. En él privaba la emoción de una imagen más que su composición. Pero sus composiciones están llenas de vida, de momentos capturados al diario vivir, y nos muestra que la vida común está repleta de hermosos gestos, de alegrías momentáneas, de ocasiones lúdicas. Para muestra, la foto que le hizo a Picasso con unos croissants figurando sus dedos.

Hay muchos valores a tomar en cuenta para hacer una fotografía: Obturación, velocidad, exposición, profundidad de campo, composición, entre otros que también juegan un papel importante a la hora de dejar impreso aquello que imaginamos, pero el principal valor es querer hacerlo.

Nos vemos en el próximo click.

Segundo click

La primera fotografía de la cual se tiene registro, está en la Universidad de Texas en Austin, Estados Unidos. Fue tomada entre 1824-1826 (es difícil rastrear la fecha exacta) por el ingeniero francés Joseph Nicéphore Niépce y fue una foto que tomó desde la ventana de su granja, a la cual llamó llamó “Point du vue du gras” [Punto de vista desde la ventana en Le Gras]

Pero la búsqueda de dejar una imagen fija ya estaba desde mucho antes. Aristóteles ya hablaba de un haz luminoso que se reflejara. Leonardo Da Vinci había establecido las bases para crear una máquina que copiara la realidad. Y así, hasta nuestros días a través de los teléfonos celulares de donde se toman millones de fotos alrededor del mundo.

Entonces, ¿qué nos diferencia como fotógrafos? La visión que podemos tener de algo. La manera de mirar. Lo concreto o lo abstracto de una escena que está frente a nuestros ojos. ¿Y qué hace de una persona, un profesional de la fotografía? La combinación de saber de técnica fotográfica, buen gusto, la determinación de que sea el medio de vida y el manejo del profesionalismo como respuesta a los clientes. Quien te contrata es porque confía en ti.

Nos vemos en el próximo click.


Primer click.

¿Cómo comenzar a hablar de la fotografía? Pues, con educación y por el principio: Hola, mucho gusto, mi nombre es Maiskell Sánchez, soy fotógrafa y mis primeras fotografías ¡me quedaron malísimas!

Estoy graduada en Publicidad, y fotografía fue mi hobbie por mucho tiempo. Confieso que convertirlo en mi oficio es una de las cosas más hermosas que me ha pasado en este planeta tierra.

Para fotografiar se necesita poner en los poros de la piel la emoción de la pasión y por eso aquí vamos a invertir el tiempo en aprender un oficio que va más allá de hacer funcionar el disparador.

La palabra fotografía significa –etimológicamente hablando- describir la luz. ¿Y cómo se describe la luz en una imagen? Pintándola. Por eso, tengo para mí que fotografía es pintar con luz.

Pero, ¿de qué está hecha la fotografía? ¿Cómo se hace una buena foto? De saber la técnica es la respuesta más obvia, la realidad es que está compuesta de todo aquello que llevamos por dentro tanto en el corazón como en la cabeza. La fotografía está hecha de los libros que leemos, la cultura que tenemos, las películas que vemos, los poemas que entendemos, las palabras que escuchamos. En una frase, de la vida que vivimos.

Nos vemos en el próximo click.