finanzas para todos


La Biblia, el dinero y la riqueza.

Alice Carolina Ortiz/@emofinanzas

En este tiempo de Semana Santa, revisemos algunos pasajes, referencias bíblicas y enseñanzas de Jesús acerca del dinero. 

Algunos expertos sobre la Biblia sostienen que Jesús habló más sobre temas de dinero que de otros asuntos, señalan por ejemplo que dieciséis de las treinta y ocho parábolas se refieren a cómo manejar las finanzas. La Biblia contiene 500 versículos sobre la oración, menos de 500 aproximadamente acerca de la Fe, pero más de 2.300 relacionados con el tema del dinero y las posesiones.

Algunos principios bíblicos en materia de finanzas personales:

  1. Aprender a ser agradecido, a estar contentos. La doctrina del “contentamiento” dice que: “Cada uno de nosotros debemos aprender a ser feliz en el lugar económico en el que Dios nos ha colocado”… Pablo “aprendió” a contentarse. (Filipenses 4:11-13, Hebreos 13:5).
  2. Rechazar la codicia (afán excesivo de riquezas). No debemos codiciar lo que le pertenece a otra persona. (Éxodo 20:17)
  3. Aprender a vivir una vida simple. (Tesalonicenses 4:11-12)
  4. Acerca del dar y recibir. (Corintios 8:13-15)
  5. Pensar y poner en práctica un plan de gastos (un presupuesto). (Proverbios 27:23 y 24)

Son muchas las referencias y ninguna habla que el dinero sea malo o sucio, las interpretaciones, por supuesto, no respaldan el capitalismo per se, pero tampoco la redistribución obligatoria de todos los bienes. 

Nos referiremos a la parábola del Joven Rico.

Se refiere al joven rico, que acude a Jesús con el propósito de ser su discípulo, sosteniendo que es digno de serlo pues cumple y observa la Ley. Jesús, no le discute sus méritos pasados pero le insta a no solamente a “cumplir literalmente la ley”, sino revisar el “espíritu de la ley”: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás tesoros en el cielo, ven y sígueme”.

Para el joven rico, al interpretar de manera expresa, la palabra de Jesús significaba renunciar a todos sus bienes materiales, pero esa riqueza, precisamente, era la que le había permitido llegar a donde estaba, a poder practicar exactamente los preceptos y rituales y a tener la libertad para seguir a Jesús con sus enseñanzas. Lo que le había dado un puesto en la sociedad, constituía su propia manera de vivir ¿Cómo interpretar entonces a Jesús?

La Biblia nos habla de la dificultad del paso del camello por el ojo de la aguja. “De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Y aún os digo, que más fácil es que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico en el reino de los cielos” (Mt 19,21-24).

Según algunos intérpretes de esta frase final, la dificultad del paso del camello, se debe a que en Jerusalén, existían, horarios, para que los camellos entraran en la ciudad amurallada ya que las puertas de la misma tenían formas pequeñas y de baja altura. (formas muy parecidas a las cerraduras de hoy en día). Si esos camellos venían cargados no podían entrar y tenía que ingresar por puertas laterales o esperar al día siguiente.

Muchas personas han interpretado esto de manera al pie de la letra este mensaje, como si expresamente Jesús se refiriera a que la riqueza es mala. El mensaje puede que sea otro, como lo señalan algunos expertos, quienes interpretan esta parábola, haciendo referencia a la posibilidad de poner al servicio de otros, los recursos que puedas aportar debido a esa posibilidad de atender y contribuir a mitigar las necesidades de los más desvalidos. 

Probablemente Jesús lo que condenaba era el apego desmedido y las prácticas económicas sin ética. ¡Lo dejamos a tu análisis e interpretación!

Concluimos, con un extracto del libro “El profeta” de Khalil Gibran, quien era un cristiano maronita, pero que recibió influencias de otras religiones como el islam y el misticismo sufí, fortaleciendo su creencia en la unidad fundamental de todas las religiones.

“Entonces un hombre rico: Hablemos del dar… 

Y él contesto:
dais muy poca cosa cuando dais de lo que poseéis.

Cuando dais de vosotros mismos, es cuando realmente dais.

¿Qué son nuestras posesiones sino cosas que atesoráis por miedo a necesitarlas mañana? ¿Y qué es el miedo a la necesidad sino la necesidad misma?

Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento, y su deseo oculto malogra sus regalos.

Y hay quienes tienen poco y lo dan todo. Son estos los creyentes en la magnificencia de la vida, y su cofre nunca está vacío. 

Hay quienes dan con alegría y esa alegría en su premio. 

Hay quienes dan con dolor y ese dolor es su bautismo. 

Hay quienes dan y no saben del dolor de dar, ni buscar la alegría de dar, ni dan conscientes de la virtud del dar. Dan como el hondo valle, da el mirto su fragancia al espacio.

A través de las manos de los que son como estos. Dios habla y desde el fondo de sus ojos, sonríe sobre la tierra.

Es bueno dar algo cuando se ha pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.

Y, para la mano abierta, la búsqueda de aquél que recibirá es mayor al goce el dar de sí mismo. 

Todo lo que tenéis dado algún día. 

Dad, pues, ahora que la estación de dar es vuestra, y no de vuestros herederos. 

Decís a menudo “daría, pero solo al que lo mereciera…”

¿Y quiénes sois vosotros para que los hombres os muestren su seno y descubran su orgullo, para que así veáis sus merecimientos desnudos y su orgullo sin confusión?

Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar y ser un instrumento de dar.

Porque, a la verdad, es la vida la que da a la vida, mientras vosotros, que os creéis dadores, no sois sino meros testigos”

Que esta semana santa sea momento de reflexión y renovada fe por un mundo mejor.