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INNOVAR O NO INNOVAR E AHÍ EL DILEMA

Mientras conversaba con varios académicos y estudiantes sobre, innovación y el enfoque de los modelos, un estudiante interrumpió para preguntar ¿cómo pueden las empresas y los emprendedores pensar en Innovación, cuando las principales necesidades básicas están en riesgo de no ser cubiertas?

Luego de un gran silencio reflexivo pregunté: ¿cómo se puede saciar el hambre sino innovamos? 

En el proceso de innovación, si nos basamos en la metodología del pensamiento de diseño, hay que hacer empatía, luego proponer soluciones y finalmente probarlas para obtener el juicio final del público cliente.

Estoy claro que hay un caos total en las cosas de básica obtención, agua potable, alimentos, electricidad y combustible, por ejemplo, pero justamente esas carencias son fuente de inspiración, porque innovar requiere de un problema que solucionar de manera creativas y fuera de lo habitual. Oscar Muguerza dice: “Sin hambre, no se puede innovar” y es que, es la necesidad impulsora de soluciones, es la escasez el combustible para activar el ingenio; tal vez por eso las crisis condicionan al nombre para el cambio. 

Se sabe que el riesgo es característico de la innovación, innovar es riesgoso, pero innovar cuando se está en riesgo es vital. Cambiar es el estilo de vida de un innovador, pues en su paradigma está, que todo es susceptible de mejora y así se sumerge en una extraña vida de innovación constante, porque para el común denominador, lo normal es que: “si funciona, ¿para qué habría de cambiarlo?”.

Cuando se tiene hambre, la incertidumbre es mayor, se activa la acción y te despierta la voluntad de buscar soluciones, como decía Platón: “la necesidad es la madre de todas las invenciones”. 

“Innovar es encontrar nuevos o mejores usos, para los recursos que ya disponemos” eso dice Peter Drucker, el asunto es si sabemos reconocer ¿qué recursos tenemos y están disponibles? y darles su justo valor, sin menosprecio ni sobrevaloración.

Sin duda, el hambre tiene efectos sobre la cognición, especialmente cuando se llega al borde extremo de la desesperación. Ese período de tiempo entre la sensación de hambre y desesperación irracional por comer es el tiempo justo, para hacer surgir alternativas, posibles soluciones e ir ensayándolas con optimismo, esperanza y fe.

Innovar no es cosa de dinero ni de inteligencia, es cosa de, observación, experiencias, asociaciones, es asunto de empatía para entender el “dolor” o incomodidad de otros frente a un asunto por resolver y usar la compasión, la creatividad y los recursos disponibles para construir soluciones.

El mundo no la está pasando bien por el covid-19 y en particular países con problemas económicos estructurales como Venezuela. Afortunadamente somos un pueblo creativo con mentalidad emprendedora, preparados para dar buenas e innovadoras soluciones. Venezuela, es tierra fértil para innovar y dependerá de nosotros y de la enfocada mirada que le demos a la inmensidad de recursos que disponemos. 


El Digital, un mundo de fronteras abiertas

José Antonio Fernández/ @emprendemetas

Marketplace, videoconferencias, apps, redes sociales, ciberseguridad, moneda virtual, son parte del mundo digital al que estamos migrando y es que hoy en día es común encontrar alguien, inscrito en un curso “online”, vendiendo sus productos en un marketplace, haciendo transacciones bancarias desde el celular, comprando a través de una app, siguiendo una rutina personalizada de ejercicios o simplemente haciendo uso de la web para ver películas o jugar en línea.

Nos cambiaron las reglas de nuestro “mundo físico” y nos fuimos en estampida al mundo digital, buscando modos de socializar, mantener y procurar los ingresos. Para algunos ha sido muy simple y para otros ha sido muy complejo entender las abstracciones que suponen el paralelismo entre el mundo real y el mundo digital.

En nuestro mundo físico está circunscrito por reglas, leyes y normas que están delimitadas por el lugar geográfico donde nos encontremos. Para algunos el crecimiento está definido por la conquista de nuevos espacios geográficos, cosa que depende de, mayor infraestructura, estructuras pesadas, complejas de operar y muy costosas.

Estas limitaciones alcanzan al mercado, nos dedicamos entonces a nichos dentro de un espacio geográfico “cómodo”, porque aún con la globalización, es donde creemos que tenemos posibilidades de despacho y atención.

La masiva y frenética migración al mundo digital, está aún entendiendo como habitarlo. Aunque una gran parte ya estaba allí desde hace años, hay nuevos migrantes, aprendiendo la filosofía de vida en este mundo digital, sus novedades y funcionalidades, tal vez por eso, en este momento, el mayor provecho del mundo digital se mantenga nublado a la vista de algunos.

El mundo digital carece de fronteras, está en la nube, está en todas partes. Quién está en la nube está expuesto, exhibido y a la vista de todos, como si de golpe la vitrina de tu negocio ahora esté a visible a los casi 7.700 millones de habitantes o por lo menos tenga la posibilidad de ser vista a través de 5.190 millones de usuarios móviles . Es así como los productos, las personas que los crean y las historias de las personas que crean los productos, pueden ser conocidas ahora en todo el mundo en fracción de segundos.

¿Qué ventajas puede suponer, para un emprendedor, el estar inserto en un “mundo sin fronteras”? El provecho que le saques a esta nota, estará sujeto a la creatividad que tengas para generar asociaciones, a la voluntad de cooperar, comunicar, coordinar y a la velocidad con que sepas introducirte en el mundo digital. Esta nota es una invitación a abrir rápidamente los ojos para diseñar estrategias y acciones que adecúen tu negocio a una dinámica digital donde le saques total provecho a la apertura o al menos a la exposición de tu negocio a nuevos mercados.

Claro que también supone riesgos y sería irresponsable ocultarlos. Avanzar para adaptarnos a una dinámica abierta, también supone encontrarnos en un ecosistema amplio donde se compite desde una filosofía diferente. Cada quien busca ser cada vez más atractivo para su cliente, involucrarlo en la co-creación, responder fielmente a una ética de negocio compartida con el mercado, ser cada vez mejor para el mundo, sin olvidar que aquí hay de todo y para todos.

Probablemente no he dicho nada nuevo para ti, pero ¿Qué tanto crees que está adaptado tú y tu negocio a este mundo digital? ¿Qué tanto entiendes la filosofía de vida del mundo digital? ¿Qué fronteras mentales te impones en este mundo sin fronteras aparentes?

Ahora que hemos probado, casi obligados, los beneficios del mundo digital, puedo afirmar con seguridad que todo cambió, porque creo que muchos preferirán seguir en el camino de la transformación digital, aun y cuando no todas las operaciones sean digitalizables. El ahorro por la reducción de espacios de trabajo, la comodidad de trabajar desde casa, lo fácil de establecer medios colaborativos y complementarios de trabajo, la mayor visibilidad, la rapidez de las operaciones de compra-venta y un sinfín de beneficios asociados la cohabitación de un mundo sin fronteras, van a brillar como joyas disponibles para todos.


¿Quiere emprender? Pase adelante y equivóquese

José Antonio Fernández/ @emprendemetas

Si un mensaje como este, estuviera en la publicidad de quienes nos encargamos de formación e incubación de negocios, estaríamos filtrando de una vez a quienes tienen el temor a equivocarse, meter la pata o se sienten vulnerables ante la imperfección.

Tener miedo ante la posibilidad de producir un error o experimentar un resultado no esperado, cómo a mí me gusta llamarlo, pareciera ser producto construido en nuestras mentes por sociedades que viven del juicio y la culpa. Pero como dijo Thomas Alva Edison “No fracasé sólo descubrí 999 maneras de no hacer una bombilla…”, y es que para ganar la lotería hay primero que comprar el boleto, así como para dar en el clavo hay que intentarlo.

Emprender se escribe con E de Equivocar, con E de Entender, con E de Experimentar y con E de Empezar de nuevo, ese es el ciclo que define también el aprendizaje.

Este es el camino del emprendedor, al menos el camino más aceptado después de haber estudiado miles de empresarios exitosos, eso lo afirman quiénes desarrollaron la metodología de Lean Startup junto a Eric Ries. Se trata de un proceso de aprendizaje, que considero es particularmente único e irrepetible, basado en el ensayo y error. Hay aspectos personales, creencias, experiencias, entre otros, que hacen de este aprendizaje algo único y al mismo tiempo hay aspectos relacionados con el negocio, propósito, diferenciación, impacto, oportunidad y muchos otros, que crean un mundo de posibilidades infinitas que lo hacen irrepetible, por eso creo que este aprendizaje está unívocamente relacionado al individuo y su relación holística con el negocio.

Un emprendedor sabe que, el camino del logro, tiene un número indefinido de paradas de éxitos, a través de un camino lleno de curvas, pendientes, baches y huecos, en los que muy probablemente. Aquí cabe perfectamente la frase popular “hay que caer para aprender” y es que la perfección no existe para el cliente ni habita en la mente del emprendedor innovador por definición.

Tal vez por esto los libros describen al emprendedor como aquella persona abnegada, terca en su propósito y obstinada, casi un héroe titánico en un camino lleno de retos que incansablemente vence uno tras otro y hace que perdamos la rica visión que brinda en perspectiva la experiencia y el amplio aprendizaje ocurrido durante la travesía. Nos ha de importar tanto el resultado como la experiencia nutritiva que implica aprender a construir un negocio, por eso y visto desde un emprendedor, hay disfrute, pleno sentido del riesgo y la emoción que eso produce, aceptación y adaptación a los cambios, necesidad de vivir nuevas experiencias y definitivamente una sensación de goce pleno en el proceso de aprendizaje.

El temor al error está signado por el temor al señalamiento, pero también está marcado por el costo de estas equivocaciones e historias de horror sobre errores que han costado mucho, tanto en lo material como en lo emocional. Emprender no es errar por errar, es asumir un riesgo calculado, con base a las posibilidades dentro de la incertidumbre, esto hace del error una fuente infinita de información provechosa, por qué de un resultado no esperado pueden surgir muchas opciones interesantes de negocios y nuevos caminos, que de otro modo no hubieran sido explorados.

Cuando hablo de riesgo calculado digo que hay que propiciar planificadamente el error del modo más económico posible, del modo más rápido posible y de la forma qué más información útil se pueda colectar. No hay forma de probar que a las personas les guste mi sopa si no se las doy a probar, puedo comprar ingredientes suficientes para vender 1000 raciones a riesgo y puedo comprar ingredientes para 10 raciones que venderé al costo,  a cambio de una opinión sincera sobre mi sopa; de la primera manera hubiera podido perder 1000 raciones de sopa y de la segunda manera tengo hasta 100 pruebas para igualar la inversión de las 1000 raciones, es decir tendré 99 posibilidades más para construir una buena sopa con base a la experiencia y a las opiniones de los clientes. Es necesario se entienda que más allá de probar el sabor de la sopa, es probar colores, olores, experiencias, costos y cuanto atributo se crea necesario para construir la aceptación de nuestro cliente.

 Lo más interesante de este proceso de aprendizaje es que, además de reducir costos se acerca el negocio al cliente a través de la cocreación. Es así como el error nos va guiando al santo grial del negocio, que es la aceptación máxima de nuestra propuesta de valor.

 Por eso creo que el primer requisito para emprender, es saber interpretar el error como una fuente de información, qué lejos de significar un fracaso, significa alejarse o acercarse del objetivo y en ambos casos es provechoso para encontrar la ruta correcta. Por eso si quieres emprender, pasa adelante, vamos a equivocarnos.


Universidad, Emprendimiento, Negocio e Innovación.

Hablar de la universidad pública venezolana es hablar de la generación de conocimiento, es hablar de dedicación y vocación, es hablar de compromiso, tradición y cultura, es hablar de espacios de encuentro para el conocimiento diverso. Por otro lado, también es hablar de estructuras pesadas y lentas, donde la burocracia ralentiza todos los procesos y donde el cambio se ahoga entre años de costumbres.

El conocimiento, es la comprensión racional de la naturaleza y sus fenómenos, cualidades y relaciones de las cosas; este conocimiento se convierte en ciencia cuando a través del método científico, se comprueba, valida, formula y enuncia, como algo que se puede replicar, manejar o controlar. A su vez, al aplicarla, esta ciencia se convierte en tecnología y es ahí donde, el conocimiento produce desarrollo y tiene sentido cerrar el ciclo.

El mundo ha cambiado desde la concepción inicial de la universidad, el paradigma de estudiar una carrera universitaria para “tener un buen empleo” ha cambiado, el internet ha puesto, conocimiento, ciencia y tecnología al alcance de todos. Las nuevas generaciones están demandando más, demandan la construcción de oportunidades profesionales de vida y desarrollo, también están muy conectadas con el sentido de trascendencia y la necesidad de hacer bien al mundo.

A estos tres párrafos agregamos los cambios actuales en la economía, que siembran el terror de la palabra crisis y nos empujan a salir corriendo de nuestro confort, de nuestra costumbre y de nuestras estructuras rígidas. La mezcla de estas situaciones, nos lleva a evaluar recursos y a reorganizar estrategias productivas para principalmente sortear las dificultades y en segundo plano, más importante aún, para cumplir nuestros propósitos.

Es así como, universidad, emprendimiento, negocio e innovación se juntan en torno a un recurso tan valioso, como el conocimiento. ¿Cómo hacerlo en un país donde la carencia de recursos parece más importante que la disponibilidad? ¿Cómo dar pasos hacia una mentalidad de desarrollo para creer en el potencial, cooperar entre nos y dedicar sus esfuerzos a un objetivo único que es la creación de valor?

Parece que todo converge en un asunto cultural, de costumbres. Por eso hemos dado un paso al frente, con la concepción del Núcleo de Emprendimiento, Negocio, Innovación e Investigación de la Facultad de Ciencias de la UCV (Núcleo ENII), con el objetivo en esta primera etapa de visibilizar los recursos y crear una nueva cultura universitaria donde, un modelo de pensamiento emprendedor sea la clave para la sostenibilidad y la autogestión.

El Núcleo ENII ha logrado en apenas un año de operaciones, la inclusión de una materia dentro del Programa de Cooperación Interfacultades (PCI) llamada “Emprendimiento Universitario” en la que hasta ahora se han formado dos cohortes y para este próximo semestre se dictará la materia en formato digital. Ha realizado un encuentro de emprendimiento relacionado con el conocimiento académico, el “1er Congreso de Emprendimiento Universitario UCV” (1er CEU), en el que se dieron cita alrededor de diferentes temáticas ponentes nacionales e internacionales.

Estamos impulsando el desarrollo del emprendimiento a todos los niveles de la comunidad universitaria en la UCV, estamos dando capital semilla a través de lo recaudado durante el congreso y seguimos cooperando con los institutos, laboratorios y entes universitarios que lo soliciten, para la revisión y adecuación de sus modelos de negocio. 

Parece ser una tarea titánica y por eso la pluralidad del espacio, donde concursan todos, la empresa que desde el planteamiento de sus problemas acude a la academia en busca de soluciones, los egresados que desde sus experiencias de negocio aportan sus visiones y la comunidad universitaria que actúa desde la voluntad de cambio. 

Si viéramos a la universidad, como parte de una gran corporación, sin duda alguna, tendría las características de un gran Departamento de Investigación, Innovación y Desarrollo, donde además existe todo lo necesario para la resolución de los problemas, tanto de nuestra sociedad, como de nuestro ecosistema empresarial. La cooperación es necesaria y en estos tiempos exige que rompamos el cascarón para salir a crear nuevas opciones, en especial, formas de vincular empresa y universidad, problemas y conocimiento, recursos y limitaciones.

Es vital que el modelo emprendedor crezca en el ámbito de la universidad pública venezolana, para comenzar a traducir el valor del conocimiento en tecnología, desarrollo y soluciones. Esta vez en un modelo en el que todos ganan en pro de un mundo mejor, donde la empresa y sociedad se sirvan del conocimiento y donde la academia pueda cerrar el círculo para la creación de valor, desde el conocimiento, que la haría sostenible y autogestionable.