economía creativa

Entrevista a Ana Díaz: Pasión y Equipo detrás de los Premios Pepsi

Samuel Salazar Morales

A propósito de la 10ma Edición de los Premios Pepsi, quise conversar con Ana Díaz, su Productora General. Egresada como Socióloga de nuestra Universidad Central de Venezuela (UCV), Ana tiene una amplia trayectoria detrás de los escenarios: A lo largo más de 20 años de carrera, se fue convirtiendo poco a poco en la referencia que es hoy cuando de producción de eventos musicales se trata. Su preparación, tanto formal como empírica, es tan solo un ingrediente en la fórmula para su éxito, donde los protagonistas parecen ser su dedicación apasionada y ese “soft-skill” tan determinante que es saber constituir equipos de trabajo. Varias veces durante nuestra conversación, Ana me aclaró que actualmente no encabeza una compañía productora, sino que arma equipos flexibles de profesionales, según el proyecto de evento a ejecutar. Y basta con pasearse por su instagram, para comprobar que esto le ha permitido abordar de manera exitosa eventos de distinta índole, como las siempre comentadas Pijamadas de Amor Propio.

Siendo la Producción de espectáculos un eslabón tan clave para el crecimiento de nuestra música, una de nuestras Industrias Creativas con más potencial a desarrollar, quise conversar con Ana de varios temas adicionales a su trayectoria y a los Premios Pepsi. Su diagnóstico de nuestra escena local, su visión acerca del “boom” de conciertos y sus consejos para el talento emergente, también son parte del intercambio de ideas que leerás a continuación.

1.- ¿Dónde comienza Ana Díaz como productora? Coméntame un poco de tu trayectoria

Comencé a los 18 años de edad en la producción de eventos; ya en 5to año pensaba en lo que quería estudiar y hacer. Hago el curso de Nuevas Bandas y al comenzar la Universidad, hago mi primer evento con ese conocimiento, pensé ponerlo en práctica. Invité a Félix Allueva (del Festival Nuevas Bandas) a que viera este primer evento y desde entonces, por 12 años, trabajé de manera ininterrumpida para la Fundación y formándome allí, siempre ha sido mi escuela. Parte de lo que soy lo aprendí allí.

Más adelante formo una compañía con Carlos Gutiérrez Ríos, Director Técnico, que se llamó Camp Producciones. Hicimos eventos maravillosos, que estaban siempre innovando, fue cuando hicimos conciertos en la (Plaza Alfredo) Sadel, festivales en Pto. La Cruz y en Caracas. Iniciativas muy fuera de la caja y vanguardistas para aquel entonces. El país nos afectó, éramos una compañía muy pequeña y mantenerla de esa forma era muy complicado; cada quien agarra vuelo en sus áreas, pero seguimos vinculados.

Actualmente, al asumir el trabajo de Productora General, que es en lo que me he enfocado en los últimos años, el gran reto es ser como una titiritera moviendo hilos o una directora de orquesta (salvando las distancias), llevando la batuta para armar equipos de trabajo y saber quién es bueno en qué, para un proyecto específico. Tengo personas permanentes en el equipo, fijos, por ejemplo Mariel Gorrín. Ya son años viendo maneras de trabajar y teniendo la intuición sobre la que esa persona puede rendir en determinado proyecto; todos tenemos diferentes cualidades y talentos, de lo que podemos ser capaces. El trabajo de Producción va por ahí, tener la intuición sobre dónde colocar a cada quien.

2.- ¿Cuáles han sido tus eventos más emblemáticos?

Yo siempre debo ser muy agradecida y recordar que yo viví una muy buena época de la industria, donde se hicieron muchos conciertos, vino mucha gente a Venezuela. Si bien están volviendo, esa era una época que se notaba, que una marca apostaba por un evento o que venía un artista que vino una vez y no ha vuelto más al país. Trabajé con Alan Parsons o James O’Toole o Vicente Fernández, por decir nombres grandes.

Sin duda, las ediciones del Festival Nuevas Bandas que eran tres días en los espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño o el que hicimos en el estacionamiento del CCCT, que vino Enrique Bunbury. Los Premios Pepsi en toda su evolución, que ya vamos a la 10ma Edición. Y uno que puedo destacar, que nunca había hecho algo así, fue Desorden Público en Petare; fue como un checklist de algo que no me imaginé nunca que iba a hacer.

3.- ¿Y el evento que ha sido tu mayor reto? ¿El que ha sido tu mayor satisfacción?

Ay amigo, no lo sé. Ayer por cierto en una reunión de trabajo me decían que me llamaban para el proyecto porque sabían lo apasionada que era con los eventos; cuando algo te apasiona viene toda la entrega. Un evento de por sí es estresante, te pone nervioso, cuando no sientes esas mariposas en el estómago, no es por ahí. Es la emoción que te da lo que realmente te apasiona.

Creo que el evento que más satisfacción me da o que más, tal vez aún no lo he hecho, porque todos me llenan, me dan un aprendizaje. Pensar que ya lo hice todo, no. Yo quisiera hacer mil cosas, se me ocurren eventos por segundo.

4.- ¿Y ese evento que te hizo llorar? Que tuviste que parar, sentarte y llorar para luego poder seguir.

Los eventos tienen esas dos cosas, que te llenan, pero también tienen esa parte. Cuando no tienen ambas, carecen de todo, porque es como ah bueno, se hace y ya. Pero ese evento que constantemente te reta, por presupuesto, por condiciones externas que siempre dependes de un tercero, climática porque lo haces en la calle, etc. Lo Premios Pepsi, por ejemplo, es un evento retador, porque es un concierto, con un programa de televisión, con una logística importante, con una alfombra azul. Son muchos eventos en uno. Pero también es un evento que te da muchas satisfacciones cuando sientes que estás contribuyendo a la industria; comencé en Nuevas Bandas y mi especialidad han sido los eventos musicales.

5.- Ahora sí, conversemos un poco sobre los Premios Pepsi. ¿Cuándo comienza tu relación con ellos?

El primer premio fue en 2012 y tengo la fortuna de haber estado desde esa primera edición. En aquel momento recibí una llamada de Ramón Castro que me invitó a formar parte de los premios y por ser la primera vez, no tenía funciones muy definidas; yo hice en aquel momento algo que hoy hace una compañía de protocolo, que es recibir a los artistas, ya ni me acuerdo. Igual las muchachas terminaron haciendo otras cosas, apagando fueguitos, en lo que se necesitara.

Luego paso a asumir una coordinación, luego a ser asistente de la Producción General y por circunstancias, luego de 3 o 4 años, asumo el cargo de Productora General. Primero fui protocolo, luego coordinadora de bandas (que es una coordinación que aún existe, como ”Coordinación de Performance”), luego pasé a la asistencia de Producción General y luego a ser la productora (general). 

Algo que yo siempre le digo al equipo es que aprendes con cada evento, siempre te vas a estar nutriendo con cada uno. Pero una filosofía que tengo es que si le pido a alguien hacer algo es porque yo ya lo hice, sé que va a ser capaz de hacerlo. Y si no lo he hecho, lo vamos a aprender a hacer juntos. Yo no tengo ese ego de no explicar, le digo al equipo que pregunte.

En el caso de los premios, es un evento que va mutando y se va adaptando a las necesidades, irlo perfeccionando y adaptando a las necesidades que tenemos en cada edición.

6.- ¿Hay algo que quieras destacar especialmente de esta 10ma Edición?

Sin duda, quiero destacar el crecimiento de un proyecto, de ir a una 10ma Edición, lo que no es común, esa continuidad. La terquedad, en el buen sentido, de la marca de creer en su proyecto y apoyar a la Industria musical.

Todas las ediciones son retadoras. Este año, una de las tantas cosas para mí, es volver a hacerlo en vivo luego de los 2 años de pandemia, que tuvo que adaptarse a hacerlo digital, con otros recursos que se pusieron al servicio durante la pandemia. Están esos nervios de que todo sea en vivo, tener al equipo alineado para sacar ese reto adelante. Otra de mis máximas de trabajo es que el éxito de un evento es el trabajo en equipo, aunque yo puedo ser la cara visible de un proyecto. Me ha tocado tener la marca personal, para darle al equipo esa visibilidad, para darle el valor que es. Los reconocimientos son siempre para el equipo que lo hace posible, no soy yo sola.

7.- ¿Cómo ves a nuestro sector musical? ¿Qué tenemos, qué nos falta para crecer?

Creo que en realidad ese diagnóstico tiene como varios aparte. Definitivamente no tiene que ver con el talento, aquí hay talento para tirar para el techo, Venezuela es musical. Una de las primeras cosas es que nos lo tenemos que creer y otra es el público, que debe entender que el músico es una profesión, es un trabajo debe ser remunerado. Si pagamos una entrada por un artista internacional, cueste lo que nos cueste, también podemos apoyar nuestra industria pagando un cover en un local, que a veces son 5 dólares y nos parece una fortuna. Es nuestro talento, debemos educarnos como público. Cuando llamamos a la radio y pedimos que nuestro artista suene, más allá de la moda o la industria.

Luego, mejorar las condiciones de los artistas, para contratarlos. Pasa mucho que esa mística de trabajo, esa pasión, se convierte en signos de dólar y vendes al artista sin preocuparte de que tenga un buen sonido, que haya un buen lugar, que lo vas a atender bien en camerino.

Esta industria crecerá a medida que todos los actores involucrados pongan su granito de arena. Los productores, los gerentes de las radios, el público, el mismo artista que se preocupe por hacer un buen show para mostrar a su público. Es una suma para que terminemos de crecer. Nos comparamos con México, Argentina, Brasil y no es una cuestión de nombres, que si hay unos mainstream, pero nosotros tenemos también nuestros nombres y el crecimiento se palpa.

8.- ¿Podrías darme tu opinión del actual boom de conciertos?

Este es un tema en el tapete, como antes hablábamos no sé, de la cola de la gasolina. Yo como parte del gremio y como persona natural, puedo tener una apreciación de lo que ocurre, pero más allá de eso, si hubo una industria que estuvo golpeada durante la pandemia fue la industria cultural y que tenga ahorita un renacer, necesitamos también que la cultura sea como ese oxígeno necesario. Pienso que también ha reactivado la industria, desde el proveedor de la planta eléctrica, la comida, los equipo de trabajo de producción, proveedores técnicos, la seguridad, las barreras.

Hay de todo. Todos los eventos van a salir, uno (como productor) decide a qué costo. Recientemente hubo show donde el público comentaba la presentación espectacular del artista, pero también la logística ausente. Son el tipo de cosas que hay que rescatar en este boom de eventos. Está bien que tengas el músculo para organizarlo, pero no olvides al público, que es quien paga la entrada para disfrutar de ese concierto. Si no le das las comodidades mínimas, porque lo estás sacando de su casa, no lo estamos haciendo bien. Yo siempre he dicho y lo sostengo, que a mí me ha funcionado, es que debes pensar cómo público; la experiencia no puede ser solo ver al artista que te gusta, sino que desde que tú sales de tu casa, si vas en carro lo vas a poder estacionar, si vas al baño va a estar en buenas condiciones, si voy a comprar algo voy a tener opciones para comer, qué sé yo. En esa medida podemos dar un buen servicio al consumidor.

9.- Y para finalizar, ¿qué consejos le darías al talento emergente? Tanto a quienes quieren dedicarse a la producción, como al talento musical que a veces se siente solo.

Puede que seamos pocos. Y bueno, con la pregunta anterior, también tenemos pocos lugares para que la gente se presente, que se improvisan, pero tenemos poca infraestructura para conciertos, muy poco; tenemos un Poliedro Caracas o un Centro BOD con un aforo muy pequeño, los extremos de lo grande o lo pequeño.

El consejo es que si esto es lo que realmente les gusta, hay un camino increíble a recorrer con sus altos y con sus bajos. Yo estudié Sociología y encontré en esto lo que me apasiona, en lo que puedo aportar. Es importante que aprendas a pensar como público y tener sentido común, es algo vital.

Para el artista musical, igual tiene que moverse por un talento, por una pasión, que no abandonen, es encontrar el equipo de trabajo ideal para tu proyecto. Las personas están allí y es cuestión de entender el contexto en el que estamos. Es un trabajo de hormiguita. Sí, hay fenómenos, pero también caducan, y los que perduran, pues hay un trabajo ahí.

Quiero agradecer especialmente a Ana por hacer un espacio en su movida y cambiante agenda para compartir su experiencia y conocimiento conmigo, así como a mi querida Mariel Gorrín por ayudarme con mucha paciencia a que el encuentro fuera posible. A ambas, por escuchar un rato mis ideas y experiencias luego de que grabamos la entrevista; seguramente en una próxima oportunidad habrá muchas más ideas y logros para compartir, acompañados de nuevo de esos croissants que estaban memorables (si quieres saber cuáles, revisa mi artículo anterior).

A Ana Díaz la consigues en Instagram con el usuario @anadiazproductora .  Y si estás leyendo esta entrevista hoy miércoles 21 de septiembre, los Premios Pepsi se transmiten esta noche a las 7:00pm desde el Teatro Teresa Carreño, a través de Televen y también desde el canal de YouTube “Pepsi Venezuela”.

El café “MÉMÉ By Eric Martin” una pasión creativa sincera

Samuel Salazar Morales

El café “MÉMÉ By Eric Martin” acaba de cumplir dos semanas de abierto en La Cuadra Gastronómica de Los Palos Grandes, y sin duda, ya es el nuevo “It Place” de la zona. Ubicado en el local que anteriormente era el Restaurant Yakitory, en MÉMÉ se resume una propuesta gastronómica pensada desde la identidad de su creador y una pasión creativa sincera, pero también desde una visión estratégica que apunta a llenar con innovación espacios vacíos en el mercado, una ecuación que debería ser mucho más común en los sectores de nuestras Industrias Creativas; no es “un emprendimiento” más pensado desde lo que ya está vendiendo. Agrega a la fórmula un rango de precios sumamente amplio (con aprox 5 US$ meriendas un croissant y un café), y todo suena a un éxito predecible. 

Pero llegar a la propuesta de este local, pasa por casi 10 años de historia y esfuerzo continuado de Eric Martin, formado originalmente como Diseñador Industrial en el Instituto de Diseño de Caracas. Inicialmente motivado por el simple deseo de comer pan sin hacer largas colas para comprarlo (en medio de uno de los tantos capítulos de nuestra novela macroeconómica), Eric descubrió en la panadería un oficio que se le daba muy bien.  De allí vinieron años de experimentar, de compartir su conocimiento con otros, de aprender de expertos nacionales e internacionales y finalmente, de un gran fracaso, producto de una sociedad que parece haber sido todo, menos equitativa. El resultado estrella es hoy un croissant en una diversa gama de rellenos dulces y salados, que el día de mi visita la reconocida diseñadora de interiores Sigrid Jelamby (quien tuvo la oportunidad de vivir unos años en París), no temió en reconocer como el mejor de Caracas; basta con ver las reacciones “a primer mordisco” de quienes visitan MÉMÉ, para hablar de un veredicto unánime.

Por cuestiones de agenda, pasé unas cuantas horas en MÉMÉ luego de realizar la entrevista que leerás a continuación. Además de un intercambio de ideas maravilloso con Hugo Londoño @huguito , asesor de la marca en estrategias digitales, puede evidenciar la ajetreada dinámica comercial del recién inaugurado local y más aún, el liderazgo de Eric con su equipo, hoy conformado por 15 jóvenes: Directo, sincero y con la efectividad de quien exige sin miramiento alguno, pero desde el ejemplo y la humanidad.

1.- ¿Puedes contarme de tu formación y trayectoria como Diseñador Industrial? Ahí hay un punto importante de lo que hace tan especial a tu propuesta.

Cuando me gradué del colegio estudié la carrera que quería papá, que era ingeniería mecánica. En el quinto o sexto semestre me di cuenta que nada que ver, y de ahí pasé al Instituto de Diseño de Caracas, donde me gradué como Diseñador Industrial de 2do en mi promoción. Eso sí era. Cuando nos vamos a lo que estamos haciendo ahorita hay mucha creatividad y diseño, desde el local hasta los productos que salen de la cocina. 

2.- ¿Y de tu trayectoria como diseñador, qué hitos o proyectos podrías destacar?

Mi primer trabajo como diseñador fue en el departamento de arquitectura de CAPUY, estuve ahí por mucho tiempo e hicimos todo el Diseño Interior de las Trinitarias en Barquisimeto, de las oficinas de la Torre Canaima para Movistar, hicimos todo Movistar, hicimos Bancaribe. Esos proyectos fueron los más importantes y todavía están, mantienen hasta los muebles. Luego de CAPUY comencé como Gerente de Mercadeo de Mercury® de Venezuela, que es la marca de motores de lancha y estuve con ellos aproximadamente año y medio; casi el 80% delas lanchas del país tenían Mercury®. Luego pasé a una cosa muy distante a lo que quería hacer, estuve administrando una obra muy muy grande en Guarenas, y ya ahí comienza el tema gastronómico. Me casé, teníamos una cocina espectacular por estrenar, ninguno de los dos cocinábamos demasiado y habían colas para comprar pan; eso fue por 2012. 

3.- ¿Querías alejarte del Diseño Industrial, del mercadeo, de lo que había sido tu vida profesional hasta el momento?

No, no y nunca lo abandoné al 100%, algún trabajito sale por ahí y se hace. El negocio familiar había que cuidarlo inicialmente, pero no me daba chance de hacer todo al mismo tiempo. Cuando entramos al tema de panadería era por resolver el tener pan sin hacer cola. Pero, resulta que entre todas las cosas que he probado en mi vida, esta es una que se me da muy bien y quiero ser el mejor, es algo muy competitivo, pero contra mí mismo. Además mi esposa es perfeccionista; cuando comenzamos a hacer croissants, la reacción era que no salían como en las fotos. Me propuse preparar dos masas al día hasta que me salga, algo tenía que pasar, pensaba que seguro lo que me faltaba era experiencia. Y no salían y no salían, cambiábamos una cosa y no salían, por meses. Sin embargo, a raíz de una cuenta habíamos creado en instagram (que hoy es @ericmartin.me ), me llama @DoctoraPan y me dice que estaba lanzando un Diplomado avalado por la UCV y quería mi ayuda con las masas hojaldradas, porque estaba viendo lo que hacía y le parecía que estaba muy bien. Luego de varios contratiempos, voy a dar mi clase, los profesores eran ella y Gabriel @elcapipanadeiro. Al día siguiente los dos se sientan conmigo y me dicen “Eric, tú estás hecho para hacer esto, enseñas muy bien, las masas funcionan muy bien, vamos a apoyarte”. Para entonces tendría 200 seguidores en Instagram. “vamos a apoyarte en lo que tengamos que apoyarte, pero tienes que lanzar un taller tuyo”. Lanzamos el primer taller y vendimos 3 cupos, pero de ahí más nunca se frenó, porque esos 3 trajeron otros 3, traían 3 más. Seguían saliendo talleres, nos estaba yendo muy bien con eso, hasta que la cosa comenzó a cambiar cuando alumnos venían a ofrecernos montar un negocio. Yo no quería sacar a la calle el croissant todavía, porque a pesar de que estaba muy bien, no estaba como lo quería vender, ni cerca, eso no me lo iba a quitar nadie de encima.  

Mi esposa me sugirió montarme en un avión a España y descifrar qué pasaba, qué era lo que faltaba. Buscamos un profesor y encontramos uno que nos gustó muchísimo: Un sueco que iba a Barcelona a dar un curso, justo el año que había quedado de segundo en un concurso mundial en Francia. Barcelona me salía relativamente económico por la familia que tengo allá. Hice ese taller de croissants, descubrí lo que me estaba faltando y aparece otro venezolano muy muy talentoso que se llama Alejandro Guerra, él se puso conmigo a enseñarme una temporada; él es de Maracay, le habían expropiado sus panaderías y terminó en Londres por esa época (ahora está en Barcelona). Es uno de los expertos del hojaldre, maestro de maestros. Con esta experiencia me vine para acá y ahí si dije que tenía un producto que se podía vender, y que además, no hay en el mercado. No solo tenemos un producto que es brutal, sino uno que tiene un nicho totalmente masivo, inexplorado, inexplotado y quien quita que explotarlo salga bien. Ahí si vino la emoción de montar un negocio. Lo primero que hicimos fue montar una escuela; me había llevado una sorpresa con esta súper estrella de la pastelería, el taller era una cosa pequeñita, como todo en Europa, un hornito, una neverita y ahí estaban montando un taller de clase mundial, con gente de Jordania, de Egipto, de Chile, de México y de Venezuela conmigo. Al volver pensé en montar algo exacto, que no era inalcanzable, si nos buscábamos a alguien que invierta y buscamos traernos a esa gente. Pero la cosa fue avanzando. Con los talleres fuimos generando una base de seguidores, fue una vitrina, pero ya teníamos una base de clientes. Entonces hicimos de los alumnos hacia arriba, ahora la idea era hacerlo así, hacía el cliente. Salimos de ese primer local y con la idea de montar un local más grande, más bonito, pero fue un desastre, un desastre catastrófico, no por falta de ventas sino por la dinámica interna con quienes nos asociamos. Salimos con mil golpes, pero también con mil aprendizajes. De ese segundo local si salimos a la calle, en este punto sin plata, sin nada que invertir, cuando nuestros vecinos del anterior local nos ofrecieron este local. Ellos pretendían dejarlo, pero era la 6ta Transversal de Los Palos Grandes, 400 mts2; al final este local logramos montarlo mi esposa y yo solos, con ayuda de la familia y con la condición de no tener socios en este espacio.

4.-¿De dónde viene la influencia francesa? ¿Lo decidiste por la relación hay entre Francia y nuestra gastronomía desde el Siglo XX?

Cuando generamos una visión de lo que queríamos hacer, mi esposa y yo volvimos a las raíces. Una parte de mi familia es catalana y la otra es francesa, que son dos grandes capitales de la gastronomía. Pero además yo soy venezolano de pura cepa, yo nací aquí y este es mi país, de aquí nadie me saca, nunca. Pensamos cómo juntar todas esas raíces. En principio el nombre MÉMÉ sale del diminutivo de abuelita, la nonna, la yaya, pero en Francia. Mi abuela es mémé, mi mamá es la mémé de mis hijos. Basándonos en esa raíces, vimos que teníamos el nicho, que teníamos la historia que siempre ha estado ahí, tenemos el producto que es impresionante sin lugar a dudas ¿Habrá el mercado? Cuando tú ves que abrieron 70 tiendas de hamburguesas este año, hay un mercado para eso, pero hasta dónde va a llegar. Esto no lo había probado nadie y decidimos hacer el intento. La reacción ha sido espectacular, ni en nuestros más hermosos sueños lo que ha pasado aquí en MÉMÉ. 

5.- Y si tuvieras que ponerle una fecha, ¿en qué momento comienza MÉMÉ?

Arranca en septiembre u octubre de 2021, cuando comenzamos a notar lo que ocurría con el socio anterior y sabíamos que teníamos que salir de ahí. Fue ahí que comenzamos con lo que deberíamos comenzar todos los que comenzamos un negocio de este tipo: Más que buscar un nombre que me suene lindo, irnos a la historia, porque todos tenemos una historia detrás, y que puede afectar de manera positiva a la marca, que en este caso además lleva mi nombre abajo. Nos fuimos hacia atrás, cuando pensamos en cursar un taller de panadería, cuando para entonces vivíamos con 150 dólares y un taller costaba 600, que era una locura. Luego llega la mémé y me pregunta si yo no iba a hacer un curso de panadería, yo le digo que sí, pero que estaba carísimo y yo estaba comenzando una familia. Su respuesta fue “anda nene, que yo te lo pago”; igual luego me pregunta sobre el curso de croissants y cuando le digo que ese es mucho más caro, su respuesta fue la misma. Ella me pagó el curso. Al irnos hacia atrás, descubrimos que tenemos este storytelling, tan bello. En aquel momento nadie sabía que iba a terminar siendo un negocio, pero (su apoyo) fue el punto de quiebre. No había otra opción, MÉMÉ como nombre tenía todo lo que necesitaba para ser una marca importante y es un homenaje en vida; cuando llega la mémé y se sienta acá, se ilumina la sala.

6.- ¿Cómo crees que se expresa tu formación como Diseñador Industrial y tu background profesional en MÉMÉ?

En que todo está calculado y todo tiene millones de pruebas allá atrás. Me niego a caer en el círculo vicioso de que la gente viene la primera vez y todo está delicioso, vuelves a los 6 meses y ya no te gusta. De eso vienen las pruebas de esta semana, el entremet de Baileys que te comiste, y el de mango, que desde febrero estamos haciendo pruebas con él; la idea era que estuviera tan bien montado, no solo en el plato, sino que tuviera un proceso bien calculado. Para nosotros es clave que los ingredientes pudiéramos conseguirlos en el mercado siempre, que no existiera nunca la posibilidad de bajar la calidad y que se calculara bien el precio. Mucho de lo que pasa es que los locales abren, no hacen bien su cálculo de costos y luego tienen que optar por bajar los costos o subir el precio; lo que normalmente hacen es bajar los costos y en calidad de ingredientes. Yo preferiría aumentar el precio y explicarte las razones. Hoy es la 10ma prueba del carpaccio, y es con una carne que curamos nosotros. 

Y en una cocina como la nuestra todos deben ser estrellas, o que uno pueda olerles las ganas de querer ser estrellas. Para serlo en este mundo, hay que arriesgar mucho.

7.- ¿Qué es hoy que es lo más vendido? Dentro de los croissants y en las propuestas que no son croissants

Hoy lo más vendido de los croissants es el de huevos benedictinos, que nunca me lo imaginé. Luego el croissant plain y luego el croissant de almendras. Cuando comenzamos a rellenar croissants, pensamos en rellenos que marcaran la diferencia y qué más que unos huevos benedictinos que cuando lo cortes, chorree como tiene que chorrear. Eso llevó cajas y cajas de huevos de práctica.

En lo que no son croissant, el tema con los choco-mémé ha sido una locura. El de Baileys nunca ha estado en exhibición más de 5-6 minutos; en principio los entremets no iban a ser un fuerte y no tengo suficientes moldes, tuve que encargar más; salen y se venden mucho. Cambiamos un poquito el tema de los ingredientes, como que en lugar de usar crema chantilly de pote usamos nata de verdad, de leche de vaca. Son postres que son livianos, que te puedes comer cuatro y no pesan, vas a estar bien. Poca azúcar. Es un comentario que se repite mucho, que se comen todo eso y no es empalagoso. Así es que deben ser esos productos. Y es que lo más empalagoso que tengo es el croissant de nutella, que lo demandó el público. 

Todo lo hacemos en la casa y todo va con mis gustos de azúcar, calculado al nivel que la gente sale muy satisfecha.

8.- Y sobre la identidad gráfica y el diseño del local. ¿Quiénes se encargaron?

Ahí entra mi esposa. Cuando vimos que teníamos un producto con raíces francesas y catalanas, pensamos cómo podemos llevar eso a una frase y ella escoge algo como “francés irreverente”. Encontramos una foto de la película de María Antonieta con Kirsten Dunst, que era literalmente el poster; en esa imagen estaban los 8 colores que usamos hoy en el branding. Fíjate la cantidad de colores que tienes en el local y no te sientes avasallado. 

En ese mismo plan, ya puedes violar algunas normas (en la cocina). Se están por ejemplo haciendo ahorita pruebas de cocina de un pastel de hojaldre, que es como la oreja de manzana tradicional, pero con morcilla carupanera. La morcilla ya está aprobada, la estamos haciendo aquí. Cuando pruebas ese pastelito, ya estás mezclando las raíces francesas con mis raíces venezolanas, y eso irá pasando con muchas otras cosas. Estamos tratando de hacer postres con maíz, opciones que nos permitan ser lo más irreverentes posible.

9.- ¿Cómo es el modelo de negocio actualmente? ¿Qué planes hay para crecer?

El plan es crecer y todavía no sé de qué forma vamos a crecer. Tampoco es secreto ya, en octubre deberíamos estar abriendo en el Sambil Caracas un modelo de negocios que se llama PETITE MÉMÉ, donde vas a tener los croissants, las opciones más pequeñas. Vas a llegar, te llevas tu bolsita como que estuvieras comprando unas cotufas.

Ha habido muchas ofertas, las había cuando estábamos cerrados y hay más ofertas ahora que abrimos, que se nota el movimiento. Pero teniendo ya una experiencia pasada, si bien no le cierro la puerta a ninguna, estoy abierto, estamos claros ahorita que la decisión es nuestra. Para PETITE MÉMÉ si estoy asociado, pero lo vemos en plan de showroom, a ver qué tal funciona, con una oferta muy reducida y donde todo se va a producir aquí mismo, para no comprometer la calidad o la marca.

10. ¿Algo que quieras destacar para cerrar?

El 80% de los productos que van a estar en vitrina dentro de dos semanas, no se los ha comido nadie, a menos que haya ido a Francia a comer. Va a estar muy interesante. Ahora es que voy a sacar lo de verdad WOW, que puede ser la misma masa del croissant, tratada de manera diferente para obtener resultados que te abran los ojos y la boca cuando digas “qué bueno está esto”. Aquí vas a poder venir a almorzar, a cenar. 

            Aunque con los croissants de Eric Martin podamos pensar primero en lo dulce, su propuesta va hacia aumentar las opciones saladas en el menú. En mi última visita me comí un Croissant BLT, con una tocineta o panceta hecha en casa, que estaba increíble; en paralelo seguían perfeccionando uno de salmón.  

¿Nos vemos pronto en MÉMÉ? Tengo la tarea de probar el demandado croissant de almendras, así como el exitoso entremet choco-mémé; eso antes de que crezca el menú.  El café está en instagram como @memecroix , donde consigues el menú actual con sus precios, así como a Eric lo consigues como @ericmartin.me, principalmente para información sobre cursos.

Tendencias en las Industrias Creativas: De la producción a la comercialización

Samuel Salazar Morales

De la marca venezolana Garzez.

Hablar de tendencias, trasciende de publicaciones alrededor del tema en redes sociales o en medios dedicados a los Estilos de Vida. Desde nuestras Industrias Creativas, es importante comencemos a entender a las tendencias como proyecciones de los posibles deseos de consumo del mercado, y por lo tanto, como potenciales guías para los procesos de nuestras cadenas de valor. Siempre pensando desde nuestras identidades de marca y público objetivo, nos invitan a evaluar qué productos producir o importar, qué insumos necesitaremos para nuestra próxima colección o lanzamiento, cómo adaptar nuestros servicios, qué novedades incorporar a nuestra Propuesta de Valor, etc.

Entendidas tradicionalmente como coincidencias cuasi espontáneas del gusto colectivo, las tendencias se terminan resumiendo en aquello que en un momento determinado queremos vivir: Las prendas que queremos vestir, la estética que queremos en la decoración de nuestros hogares o que inconscientemente esperamos conseguirnos en un local comercial, las propuestas gastronómicas que aspiramos consumir, etc. En la moda, la decoración, el diseño o la gastronomía, las tendencias son formas, colores, texturas, sensaciones.

Marca de muebles portuguesa Boca Do Lobo Studio. Excentricidad y formas orgánicas se combinan en el Diseño

En un mundo cada vez más globalizado e interconectado, proyectarlas pasa por entender su origen en el momento cultural, en el “zeitgeist”: Así como la inspiración de creativos y diseñadores, los deseos latentes del consumidor se crean en las ideas que rondan en el inconsciente colectivo, tanto global como de su entorno inmediato. En los contenidos que consume en Instagram y TikTok, tanto como lo que ve en las calles de nuestras ciudades. En la serie que todos están viendo plataformas digitales, como en la oferta comercial y gastronómica de su mall de confianza. En la música que escucha en plataformas digitales, tanto como en las ideas que se discuten en los programas de radio que suele sintonizar. ¿A qué aspira el público objetivo de tu marca? ¿Lo conoces bien en lo cualitativo o solo lo tienes segmentado por factores socio-económicos y demográficos?

            En el mundo, las tendencias de las Industrias Creativas hoy parecen encontrar su origen en ideas que oscilan entre el hedonismo de la post-pandemia y el pesimismo de un futuro incierto, además de la atención colectiva a temas como la sostenibilidad, el multiculturalismo y las nuevas potencias culturales, la inclusión a la diversidad en sus distintas formas, la salud mental, etc. Mientras la interconectividad hace que estas ideas se traduzcan en tendencias concretas cada vez más numerosas y con frecuencia efímeras en la moda, el diseño y la gastronomía, en Venezuela tenemos el reto de entender desde la iniciativa privada el cómo están evolucionando los distintos nichos de mercado y sus marcos de referencia éticos y estéticos, en paralelo a la constante transformación de nuestra desigual realidad socio-económica.

Tejidos a mano en los diseños de Yenny Bastida

            Lo que sin duda debe llamar la atención de nuestras Industrias Creativas locales, en particular de la moda y el diseño, es que la comprensión contemporánea de las tendencias y su origen no solo se vuelve esencial, sino que acentúa la necesidad de una mayor comunicación entre nuestro superviviente sector industrial y sus canales de comercialización, para permitir una respuesta mucho más ágil a las demandas del mercado y una mejor planificación de los procesos productivos. Junto a la construcción estratégica de marcas mejor pensadas y comunicadas, es la única forma de competir con esa avalancha de indumentaria, calzados, accesorios, elementos de decoración, muebles y otros bienes de consumo final importados, que siguen ingresando al país sin el debido pago de aranceles, lo que nuestro gremio industrial ha seguido reclamando de manera justa.

Academia de Moda UCAB: Una Mirada Interdisciplinaria al futuro de la Moda en Venezuela

Samuel Salazar Morales

El 7 de Mayo fue la primera vez que pisé los espacios de lo que hoy es la Academia de Moda de la Universidad Católica Andrés Bello (o ADM UCAB, para quien prefiera los acrónimos). Aunque ya tenía varias semanas enterado de su próximo lanzamiento, fue ese día cuando finalmente varios de los primeros profesores de la Academia nos encontramos formalmente IRL con su Directora, Vanessa Farina, y su Coordinadora Académica, Ana Lugo. Tal como les comenté al terminar ese encuentro, todo el planteamiento detrás de la propuesta y su oferta académica inicial, superaron con creces mis expectativas. Desde unas Industrias Creativas que deberían aspirar a convertirse en creadoras de bienestar y desarrollo para Venezuela y América Latina, hace mucho tiempo que era necesario que nuestra moda comenzara a verse a sí misma desde ese enfoque INTERDISCIPLINARIO que sustenta a la Academia: Diseño, Oficio y Gestión.

ADM UCAB Una mirada interdisciplinaria al futuro de la moda en Venezuel

Y si algo más superó luego las expectativas, fue la respuesta del público al lanzamiento de la Academia unas semanas después. Si bien lo anticipaba el que los estudiantes de la UCAB se detenían a pedir información desde el mismo momento en que se colocó el aviso corpóreo en la puerta, la viralidad de la noticia en redes sociales ocasionó una avalancha de interés, solicitudes y hasta sugerencias sin precedentes.

A mes y medio del comienzo de las clases en ADM UCAB, era buen momento para conversar con su directiva y conocer un poco más del tras bastidores del naciente espacio. Vanessa Farina es Licenciada en Ciencias Administrativas (mención Banca y Finanzas), diseñadora de modas egresada del Instituto Brivil de Caracas y Máster  en  Diseño  de  Modas  por  la  Escuela  de  Diseño  y  Artes  Visuales  (LCI)  de Barcelona, en España. Ana Lugo es psicóloga graduada de la Universidad Rafael Urdaneta (URU) en Maracaibo, y se ha desempeñado como Directora Creativa en proyectos de enseñanza, creatividad y diseño.

¿Por qué la UCAB decide apostar a esta iniciativa? ¿De dónde surge el planteamiento?

Vanessa Farina (VF): La UCAB lo colocó en su plan estratégico 2021-2022. Ellos vienen haciendo un estudio de lo que está demandando el mercado, hacia donde van las formas de educación en el mundo y decidieron insertar estas tres categorías: Moda, E-Sports y Gastronomía. Se dieron cuenta que son tres sectores demandados y quisieron hacerlo a través de Diplomados, productos cortos, siguiendo la inmediatez que pide el mercado. Decidieron innovar tanto a través del modelo de educación, como en áreas de conocimiento no-tradicionales. 

Creemos que es un espacio importante para la moda y más viniendo de un centro de estudios como la universidad. Eso le da una potencia, al abrir una visión integral del diseñador, porque le permite a la Academia nutrirse de otras carreras ya consolidadas. Permite ver las aristas de negocios, legal, sociología, periodismo, finanzas, etc.

Con Vanessa Farina (izq) y Ana Lugo (Der)

Ha transcurrido mes y medio desde que comenzaron las actividades en la Academia. ¿Qué han aprendido? ¿Se encontraron con algo que no esperaban?

Ana Lugo (AL): Si bien no es algo nuevo, se ha afianzado mucho más el que debemos tomar en cuenta el feedback de los estudiantes, para robustecer mucho más todo el plan académico, hacerlo mucho más fiel a la demanda que existe, a las necesidades que tienen. Es algo hemos reafirmado.

VF: Esto es un ser vivo, hay que estar constantemente en evolución, en crecimiento, en cuestionamiento no desde la crítica sino buscando la mejora. Yo siento que era un espacio que se esperaba, la gente quería que esto sucediera. Hay como la sensación de tener un lugar al que pertenecer. Hemos sentido a los estudiantes emocionados, en el caso de la Certificación (de Producción de Moda) están súper entusiasmados con todo el tema práctico. En el caso del Diplomado de Diseño, nos piden mucha más práctica, dibujo, color. Hay mucho deseo de estudiar moda, pero también de aplicarlo, dentro de la inmediatez, la rapidez; un conocimiento que yo puede poner en práctica. Muchos estudiantes ya han hecho como intentos en la moda y queremos que los proyectos que de aquí salgan puedan ser posibles.

…y de las sorpresas?

Ambas: Llenar todos los cupos, la alta demanda.

AL: En tan poco tiempo, hacerlo posible con la receptividad que hubo. En tan poco tiempo y con tan pocas personas. Fue algo que cuando lo vimos, nos sorprendió bastante. Todo el programa que se ofreció en el lanzamiento era bien robusto, ambicioso.

VF: Y se consolidó en tres meses.

Espacios Academia de Moda UCAB

AL: Fue clave tener mucho compromiso, no solo hacia transmitir la enseñanza, sino hacia que esta fuera de calidad, verdadera, profunda, genuina. Lo teníamos muy presente.

Hemos hablado varias veces de los programas cortos y la inmediatez. ¿Creen que en general vamos hacia que predominen los programas de formación cortos?

VF: Vamos hacía que hayan muchas opciones que se adapten a las necesidades de cada individuo. Más allá de pronosticar, creo que vamos hacia la diversificación: Debe existir la carrera, los programas cortos, los cursos, las masterclass, la posibilidad diversa de que adquieras conocimientos hacia tus necesidades. Algo que nos ha parecido valioso es la diversidad de edades que tenemos en los programas, y eso lo permite la duración temporal de cada uno; eso forma parte del enriquecer la experiencia.

Fue algo también me llamó la atención durante mis clases. 

Ahora hablemos de ustedes. ¿Recuerdan cuándo surgió su amor por la moda?

AL: Siempre me ha atraído mucho la imagen en sus distintas manifestaciones, y el estudio de la imagen entendiéndola desde la psicología, desde el arte, desde la danza y posteriormente desde la moda. Diría que fue a partir del momento que dije me quiero vestir de esta manera, expresar verdaderamente ese mensaje que yo quiero transmitir, desde que decidí conscientemente lo que iba a vestir; fue en la adolescencia, como a los 12 años. Cuando lo empiezo a conscientizar como un estudio, como algo en lo que yo quiero aportar, pienso que fue una vez termino psicología y comienzo a hacer pasantías con una diseñadora de modas, comencé como su asistente.  Ella comenzó a enseñarme sobre su trabajo y luego comencé a conceptualizar para ella, a darle ideas para colecciones. Fue un trabajo muy de exploración. Luego se vuelve más formal cuando comencé a trabajar como estilista de cabello en producciones de moda, trabajé con una blogger que se llamaba Nina Lodato y con ella siempre estuve rodeada de creativos talentosos.

VF: Tuve una fascinación desde pequeña. Era mi juego favorito vestirme, disfrazarme, los colores, las telas. Incluso mis primeros pasos fueron pensar que quería actuación, aunque hoy lo entiendo como una búsqueda de la expresión. Mi amor por la moda está muy ligado hacia el expresarse: Querer expresarse a través de piezas funcionales que te ayuden a decir quién eres, de alguna manera.

Terminé estudiando administración en banca y finanzas, pero siempre yendo a galerías de arte, sesiones de fotografías, salir con cámara en mano, investigando desde lo intuitivo tejidos, sumergida en revistas. Eso fue formando ese amor que siento que siempre ha estado ahí, irlo decantando o depurando en el tiempo. En el camino me he encontrado con personas maravillosas, he trabajado para marcas venezolanas, tengo mi propia marca, tuve la oportunidad de hacer un post-grado afuera y trabajar con una diseñadora. He ratificado que esta es la industria que me gusta, que es este el mundo que me gusta y quiero seguir en muchas aristas. Por eso soy parte de la Academia; más allá de un proyecto propio, me llama mucho la atención dejar un legado, que mi país tenga una industria, que haya más posibilidades, que el diseño venezolano se puede exponer mucho más. Surge esa necesidad de ver en qué puedo apoyar para crear industria. Tengo un afán personal que se entienda cómo es esta industria, que va desde el individuo, la expresión, que hay códigos de armonía, belleza, que está ligada a los códigos de emoción de los seres humanos, un ADN, una originalidad. Que se hable de moda en Venezuela con esos atributos.

¿Y cómo creen que sus perfiles profesionales marcan el enfoque de la Academia?

AL: La distinción clave es la interdisciplinariedad, entender que la moda no está aislada, no es una isla aparte. Está dentro de nuestro día a día, es un lenguaje con el que convivimos diariamente. Es clave que por el lado de Vane haya tenido toda esta experiencia como administradora y tenga además todo este gran talento, afinidad por el arte, que luego se profesionalizó en el área de la moda. Esa diversidad de estudios es clave.

En mi caso entender que desde la psicología y otras vertientes creativas, se puede generar enseñanza hacia el propósito de la Academia. Entendemos que esta educación puede ser mucho más dinámica, vinculada a lo que ocurre actualmente, debe ser moderna, creativa, innovadora.

VF: Para nosotros esa palabra interdisciplinariedad es clave. Toda la diversidad que podemos transmitir. Queremos verlo más allá del diseñador, como un diseñador también integral, capaz de entender todas las aristas necesarias para que su proyecto tenga un propósito y trascienda en el tiempo. Actualizado, moderno, global, de calidad, con profundidad.

Entrada de la Academia de Moda UCAB

¿Y qué han percibido de la respuesta de los Institutos de Diseño que ya ofrecían formación en moda?

VF: Hemos visto la receptividad de los estudiantes de otras escuelas al ingresar a la Academia. Soy fiel creyente de cuanto más surjan escuelas, proyectos, eso nos hará mejorar a todos, va a permitir ampliar la cantidad de perfiles que se necesiten para la Industria de la Moda. Incluso para la reflexión: Siempre pensar qué estamos haciendo, qué estamos dejando, cómo estamos formando la mente de la persona que estamos formando. Son preguntas deben hacerse las instituciones que desee impartir conocimiento en la moda, de manera se vea traducido en proyectos, en beneficios para esa persona y el país.

AL: Cuanta más oferta haya, más se internalizará en el país que esto existe. Será el mejor síntoma del cambio.

Más allá de la Academia, ¿podrían decirme cómo creen que está cambiando el sector moda en el país?

VF: Estamos aportando nuestro grano de arena por ese cambio, que siento que se verá a futuro, aún falta. Hay mucha creatividad y expresión en nuestra moda. El hecho de que nuestros países vecinos tengan tan buena industria, nos ha golpeado y nos ha permitido visibilizar nuestro entorno. Programas como LAF (Latin American Fashion Summit) comienzan a visibilizar y la empresa privada enfoca la mirada en lo que significa la moda, le da crecimiento. Los cambios son paulatinos, hay que comenzar a sembrarlo y la educación está dando pasos en ese sentido.

AL: Es importante como existe actualmente una gran masa de jóvenes que son muy pero muy expresivos. La expresión de lo que ellos quieren ser, nos ayuda mucho y aporta a la moda en sí. Cuando ves esta expresión de jóvenes que se rebelan, que se muestran como quieren ser, ahí hay un mensaje importante que se está comenzando a tomar en cuenta, está creando un comercio, negocios. Y es a nivel mundial. En Venezuela no estamos exentos, contamos con las redes sociales que son una ventana al mundo.

¿Qué llamado o reflexión final harían?

VF: Que la moda es posible, desde donde estén ubicados. Es posible voltear la mirada y convertirla en algún emprendimiento, algún negocio, alguna inversión en la moda. Hoy en día todos están invitados a esta mesa a dialogar y fortalecer esta industria.

Más allá de su maravilloso enfoque interdisciplinario, ADM UCAB tienen otros factores que la convierten en una potencial fuente de cambios hacia la construcción de una industria de la moda en Venezuela. Aunque mis clases hayan sido ocasiones muy puntuales, me encontré con grupos de estudiantes muy diversos, tanto en edades como en ideas y orígenes sociales. Además (como llamaron mi atención dos estimadas amigas del sector en la apertura formal de la Academia), es imposible olvidarse de la realidad del país en el que estamos, cuando estudias moda teniendo una vista panorámica a las zonas populares que rodean a la UCAB. Confío que los hoy estudiantes tengan siempre presente que el 90% del país es así, y que una moda que se entienda como industria, tendrá la capacidad de transformar esas realidades, tanto con productos y servicios, como a través de los procesos productivos que los hacen posibles, creando empleos dignos y bienestar.

La Academia de Moda de la UCAB se encuentra en el Piso 1 del Edificio Cincuentenario de la Sede Montalbán de la universidad. Puedes ver sus próximos programas en el instagram @modaucab y en su website https://moda.academiasucab.com

CREACIÓN DE CONTENIDOS, INFLUENCERS Y ÉTICA

Samuel Salazar Morales *

Es innegable que estamos en una Venezuela marcada por la desigualdad. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida en Venezuela (ENCOVI) 2021, un 94,5% de los venezolanos viven en condiciones de pobreza por ingresos, con 76,7% en condiciones de pobreza extrema. En la investigación Encuesta Nacional de Juventud (ENJUVE) 2021, también de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el porcentaje de los encuestados con una titulación universitaria o técnica cayó de 30% a 19% entre 2013 y 2021, con solo entre 15 y 20% de los jóvenes entre 18 y 24 años inscritos en un centro educativo; 37% de los jóvenes sufre de doble exclusión, al no estudiar ni trabajar. Sumemos a ello una calidad cuestionable de la educación, con un deserción docente de alrededor del 50% en la educación básica.

Si bien es una situación que no podemos resolver por completo desde el sector privado, incluso cuando abre un escenario lleno de oportunidades compartidas alrededor de la formación en oficios (potencial tema para otro número de esta columna), es también una realidad latente en la que la comunicación de nuestras marcas puede influir, tanto de manera positiva como negativa.

A raíz del primer número de esta columna, en una entrevista radial con Gladys Rodríguez y Humberto Sánchez Amaya surgió la pregunta alrededor de los YouTubers y los creadores de contenido, que en efecto pueden considerarse una parte de nuestra Economía Creativa. Y en una parte que hoy es esencial cuando hablamos de la comunicación de las marcas, frente a la omnicanalidad, el auge del streaming y la necesaria reinvención de los medios de comunicación tradicionales. Los YouTubers, streamers de Twitch, Instagrammers y TikTokers son marcas personales, que partiendo de su creatividad crean contenidos específicos para sus redes sociales. Algunas veces porque así lo buscaban y otras tantas porque así ocurrió, se convierten en referentes para sus audiencias, pudiendo incluso influenciar en sus decisiones a la hora de comprar un producto o servicio. Si, se vuelven “influencers”, incluso con sus propios modelos de negocio a la hora de ofrecer sus servicios para conectar a marcas de todos los tamaños y sectores con sus seguidores.

Pero lo clave en una realidad como la venezolana, es que además de medios de comunicación en sí mismos, esos influencers son personas que se vuelven REFERENTES sociales, que se ven validados cuando nuestras marcas deciden trabajar con ellos y construir alrededor de su imagen realidades aspiracionales. Su éxito los convierte en modelos a seguir para esas generaciones de jóvenes millennials y centennials que se entretienen con ellos a través de las redes sociales, que muchas veces no cuentan con las oportunidades de educación y empleo mínimas deseables, que luchan día tras día para alcanzar bienestar y oportunidades para sí mismos y sus familias.

Tener una óptica verdaderamente sostenible cuando gestionamos nuestras empresas y marcas, implica tener ética y responsabilidad con los impactos ambientales, económicos y sociales que causamos en cada paso de nuestras Cadenas de Valor, incluida la comunicación. Y si me preguntan, considero que en una situación como la que vive Venezuela, y que en cierto grado se repite en muchos países de América Latina, el impacto social debería ser la prioridad para nuestras marcas. Aunque vivir en el vertiginoso mundo de hoy nos haga olvidarlo, cuando elegimos un influencer para nuestra marca, podemos estar causando un impacto social más importante del que concientizamos, con consecuencias que van mucho más allá de nuestras ventas. Aunque sería maniqueo reducirlo a una dicotomía, la próxima vez que estés seleccionando un influencer para tu campaña o para invitar a tu evento, podrías estar decidiendo si conectar con tu cliente potencial desde un entretenimiento que parta del talento, el esfuerzo honesto, la empatía e incluso un estímulo intelectual, tan necesario en la Venezuela de hoy, o si hacerlo desde un humor de “toallas en la cabeza”, vacío, fácil, prejuicioso, soez. Eso también es parte de que tengamos marcas “socialmente responsables”.

Al trabajar con un influencer, estaremos enviando otros mensajes además de nuestro producto o servicio, un subtexto que podría ser determinante. Las narrativas que construimos desde las marcas siguen jugando un papel importante sobre lo que la sociedad aspira, lo que se considera correcto, deseable o no. Te invito a que esos mensajes inspiren a tu cliente potencial a ser mejor persona, a aumentar su cultura, a aspirar a más desde la formación y el trabajo honesto. ¿Trasciendes con tu marca en medio de tanto humor fácil? ¿Lo reflexionas y me cuentas? 

*«Asesor de Marca, especializado en Moda, Estilos de Vida e Industrias Creativas»

La economía creativa marca, reseña y destaca una nueva forma de ver el mundo.

Samuel Salazar Morales *

*«Asesor de Marca, especializado en Moda, Estilos de Vida e Industrias Creativas»

Diseñadora Nabel Martins con su equipo de confección

Tenemos una conversación pendiente: Ampliar una discusión seria y transdisciplinaria sobre el inmenso potencial que tienen las Industrias Creativas de contribuir con el desarrollo y bienestar de la Venezuela del futuro. Esta columna que hoy comienza busca estimular esa conversación, con reflexiones para que seamos más críticos y exigentes con los distintos sectores de la economía creativa venezolana, llevando además la discusión a cada vez más círculos. Debemos partir de las propias PyMES y Emprendedores de nuestros sectores, pero sumando a gremios y asociaciones tradicionales, instituciones educativas, profesionales de áreas conexas, medios de comunicación y a la ciudadanía en general.

Para ello, los miércoles de cada 15 días compartiré contigo novedades que demuestran que la Economía Creativa en Venezuela está generando un impacto y buscando generar más, así como mis análisis de buenas prácticas e innovaciones surgidas en el resto del mundo, de las que podemos aprender desde nuestro país. Esta columna buscará ser un espacio para hacer reflexionar e impulsar a negocios que se construyan en Venezuela, con talento venezolano y creando empleo en el país. 

Podríamos hablar del mundo desarrollado y examinar cómo en Japón las Industrias Creativas representaron entre un 10 y un 14% del empleo para 2019, o cómo en Alemania representan un 3% del PIB. Sin embargo, en todo el mundo las Industrias Creativas representan 30 millones de empleos y el 3% del PIB total, mientras en países de nuestra propia región la Economía Creativa está teniendo consecuencias positivas: En la vecina Colombia representó un 3% del PIB y US$ 238 millones de exportaciones para 2019, mientras en México este valor alcanzó los US$ 5.200 millones. De acuerdo a la UNESCO, las Industrias Creativas podrían crecer en un 40% para 2030.

Festival Musical Sunset Roll

En Venezuela, los retos para avanzar hacia escenarios similares a los de nuestros países vecinos son múltiples. Un entorno donde por años ni lo más básico ha estado garantizado, parece habernos llevado a concentrarnos en lo más esencial, a pensar nuestras marcas y sus estrategias sobre la marcha, buscando sobrevivir a los retos de lo cotidiano; tener una capacidad de respuesta rápida, no debe excluir el que tengas una visión trascendente al mediano y largo plazo. En muchos círculos, incluidos los medios de comunicación, hablar de moda y de las distintas ramas del diseño, suele entenderse solo desde las tendencias, el lanzamiento de productos y/o colecciones, las Alfombras Rojas y los grandes eventos internacionales. Poco se habla de las grandes ideas que originan esas tendencias, de las realidades de mercado y sus oportunidades que tenemos acá mismo en Venezuela, de innovación, y menos aún, del bienestar que las Industrias Creativas generan cuando crean empleos en condiciones dignas. ¿Y “la sostenibilidad” como concepto? Principalmente la seguimos entendiendo limitada a lo “ecofriendly”, y algunas veces desde marcos de pensamiento trasnochados, prácticamente contrarios a los conceptos económicos más básicos.

Los años de descomposición y de un marco regulatorio francamente asfixiante, también nos han obligado a voltear nuestra atención colectiva hacia las realidades y necesidades de los sectores económicos igualmente esenciales. Pero en paralelo, nuestro pequeño ecosistema de marcas de moda venezolanas se ha seguido renovando, con marcas de mayor trayectoria que han crecido hacia el mundo gracias a modelos de negocio en constante evolución, y con marcas y diseñadores más nóveles, que con propuestas innovadoras y frescas, apuntan a nuevos segmentos de mercado; ni hablar de profesionales conexos como estrategas, fotógrafos, modelos y demás creativos. También en paralelo, en conexión con arquitectos y diseñadores, tenemos un sector del mueble que ha buscado seguir adelante con innovación, invirtiendo en mejorar líneas de producción y en tener personal cada vez mejor capacitado para fabricar en el país, de acuerdo a los estándares que demanda el exigente mercado local e internacional; más allá de las rimbombantes aperturas de tiendas de muebles y cocinas importadas (que también tienen un valor y suplen una necesidad de mercado), hay noticias alrededor del mobiliario bien hecho en Venezuela. Ni qué decir del sector musical, que mientras los titulares se concentran en el retorno de los conciertos de artistas internacionales, está sentando las bases para robustecer las carreras del talento local; ¿alguien se ha preguntado cuánto dinero llevó a la economía de Puerto La Cruz y Lechería el festival musical Sunset Roll, celebrado durante semana santa y con un line-up principalmente de músicos venezolanos? ¿Qué alianzas con marcas de los otros sectores de las Industrias Creativas completarán la experiencia del Cúsica Fest en diciembre?

Diseños de Alberto Willet para su marca ByWillet

Todo eso te da un vistazo de las buenas noticias que siguen ocurriendo, y sin mencionar a otros sectores exitosos de nuestra economía creativa, como la gastronomía.

Aunque los crecientes retos de un entorno perennemente en crisis han desviado nuestra atención del macro, y del macro hacia nosotros, los creativos hemos conseguido en esta dura realidad nuestra gran fortaleza: Incluso disgregados, los creativos venezolanos hemos logrado mucho con poco. Imagina si construimos una mejor sinergia entre nuestro pequeño sector industrial y sus canales de comercialización, permitiendo respuestas más precisas hacia el mercado y en miras a exportar. Imagina si comenzamos uniones sectoriales más fuertes, e incluso clústeres en las principales ciudades. Imagina que la moda, la decoración, la música, la gastronomía y demás sectores de nuestras Industrias Creativas, se convierten en interlocutores de los procesos de reconfiguración socioeconómica que inevitablemente vive el país.

Entonces, ¿comenzamos la conversación?

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