crónicas urbanas

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Entre historias, verdades e inteligencia.

Inés Muñoz Aguirre

Un grupo de periodistas tuvimos el privilegio de escuchar una mañana a Carlos Rosales de Consultores Neurosales Intl, y autor del libro Metidas de pata épicas, el cual nos regaló como complemento a su charla de Inteligencia emocional. Con ello nos recuerda que de todo se aprende.

Carlos Rosales

Este encuentro se  realizó en la sala de conferencia de Comstat Rowland, gracias a la gentileza de Silvia Bernardini. Menudo, escudado en sus lentes, de pelo canoso, inquieto. Camina de un lado a otro de la sala, busca llamar la atención de los que estamos presentes y lo logra. 

Eso de hablar de Inteligencia Emocional requiere de conocimiento, sobre todo de conocer nuestro cuerpo y su funcionamiento, porque a veces en eso radica parte del secreto:“ Solo el 10% de nuestras decisiones ocurre en el neocórtex que en la parte pensante de nuestro cerebro. Si el 90% ocurre en la amígdala ( Son dos, cada una situada en cada hemisferio cerebral) quiere decir que no somos seres pensantes, si no que  somos seres emocionales.

Sin embargo se nos hace muy difícil manejar nuestra energía emocional porque no nos han dado las herramientas suficientes para manejar algo tan fundamental como el tema de las emociones.” Ya el tema está servido. Y a medida que habla nos sentimos satisfechos por el privilegio de estar allí: “ Hoy en día las empresas se dan cuenta que al desarrollar la Inteligencia Emocional de sus equipos de trabajo ganan como organización.  Siempre es urgente desarrollar la motivación interna.  Darle a la gente herramientas para que se sientan buenos profesionales. Cada profesión por sus retos y las situaciones particulares que conlleva cada una de ellas tiene sus particularidades en la repercusión que tienen en quienes las ejercen”. Y entonces siendo nosotros los “conejillos de indias” de aquella mañana, sentimos que las directoras de  Comstat, saben muy bien lo que hacen en su relación con los periodistas que en muchos casos ponemos el punto concluyente a su relación con los clientes.

Mariam Krasner

Rosales nos recuerda que junto con los abogados, los periodistas desempeñan una profesión de riesgo, no por lo que implica estar en la calle buscando la información, a veces contra viento y marea, si no porque es una profesión que genera mucho estrés, y a veces, no sabemos cómo manejarlo. La voz de nuestro guía “por un día” repica para llamarnos la atención sobre la realidad. “¿Qué haces con tu energía? ¿Cómo la puedes manejar? Hay que entender que la energía mal canalizada te está afectando químicamente. Cuando el cuerpo es sometido a un estrés extremo se llena de cortisol y adrenalina.  El cortisol es especialmente cancerígeno,  sirve y es muy bueno en una situación de peligro, porque ante la acción necesaria para salir de la zona de riesgo el cortisol se drena,  pero si tienes una situación difícil y no puedes drenar esa energía vas a pagar las consecuencias”.

Me impactó durante un buen rato. Pienso en los litros de cortisol que deben recorrer a diario las venas de todos los que estamos ahí. Interesante el tema, toda la información y de pronto el expositor nos arrastra hacia su realidad.  “El tema de la venta es mi pasión,  Mi  misión profesional es dignificar la profesión de las ventas.  No me importa cuál sea el sueño que tengas, lo importante es entender  las metas. En este caso debo tener presente que nuestros sueños siempre dependen de otras personas.”

Y allí viene la clave de todo. Nos la regala con voz firme: “Siempre depende de tú capacidad de poder hacer que esa otra persona haga lo que consideres y eso para mí es vender”. De un salto al hablarnos de lo que el quiere hacer nos confronta con el mayor de los retos, el que nos plantea a diario la inteligencia. 

“ La inteligencia es múltiple. Existe la inteligencia matemática, la inteligencia verbal, la inteligencia espacial, la inteligencia lingüística,  la inteligencia corporal, la intrapersonal. La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros sentimientos y los ajenos. Motivarnos y manejar las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones.

Alberto Veloz y Mayte Navarro

El gran tema es reconocer las emociones.  El problema es que cuando se siente una emoción de una forma constante y de una manera insistente, hay un fenómeno que  se convierte desde  la mente  hacia el cuerpo, entonces se sienten a través de él las sensaciones y las emociones.  Por eso es por lo que es un problema sentir miedo, rabia, envidia o celos cuando lo que debemos sentir es alegría, amor, gratitud.  Cuando el cuerpo necesita sentir una y otra y otra vez, una misma emoción ese cuerpo se pone en peligro”. 

En la charla han asomado todos los riesgos. Está presente el tema ese tan en boga de que nuestro cuerpo enferma a partir de las señales que somos capaces de enviarle. ¿Cuánto necesitaremos escuchar, leer, experimentar, para aprender sobre ello? La voz del expositor nos mantiene pendiendo de un hilo.

“En esta vida el aprendizaje es una decisión total y absolutamente personal. No hay fuerza en este universo que te obligue a aprender y esto de la emocionalidad significa saber manejarla. Hay que tomar la decisión de hacerlo, tal cual como cuando te das cuenta que tienes que mejorar tu salud”.

Sí, no hay duda, pienso, solemos no dar a la Inteligencia Emocional toda la importancia que tiene. “Con el tema de la inteligencia emocional se ha probado que efectivamente te permite gestionar la diversidad, te permite influir.  La inteligencia emocional es capaz de disparar la capacidad de liderazgo,  el autoconocimiento, la motivación, el manejo del estrés”. 

Por momentos parece que estuviera dando respuestas a cada uno de nuestros pensamientos, chistes, recuerdos, anécdotas, todo es válido para ilustrarnos, en una mañana hicimos el recorrido que estábamos esperando. Después nos queda el reto de aplicar, por lo menos un porcentaje mínimo de lo que escuchamos a nuestra vida diaria.

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