ciudad en tres tiempos/pasión país

Petare en 400 papagayos

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com / @mtnovoac

En medio de un hermoso paisaje, el del valle de los Mariches, sobre una pequeña colina bordeada por la quebrada El Oro y los ríos Caurimare y Guaire surgió Petare. “De cara al rio” significa en lengua Caribe. Sera en vano que me esfuerce en  describir su fundación de manos de los conquistadores,  el 17 de febrero de 1621, faltaran detalles, solo voy a mencionar dos hechos que la diferencian de otras ciudades coloniales del país. Uno, es  el tierno apelativo con que la bautizaron: “Dulce nombre de Jesús de Petare”, y el otro,  se refiere al particular trazado colonial…Observando el trazado desde arriba lo que vemos es lo más parecido a un corazón con sus avenidas y autopistas como grandes arterias que le circundan, sus callecitas internas, capilares y venitas por donde circula diariamente un torrente de personas; es un corazón que solo quiere que lo impulsen a seguir latiendo, dice Fran Suarez desde @golfeadosdepetare en #Petarepalpita. 

Ubicados en el punto central que es la plaza, frente a la Iglesia, con la estatua ecuestre del Mariscal Antonio José de Sucre y la hermosa fuente, nuestra mirada se paseara por  los primeros edificios públicos, y las viviendas. Fachadas multicolores, remozadas para la ocasión, reciben desde la entrada por la avenida Francisco de Miranda, y por la calle Federación del distribuidor Las Vegas. En este mes de febrero 2021, cuando conmemora 400 años de gentilicio considerar toda la belleza de su centro histórico patrimonial sería lo propio. Desearemos caminar y perdernos en las pintorescas calles que han permanecido intactas, confundirnos  con cualquiera parroquiano que las habita y hace de su cotidianidad un evento feliz. 

La espalda de la ciudad

Las ciudades también tienen espalda, y  el rio Guaire, al sur, bordea la espalda del centro histórico de Petare; describe una curva que se aprecia desde la vía que viene del Llanito y Macaracuy. Desde allí las casas muestran sus paredes, de ladrillo, desnudas. Es otra perspectiva, un denso montículo edificado que ha llegado a construirse hasta nuestros días por una razón o por otra, y se extiende, remonta las sinuosidades de las colinas del entorno. Mientras más nos alejamos del centro histórico más contraste se evidencia con los otros sectores, por el crecimiento desbordado.  Se lee la huella del esfuerzo indescifrable de los petareños huérfanos de asistencia. 

Petare y la memoria

Petare se refleja en el espejo del pasado y el presente: sus caras se confrontan entre sí. Es una constante, que al recorrer el centro de Petare sea inevitable deslizarse por el espiral del tiempo; el presente parece que perteneciera a un tiempo imaginado y extraño, mientras, el pasado que se muestra, en las calles, en las casa coloniales y en las memorias plenas de anécdotas de los orgullosos lugareños, fuese el tiempo real.

Una casa colonial nos abre sus puertas, de la mano de Carmen Sofía Leoni, llegamos a la sede del Museo de Arte Popular Bárbaro Rivas en honor al gran artista petareño, es su directora, y nos habla de la colección más completa de Arte Popular del país, que allí se atesora. Es de planta tradicional, los balcones, de noble madera, miran al patio interior; recuerda la influencia constructiva hispánica. En esta ocasión, sus salas exhiben obras de varios artistas autodidactas e ingenuos poco vistas; lo rural, lo urbano y lo fantástico están presentes por igual. Solo las acuarelas del artista Francisco Rodríguez Rivas, han seguido las pautas del lugar y el tiempo; dibujadas hasta la primera mitad del siglo pasado. Parecería que ató su pincel a un reloj de arena que se desgrana. Francisco es considerado el “Cronista visual de Petare”; con los colores diluidos evoca las calles de antaño, que hoy aun están, y, los aires bucólicos del paisaje que no están e intuimos, y, la sombra detenida de inmensos arboles patrimoniales; la Ceiba y el Samán aun nos brindan su frescor. Las escenas dialogan con las fotografías actuales de Vladimir Sersa y excitan la memoria.

Petare y los cambios

El fértil valle de Petare, fue rural hasta avanzada la década de los años 70 en el siglo XX. Las fincas sembradas por canarios y portugueses, inmigrantes de la era moderna, proveían al caraqueño de legumbres, hortalizas y flores; continuaron la vocación productiva de finales del siglo XIX. Puerta Oeste de Caracas, lugar de encrucijada, y parada obligada para los viajeros y comerciantes que transitaban desde Caracas, Baruta y el Hatillo hacia Guarenas y Mariches, en su momento de prosperidad contó con 115 haciendas de café, 15 trapiches procesadores de caña de azúcar, siembras de maíz y legumbres, y parcelas para la cría de ganado, gallinas y cerdos. 

Las fincas  de los 70, estuvieron activas hasta que los terrenos fueron urbanizados; ocurrió la conquista del Este de Caracas. La planificación urbana de esos años garantizó la infraestructura y los servicios que la era contemporánea les demandó. Los sembradíos cedieron el espacio a otro tipo de siembra, la de modernas edificaciones del Márquez y la Urbina con cómodos apartamentos y casas no tan pequeñas; se consolida la clase media urbana  caraqueña. 

En paralelo, los escarpados montes, del Este y Sudeste se irán transfigurando en algo distinto. Los pobladores requeridos de viviendas, con pocos recursos y ninguna atención institucional, crean un abigarramiento increíble  de pequeñas casas autoconstruidas, llamadas “ranchos”; sin límite preciso se ven subir apiñados por las cuestas. 

Petare es el centro de una metrópolis con 1.187.081 habitantes, con 37 barrios, según censo de 2016.  Se dice que contiene el más grande barrio de Latinoamérica, aunque, no hay un censo comparativo que lo demuestre; casas de concreto y bloques de ladrillo, con láminas de zinc algunas con techos de platabanda.  Los Mariches, primeros  habitantes, por el contrario, ocuparon la planicie; sus viviendas, también llamadas “ranchos” eran de materiales que proveía la naturaleza: tierra, juncos y palma; hasta que, junto al gran cacique Tamanaco, cayeran sometidos trágicamente de manos  del conquistador Pedro Alonso Gales. 

Desde estas colinas, se aprecia todo el escenario panorámico que se abre hacia el Oeste del Valle de Caracas, al sesgo el Ávila; es una vista hermosa e imponente.

Petare y las vías 

No siempre las vías unen, nos podemos topar con alguna que contradice el objetivo esencial. El tranvía unió a Petare con el centro histórico de Caracas en 1930; con la avenida Francisco de Miranda, en 1954, llegó el asfalto al Camino Real de Petare, y, con el Metro de Caracas, se talló la unión a nivel subterráneo en 1989. En cambio, la autopista del Este, hacia Oriente, será la más grande trinchera que separa y aísla a los pobladores de los barrios que la bordean. Hay quien justifique el cerco por los hechos delictivos y los protagonistas tóxicos que allí habitan.  Físicamente, la enorme cicatriz pudiera ser suturada para sanar la herida urbana, pero, no se sabe cuándo y cómo esto pudiera ocurrir, aunque han habido estudios y propuestas técnicas que muestren múltiples posibilidades.

Y, existe otra vía, la que conduce hacia la sana convivencia; imperceptible como el aire, desde donde se elevan emprendimientos, expresiones culturales y oficios de todo tipo: jóvenes, comunidades de vecinos organizados y voluntarios externos que arriman el hombro.  Es tiempo que la era del prontuario policial termine y se  consolide la nueva vía, dicen los más decididos. Y se ha visto como a las calles grises retorna el color: las áreas de juego ocupan el lugar de la basura, las aceras se ensanchan, en las contrahuellas de las escalinatas se despliegan poemas, se asiste a un anfiteatro desde una ventana o subido en una platabanda para disfrutar de un evento excepcional; @zonadedescargaoficial lo organiza.  Esa vía, ese día del 17F, echo a volar hacia el aire transparente 400 papagayos de buena onda y esperanza!

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST- FAU) UCV


Entender y amar  la ciudad y su arquitectura: Caracas en 3 libros

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com / @mtnovoac

Puede ser que la mirada amorosa hacia Caracas y su arquitectura, no haya sido suficiente ni le asegurase que estaría  a resguardo, pero abrió las puertas para verla con otros ojos más comprensivos. Había que empezar por entenderla desde sus orígenes y escribir su historia y ese fue el cometido de los arquitectos e historiadoresGraziano Gasparini  (Italia 1924-Ccs 2019) y Juan Pedro Posani (Roma 1931-Ccs 2020) en Caracas a través de su arquitectura”; un libro colosal que revisa los primeros cuatrocientos años de la ciudad, editado en 1969 por la Fundación Fina Gómez, de la gran fotógrafa, nieta de Juan Vicente Gómez, cuya valiosa obra no es del todo conocida siendo excepcional. 

Como si fuera el lente de una cámara indiscreta, “Caracas a través de su arquitectura” nos acerca y aleja en el espacio tiempo de la ciudad proteica. La ciudad que se asentó en el risueño valle y crece en progresión exponencial recibe una mirada atenta, escrutadora,  en busca de su identidad; sus edificaciones y costumbres se detallan,  y el desenfreno de su crecimiento,  que deja pocos vestigios  para una visión retrospectiva, se explica en el fenómeno urbano. No solo las fotos o planos darán cuenta, será la reflexión y análisis de obras significativas los que se dan a conocer; son las bases de un pensamiento crítico local que no pretende dar una respuesta exhaustiva a los valores que la identifican sino avanzar un enfoque discutible y provocador desencadenante del conocimiento y el aprendizaje; es un documento histórico fundamental. 

En los primeros capítulos, escritos por el historiador Gasparini, queda impresa la huella patrimonial de la ciudad homogénea con su centro histórico incólume, con sus edificaciones y detalles constructivos pintorescos. El inseparable binomio, Caracas y el Ávila, en el abordaje del valle y la ciudad, se inscribe en la comprensión ambiental integral del gozoso encuentro.

La segunda parte, la escribe el profesor Juan Pedro Posani, muestra el crecimiento súbito del anhelo de hacer de Caracas una ciudad moderna. El progreso y el tránsito automotor van asociados; aparece la magnífica arquitectura de la primera modernidad de 1900 a 1940, la década prodigiosa de los 50 con la Ciudad Universitaria de Caracas y el caudal creador del arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Cierra con la década de los 60, El eclecticismo como sistema, cuyo propósito más que presentar un inventario de obras y arquitectos precisa algunas ideas acerca del diseño que se realiza en el país. Para extraer enseñanzas, problematiza el análisis de las obras y la táctica urbana con ritmo pendular hilarante; de la planificación a la improvisación, de los aciertos a los desatinos topográficos, de la salubridad urbana al abandono, de la arquitectura notable a la  autoconstrucción;  del amor al odio.

Tal vez, se pueda entre leer en sus páginas qué le depararía el futuro en el amor a la ciudad,  una predicción; ahora no parecerá forzada, se vive, y la trata Diego Rojas Ajmad en el ensayo “Posciudades. Manual de uso para ciudadanos nostálgicos y esquizofrénicos”, asido autores de la literatura venezolana. El texto distinguido, en 2017, con el Primer Premio del concurso de ensayos organizado por la “Fundación Arquitectura y ciudad” y “Ediciones de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo” de la Universidad Central de Venezuela,  sorprendió a la ciudad amada en sus 450 años. 

Por no tener un modo mejor de designar en lo que se transformó, Rojas Ajmad, la nombra Posciudad; devenir disociado que ha llevado a ser de la ciudad un contexto distópico de desasosiego y pesadumbre; te quiero pero no te aguanto.  Y, es que el proyecto social moderno no logró  alcanzar los ideales de progreso que la subyugaban, y acusa mutaciones socioculturales que pueden llegar al odio indeseado. Por doloroso que resulte reconocer la desquiciante relación con los espacios de la ciudad, plasma, a la vez, una belleza difícil de explicar;  es en ellos donde ha de buscarse y, a veces, encontrarse el amor y la forma de la ciudad deseada. Dirá un sicólogo -necesitamos sanar esa relación- y hay quienes sostienen que es en la ciudad de los pasos cortos donde lasvivencias desestresantes acogerán gestos amables donde nos reconoceremos. 

El libro Caracas Cenital, es un espejo de la ciudad a vuelo de pájaro; una mirada poco usual. Hacer las tomas que integran el corpus del libro tomó un año de labores, de 2003 a 2004, al fotógrafo Nicola Rocco; la selección se realizo de un universo de 5000 imágenes digitales de la Colección de Fotografía de la “Fundación para la Cultura Urbana”, su promotor. Es un libro consistente en cinco capítulos, con textos escritos por Marcos Negrón, Saskia Chapellin, Tomas Rodríguez, Rafael Arráiz Lucca y William Niño Araque (1954-2010); cuyo análisis presenta los signos que muestran a Caracas como una ciudad Metropolis, megalópolisdonde no caben los conceptos de la ciudad decimonónica o de la metrópolis moderna de los años cincuenta. 

El corazón de William Niño Araque palpitaba   febrilmente por Caracas y contagiabaen la ciudad del amor y del odio, de la vida, de todos y de nadie  ceso de latir en 2010, y el apogeo de sus indagaciones y propuestas de reconciliación urbana se interrumpió quedó desasosegadamente detenido. 

En Caracas Cenital, William examina el mapa desbordado donde se ha consumado la mutación del espacio urbano, y el proceso de transformación progresiva del planeamiento moderno a la edificación ha sido sustituido. Recurre a nuevas nociones para conceptualizar la megalópolis, y disertará acerca de Caracas mapeable,dice…La metapolis constituye una realidad que traspasa las metrópolis que hemos conocido hasta ahora, propiciando otra aglomeración urbana, construida de descomunales espacios urbanizados, discontinuos cada vez menos vinculados por circunstancias de proximidad espacial sino, por el contrario, asociadas a dinámicas des localizadas. La ya anacrónica noción de metrópolis aparece como un concepto inaplicable a la hora de traducir este nuevo espacio que identificamos como gran ciudad. Caracas es, un territorio que ya no tiene forma, sino más bien un sistema muy complejo de relaciones y acontecimientos. Un sistema de energía determinado por los distintos estratos demográficos, étnicos, biológicos, económicos y culturales sostenido por grandes redes estructurales de transporte, energía e informática.  

La ciudad aformalde la que escribe Williames un espacio cultural dinámico, impreciso, emergente que puede albergar relaciones sociales positivas y asombrarnos. Sus visionarias palabras las vemos materializadas  en experiencias recientes, de integración de comunidades surgidas de asentamientos espontáneos, un ejemplo es la comunidad La Palomera en Baruta, con el apoyo programático de @enlace_arq y @ciudlab, otro, en Petare, el llamado barrio más grande de Latinoamérica, con @zonadedescarga acciones en la platabanda; nos revelan lo que pasa inadvertido a los ojos de quien no viva allí,   la reconversión de la leyenda negra del lugar y su gente:  los espacios públicos, escalinatas, esquinas, calles y plazas transfigurados en escenarios para compartir, enamorarse, cantar o conversar.

Cada uno de los libros mencionados transita la ciudad con profundidad. Y nos muestran su riqueza increíble, incluso cuando revelan los aspectos más dramáticos se perciben sus potencialidades. Quien dijo que comprender la complejidad fuera algo sencillo, extraen todo lo positivo que la experiencia amorosa  de entender  a Caracas les ha otorgado.

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST- FAU) UCV


La urbanización 23 de enero y el sueño moderno 

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com / @mtnovoac

La “Urbanización 23 de Enero” (1955 -1957), proyectada hace 66 años, es parte esencial de la identidad de Caracas como ciudad pionera de la Modernidad en Latinoamérica, pero ¿qué queda del espíritu Moderno que la  acunó?. Inicialmente fue denominada 2 de Diciembre; fecha emblemática del perezjimenismo para inaugurar sus obras. Este gran proyecto estuvo inserto en el “Plan Nacional de Vivienda, 1951-1955” equivalente a la llamada “Gran Misión Vivienda” de estos tiempos. El “Plan Nacional de Vivienda” que se implementó, en el país, fue posible gracias a la creación del Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), con el arquitecto Carlos Raúl Villanueva a la cabeza y un grupo de jóvenes arquitectos y estudiantes formados en el país. Colaborarán con él los arquitectos: Guido Bermúdez, Carlos Brando, José Manuel Mijares y José Hoffman.

Fotografía de Paolo Gasparini

El fenómeno masivo de desplazamiento de habitantes del campo a la ciudad, atraídos por las oportunidades de empleo para mejorar la calidad de vida, fue su palanca de arranque. No todos los llegados a la capital obtuvieron una vivienda y el ansiado bienestar a corto plazo. Muchos apertrechados de habilidades y nociones técnicas básicas, con tierra, caña brava y/o cartón, construyen en la guirnalda de cerros alrededor de Caracas un tipo de vivienda precaria encumbrada, los ranchos, sin servicios suficientes ni adecuados espacios. Será el inicio de la autoconstrucción que va metamorfoseándose, de lo provisional a lo permanente, gracias al uso de materiales industriales, como bloques de arcilla o cemento y laminados metálicos. Desdibujado, el Juan Bimba rural de Andrés Eloy Blanco mutó en el sujeto urbano descrito en Los pequeños seres de Salvador Garmendia.

Las laderas de la moderna “Urbanización 23 de Enero” no escaparon al rancho, este llegó para expandirse. No iban a compas, el crecimiento avasallante de la ciudad y la respuesta de la gestión pública.  Pasaron de largo las advertencias de atender los grandes contrastes sociales y culturales, señaladas por Don Arturo Uslar Pietri en sus numerosos artículos de opinión.

La ciudad tradicional, ciudad compacta, con sus edificios construidos al borde de calle y pequeñas casas, sufrió el paso arrollador del vehículo automotor de todos codiciado. La ciudad tradicional fue analizada y criticada en foros; urbanistas entusiastas debatirán el futuro de la ciudad tras la segunda guerra mundial y la inminente reconstrucción de Europa; el proceso de globalización urbana se encamina. En los C.I.A.M, Congreso Internacional de Arquitectura Moderna, de 1928 a 1959, un verdadero laboratorio de ideas urbanas resultó ser muy influyente dentro del movimiento moderno y la ciudad proteica. El planteamiento de la ciudad Moderna se acuña sin una pizca de dudas, de su ideario surge el trazado de la “Urbanización 23 de Enero”, con cuatro funciones prioritarias: trabajo, vivienda, transporte, y ocio; edificios independientes unos de otros, de grandes dimensiones, características arquitectónicas unitarias y áreas verdes; por consecuencia, habría equilibrio entre las zonas construidas y las áreas libres, generando espacios separados y diferenciados. La “Urbanización 23 de Enero expresará el paradigma epistemológico materializado; un modelo de espacialidad, una concepción de ciudad y un nuevo modo de habitar, asimilado a medias en todos sus conceptos  y acechado por la invasión de ranchos.  

De 1955 a 1957, en tan solo 2 años, se construyen 38 Superbloques con 9.176 apartamentos para alojar a 60.000 personas. Los edificios superbloques, dobles y triples, tienen dimensiones enormes, entre 50 a 150 metros de largo, con el elemento modular habitable –el apartamento−. Los elementos funcionales del conjunto lo componen: comercios, kindergarten, guarderías, 2 centros cívicos, áreas recreativas, productivas y estacionamientos. 

Por primera vez, el apartamento, unidad espacial, fue analizado buscando el múltiple de posibilidades internas con sus variantes distributivas; desde 70mt2 con 1 habitación hasta 180mts2 en apartamentos dúplex con 2,3 y 4 habitaciones. Mientras, las expectativas de proyección van del conjunto habitacional al conjunto funcional. Así, el número total de apartamentos determinaba una dotación de servicios proporcional. 

Fotografia de Nicola Rocco

Esta lección, que aspira a ser una ciudad completa en sí misma, por cierto,   ha sido olvidada en los conjuntos habitacionales construidos por la “Gran Misión Vivienda” del siglo XXI, diremos: Ciudad Miranda o Ciudad Caribía o Ciudad Tiuna, entre otras. Un factor limitante en estas se revela desde el inicio de la idea, son ciudades dormitorio; apartamentos de dimensiones mínimas en cotos cerrados de difícil accesibilidad, con restringidos servicios, y reducidos elementos funcionales. Un nuevo tipo de acuartelamiento que somete a la población de bajos recursos, ¿podría llamarse ciudad?; habría que compensarles con el despliegue de ingeniosas propuestas que permitan superar las carencias del conjunto, donde la vida deseable se desdoble en sus ritos y cantos.  

Con el conjunto de Parque Central reaparecerá, en la década 1970-80, otra versión del “nuevo modo de habitar”. El conjunto de torres de habitación y administrativas, las áreas recreativas y culturales constituirán también una ciudad  dentro de la ciudad. Torres de 225 metros de altura con 59 pisos las de oficina, y de 127 metros de altura con 44 pisos las de apartamentos; con un amplio repertorio distributivo de apartamentos dúplex y tipo estudio, de 30 a 180 metros cuadrados. Proyectado sobre la av. Bolívar,  desde el Conde hasta las Torres del Centro Simón Bolívar, no fue completada la descomunal escala para fortuna de la ciudad. 30 años después, la “Gran Misión Vivienda”, de 2010 al 2014, construye 12 edificios bajos para alojar a las familias provenientes de refugios, tras perder su vivienda en los aguaceros. Mosaicos de colores identifican a los edificios: el rojo rojito, el amarillo y el azul. Recordamos que las fachadas de la “Urbanización del 23 de Enero”, recibieron las intervenciones neoplasticistas del artista Mateo Manaure, al igual que las áreas exteriores del centro cívico y los espacios internos del gimnasio; obras en espera de restauración.  

En una alocución sobre la”Gran Misión Vivienda”, en cadena nacional, se señaló que… se han roto todos los esquemas y paradigmas en la construcción de viviendas, tanto en calidad como en cantidad; pues sí, nos consta que no solo se han rotó paradigmas, sino también se desconocen tercamente los aportes y advertencias que podrían extraerse de conjuntos como la “Urbanización 23 de Enero”, ciudad per se. 

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST- FAU) UCV


Ciudad Universitaria de Caracas, patrimonio y cuarentena

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com / @mtnovoac

Aquel 2 de diciembre del 2000, en la ciudad de Cairns Australia,  se confirmó  el valor universal de la Ciudad Universitaria de Caracas sede de la Universidad Central de Venezuela. Los expertos estudiaron el expediente de candidatura presentado ante la XXIV reunión anual del Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, según los términos de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural; se reconoce como Patrimonio de la humanidad, no solo de los venezolanos: un gran honor acompañado de un inmenso compromiso para todos.  

Elaborar el dossier no fue tarea fácil, dada la cantidad de información a recaudar de una obra de tal dimensión; tomo un año de dedicación exclusiva hacer de él una pieza convincente a la altura de la obra que representaba. Con el empeño del Rector Profe. Giuseppe Gianneto y la eficiente gestión del arquitecto Profe. Abner Colmenares-Decano de la FAU., estuvo a cargo de un equipo de investigación integrado por jóvenes arquitectos, profesores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, coordinados por la arquitecta Profa. Ana María Marín.  Contiene 8 temas valorativos, desarrollados por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva, recopilados de sus textos escritos de 1960 a 1965, donde explica sus proposiciones, y, un registro técnico exhaustivo, elaborado por el equipo de investigación, con el estado de conservación de las 44 edificaciones del conjunto universitario; información que es imprescindible para el mantenimiento, la conservación y la restauración.

Mucho tiempo antes de que aquella Asamblea anual de UNESCO, hace 20 años inscribiera en la Lista de Patrimonio Mundial a la casa que vence las sombras, su excepcional valor ya era estandarte, y orgullo, de la comunidad ucevista que hizo y hace vida allí, aunque mal paguen. 

Omitido  quedó el desprestigio que azuzaron los titulares de la prensa amarillista en las décadas 80-90; pulverizadas quedaron las piedras catapultadas por encapuchados oponentes al gobierno de turno, ajenos al estudio, lanzadas desde los espacios tomados por rehén; exculpada la indiferencia de la sociedad olvidadiza ante la joya incrustada en el epicentro geográfico de Caracas: el secreto se develó al mundo.

Cuando en 1972, profesores y estudiantes le rendirían un homenaje al arquitecto Carlos Raúl Villanueva, en el auditorio de la FAU, ningún Bien cultural y patrimonial había recibido reconocimiento alguno en el mundo: es a partir de 1977 que UNESCO lo establece y otorga por primera vez en su sede en Paris.

El uso inadecuado, el mal mantenimiento, la destrucción en tiempos bélicos, o la codicia del sector inmobiliario inescrupuloso en tiempos de paz, acecha a los Bienes Culturales Patrimoniales en el mundo: sus pasos sigilosos no siempre se ponen en evidencia en la era contemporánea, aunque usted no lo crea. La primera lista de inscripción que elabora la UNESCO, en 1977, la integrarían solo Bienes Naturales y Bienes Tangibles Inmuebles (edificaciones); las otras categorizaciones, los Bienes Tangibles Muebles (objetos), los Bienes Intangibles (tradiciones e individualidades) y los Paisajes Culturales, se irían incorporando en el transcurrir de las siguientes cuarenta y dos asambleas anuales realizadas hasta ahora, y, a medida que, las investigaciones exhaustivas van revelando la complejidad de nociones y localizaciones que el hecho cultural extraordinario encierra. La XLIV (44) reunión ha sido postergada, se haría este año casualmente en Fuzhou-China, todos sabemos su porqué. Aun quedan muchos Bienes por proteger, y muchas conciencias por convencer, para dar el trato justo al Patrimonio cultural de aquí y acullá.

Impecablemente vestido de lino blanco, aquel día el homenajeado arquitecto Villanueva recorrió los pasillos cubiertos; conforman una red que une un buen número de las edificaciones del conjunto universitario: protegen del sol y la lluvia inclemente del trópico. Cada losa de techo, fue producto del ingenio y uso del concreto armado; él lo consideraba…símbolo del progreso constructivo de todo un siglo, después de haberse utilizado  en tiempos anteriores  la madera, el ladrillo o la piedra.

La tecnología y el concreto armado es uno de los temas valorativos patrimoniales del expediente; acaso sea la costumbre de verlo en obra limpia, allí, o, en las magnificas conchas de la entrada o de los estadios, y, por la ciudad,  sumado al desconocimiento del tema, lo que aminora su justa apreciación y aportes.  Los otros siete temas, merecen ser tratados en texto aparte para llegar a penetrar en la maravillosa obra. Ellos refieren a: el urbanismo funcional moderno que rompe con el orden clásico; las formas complejas y abstractas imposibles de realizar con materiales y espíritu tradicionales; el espacio dinámico develado por la revolución cubista; el clima temperamental que obliga a defenderse del sol y la lluvia tropical; la disolución  de los límites entre espacio interior y exterior; la síntesis de las artes integración completa de la arquitectura con la pintura y la escultura  y la poesía para afirmar los valores de la arquitectura contra las formas puramente utilitarias.

 A la ciudad universitaria habría que andarla en muchos días para alcanzar a apreciar todos estos aspectos.

Pasado el estacionamiento, a un lado de la Biblioteca Central, en dirección al edificio de la FAU,  se interceptan tres pasillos techados. La tierra de nadie, como se le llama a la gran plaza verde, que es tierra de todos,  la recorre longuitudinalmente uno de los pasillos; es una losa de techo pretensada y el sistema postensado, con pliegues en hondas, cuyos soportes equidistantes están de un solo lado, mientras el otro lado, queda  en voladizo.  Al recorrerlo se despliega, al frente, el conjunto de edificios contiguos cuya espalda da bien la medida del Centro directivo-cultural central, que atesora el dialogo insospechado entre el arte, la arquitectura, el espacio diluido cubista y la cuarta dimensión.  

Dos de los tramos del pasillo cubierto colapsaron el 17 de junio 2020. El concreto y los drenajes fueron restaurados en el 2008, pero no se tocaron las cajas de empotramiento de los tensores; corroídos perdieran su capacidad de carga, y el peso del agua de lluvia estancada hizo el resto. En plena cuarentena la universidad está vacía, todas las ciudades en el mundo lo están, y no hubo la asistencia a tiempo que impidiera el colapso. El pasillo, que era gozo al recorrerlo, hoy se ha vuelto melancólica impotencia para la comunidad.

La universidad que ha estado exultante con su reconocimiento, y ha sido escenario de  furiosas pasiones; poblada de profesionales, de intelectuales, de científicos, y humanistas que han sentido la necesidad de reafirmar el conocimiento por sobre las sombras, se le acumulan los pendientes; ciudad sitiada, por el cerco a su autonomía y bloqueada por el déficit presupuestario, debe vencer todos los asedios…

Nuestro mundo de azules boinas os invita su voz a escuchar…la universidad sola no puede hacerse cargo. Villanueva proyectó una Torre de oficinas para la Zona Rental, frente a la Plaza Venezuela, en un terreno de 10 hectáreas propiedad de la UCV; el visionario proyecto, de 1954, le generaría recursos. Con el desarrollo del Plan Maestro, la propuesta se reactiva de 1997 al 2003, ya que, se  considera que el desarrollo de la Zona Rental es vital para la universidad; significa producir una renta importante para garantizar el funcionamiento de sus actividades, y producir un aporte urbanístico para la ciudad, creándose un nuevo Centro financiero, cultural con terminal de transporte público interurbano; el reto y la gran oportunidad aguardan por su ejecución, un futuro de progreso nos espera… 

Villanueva avanza hacia la FAU por el pasillo de los libreros a lo largo de la Escuela de Ingeniería, dejo atrás el acceso a la Escuela de letras, y filosofía, la gran losa de techo que lo cubre parece que flotara, no tiene columnas intermedias, sus bordes pasan desapercibidos, como las vigas que son los responsables que se soporte; esta losa de techo, diríase ingrávida, también espera por su completa restauración.   

El pasillo de ingeniería, con sus ondulaciones, conecta con el pasillo de techos quebrados en V que llevan directo a la FAU, antes el mural de Alejandro Otero de líneas blanco, negro y azul, distintivo de Arquitectura, anuncia el cruce. Los estudiantes identifican al maestro, él les saluda con cálida y discreta efusión; el temblor de sus manos delata el mal que le aqueja; no volvería, ese día seria la despedida en su obra cumbre. A la edad de 65 años, el 16 de agosto de 1975 fallece. Las nubes de Calder del Aula Magna fueron testigos de la capilla ardiente, bajo ellas vibraba el desconcierto, la emoción contenida; en la gran Sala, esta vez, solo se  escucho un profundo silencio: toda la comunidad ucevista conmovida despidió al gran arquitecto, al maestro –a un moderno en Sudamérica- de excepción. 

Carlos Raúl Villanueva congregó a un grupo de artistas de vanguardia, arquitectos, ingenieros, y técnicos, de diversas especialidades; reunió la flor de los saberes para lograr lo que aquel 30 de noviembre del 2000 reconoció la declaratoria de la UNESCO en su obra… los más altos ideales del urbanismo, la arquitectura y el arte, representativo de la utopía moderna, que expresa el anhelo por alcanzar un mundo ideal de perfección para una sociedad y un hombre nuevos.

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)


De la tierra a la bóveda celeste: el Parque del Este, el Planetario Humboldt y el Observatorio Cagigal – Parte II

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com / @mtnovoac

A pleno sol, el Planetario Humboldt del Parque del Este nos recibe y muestra como es el espectáculo del anochecer y amanecer en la tierra. Aunque este fenómeno ocurre a diario, nunca nos cansamos de observarlo y saber de él.

El Planetario no tiene biblioteca, pero si una enorme aparato de proyección, de tecnología alemana innovadora, décadas 50-60. El inmenso volumen semiesférico del planetario surge como una cascara gris, los pilares inclinados equidistantes lo soportan y le dan una extraordinaria ligereza al concreto. La estructura perimetral yuxtapuesta actúa como basamento, a más de acoger las actividades operativas. Bajo el domo esta adosada la pantalla de proyección, en el centro, un proyector planetario móvil capaz de emular la bóveda celeste del Sistema solar. Para arrojar los destellos con las posiciones de estrellas y planetas que son propios del universo, múltiples lentes están en la cabeza de una especie de hormiga gigante cuyas patas suben y bajan, a la vez que la cabeza gira. Mientras, las diminutas hormigas están afuera, también en movimiento, recorren surcos profundos en la tierra, imperceptibles  a los caminantes del parque.

La bóveda celeste, y el conocimiento de la Astronomía, así como, de las Ciencias naturales, la flora y la fauna, son páginas abiertas en el libro que es el Parque del Este. Asistir sólo o en grupo o en pareja, seas jubilado o un bachiller del cercano Liceo Gustavo Herrera, da lo mismo; baños de naturaleza inolvidables unirán a todos los asistentes y aun más a las parejas.

Cuando el 24 de julio de 1961 se inauguró el Planetario, el presidente Rómulo Bethancourt, funcionarios de gobierno y público asistente, quedaron pasmados de asombro ante  aquel inmenso espacio cuyo espectáculo simula a la perfección la bóveda celeste. El brillo de las estrellas y planetas cambia; el planeta Venus es el objeto más brillante después del Sol y la Luna, e incluso el brillo de Mercurio representa su aspecto físico original.  Los astros, satélites, cometas supernovas se muestran y el triangulo náutico, sirve de guía a los navegantes; ellos reciben cursos allí. El observador de aquel primer día, o, nosotros, nos sentimos situados en la superficie de la tierra en relación directa con el cielo y con las constelaciones visibles desde Venezuela, en el sistema solar, en nuestra galaxia: la Vía Láctea. Proyectada, en el aro de la base, la silueta de las edificaciones icónicas de la ciudad de Caracas permanece.

El aparato de proyección universal, Zeiss-Jena Modelo Mark III, se considera una pieza de colección pues solo existen 3 en el mundo y este está en funcionamiento: un milagro de mantenimiento y operatividad en nuestro país. Por el contrario, el Planetario de Bangkok, en Tailandia, reemplazó el viejo proyector en 2015, al cumplir 51 años; el nuestro aún no se le jubila. Hoy existen numerosas soluciones tecnológicas a los planetarios modernos, muestran los grandes avances alcanzados en la materia; las pantallas inmersivas de realidad virtual son capaces de ubicarnos en medio del espacio y provocarnos la sensación de ingravidez para experimentar la fuerza gravitatoria cero o peso aparente cero.  

Se encargó al arquitecto Carlos Guinand Sandoz esta obra magna. Destaca entre las edificaciones que realizaría en Caracas, unas tantas demolidas y algunas en pie: la Casa sede del Country Club (933-1935), la urbanización Pro Patria (1939-1940) con la Casa del Obrero restauradas en 2007, el Sanatorio antituberculoso Simón Bolívar (1939), el  Ministerio de Relaciones Interiores en la esquina de Carmelitas (1934-1935), y el Observatorio Cagigal (1956), obra que antecede y comparte protagonismo con el Planetario Humboldt.

Apunta José Luis Colmenares en el libro homónimo “… Carlos Guinand Sandoz entre los pioneros de la modernidad –en Venezuela– quizás sea el más influyente”. Utilizará las enseñanzas de la arquitectura academicista, de un modo más audaz y original: volúmenes limpios, acabados y formas que recuerdan el estilo Art Deco. Su obra legará  a la historia de la arquitectura venezolana el sabor de la transición, la confluencia de la herencia neoclásica, la impronta del lenguaje moderno en ciernes y el entorno tropical ineludible.

Como en otras ocasiones, el 21 de marzo de 2019,  asiduos, un par de jubilados, jóvenes bachilleres hacen la cola en el amplio vestíbulo de acceso al Planetario. Se requiere un pase de ingreso, un pasaporte cósmico,  a un espectáculo performance inusual: Sonidos del Sur, un viaje con la onda musical. El talentoso “Compositor Planetario” –JAS-, José Agustín Sánchez, director orquestal y viajero universal, invita a una ofrenda musical. Nos dirá @jascompositor, que “…es una oración hecha música para elevar la frecuencia de la humanidad y despertar nuevos niveles de consciencia, de apreciación, de existencia…para aportar al desarrollo espiritual de esta era… y,a beneficiodel planetario, para colaborar con el mantenimiento de la nave y sus instalaciones. El programa Caminatas conscientes, desde el restaurantLas Corocoras, @lascorocoras,  organiza la nave que llevara al viaje hacia el cosmos. Luego, él continuara la travesía de ofrendas #memecósmico por el Altiplano Andino, viene del techo del mundo: el Everest. 

El vestíbulo luce impecablemente pulido, brilla el dorado de los flejes de bronce en el piso de blanco y rojo granito; dibujan líneas, equidistantes, de medio arco, evocando los paralelos y meridianos del globo terráqueo; las magnificas lámparas circulares colgantes y los picaportes de las puertas también son de bronce; las barandas y los soportes de la alta cristalería de la fachada son de aluminio. Los materiales relucen, garantizan la perdurabilidad de la obra y aseguran la construcción de primer orden. Por eso, se  añora esta calidad constructiva en las obras públicas de la actualidad. Cuando reiniciemos la reconstrucción del país, una vez, limpia la administración pública se podrá levantar el veto.

Todos conocen las constelaciones de Oreon, la Cruz del Sur, las Pléyades, pero únicamente los de mayor edad han visto el último eclipse total Solar, ocurrido en 1998. Mirar el sol fue permitido sólo si se usaban lentes protectores especiales. Se extremaron las previsiones de cuidado a los ojos, tal como, en tiempos de pandemia,  debemos cuidarnos portando la mascarilla.  Primero la silueta de la luna cubrió el disco solar, luego el sol oculto dejaba visible la corona con algunas prominencias manifiestas en esas ocasiones y, finalmente, volvió aparecer completo el disco solar. Coincidió con la instalación de una nueva orbita, de la estación espacial proyectada por la NASA y países asociados; un laboratorio científico girando a 400km de altura, en órbita sobre la tierra pasando cada  hora y media. La explanada frente al Planetario se copo de gente, nada ha sido comparable a ese esporádico evento.

En el siglo XIX disponer de un Observatorio astronómico en Caracas, interesó aquellos ciudadano inclinados a la Ciencia; no todos estaban en incursiones heroicas o partidistas. El Ingeniero Manuel Urbaneja, Presidente del Colegio de Ingenieros,  fue uno de ellos;  se dirigió al Ministro de Instrucción pública y le persuadió de la importancia que era edificar un Observatorio para Caracas. Se ubico  en la Colina Quintana, conocida después como “Colina del Observatorio”, en la  Parroquia 23 de Enero, a un lado del conjunto habitacional; en el extremo opuesto del Parque del Este. Inicialmente acogió los estudios de los fenómenos meteorológicos, y los fenómenos astronómicos para la observación de los astros y las estrellas. El 8 de septiembre de 1888, el presidente Juan Pablo Rojas Paul hizo el decreto de la creación del Observatorio Cagigal.  Los estudios sismológicos se incluyeron en 1950, hasta que se funda en 1972 el Instituto “Fundación Venezolana de investigaciones Sismológicas” FUNVISIS, con sede propia en el Llanito.   

El edificio del Observatorio Cagigal antecede al edificio del Planetario Humboldt en 5 años. El proyecto fue realizado por el mismo arquitecto Carlos Guinand Sandoz; la obra estuvo concluida en 1956. Este hermoso edificio, es excepcional y extrañamente  poco conocido por los caraqueños.

La arquitectura del Observatorio Cagigal presenta una equilibrada composición según un orden simétrico y un sistema lógico de proporciones con una decoración exterior muy austera; el volumen central sobresale sobre los volúmenes bajos, cuerpos rectangulares, a ambos lados de una rotonda a doble altura. Nos acerca a los preceptos compositivos neoclásicos del veneciano Andrea Palladio. Por su parte,  en el Planetario del Parque del Este, Guinand logró plasmar lo que fuera una arquitectura visionaria, utópica en el s. XVIII, del influyente francés Ètienne-Louise Boullèe: ambas edificaciones además de responder a las exigencias de un programa funcional inusual muestran la incomparable maestría del gran arquitecto.

La colección de libros del 1er Museo de Ciencias pasó a la Biblioteca del Observatorio; mientras  que, los animales disecados formarían parte del Museo de Ciencias inaugurado en 1939, obra del Arquitecto Carlos Raúl Villanueva en la Plaza de los Museos. Un telescopio y un pequeño sismógrafo fueron cedidos por Henry Lord Boulton, quien lo había adquirido en la Casa Bardou de París. Habrá unos pocos astrolabios y globos terráqueos; con estos instrumentos rudimentarios se dieron inicio a las actividades, del Observatorio Cagigal.

Llevará el nombre in memoriam de Juan Manuel Cagigal fundador de los estudios de matemáticas en Venezuela, y de la Academia de Matemáticas durante el 1er gobierno de José Antonio Páez, en 1830. Fue un catedrático estudioso que destacaba por su brillante inteligencia, entre las formalidades, parsimonias y partidización de la sociedad caraqueña de esos años. En tanto que, el Planetario Humboldt, se dedicó a la memoria del geodesa, naturalista y explorador alemán Alejandro de Humboldt,  cuya expedición científica, Viaje a las regiones equinocciales, junto al médico y botánico francés Aimeè Bonplant, aporta al mundo el registro de un considerable número de especies de nuestra rica biodiversidad.

Diferentes gestiones directivas con destacados  científicos al frente del Observatorio habrían de esperar el largo lapso transcurrido entre 1888 hasta 1954 para lograr tener, a la altura del objetivo, la sede  diseñada por Guinand Sandoz y, a la vez, echar las bases  de la Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales. Dirá el destacado matemático maracucho, Francisco José Duarte (1883-1972), uno de los científicos con mayor proyección del s.XX, “…considero el trabajo matemático como una necesidad estética, exactamente como un pintor o un compositor”.  Será  bajo la dirección del Dr. Eduardo Röhl, físico, naturalista y empresario,  que se instalan los más modernos instrumentos de la época. Avanzados los años el Observatorio será matriz de varias instituciones, entre ellas, el Centro de Investigaciones de Astronomía Francisco J. Duarte en Llano del Hato en Mérida en 1975: una referencia obligada en las áreas de Astronomía y Geofísica en el país. Röhl, fue fundador de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales  (SVCN) junto a Francisco José Duarte,  Luis Razetti, William Phelps y Enrique Tejera. El asteroide  del cinturón principal, descubierto el 2 de mayo de 2003 por los astrónomos venezolanos Ignacio Ferrin y Carlos Alberto Leal  en el Observatorio de Mérida, lleva el nombre del eminente físico venezolano: Eduardo Röhl (asteroiden0 159776).

El Eclipse Parcial de Sol ocurrido en 2019, no se vio en Caracas, se percibió desde Amazonas.  Los más jóvenes han visto desde la explanada del Planetario Humboldt el Eclipse Parcial de Sol del 21 de agosto del 2017 y el Eclipse Penumbral de Luna  el 5 de julio del 2020. En otras noches estrelladas, también han podido ver el paso de asteroides o la lluvia de cometas e incluso su atención ha quedado cautivada por la pequeña constelación de luciérnagas.

La emoción científica les ha vuelto a convocar, lo comentan frente al lago que lleva por nombre Carlos Guinand Sandoz, el gran arquitecto y también gestor del Parque del Este. El espejo de agua refleja la preciada imagen de la bóveda celeste, se prepararan para avistar el que se anuncia será el próximo Eclipse Parcial de Sol, visible en Venezuela. Se encontraran allí, Dios mediante, el 14 de Octubre del 2023.

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)


El Parque del Este… Verde que te quiero verde – Parte I

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com

El Parque del Este pronto abrirá sus puertas. Los visitantes habituales esperan ansiosos. Retornaran, luego de 8 meses, a las saludables rutinas de ejercicios y esparcimiento. Recuerdan que tumbarse en la grama …traía el azul más oculto de los cielos y parece que escuchan el susurro de Alberti …hay paletas celestes como alas descendidas del blanco de las nubes, y  el que titula Lorca…verde que te quiero verde,verde viento verde ramas. Los niños estarán felices, en sus ojos un arcoíris sobre el parque reluce: les aguardan frondosos árboles, y esbeltas palmeras.

Cambiarle el nombre al Parque del Este cada tanto ha justificado más de una ceremonia oficial. Se inaugura en 1961, como Rómulo Gallegos, ex presidente y casi premio nobel de literatura; en 1983, Rómulo Bethancourt  expresidente durante cuyo mandato se construyó y, en 2002, Generalísimo Francisco de Miranda.

El parque tiene 5 lagos, los espejos de agua centellean durante todo el día y en noches de luna llena; desde el Planetario Humboldt se aprende a identificar las estrellas, (esta hermosa edificación junto a las otras merece ser tratada en el texto: ParteII);  las biomasas vegetales cambian de colores en el tiempo, nos muestran sus flores y frutos; están  los arboles nacionales, descritos en la “Guía de árboles de Venezuela”  (2009) por el botánico Hno. Jesús Hoyos: del Naranjillo –Acanthaceae– al Guayacàn – Zygophyllacea;  exhibe a nuestros coterráneos de otras especies: aves, mamíferos, o reptiles; pernoctan allí bandadas de pájaros multicolores libres, sin querer, exasperan a sus hermanos en cautiverio; esconde variados insectos y los recuerdos de infancia de muchos caraqueños. 

Es un lugar mágico, se entra con una carga pesada invisible, y se sale aliviado visiblemente; oxigena no solo a los pulmones,  a las neuronas también; es colirio para los ojos y aliento para el ánimo. Muchos creen que la apertura a pleno horario seria la vacuna idónea. Descubrir los tesoros del parque, recorrerlo mirando con nuevos ojos, tal vez sea la actividad ha inocular con doble fin: provocar una efectiva secreción de anticuerpos capaces de inmunizarnos del coronavirus,  y aminorar la indiferencia ante el mantenimiento inapropiado de las especies y la biodiversidad del parque. Cuidarnos con esmero nosotros sería lo mismo que cuidar con esmero nuestro Parque del Este. Se dice que los mayores son los más vulnerables;  es el caso del Parque del Este que en 2021 arribará a sus 60 años.

A la par que la ciudad crece la exigente vida urbana impuso, con extrema facilidad, la cotidianidad de asfalto: la creación de los Parques urbanos seria su contrapeso. El Parque el Calvario fue el primero en crearse en la ciudad de Caracas, en una árida colina del oeste de la ciudad: lado opuesto del Parque del Este. El lugar aparece identificado por primera vez en un plano de 1772 realizado por Don Juan Vicente Bolívar, padre del libertador.  La colina muy cerca de la ciudad fundacional es un mirador natural.  Desde su altura de unos 200 pies– apunte en el plano- , equivalentes a 60.96 mts, se podía observar la hermosa extensión del Valle de Caracas. En 1870 se proyecta el Monumento central de base elíptica con la estatua de Guzmán  Blanco, en el Paseo homónimo; derrocado el gobernante la estatua fue demolida, solo resta hasta nuestros días la base monumental. El acueducto principal y la acequia que viene de Macarao compartirán el lugar; fue emplazado allí pues proveía de agua a la ciudad.

El Calvario es un parque propio del espíritu neoclásico de la época, s. XIX, con escenas animadas con pequeños  miradores, y estatuaria conmemorativa  creando estancias románticas en un paisaje bucólico. Mientras que, el Parque del Este  es un parque de líneas sinuosas y composiciones asimétricas, coloristica y plantas autóctonas, según el lenguaje creado por el paisajista brasilero Roberto Burle Marx: protagonista del naciente paisajismo contemporáneo en 1940.

Una convergencia de circunstancias bullían en el ambiente caraqueño, en la década de los 50-60, que condujeron a un brillante resultado: el Parque del Este. La sociedad venezolana se encontraba en pleno cambio y abrazaba lo moderno dejando atrás  la tradición. Se desarrollaba en el país el estudio y clasificación de la flora y plantas nacionales con los botánicos: Francisco Tamayo, Tobias Lasser y Leandro Aristeguieta experto en plantas arbóreas. Estaba en ciernes la Exposición Internacional de Caracas 1960, con Ibrahim Velutini presidiendo la Comisión Ejecutiva, en 170 Ha.  terrenos de la Hacienda La Carlota y la Hacienda  cafetalera San José. Velutini llevo la dirección del Plan Maestro del proyecto junto con el equipo conformado por: Arq. Alejandro Pietri en el desarrollo del urbanismo, Arq. Carlos Guinand Sandoz, Leandro Aristigueta (Bt. dendròlogo), George Scott y el paisajista Roberto Burle Marx con su equipo, Arq. Psj Fernando Tabora y Arq. Psj. Jhon Stoddart.  

Por su lado, Roberto Burle Marx reconocido artista y paisajista atraía por sus conceptos de diseño paisajístico; lograba  una perfecta conjunción entre los conocimientos compositivos como artista plástico, y la percepción del espacio en la naturaleza que llevaba a plasmar en la reorganización de jardines. El uso de plantas autóctonas buscadas en los hábitats naturales y luego cultivadas por él fue otro de sus aportes y sello de identidad;  transformó la concepción del paisajismo y abrió la nueva senda.  Junto a Fernando Tabora y Jhon Stoddart conformó  el equipo de proyectistas y realizadores del Parque del Este. Una vez concluido el parque ellos no regresarán a Brasil, establecerán su propia oficina en Caracas.

En el libro “Dos parques y un equipo”, Fernando Tabora recuerda que a la caída de Marcos Pérez Jiménez se paralizan los trabajos en  Enero de 1958. El proyecto de la Exposición estaba en pleno desarrollo. El gobierno temporal del Contra Almirante Larrazabal decidió descartarlo debatiéndose entre la opción de desarrollo de oficinas o de viviendas. Se atendieron los argumentos presentados acerca …del enorme potencial que esa área tendría  para la ciudad si se destinaba a un parque. Esto cambió la actitud del nuevo gobierno provisional quien procedió a nombrar al arquitecto Carlos Guinand Sandoz para que se hiciera cargo de la transición entre el antiguo proyecto y el nuevo programa consistente en la creación del mayor parque urbano hasta entonces propuesto en Venezuela (82Ha). Así los hechos, se continuaron las obras hasta la inauguración el 19 de enero de 1961.

Al norte, la av. Francisco de Miranda da la entrada principal. La plaza de acceso y la  concha, asiento de ejercicios aeróbicos, comparte área con el restaurante: pequeña edificación tropical con pérgolas; da paso al Patio de los Azulejos, sus formas lineales contrastan con la sinuosidad del Patio de los muros rojo;  el recorrido finaliza en el Patio de la Cortina de agua.

Tal vez, no estuvo previsto incluir presentaciones de “Teatro de calle” o “Desfiles de Moda” en el parque; la vocación naturalista privaba al momento de su creación. Ocurrió, en la explanada, en el marco del  XII Festival Internacional de Teatro del Ateneo de Caracas  con la presentación de Flight en 2001. La compañía Strange Fruit de Albury Australia presento su versión del mito griego de Ícaro y su padre Dédalo; el éxito fue total y la compañía volvería en 2002. Luego, en 2005, se hicieron los desfiles de moda en el Patio de la Cortina de agua.

Los patios plantearon cierta dificultad al momento del diseño, refiere Tabora … en cuanto a la posibilidad de mantener el interés del público en una secuencia larga de grandes y pequeños patios;  contraviniendo a la idea de Burle Marx que le agradaba el referente de los patios greco-romanos y árabes simplificados en la casa colonial. Se ejecutaron los tres patios mencionados con una variante. Inicialmente, serian ejecutados dos grandes murales tridimensionales en concreto armado;  el mayor de 65mts por 8,5 mts de altura actuaria de fondo al norte del tercer patio; el menor se ubicaría frente a la terraza del restaurant de la plaza de acceso. Burle Marx mostraba en ellos su genio de artista plástico, sin embargo, el costo sobrepasaba el presupuesto aprobado para la ejecución del resto de las obras, y Guinand  desistió de su construcción con toda razón. La salida a este dilema quedo descrita en el libro citado…La solución reemplaza al mural por una estructura creada para disponer de una cortina de agua, con la ventaja de su transparencia que permitiría ver el Ávila. Ésta hubiera quedado completamente bloqueada por la masa de concreto.

De entre la Cortina de agua, iluminada con colores cambiantes, aparecían y desaparecían las modelos del desfile de moda. El evento promoción al “Diseño de la Moda Nacional”, en 2005,  impulsaría la carrera de noveles diseñadores;  contó con el apoyo del afamado diseñador Ángel Sánchez, quien a la  fecha tenía instaladas 2 tiendas de su firma en la ciudad. Aunque irrepetible, la velada  dejo la tarea pendiente de mostrar una colección de Carolina Herrera, la diseñadora mas aclamada por la crítica especializada…Soñemos juntos…el futuro! …¿Y por qué no?…

Si bien se conservaron los arboles preexistentes  de la Hacienda San José estuvo previsto introducir la flora de las diferentes regiones del país. La siembra no se hizo al azar, la vegetación estructuró los espacios en función a su porte, longevidad y paleta de colores. Privó el conocimiento, la investigación, la creatividad y el profesionalismo de los arquitectos paisajistas, ingenieros, gestores, ornitólogos, botánicos, zoólogos, dendrologos, horticultores y jardineros; todos conformaron un gran equipo en torno al diseño paisajístico.

Con movimientos de tierra se dio forma al terreno hacia el Nor-Este,  se elevaron los promontorios de borde para esconder las edificaciones del en torno y el trafico de la avenida; se conectaron las visuales directamente con el Ávila. Se excavaron hondonadas para instalar los lagos, y los pozos para los animales. Con el movimiento moderado de algunas cotas se configuraron  las grandes áreas  centrales. Las piedras que arrastró  la quebrada San Julián se trajeron para conformar, al Nor-Oeste, el Jardín Xerofítico: asiento de las  plantas Cactáceas, Suculentas (Agaves, Aloes), Cycadaceasc y hasta un Baobab de exuberante belleza.

En una obra de esta magnitud el riego es fundamental, se abrieron pozos para mitigar la sed; tal como, está ocurriendo ahora en algunos condominios de la ciudad para garantizar el suministro del recurso vital.  El agua está omnipresente en el subsuelo del parque, por eso es inentendible que secuestren sus pozos y lo priven de riego desde hace unos años. El desfile de cisternas con tamaños descomunales va en aumento, se despachan en beneficio comunitario “supuestamente”; hay quien dice que el favor se cobra en divisas.

Son cinco los lagos del parque. El Jardín hidrofìtico, o gran lago del norte,   con plantas acuáticas y dos islas con palmas Macanilla –Bactris major y Uvita –Bactris guineensi(palmito comestible)  provenientes  de los llanos, y el delta. La joya de la corona esta allí: la palma Moriche –Mauritia flexuosa-; única  en el valle de Caracas, procede de los humedales de Oriente. El lago Carlos Guinand a quien debemos la ejecución eficiente del parque. Muy cerca está el lago Las corocoras rodeado de un bosque tropical con palmeras Corozo -Acrocomia aculeata-inconfundibles  por sus espinas en tallo y hojas. A un lado el lago de Los patos; allísorprende la garza real con su prístino plumaje, el andar sigiloso del pájaro Guaco, y el  pájaro Vaco. Las que dieron su nombre no están, pero volverán las rojas Corocoras y remontaran su vuelo algún día…

Hay árboles enormes como el Caro caro, …sus ramas frondosas allí extenderá, se pierden de vista (50mts). El Triplaris, Palo de María, es un espectáculo, empieza la floración de un color cremoso y se torna rojiza, luego caen en suave y delicada lluvia…con flores alfombra su sólido pie!.

El lago de los botes, al sur, bordea al edificio restaurant más grande del parque. Las líneas modernas definen el volumen horizontal con pilotis, rampas de acceso, y terraza. Es un espectáculo contemplar el atardecer desde allí, bien lo saben los pájaros. Una enorme bandada de ellos pernocta en las palmeras Syagrus romanzoffiana, palma de la reina  y en los Chaguaramos, Roystonea oleracea. Vienen desde diferentes puntos de la ciudad en ruidoso vuelo: garzas, loros, guacamayas, y hacen silencio a la par que se va  ocultando el sol.  

Retomar las rutas guiadas, dos días a la semana, propone el programa Caminatas consciente desde el lago y restaurant las Corocoras; los guías son expertos de la biodiversidad, están empeñados en cohesionar  a los visitantes a través de la Educación Ambiental;  luego de lo cual el parque se apreciará de otra manera, y podrán contribuir a conservarlo.

El Parque del Este fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en Enero de 1998 y es candidateable a Patrimonio Mundial como obra cumbre del Paisajismo contemporáneo.

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)


Expediente (extraviado y encontrado) de la Plaza Venezuela: 12 de octubre 2020.

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com

Sentados bajo las esbeltas  palmas Chaguaramo –Roystonea oleracea o Roystonea venezuelana– conversan dos estudiantes de la UCV. Están en el epicentro de Caracas: la Plaza Venezuela. Frente a ellos, se alza sobre un pedestal la estatua sedente de Don Andrés Bello (1781-1865): filósofo, ensayista y educador caraqueño, figura intelectual destacada e influyente del siglo XIX en América. Por eso es tan admirado, representa mucho: el sueño venezolano en forjar valores imprescindibles.  La estatua, de bronce, es una réplica de la que se encuentra en el patio homónimo de la Universidad de Chile, donde fue su primer rector. Fue realizada por el escultor chileno Nicanor Plaza (1841-1918).

Antes de asistir a la reunión estudiantil, los jóvenes prefiguran alternativas para retomar las clases en el segundo semestre del año pandémico que les ha tocado vivir. Coinciden con el hábito cotidiano de una bandada de Guacamayas azules, en hora tempranera las aves llegan, se distribuyen en las palmas con la alharaca que las identifica, vienen del laguito del Circulo Militar donde pernoctan. 

Los estudiantes reflexionan, la academia vive un momento complejo: los docentes requieren ser mejor valorados y a las instalaciones de la UCV se le deben renovar los equipos.  Acostumbran los dos estudiantes a encontrarse en la plaza Venezuela, junto a otros estudiantes que se les unen, pueden estar en un área diferente siendo la misma locación. Visto así, parece ser una de las ventajas la ampliación que se hiciera a la plaza en 1974, por la que se le cambio la forma circular de origen, trazada en 1940. Antes que adquiriera relevancia de nodo urbano moderno definía el límite, junto con el Parque Los Caobos y el Paseo Colón, que se abría hacia el Este de la ciudad tradicional. ¿A dónde iría a parar la pequeña escultura con venaditos que señalaba ese borde de la ciudad?, sólo sabemos que quedó en las postales de recuerdo. Por aquel entonces estaban en progreso planes y estudios de trazado de las nuevas urbanizaciones: la ciudad se volcaba en pos del desarrollo urbano moderno,  engullendo sin moderación la extensión de cultivos y haciendas.

Con la incorporación de las obras de Arte público contemporáneo de 1970 a 1982, la plaza adquirió  el carácter de “Conjunto escultórico monumental” que hoy conocemos. Ningún otro lugar de cruce de la ciudad, reúne en la escena urbana un ramal de autopista con: arte público, arquitectura relevante, estancias diversas, vista panorámica memorable del sureste y suroeste de la ciudad. No le faltan episodios intensos asociados a actos de vandalismo a la obra pública incluida la resemantizaciòn de la historia y sus símbolos. Este problema valorativo, en la fecha crucial del 12 de octubre de las décadas recientes, ha puesto en vilo la representatividad del Arte público en tanto que patrimonio cultural del espacio urbano.

Todo ello configura un completo expediente extraviado. Es el devenir hilarante y a la vez cargante de la ciudad postmoderna que allí se muestra. Propio de la era llamada “Sobremodernidad” por el antropólogo francés Marc Auge: mirada que alimenta el acceso a nuevas lógicas de lo real en el análisis con “inquietud antropológica”,  cuyo objeto de estudio se centra en las dislocaciones espaciotemporales de la sociedad global: expediente encontrado.

Ahora que ha aminorado la circulación de carros por la ciudad, no se escucha el ruido automotor en torno a la plaza.  Hay una pregunta básica que los dos estudiantes se hacen: ¿cuál estrategia seguir?, a lo que el profesor y estadista Edward Deming podría responder con una de sus máximas  aplicadas en Japón luego de la segunda guerra mundial:  “…querer conseguir lo mejor y prepararse para lo peor” (Out  of the Crisis,1986).  Y, al final la pregunta y la respuesta pertinente habrán de encontrarse.

Están en el sector Este de la plaza, donde se encuentra la Fisicromía de Cruz Diez, “Homenaje a Andrés Bello”, medialuna concova convexa instalada en 1982, que  antecede a la estatua neoclásica de Don Andrés Bello y a la gran fuente. Allí ocurre un encuentro de particular interés entre dos momentos opuestos del Arte urbano: una obra es representativa del arte cinético, arte abstracto y, la otra, de la estatuaria conmemorativa  de estilo academicista, arte figurativo.

Otro episodio de la lírica moderna de la ciudad lo encontramos descrito en 1953, cuando el escultor Ernesto Maragall realiza la descollante Fuente Monumental Venezuela. El artista fue captado en su taller rodeado de diminutas maquetas de estudio de la fuente monumental y en un momento que modelaba  alguna de las figuras alegóricas representación de las cinco regiones del país: selva, montaña, llano, playa y desierto. Las fotos en blanco y negro son un valioso documento: unas pocas han sido publicadas. Esto de usar la forma humana para trasmitir con los gestos y detalles valores y símbolos fue muy usado en monumentos renacentistas, y se desarrollo  por completo en la Ècole de Beaux Arts, en Paris s.XIX. Las estatuas alegóricas de las regiones de Venezuela son de escala enorme, tienen rasgos mestizos y una sutil gestualidad está presente en los cuerpos desnudos que se posan sobre el agua. La danza del agua fue proyectada para ser protagonista en la escena urbana: se eleva desde el centro y a los lados  de cada efigie y al caer como nube de rocío envuelve todo a su alrededor. Maragall dispuso la fuente monumental a la debida proporción del espacio urbano: ubicación y belleza excepcional dieron sentido a la percepción del espacio urbano. Forma parte del repertorio de Plazas trazadas en la década de los 50 con vocación de lugar: una muestra de lo posible y de la iconografía memorable de la ciudad.  Por ello, cuando en 1967 es trasladada al Parque Los Caobos, se partió en dos bandos el corazón de la ciudad, unos caraqueños  estuvieron a favor y otros en contra de la nueva ubicación: lo reseña con profusión la prensa nacional. No fue convincente del todo el motivo central del traslado: preservarla de la polución de los carros. El tiempo ha apaciguado la polémica y nos muestra hoy que se encuentra a buen resguardo en un ambiente bucólico rodeada de los Caobos del parque…hay que visitarla!

Los estudiantes están centrados en el análisis de la coyuntura universitaria,  y el tema se extiende a otros niveles de la educación. Pronto se les unirán 3 estudiantes que bajan de Maripérez y otros 7 que vienen de la av. Libertador. Al cruzar el semáforo de la esquina oeste, les espera uno de los primeros iconos trashumantes de la ciudad: el “Monumento a Colón en el golfo Triste” de Rafael de la Cova, realizado en 1898. Lo trasladaron del bulevar Macuro, hoy Plaza España, c. 1940. De todas la obras de arte de la plaza es el monumento más polémico y mediático: correría un destino similar al de la mayoría de las obras del excepcional escultor, desaparecidas por lo comprometedor que a veces resultan ser los encargos públicos (finales del siglo XIX).   Desde los primeros bocetos, Venezuela (estatua pedestre), Italia y España (estatuas sedentes) tienen a Colón en la cúspide de una columna central. Las estatuas fueron vaciadas en bronce por el propio escultor, en su taller de San Agustín. Se apoyan sobre un pedestal de mármol gris que unifica el conjunto escultórico. En un acto mediático, trasmitido el 12 de Octubre de 2004 por los medios y las redes,  fue juzgado el Almirante. El acto ocurrió simultáneamente en Caracas,  ciudad de México y Buenos Aires…El medio fue el mensaje como pronosticó el filósofo y erudito canadiense Marshall McLuhan en 1970, visionando la aldea global que se ha hecho palpable.  La sentencia de aquel día condujo, a la poblada, al linchamiento de las esculturas: un acto reivindicativo y de resemantizaciòn de la historia. Pasó lo que muchos no esperaban que ocurriera: omitida la declaratoria patrimonial de “Valor cultural” el monumento fue  abandonado a su suerte ese día aciago.  De allí en adelante toda conexión de representatividad histórica y patrimonial con la sociedad se interrumpió: una, otra y otra de las piezas las desaparecieron hasta que solo quedó el pedestal de mármol.  Transcurridos 11 años de esa tarde gris, el 12 de octubre del 2015 se reinaugura el monumento a la “Resistencia indígena” con la escultura de Guaicaipuro ocupando el lugar del Almirante. Exhibe un cuerpo modelado con formas, volumen y proporciones del fisiculturismo contemporáneo, lo cual, se aleja del modelo: nuestras etnias indígenas. Empuña una lanza. En los países hispanos este  12 de octubre de 2020 se ha celebrado impregnado de distanciamiento: avanza el revisionismo histórico global.

Los jóvenes se incorporan en bicicleta, pasan por  debajo de la escultura geométrica Abra Solar de Alejandro Otero: es la puerta de entrada oeste tal como fuera puerta hacia el Giardini en la Biennale de Venecia de 1982.  Su potente e inconfundible forma piramidal se percibe desde varios puntos lejanos. Está compuesta de aspas de aluminio que el viento mueve y apetecen los astutos traficantes de metal.

El carro se enseñoreo del lugar en 1966, paradoja urbana increíble pero cierta: se construyó una glorieta abierta  en sustitución de la plaza, un agujero, no negro, con una calzada de conexión a distinto nivel. Arriba la vía circular, abajo en dirección este-oeste es la que aún permanece. La añoranza de la estética urbana perdida fue movilización ciudadana contestataria, y, de atención, de  la Oficina Metropolitana de Planificación Urbana (1960-1989). La OMPU asumió el rol que le correspondía y procedió a recomponer la plaza en 1974: gestión remarcable. A la glorieta hueca retornó una fuente y el sector oeste se unió con el trayecto del Paseo Colón: surgió así la forma irregular que aún perdura. La fuente se construyó sin esculturas, a cambio se aprovisionó con un espectáculo sincronizado con efectos de agua, luz y sonido. El proyecto inicial del Ingeniero hidráulico Santos Michelena se consideró en la restauración del 2007. La forma final de la plaza se asemeja a una bacteria, de aquellas que vestían los estudiantes y hippies en las concurridas manifestaciones del Mayo Francés del 68 que giraron el estatus quo 180 grados.

 Hace unos días, los estudiantes de arquitectura hicieron el ejercicio de identificar las edificaciones del en torno. Sobre todos los edificios destacaron La Torre Polar (1954) primer ejemplo de arquitectura internacional construido en el país en 1954: prisma de fachadas acristaladas obra de los arquitectos Martin Vegas y José Miguel Galia, con absoluta vigencia. El letrero publicitario que ostenta permanece incrustado en el techo y en la memorabilia de la ciudad.

Todos los que son están. Perciben el reloj de la Torre Previsora. Se acerca la hora de la reunión estudiantil, irán en busca de un cyber por la ciclo vía que conecta el Paseo Colón con Sabana Grande: es la obra que en años recientes ha remozado a la Plaza Venezuela.

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arte, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)


MigrArts hoy o el viaje migratorio en las artes visuales de Venezuela: Terán, Benaim, López Reus

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com

Las aves migratorias surcan el cielo periódicamente, es su manera natural de habitar en el planeta.  Un ciudadano, por el contrario, cuando migra deja su hábitat natural: es un desafío y, a la vez, un encuentro de oportunidades. El vuelo emplumado fascina el ánimo. Transitar, sin pretender ser nómada parece un anhelo: recobrar coordenadas luminosas de libertad y calidad de vida. Migrar ha tocado a muchos venezolanos en décadas recientes.  Sobre las frágiles líneas de la Fisicromía de Cruz Diez, en  Maiquetía, se inscriben las huellas de cientos de despedidas: el arte es testigo de la historia. 

Creíamos que no, pero el viaje migratorio sí que está presente en las artes visuales nacionales. Las circunstancias históricas contemporáneas han conducido a la otra orilla a varios artistas: Pedro Terán, Ricardo Benaim y Pepe López Reus son tres de ellos. Han migrado a Italia, España y Francia respectivamente y están en proceso de una obra inédita con un nuevo canto incorporado.

La “Emigración a Oriente”, cuadro al oleo, de carácter histórico, del pintor Tito Salas es la obra inicial de esta temática en el país. Fue realizado en París en 1913, por encargo, a la medida de una pared de la casa natal del Libertador en Caracas. El crítico de arte Rafael Pineda lo ubicó en el período de la “paleta negra” del artista (Pineda,1974),  porque plasma una atmósfera oscura que arropa el ánimo de los personajes: los tonos tierra, grises oscuros y olivastro la definen.

 La pintura ilustra el  episodio vinculado con la gesta libertadora, tras la derrota de los patriotas  venezolanos en la batalla de La Puerta en 1814. El pueblo huye de la capital hacia Oriente. Van a pie, como en estos tiempos difíciles  lo han hecho compatriotas que intentan cruzar las fronteras. Aun, con la pandemia de Covid-19 en desarrollo, van por los caminos verdes de Táchira hacia Colombia o por el cruce a Brasil o han sido detenidos en el desierto de Atacama entre Perú y Chile.

Migrantes provenientes de España, Italia, Portugal, o Polonia, llegaron en barcos abarrotados al puerto de la Guaira en la primera mitad del s.XX. Probablemente esos pasajeros transitaron el “Taller del servicio portuario”, motivo del cuadro realizado por el artista Armando Reverón en 1944. Es casi un cuadro desconocido, hace mucho tiempo no se exhibe en nuestros museos, pertenece a la colección del Stedelijk Museum en Amsterdam

Tiene la luminosidad característica de la atmosfera reveroniana en pastel. Algunas líneas de trazo sepia describen los muebles .La estructura edificada se muestra a través del papel Kraf que es la superficie soporte del cuadro. El marco es una cañuela rustica, corteza de una palmera, de esas que abundan a la orilla del mar de Macuto donde el artista estableció su vivienda taller, su Castillete.

Terán o la incidencia del exilio en la creación de una metáfora

Pedro Terán, es un artista conceptual,  radicado en las cercanías de Roma, en Viterbo-Italia desde 2017. Para él… “El migrante ha tenido y tiene la opción de establecerse o del retorno, mientras que el exiliado sufre la doble condena del no retorno y el desarraigoEs como flotar sin poder posar ninguno de los pies en tierra….precisaría en la condición de exilio la cuota del dolor y de la espera…Mirando mi obra en retrospectiva, la estimo en su continuidad y empeño de no repetirse, quizá ahora se hace presente una cierta disposición o tolerancia hacia el aprovechamiento de lo objetual sin la pérdida o abandono de la idea o la ironía. Ahondando, siempre, en el contenido o acentuando el deseo de crear sentido”.

 La luminosa y oscura mitología de El Dorado esta recreada en diferentes etapas de su obra…”Da  inicio a un viaje sin retorno y de expediciones a mundos de la imaginación y la invención; la elaboración de metáforas referidas al desplazamiento me convertían, tempranamente, en un extraño migrante, un viajero en el territorio de la otredad.  Paradójicamente; una especie de sedentario en constante viaje y de nómada aferrado a un lugar”.

 Con materiales recodificados, y con objetos descodificados trabaja en la actualidad. Pertenece a la cofradía de Marcel Duchamp, sus objetos readymade lo recuerdan… “Destacaría en la producción reciente la serie titulada “La herida”, donde reconozco la incidencia del exilio o el estímulo de este para la creación de una metáfora que expresara esa incisión o pesadumbre en lo individual y lo colectivo. “La herida”, es un comentario político sobre el dolor y la suspensión que significa el exilio”.  Hacia una grieta, en un trozo de mármol, cuelan gotas de sangre, ¿son lágrimas?, o ¿es “il cuore di pietra”, il cuore di Pedro que se desangra?.                    

El país se encuentra ante una encrucijada decisiva de su historia reciente, el dilema lo presenta en  “SOS, Naturaleza muerta para la sala de espera de la ONU”y en “Palíndromo, o todas las opciones están sobre la mesa”. La inversión espacial de botellas, acaso sean de aquellas tras alguna sesión multilateral, acusan  la pérdida de sentido, el estado de confusión. Estas obras que parecen ser mínimas de recursos son realmente un manifiesto inmejorable de acentuada denuncia y afirmación. El mensaje encapsulado es intenso, lo objetual poseso de simbología agita, será difícil permanecer indiferente ante las obras. Dicho con palabras de Pedro Teran… “el mármol y el cemento, son protagonistas de nuestra fallida modernidad y junta a esta la pérdida de nuestras libertades y democracia”.  

López Reus… con su arte mestizo en otra parte!

Pepe López Reus,está radicado en Paris desde 2017, para él “…El mundo entero está lleno de casos como el nuestro, y cuando te reconoces con el otro, te das cuenta que no estás solo y que presente y pasado se repiten en múltiples historias similares a las nuestras”. Su obra es un caleidoscopio donde se encuentran  lo popular, lo académico, lo pintoresco, lo artesanal, lo tecnológico, y los desechos urbanos que él resemantiza insuflando un nuevo significado. Cruz Diez, Alejandro Otero o Jesús Soto son parte de sus referentes, tanto como pueden ser las expresiones yanomamis o las de afro-descendientes de la costa venezolana.

Se hizo de un inventario personal con Crisálida, la instalación embalaje de objetos personales, expuesta en Centro Cultural Los Galpones, en el 2018: es una obra con la que se identificarán muchos emigrantes.

A priori, la obra podría recordarnos los embalajes de Christo o las acumulaciones del artista ingles Tony Cragg, o la compresión de objetos del francés Cesar, pero aquí la carga simbólica está referida al acontecer del propio artista López Reus y no al devenir de los excesos y desechos capitalistas: es una obra intimista.

 Las bolsas de plástico que busca y encuentra en las calles de Paris, son material de trabajo, es un acto de inmersión, un performance urbano: la calle provee a la obra. Un mural pixelado compuesto con  ellas conforman 125 placas monocromo de polietileno de baja densidad y lo expone en la Feria Arco Madrid en Febrero 2020. En las páginas de la revista italiana “Elle, decor” en Febrero 2020, con el título  “Un Pop di Pepe” se exhibió su obra: las tiras plásticas de colores, trasmutan la obra grafica neoplasticista y pueden llegar a ser tapices tejidos artesanalmente.

Pepe López Reus asume ser inmigrante con optimismo cosmopolita: cruce de lenguajes, y manufacturas disímiles remontan su identidad hasta alcanzar la pureza de un conjunto coral mestizo que conmueve.

Benaim…un magnetizador con DedoSINquietos

Ricardo Benaim, está radicado en Gavá en la costa catalana en las cercanías de Barcelona, España, desde el 2018. Artista gráfico inusitado, su obra se extiende más allá de cada mancha de tinta que se escurre sobre el papel, o de la amalgama de un collage: es un magnetizador entorno a  causas que unan y liberen la creatividad.

Si en 2012 invoca las energías universales dibuja HUMANdala: un círculo sagrado iridiscente con numerosos participantes trajeados con  telas multicolores. Si ama su ciudad invita a dibujarla, sembrando la simiente de lo que es hoy el grupo activo de dibujantes urbanos: Urban Sketch Caracas @USKCCS. Si extiende sus afectos  y arraigos abarca Latinoamérica: crea el Banco Central del Cóndor con su propia moneda el Cóndor, la única ave capaz de sobrevolar la monumental cordillera de los Andes y abrazarla en su vuelo.

Imagina que no hay países, ni fronteras, es un soñador del equipo de Lennon: desdibuja la antipática línea que separa lo que es igual, Colombia y Venezuela. Creo el proyecto MAPA en 1998, a cuatro manos con Luis Ángel Parra editor colombiano: 200 artistas atendieron el llamado.

Ricardo Benaim conecta con, y/a, múltiples artistas,  se anticipa, en su imaginario hace mucho tiempo habitan las “Redes” como hoy se le llaman.

La presencia del color físico y emocional ha sido fundamental para él en este tiempo de resguardo. Con todas las obras listas para la inauguración de la exposición DedoSINquietos, prevista para el 12 de marzo 2020 en Madrid, no se abrieron las puertas. Las piezas creadas exploran entretejidos. Se materializan de maneras distintas a obras anteriores. Hilos de diferentes espesores, colores, texturas, dibujan la composición, algunos tejen redes mientras que otros hilos quedan paralelos. Benaim nos remite a los Kipus, un sistema de comunicación que tenían  los Incas, y  nos sitúa en un sentir “…. Lo que más tiene  que ver con el país es el amor que le tenía a  Carlos Cruz Diez,  cuando se murió quería hacerle mi pequeño, no  homenaje, si no un acercamiento, estar con él, y me encantó haberme metido en esa cosa tan rara que es la estructura, la geometría, el abstraccionismo geométrico basada en la parte de los colores…”

Más que en un confinamiento se encuentra en un Resguardo creativo. En este espacio coyuntural, abierto junto a otros artistas de múltiples lenguajes, incentiva la participación individual o colectiva: es una estrategia de trabajo creativo hacia proyectos enmarcados en este inesperado paréntesis y una táctica vitalizadora el site @dibujoparamisnietos.

Dibujar, dibujar y dibujar todos los días y entre los dibujos, dibujos diríase casi infantiles, muy libres,  dedicados a sus 8 nietos.  En el site les coloca 1,2, 3 dibujos diarios… Son para niños, mis nietos, pero en el fondo son para todos los niños del mundo, me tiene refrescado, contento, de buen humor lúdico y, eso sí, creo muy probablemente  no lo hubiera hecho si hubiese estado en Venezuela, aunque si probablemente vuelvo lo voy a seguir haciendo, porque cuando uno abre un portal ya se vuelve infinito!

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV) 


El Silencio, Caracas  y Dubai

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com

Por la galería más hermosa de la ciudad, -los corredores del conjunto habitacional de El Silencio-, un niño en bicicleta adelanta a su abuelita de 75 años, van al Parque infantil que años recientes se instaló en el área norte de la Plaza Miranda, arriba de la zona de palmeras “Cola de pesca’o”, Caryota urens. La calle aporticada, embellece la ciudad y facilita la circulación entre los edificios, protege del sol y de la lluvia tropical temperamental. Sus arcadas y columnatas panzudas tienen una doble presencia, que sincroniza el sol cuando la sombra se desliza en el suelo. Guardando las distancias de estilo, es posible que la Rue de Rivoli en Paris, (1801-1835) con sus arcadas y el Karl Marx Hof en la Viena roja (1919-1933), modelo de vivienda social de enormes manzanas entorno a un patio interior, sean los referentes urbanos más directos.

Solo el sonido de pasos apurados se escucha. No hay el tráfico de carros circulando paralelos en la calzada que lo aminore. Hay, en la esquina San Pablo, una alcabala sobre la avenida Baralt. La vía quedara libre en dirección norte, hacia la  Pastora, San José o Altagracia, a la muestra del salvoconducto. 

En los anchos corredores de los 7 bloques residenciales se ha diferido, por Covid 19, una escena callejera usual: los buhoneros altisonantes ofreciendo  su mercancía.  En horario habitual un eco moderado anunciaría la alegre vitalidad comercial de las galerías: las ondas sonoras tropezando juguetonas en los pasajes que conducen a los comercios y a los apartamentos, por los portales neocoloniales de los accesos principales, sobre impecables paredes interceptadas por las vitrinas comerciales ahora bajo las Santa María  y sobre el piso verde granito con flejes de cobre, como antes se construían.

Una mañana cualquiera de estos días, de resguardo, se escuchó un sonido ensordecedor. Era el ruido aturdidor de un taladro en lucha contra el asfalto para reparar la calle. Fue lo más parecido a los primeros golpes de la  piqueta  sobre la pared de tapia de la casa No 23 ubicada en la zona, la mañana del 25 de julio de 1942, día de Santiago. La acción de expropiaciones dio paso a las demoliciones de 331 casas insalubres y negocios del barrio, de una planta, de bahareque o tapia, entre ellas cayeron: 42 prostíbulos, 32 expendios de licores, 9 hospedajes, 14 deshabitadas.   El Presidente de la República Isaías Medina Angarita fue el protagonista de aquel día. Sus manos empujaron los golpes de la picota y quedarían inmortalizadas en las fotos del señor Jaime Albanez que registraron el momento.

La abuela con su nieto habita en el Bloque 1, cuya fachada posterior da al Parque El Calvario. En las primeras alternativas del  Proyecto Urbano Monumental de 1939, la colina del Calvario, tan grande ella, sería un Cenotafio a la memoria del Libertador Simón Bolívar. La gran Avenida Bolívar sería la columna vertebral, definida en el Plan del urbanista francés Maurice Rotival y el Centro Administrativo Federal, le antecedería con edificios de vocación pública para el alto gobierno. Así lo registra el Instituto de Urbanismo de la UCV en el libro “El Plan Rotival, la Caracas que no fue,  1939/1989” en ocasión de cumplirse 50 años del Plan urbano para Caracas.

El viraje de la propuesta, debido al cambio de uso, se concreta entre 1942 y 1945 con la construcción de los edificios de vivienda destinados a  trabajadores y obreros. El proyecto a cargo del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, fue el ganador del concurso donde también participo el arquitecto Carlos Guinand. Y, el Centro Simón Bolívar se elevaría con 2 torres administrativas de carácter público, a partir de 1949, según el proyecto del arquitecto Cipriano Domínguez. 

El Bloque 1 quedó como el gran telón de fondo de la monumental Avenida Bolívar  en la dirección Este-Oeste. El eje, presente desde la primera propuesta, se conservaría con la venia de la Dirección de Urbanismo encargada de visionar la Caracas futura, y dar  un nuevo aliento al centro histórico de la ciudad, en 1938.  

Aunque la Plaza O`Learys está frente al Bloque 1, donde vive la abuelita con su nieto, y es la plaza central del conjunto habitacional, ellos prefieren ir a la Plaza Miranda porque tiene el parque infantil. La O`Learys es como una isla, un hermoso oasis, que rodean los carros, el cruce peatonal lo aseguran las esquinas semaforizadas. La plaza O`Learys, de forma elíptica, direcciona las salidas de la ciudad, hacia Catia, rumbo al mar de la Guaira al Noroeste, y hacia Antimano, rumbo a los valles de Aragua, al Suroeste. Los dos puntos cardinales están acentuados con: masas verdes de “palmitas de jardín” –Dypsis lutescens-, y, por 2 bellas fuentes esculturales “Las Toninas”, del escultor margariteño Francisco Narváez, cuyos chorros de agua brotan altivos y caen con formas caprichosas no menos espectaculares.

El arquitecto Villanueva garantizó el diseño de los apartamentos con holgadas dimensiones y funcional distribución (2, 3 o 4 dormitorios, baño, cocina con terraza hacia el patio interno, sala de estar), tienen ventilación cruzada  y un balcón hacia el espacio exterior desde donde se disfruta la hermosa vista urbana.

Los apartamentos del Bloque 1,  4 y 6 dan hacia la bella plaza O`Learys. La vista panorámica desde el Bloque 1 es excepcional, diríase una postal de colección. En el encuadre frontal de la plaza, la gran Avenida Bolívar emerge de su trayecto subterráneo y atrás se alzan las icónicas Torres gemelas del Centro Simón Bolívar, que la custodian.

Las Torres con sus 35 pisos sobre una planta libre, con esbeltas columnas cilíndricas -pilotis- recubiertas de mármol, y volúmenes bajos que abrazan la plaza Caracas, enmarcan el busto descomunal y perfecto de Simón Bolívar del escultor  Victorio Macho. Se alinearon al ideario de la arquitectura moderna definido por el arquitecto suizo-francés Le Corbusier. Con los diferentes niveles funcionales para el comercio y el tránsito vehicular por el subsuelo, con la terraza jardín que se abre hacia el Este de Caracas, hoy sede del Consejo Nacional Electoral que balconea hacia la plaza Diego Ibarra luego de accederle por rampas,  con los enormes murales “Mito de Amalivaca” de Cesar Rengifo y “El hombre americano” del reconocido artista ecuatoriano  Oswaldo Guayasamin, quedó conformado  el gran Conjunto Multifuncional Moderno del Centro Simón Bolívar.

Así soplaron los vientos que trajeron los cambios conceptuales y formales deseados para la ciudad tradicional, en aquellas décadas de los 30 y 40. Obra comparable con las grandes operaciones urbanas del mundo de aquella época: el Rockefeller Center de New York en 1939, por ejemplo.

El 2020 transcurre pausadamente para todos. El mundo ha dado un frenazo en seco.  La carrera desenfrenada había hecho posible, entre otras cosas, que se construyeran  ciudades artificiales en pleno desierto y un rascacielo de hasta 828 mts de altura, en 2009. El  Burj Khalifa es el más alto del mundo, se encuentra en Dubai, país de los Emiratos Árabes Unidos. Descubrir petróleo en 1960 supuso un cambio significativo en la economía y la administración de ese país, tal cual como ocurriera –grosso modo– en Venezuela en los inicios de los años 30. 

Las décadas 40 y 50, serian de acelerada marcha nacional. En 1942, en corto tiempo, se emplearían más de 1000 obreros en las obras de El Silencio, y los números no pararon de crecer hasta finalizadas al cabo de 3 años: el 26 de agosto de 1945 se inaugura. Ese día la ciudad… es una fiesta! (de la crónica realizada por el Ing. Ricardo de Sola Ricardo para el libro “La reurbanización del El Silencio”). El Silencio alojaría a una población de 6000 personas cuando Caracas tenía poco más de 704.567 habitantes. Estas cifras nos muestran un beneficio social superlativo, incompatible con el protagonismo de las cifras que encabezan las noticias del mundo de hoy.

 75 años después de su inauguración, somos aproximadamente 6 millones de habitantes en Caracas y algo más, cifra imprecisa: incluye a los pobladores de las guirnaldas de cerros a su alrededor. La ciudad de Dubai cuenta con 4.480.697 habitantes, ocupando 1500 Kmjusto el doble de extensión de Caracas que tiene 784Km2.  

Han transcurridos 6 meses de resguardo y se intercala la semana de flexibilización. Como todas las familias, las que habitan en los siete bloques de El Silencio tienen libre salida, alas prestadas al impaciente. Nuestros personajes están en la calle, van raudos  rumbo al parque infantil de la Plaza Miranda. La plaza fue remodelada en 1962 por Arq. James Alcock & José Miguel Galia cuando se traslada la estatua pedestre del prócer que estaba frente al Panteón Nacional. La abuela es mirandina más que bolivariana, saludara al prócer más ilustre que ha dado la patria, Sebastián Francisco de Miranda, para quien la cultura era una forma de rebelión.  Es una de las estatuas más antiguas de la ciudad data de1881,  del escultor francés Vital Dubray.

A las familias que habitan el Bloque 5, se les hace más cómodo quedarse en el patio interno, que se conserva tal como fuera proyectado: paradigma de patio interior, no ha sido  transformado en estacionamiento como ocurriera a los otros por circunstancias urbanas obligantes. Los curiosos, ajenos del vecindario, pueden visitarlo: el orgullo que siente un vecino al mostrarlo abre todas las puertas.

Podría decirse que, en cuanto a espacio público, los vecinos de este populoso vecindario y áreas aledañas, son afortunados, pueden escoger estar en cualquiera de las amplias Plazas equidistantes: la plaza Caracas, la plaza Diego Ibarra, la plaza Miranda, la Plaza O`Learys y las del espacio fundacional: la plaza Bolívar y San Jacinto. Retomar sus pasos, no perdidos: hay maneras amables de vivir la ciudad.

Las tendencias urbanas, en el mundo, hace unos años mostraban que la ciudad tradicional, cada vez más deteriorada, perdía población vis a vis los hábitats aislados y distantes dependientes del automóvil. En algunas áreas de la ciudad, el automóvil puede no ser imprescindible, en otros, progresivas mejorías y tratamientos de los espacios comunes vinculados a adecuadas viviendas podrían encauzar la calidad de vida de los habitantes urbanos. La experiencia vivencial urbana, clave del enigma, será la brújula que oriente mejores decisiones en los terrenos que esperan por ser desarrollados en Caracas!.

*María Teresa Novoa C. Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)  


La Plaza de las 3 Gracias: de lo sublime a lo profano

*María Teresa Novoa  mtnovoac@gmail.com

Admirar la belleza de la plaza “Las 3 Gracias” en la Parroquia San Pedro, invoca primeramente al ejercicio visual de recorrer pausadamente la pieza escultórica que le da nombre. Ella evoca a las tres deidades griegas menores que presidian las fiestas: Talía (lozanía), Eufrosina (alegría) y Aglaia (resplandeciente); tal vez ese fuera un motivo por el que en 1946, se le llamara Plaza de Bellas Artes. Fue más tarde que se identificarán con las virtudes teológicas católicas: Fe, Esperanza y Caridad orientadoras de las acciones humanas.  

El gesto de los cuerpos se muestra con noble simplicidad y sosegada belleza: el tierno abrazo enlaza los tres cuerpos, el cabello ensortijado, apenas recogido, recuerda el peinado de las deidades griegas y el movimiento del discreto velo ocultando la zona púbica nos hacen olvidar que son de piedra, del blanquísimo mármol de Carrara. Dirá Humberto Eco en su “historia de la belleza”, hace falta tiempo para aprender admirar esas cualidades, que solo caracterizan las obras de los grandes maestros de la escultura clásica.

Este espacio público, no conmemorativo ni heroico, nos detiene en un tiempo pasado con sus formas y su simbología. No por casualidad el espejo de agua, de líneas sinuosas, acogiera el reflejo de las gráciles estatuas en compañía de la languidez de “Sauces llorones” (Salix babylonica) y 5 esbeltos cipreses provenientes del antiguo “Cementerio de los Siervos de Dios” alineados tras la pérgola, hasta antes de las obras del Metro y una extendida alfombra de césped verde con cómodos bancos en marmolina. Como en ninguna otra plaza de la ciudad, es en Las 3 Gracias donde nos sumergimos en bucólicos encuadres que envuelven al caraqueño sensible en un estado de ánimo distinto: aquello que se percibe nos retrotraerá a un espacio sublime, apacible, que nos separa del momento inmediato.  

Las delicadas ramas de los Sauces llorones caen lánguidamente y dan el toque particular a la plaza. Es una de las escenas urbanas más preciadas de nuestra ciudad por su excepcional belleza. Su valía fue reconocida al ser declarada un “Bien de Interés Cultural” por el Instituto del Patrimonio Cultural mediante declaratoria publicada en la Gaceta Oficial No. 5299 extraordinario del 29 de enero de 1999.      La escultura que atrae la mirada y suscita admiración fue realizada c. 1920 en Florencia por el maestro italiano Pietro Ceccarelli,  versión de la ejecutada cien años antes por el gran escultor Antonio Canovas para un salón del Palacio de invierno de los zares en la ciudad de San Petersburgo, en Rusia, donde aun hoy se encuentra. Desde1929 hasta finales de los 40,   adornaba los jardines de la residencia “La Quebrada” de Gonzalo Gómez hijo de Juan Vicente Gómez, ubicada en La Victoria Estado Aragua, hasta que cayera la dictadura. Culminada la Plaza en 1946, según el proyecto de Jopeph Mimò I Mena promovido por Don Armando Planchart, se traslada la escultura al espacio público, estuvo su reflejo designado a ser el motivo dominante en el espejo de agua, simbolizándose a sí misma.

La vista límpida del conjunto de la Plaza de Las 3 Gracias está enmarcada por edificaciones descollantes de la Arquitectura Moderna de Venezuela, entre 1940 y 1950, todas declaradas Bien de Interés Cultural en Febrero del 2005: el edificio Cars (anterior Chevrolet), el edificio de viviendas Odeón, la Casa del Profesor UCV y la Ciudad Universitaria con su concha emblemática de entrada. Además, es el punto de arranque del Paseo de Los Ilustres que seguido de la Plaza de Los Símbolos y del Paseo de Los Próceres conforma el Paseo de La Nacionalidad, proyectado por el destacado arquitecto Luis Malaussena. Es inseparable del eje, columna principal, que une los dos centros de formación cívica y militar más importantes del país: la Ciudad Universitaria y la Escuela Militar.   Este gran espacio público, construido en tiempos del General Marcos Pérez Jiménez, despliega una incomparable lectura de estancias cargadas de símbolos que refieren a nuestra cultura, a personajes y hechos patrios que nos identifican. Hacer todo el recorrido del Paseo de La Nacionalidad a pie es una de las vivencias urbanas  más gratificantes que ofrece Caracas hoy. 

¿Cómo ante tan sosegada  belleza de espacio urbano, incomparable e inconfundible,  se puede llegar a la acción de talar los Sauces llorones, emblemas de la Plaza de Las 3 Gracias,  en el mes aniversario de Caracas 453? debe ponernos en aviso: esta agresiva acción  no puede comprenderse plenamente  salvo que sean los ojos y las manos de la ignorancia frente a toda una historia valiosa y llenas de referentes  por parte de los que la ejecutan.

Está sucediendo también con inquietante frecuencia en distintos espacios públicos intervenidos por los programas: “Chamba juvenil, Misión Venezuela Bella y Juntos todo es posible”. Han tomado por apropiado rehabilitar los paseos o alamedas de Caracas cometiendo graves irregularidades contra la memoria urbana.  Los vecinos de la Parroquia San Pedro y los grupos ambientalistas reunidos el  pasado 21 de julio han solicitado a las autoridades la reparación efectiva de los agravios.

Los vecinos de la Parroquia San Pedro, y el Grupo ecológico San Pedro encendieron las alarmas convocando a grupos ambientalistas que ni el mismo confinamiento lo ha podido impedir. Lograron un pronunciamiento contundente el 21 de julio que entregaron a las autoridades que asistieron a la plaza. Los vecinos de San Pedro son un grupo organizado de larga data de cuyo historial, en defensa de sus árboles, surgió la creación de un vivero activo y la defensa de más de 200 árboles a los bordes del rio Valle, salvados de ser talados. La propuesta del grupo San Pedro es la del restablecimiento del paisajismo original, replantados los Sauces llorones y trasplantadas las palmeras ajenas a este lugar…la respuesta positiva por parte de las autoridades está sujeta a seguimiento, y se mantendrá una información constante en función de que la misma se cumpla.

En Caracas 7 Agosto 2020

*María Teresa Novoa Arquitecto FAU-UCV. Coordina línea de investigación “Espacio público, arquitectura y ciudad” en Centro investigaciones Post Doctorales (CIPOST-UCV)