citadinos/gestión urbana

LA ENSEÑANZA DEL URBANISMO

En mas de 100 universidades de distintos países, el urbanismo se imparte en las universidades como disciplina liberal e independiente de otras profesiones desde mediados del siglo XX, recibiendo distintas denominaciones Planificación del Territorio y Medio Ambiente, Ingeniería Urbana, Planeamiento Urbano, Planificación de Ciudades, Urbanística y Medio Ambiente, Topografía urbana, entre otros. En Latinoamérica la primera carrera de urbanismo a nivel licenciatura (pre-grado) se implantó en la Universidad Simón Bolívar de Venezuela en 1975, luego en México, Argentina, Perú, Brasil, Colombia y Bolivia. El caso europeo es liderado por Holanda y Francia y en América del Norte por Canadá. Es comun la formación de urbanistas como una especialización al nivel de postgrado de disciplinas afines, tales como la Arquitectura, Ingeniería Civil, Ecología, Geografía, Economía y Sociología.

  • La carrera de Urbanismo en la Universidad Simón Bolivar (USB)[1]

La USB desde su fundación se estructura en un conjunto de Institutos y Centros encargados de promover trabajos de investigación, auspiciar encuentros académicos y estimular el capital humano. Uno de ellos es el Instituto de Estudios Regionales y Urbanos (IERU), cuya creación fue aprobada en Consejo Directivo en mayo de 1971 y a pocos años de su fundación, apuesta por la formación de un profesional de pregrado en urbanismo, carrera de reciente existencia en países como Gran Bretaña o Estados Unidos. La idea del rector Mayz Vallenilla obtuvo el respaldo del Gobierno Nacional a los fines de contribuir a impulsar desde la Academia el desarrollo de Venezuela. 

“Así, al momento de su constitución, para fortalecer el vínculo Universidad – Gobierno Nacional, al IERU se le creó un Consejo Consultivo constituido por funcionarios de diversos organismos públicos vinculados con el Hábitat: CORDIPLAN, MOP, Ministro de Estado para la Vivienda, Gobernación del Distrito Federal, Fundacomun, Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, INOS, Cadafe y CVG [2]”.

La carrera de Urbanismo surge como un proyecto del IERU y fue aprobado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) el 10 de julio de 1975. Su desarrollo y consolidación fue posible gracias al esfuerzo de un grupo de visionarios, entre los que se encontraban los arquitectos Omer Lares, Pedro LLuberes, Alberto Morales Tucker y Víctor Fossi. La primera promoción se gradúa en 1979, con los 38 primeros urbanistas del país. 

A través de la Coordinación de Estudios Urbanos, dependencia académica, adscrita al Decanato de Estudios Profesionales y al Decanato de Estudio de Postgrado, se vela desde entonces, por el diseño, planificación, coordinación y evaluación de los programas de estudios de la Carrera de Urbanismo, la Maestría en Transporte Urbano, la Especialización en Transporte Público y la Especialización Técnica en Transporte Urbano. González Téllez, reseña que el plan de la carrera de urbanismo se basó en la siguiente definición:

“El urbanismo (también denominado Planificación Urbana) es una profesión que comparte con otras como la Arquitectura, la Arquitectura Paisajística, la Planificación Regional y el Diseño Urbano, la responsabilidad de adecuar el medio ambiente para las actividades humanas. Debe reconocérsele como una profesión con características propias, en el que el rango distintivo radica en su énfasis por tratar de comprender las fuerzas (sociales, culturales, económicas y políticas) que influyen en la modificación y arreglo del medio ambiente para el desenvolvimiento de las actividades humanas. 

Todo esto con la finalidad de formular políticas que redúzcanlos problemas y capitalizasen las oportunidades que resultan de la relación reciproca entre el hombre y su ambiente (…).[3]

El papel del urbanista evoluciona siguiendo el desarrollo de la sociedad, sus leyes y políticas de planificación y sus diferentes marcos políticos y sociales. Asume el papel de mediador, proyectista, desarrollador, científico y asesor. Actúa como visionario, tecnócrata, gestor, consejero, mentores, instructor, incidiendo principalmente, en los intereses de la sociedad como conjunto, el asentamiento o región como entidad y el futuro a largo plazo, realizando sobre todo, el difícil trabajo de coordinar múltiples disciplinas con visión de largo plazo, anticipando hoy las actuaciones requeridas para un mejor mañana.

Debe estar capacitado para influir significativamente en el proceso de toma de decisiones que afectan el desarrollo urbano, siendo el objeto primero de estudio “la ciudad”, entendida como un sistema, con una estructura y una dinámica de interrelaciones específicas. 

En 1975 El Urbanismo se concibe como una disciplina capaz de hacer propuestas de mejoramiento urbanístico que sean aplicables y por ello, “la carrera ofrece un análisis interdisciplinario del fenómeno urbano, para fines de diseño y gestión de alternativas urbanas a problemas de la ciudad”. Para 1995 la concepción de su enseñanza en la USB mantiene los lineamientos básicos, pero propone redefinir el objeto de estudio: lo urbano y su progresiva diferenciación del concepto de ciudad. De acuerdo con Arturo Almandoz[4] (1993:626) 

“lo urbano es un concepto que trasciende histórica y dialécticamente la ciudad..(…) es un concepto normativo de la vida en sociedad, es decir, lo urbano representa una buena forma de convivencia que se da en una ciudad o un lugar. (…). En consecuencia, lo urbano siempre se encuentra compuesto de un elemento de simultaneidad de acciones humanas, en un espacio que por ese acaecimiento de actividades se convierte en central.”. 

En sus primeros 20 años de existencia profesional, el urbanismo, se transformó haciendo mas completo y complejo su alcance En 1988, por iniciativa del entonces coordinador A. Morales Tucker, se realiza una evaluación de la carrera donde se reconoce un exceso de “normativismo”, y se reconoce que debe fortalecerse la formación en gestión e implementación. 

Para 1995, la USB había graduado 475 urbanistas, que se posicionan en el campo laboral, en franca competencia con ingenieros y arquitectos, tanto en la empresa privada como en las instituciones públicas competentes en la materia.

Profesionales formados para identificar, caracterizar y analizar situaciones urbanas en un contexto espacial y temporal, con el fin de estudiarlas, proponer y gestionar, conjuntamente con otros profesionales y actores urbanos propuestas que aporten soluciones viables, oportunas y sostenibles, para mejorar la calidad de la vida de las comunidades urbanas. 

Freddy Malpica Pérez, Rector de la Universidad Simón Bolivar (1996), define esta nueva profesión:

El urbanista, surge para hacer frente a situaciones complejas, que exigen soluciones interdisciplinarias, como un profesional responsable de presentar propuestas estratégicas que concilien lo funcional con lo estético. Para ello no solo ha de tener en cuenta las reglas comunes a arquitectos, ingenieros y  constructores, sino el marco común mas amplio a un proyecto colectivo de vida en común. Esto obliga a conciliar los mas diversos intereses  y puntos de vista , con la mirada puesta en el objetivo a alcanzar. Por eso a diferencia de otros profesionales, el urbanista debe tener siempre presente la clase de país al que se quiere llegar.

Para ello, ofrece un conjunto de asignaturas[5] en las áreas de la planificación, ambiente, diseño, gestión, sociología, economía, financiamiento, estadística, vialidad, transporte, expresión gráfica, aspectos legales y otras disciplinas asociadas a los estudios urbanos, dictadas por expertos en el área como Lindolfo Grimaldi, Alberto Atilano, Roberto Rodríguez, María del Pilar García Guadilla, Tomas Stohr, Rubén Manzur, Eduardo Guillen, Dietrich Kunkel, Omar Hernández, Oscar Gómez Navas, Nelson Geilgel LopeBello, Carmelita de Brandt, David Gouvernier y mas recientemente Rosa Chacón, Arturo Almandoz, Juan Carlos Rodríguez, Rosa Virginia Ocaña, Josefina Mundó, Josefina Florez, entre otros.


[1] http://www.aeusb.org/2016/la-usb-es-pionera-en-la-carrera-de-urbanismo/

[2] http://usbnoticias.usb.ve/post/46067

[3] GONZÁLEZ TÉLLEZ Silverio, El titulo profesional de urbanista en Venezuela: la experiencia de la Universidad Simón Bolívar, URBANA 18, V.1 enero-junio 1996, IU FAU, UCV

[4] ALMANDOZ, Arturo (1993) Consideraciones conceptuales sobre el Urbanismo, en estudios territoriales. Vol. 1 N 98 pp. 625:636.

[5] Carreras USB pp.. 81-87 http://www.secretaria.usb.ve/sites/default/files/documentos/CATALOGO%20INTEGRADO%20USB.pdf


EL URBANISMO COMO PROFESIÓN 

El libro TRES ENTREVISTAS compilado por Oscar Olinto Camacho[1] presenta la visión de tres pioneros del urbanismo moderno en Venezuela, a través del recuento de su experiencia práctica. Muestra la importancia de la formación de capital humano, la actualización continua e intercambio internacional, como parte integral de la carrera de los funcionarios públicos a lo largo de su trayectoria, ascenso y capacidad de toma de decisiones. 

Resalta la fundamental labor de instituciones como la Comisión Nacional de Urbanismo (1946-56), la Dirección Nacional de Urbanismo (DNU), el Ministerio de Obras Publicas (MOP), la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la creación y desarrollo de la carrera de Urbanismo en la USB. Destaca la estrecha relación interinstitucional y multinivel de la época, donde los lineamientos de la administración central tenían un brazo técnico ejecutor, que elaboraba planes y proyectos, posteriormente sometidos a la toma de decisión ministerial.  

El capítulo dedicado a Víctor Fossi[2] reseña como a partir de 1947 Venezuela estaba en la vanguardia de la planificación urbana, gracias a alianzas y cooperación internacional que trajeron ideas innovadoras que despertaron el interés de quienes gerenciaban el urbanismo en el país (Junta de Gobierno, Asamblea Constituyente y posteriormente CNU). Comenta que el MOP era el ministerio más importante del país, manejaba todo lo referente a vialidad, transporte, obras hidráulicas, edificaciones, etc. y complementaba funciones con el Banco Obrero (BO) y el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). La planificación urbana se posiciona como metodología para reconocer el territorio y priorizar las actuaciones del Estado. La Dirección de Urbanismo de la CNU, era parte del MOP y pasa a ser su brazo ejecutivo.

Deja ver la influencia extranjera, a través de la participación directa de asesores urbanistas franceses, ingleses y norteamericanos de renombre internacional como Maurice Rotival, Prost y Jacques Lambert. José Luis Sert, quien desde Harvad contribuyó en el diseño urbano de Ciudad Guayana y Ciudad Piar. Francis Violich asesora en el “Know How”. Reconoce a Le Corbusier, Lambert y Gastón Bardet como sus principales maestros, así como la real y práctica escuela del Greater London Country Council (GLCC) y los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM). 

Autores como Jack Kent[3], Patrick Geddes, Lewis Monford, Gastón Bardet, Patrick Abercrombie, Homer Hoyt y Richard Ratcliff pasan a ser lecturas de referencia importantes. En la década de los 60 se hace evidente la necesidad de bibliografía especializada en la gestión urbana y la viabilidad sociopolítica de los planes, ahí los libros de Martin Meyerson y Edward Banfield “Politics, Planning and the Public Interest, resultaron sumamente orientadores, así como los analices regionales y metropolitanos de Huber Bennet del Greater London Council, Frederick Gibberd de Harlow Newt Town y Lloyd Rodwing Autor de The British New Towns Policiy quienes presentaron un conjunto de análisis multidisciplinarios, con marcado énfasis en los aspectos económicos, sobre los pro y los contra de la política de crear nuevas ciudades (…), y la organización de los estudios sociales y de base económica…(…)”(Fossi:2011).

Describe como en los 80 el Estado fue perdiendo su capacidad para liderar la evolución del sistema de ciudades y áreas metropolitanas, precisamente cuando atravesaba su fase más dinámica, haciendo evidente la progresiva degradación de los espacios urbanos. Afirma Fossi 

“Con las Leyes Orgánicas de Régimen Municipal (1978) y Ordenación del Territorio (1983) se pretendió ordenar la gestión de las responsabilidades públicas en el desarrollo urbano, pero con escaso éxito. Mas recientemente, (entre 1990-2000) nuevas medidas legislativas y decretos han contribuido mas bien a exacerbar la fragmentación funcional y nos están conduciendo  una situación de “dilución” de las responsabilidades urbanísticas en numeroso organismos e instancias de precaria estabilidad institucional.  

Y Concluye

“el problema es -y será siempre- como mantener grados aceptables de racionalidad en las decisiones y eficiencia en las intervenciones, y, al mismo tiempo, “democratizar” el proceso de toma de decisiones; 
¿cómo conciliar estos objetivos, aparentemente divergentes?

De la entrevista de Gustavo Ferrero Tamayo[4] resalta como entre los 50’- 60’ Venezuela contaba con profesionales de sólida formación técnico urbana que impulsan la institucionalización del urbanismo como función publica. Delgado Chalbaud y Leopoldo Martínez Olavarría promueven desde lo técnico y lo político la creación de la CNU; Pérez Guerrero hace posible su Decreto en Gaceta Oficial.  Carlos Raúl Villanueva es el primer Director de Urbanismo, luego Cipriano Domínguez y Gustavo Ferrero el tercero. La CNU, inicialmente presidida por Carlos Raúl Villanueva, fue posteriormente encargada a Leopoldo Martínez Olavarría, quien coordinó la formulación de una normativa urbanística pionera en legislación urbana nacional, la cual adelantó a Venezuela, en contemporaneidad con la legislación inglesa, que era el país mas avanzado en el mundo del urbanismo con el Town and Country Planning Act. Ferrero Trabajo directamente en las principales instituciones de la época junto a Gerardo Sansón (Ministro Centro Simón Bolivar, CSB), Luis Chateing (Director de Edificios).

La tercera conversación es con el ingeniero José Guillermo Yaber[5], su perspectiva ante el hecho urbano ratifica la visión multidisciplinaria de la época. Afirma “La planificación es algo absolutamente inevitable”. Hizo énfasis en la función del Estado en la acción pública sobre el desarrollo de vivienda a través del MOP y la influencia norteamericana en el desarrollo de la capacidad financiera del Estado para afrontar el desarrollo. Adicionalmente resalta como “el poder político”  pudo triunfar sobre el resto de los criterios y en su momento (por ejemplo la división del MOP) se condicionó el desarrollo y crecimiento de las ciudades a un exclusivo criterio ambiental.


[1] CAMACHO Oscar Olinto, TRES ENTREVISTAS. TRES PIONEROS DEL URBANISMO MODERNO EN VENEZUELA: Gustavo Ferrero Tamayo, Víctor Fossi y José Guillermo Yaber. EDITORIAL EQUINOCCIO, IERU, USB, 2012

[2] FOSSI Víctor, Arquitecto UCV 1951, Master of City Planning 1954, Berkeley University, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo desde 1956, Sub Director de Urbanismo del MOP, Decano de la FAU, UCV, Secretario del Consejo Nacional de Universidades, Rector de la Universidad de Oriente, Fundador del Departamento de Diseño y Estudios Urbanos de la USB, asesor de la administración central y empresas del Estado, Presidente del FONDUR, Presidente de la Asociación para la Investigación en Vivienda Leopoldo Martínez Olavarría (ALEMO)

[3] Arquitecto, Jefe del Departamento de City and Regional Planning, autor de “The Urban General Plan” Opcit TRES ENTREVISTAS pp62

[4] Gustavo Ferrero Tamayo Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (1947), Directivo de la CNU, y de la DNU, asesor de la industria petrolera y la CVG, colaborador de los Colegios de Arquitectos y de Ingenieros de Venezuela. Op cit 18, CV pp. 49, entrevista realizada el 15/09/2011

[5] Yaber, José Guillermo Ingeniero Civil egresado dela UCV, Director de Urbanismo del MOP, consultor del Ministerio de Fomento, Obras Publicas y Desarrollo Urbano. Parte del equipo de profesionales del Instituto de Urbanismo de a FAU, UCV


1. INICIOS DE LA PLANIFICACIÓN URBANA EN VENEZUELA

El urbanismo, la gestión urbana y el ordenamiento territorial manejan conceptos y tendencias tan dinámicas y cambiantes como el crecimiento de las ciudades. Su evolución, desarrollo y consolidación son consecuencia directa del modelo político-económico imperante, la capacidad institucional y los niveles de gobernanza que alcanza la sociedad junto a los tomadores de decisiones. En esta materia, el aporte de la Academia, se constituye como elemento básico del diseño de las políticas públicas que han servido de guía al desarrollo y consecuente esquema de ordenamiento territorial de la Nación.

Para 1970, Alberto Morales Tucker conceptualiza el problema urbano de forma asertiva y vanguardista (Palacios, 1992, pp. 3)[1]Así, nace el urbanismo, como profesión.

Entre 1958/98 Venezuela experimentó profundos cambios en la ocupación de su territorio, siendo “generalmente” definida la estructura espacial como producto de la estructura socioeconómica. El país pasó de una condición esencialmente rural a una predominantemente urbana. El acelerado proceso de urbanización impactó en todos los aspectos de la vida del venezolano y sus instituciones, ocasionando desajustes y demandas a nuevas formas de gestión en los organismos competentes. Las respuestas no siempre fueron oportunas, creándose un evidente desfase entre la realidad urbana y la efectiva acción del Estado. Surge la educación ciudadana como elemento imprescindible de la convivencia en la ciudad. Se hace evidente la necesidad de una campaña sostenida y bien articulada de creación de conciencia sobre la importancia del desarrollo urbano a nivel nacional, sobre la vida en las ciudades, el ordenamiento del territorio con base a las demandas ciudadanas. 

Surge así, la necesidad de planificación, una primera aproximación a los objetivos básicos de la Ordenación Urbanística y el estudio de la Ciudad como fenómeno complejo.

Una realidad complicada y multifacética que no podía manejarse improvisadamente y que requería de un marco normativo que definiera, actores, roles y competencias en todos los niveles de gobierno. 

Para la época resultaba indispensable que los responsables del gobierno de la ciudad contaran con el apoyo técnico necesario para entender el territorio y sus actividades como un sistema de interacciones, que requería una comprensión integral del todo y de la relación entre sus partes.

Con el retorno de la democracia en 1958 y dentro del proceso de adecuación de la capacidad administrativa del sector publico a los nuevos esfuerzos que se pretendían llevar a cabo en pro del desarrollo nacional, la Junta de Gobierno dicta el Decreto-Ley 492 para institucionalizar la Planificación del Desarrollo Social y Económico de la Nación, componente fundamental del Sistema Político. Con este Decreto-Ley no solo se crea la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN) [2], como organismo rector, para analizar y convertir esos lineamientos en objetivos, sino que se establece un Sistema Nacional de Planificación para el Desarrollo Económico y Social del país, que incluía ministerios, institutos autónomos, empresas de servicio y corporaciones regionales[3].

Dentro de este sistema nacional, la planificación urbana se constituye como un área critica dentro de la administración local, hecho reconocido en la Constitución de 1961, cuando se declara el urbanismo materia propia de la vida local (Gómez Navas, 1983), concurrente con el nivel nacional del gobierno. 

La ciudad no es sólo un fenómeno urbanístico. Es un espacio complejo constituido por las sinergias que se producen entre las instituciones, sus normas y la gente que la habita, a través de un conjunto de interacciones cuyo significado debe ser interpretado por sus gestores, a través de un proceso continuo, ininterrumpido del Estado, que tomando en cuenta la historia, toma decisiones en el presente para prever situaciones futuras. Eso en teoría es “planificar” 
Víctor Fossi[4]

La práctica del urbanismo se basa en normas, leyes y procesos que desde los primeros textos constitucionales de 1947 y 1961 lo reconocen como función pública del Estado, responsabilidad compartida del gobierno nacional y local, quienes, en su rol de promotores del desarrollo, deben idear un modelo de gestión acorde a los requerimientos de la población y el territorio.  De ahí, la importancia del fortalecimiento y adecuación tecnológica de sus instituciones y la formación técnica y gerencial de quienes lo implementan. De su capacidad operativa, dependerá la eficiencia de su gestión, así como su habilidad de generar las alianzas requeridas para lograr el cumplimiento de sus funciones. En este contexto, describir el aporte de la Academia al país, en materia de urbanismo, conduce por fuerza al registro actores, procesos, instituciones, planes, proyectos y obras que construyeron la Venezuela de la segunda mitad del siglo XX, siendo el protagonista el profesional de lo urbano, su compromiso, desempeño y formación académica.

En el urbanismo, pareciera que la variedad de enfoques con que se aborda la ciudad conviven sin conflictos extremos. Quizás porque la ciudad es punto de partida de horizontes diversos de investigación, donde lo peculiar está en cómo los diferenes cuerpos teóricos originarios, como el de la sociologia, la economia, el planeamiento territorial, la política, el diseño, la geografía, lo jurídico, por mencionar algunos, abordan el hecho urbano, desde sus estructuras conceptuales y metodológicas hasta cómo responden desde su campo a los diferentes retos que plantean los problemas urbanos. Es un área donde coinciden varios cuerpos teoricos y lo que se persigue es una sintesis relevante que permita una acción pertinente en el ámbito urbano. 
Martha Vallmitjana[5]

En 1969, se establece por primera vez, la División Territorial de Venezuela según Decreto N.- 72 creando ocho regiones administrativas, además unidades sectoriales de planificación, institutos autónomos a nivel local. En 1980, se promulga el Decreto N.- 478 contentivo de la Ley de Regionalización y Participación de la Comunidad en el Desarrollo Regional, correspondiendo al Ministerio de Desarrollo Urbano y las Oficinas Municipales de Planificación la responsabilidad de elaborar Planes Estratégicos para las capitales de Estado y otras ciudades del país. En 1983 se aprueba la Ley Orgánica de Ordenación del Territorio y en 1987 la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística.

Sobre el régimen legal urbano y el contexto político de su implementación y la Ordenación Urbanística como materia de interés nacional, Allan Brewer Carias, 1983[6], Juan Garrido Rovira, 1988[7] y Emilio Urbina, 2017[8] detallan importantes eventos dentro de la acelerada dinámica que vive el país entre 1958-98. Procesos de planificación físico-espacial que por mucho tiempo constituyeron la guía del desarrollo de la nación a través de un articulado que priorizaba la planificación como Política de Estado, planteándose un Sistema Jerarquizado de Planes que, variando en escala geográfica y grado de detalle, se convirtieron en instrumentos responsables de dictar los lineamientos generales de desarrollo de la nación.

“La historia normativa del Derecho urbanístico venezolano comienza en 1946, tras la irrupción del modelo desarrollista y la expansión material de la ciudad venezolana tras el boom petrolero. Dos notas características han marcado la historia del régimen jurídico-urbanístico nacional, i) La ausencia durante casi cinco décadas de una ley nacional que estableciera las principales coordenadas de actuación de los actores urbanísticos (administración urbanística, edificadores, profesionales).ii) El Estado venezolano que apuesta por la profusión de reglas que serían organizadas con la sanción de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística de 1987. Se pasa de una regulación precisa y asfixiante hacia una realidad actual donde el propio Estado atenta contra los principios del Derecho urbanístico a través de las nuevas reglas particulares del urbanismo autobautizado como popular.” 
Emilio Urbina, 2017[9]

 “el Derecho que ha acompañado la evolución del proceso urbanizador nacional, pocas veces ha mantenido el compás, pues, entre los sinsabores con los luminosos aciertos normativos ha estado más influido por el Derecho que por lo Urbanístico”.  
Dolores Aguerrevere[10]

Para Garrido[11], el Urbanismo, en una de sus acepciones, “es una ciencia que proclama la necesidad de prever y planificar con suficiente antelación, la creación, remodelación y ensanche de las poblaciones, a fin de asegurar a quienes las habitan, mediante el buen uso de la tierra, de la ciencia y de la tecnología, el mas alto grado de seguridad, comodidad y bienestar”. Es decir el urbanismo se constituye como una disciplina de previsión y de síntesis, orientada al servicio del hombre y de su dignidad. En la presentación de su libro Ordenación Urbanística[12], sistematiza, describe y analiza el contenido de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística de 1987: 

“el desarrollo urbano responde a un estado superior de la civilización sólo si permite atender, adecuadamente, el intenso proceso de diferenciación de las necesidades que caracteriza la vida actual, y que afecta todos los aspectos de la persona humana. Así el hombre de hoy necesita, al mismo tiempo, casa, alimentación, trabajo, armonía y equilibrio de su personalidad y trascender a la verdad ultima de las cosas. Un hábitat urbano que facilite la satisfacción de estas necesidades, en el marco de la vida cotidiana, es realmente el objetivo fundamental que debe perseguirse dentro del irreversible proceso de urbanización al que asistimos como consecuencia de la industrialización y del desarrollo del sector servicios”.

De acuerdo a E. Urbina [13], en el régimen jurídico-urbanístico, que fue en algún tiempo Derecho urbanístico venezolano, se diferencian tres etapas dentro del periodo de estudio que encierran las patologías, evolución o involución de la disciplina y su impacto en el desarrollo urbano:

Cuadro 1 Etapas del Derecho Urbanístico Venezolano

EJE HISTÓRICOCAMBIO CUALITATIVOPROYECTO HISTÓRICO
Primer Impulso urbanizador estatal Tecnificado (1946-57)Creación de la Comisión Nacional de Urbanismo(1946)Desarrollismo estatal y estado social de Derecho (1945)
Estrategia reglamentaria centralizadora de Urbanismo (1958-82)Disolución de la Comisión Nacional (Constitución de 1961)Desarrollismo y Estado promotor
El plan urbanístico como Instrumento rector fundamental de normatividad urbanísticaSanción de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio (1983)Estado social de Derecho y Estado promotor-subsidiario (Nacionalización petrolera 1976)
La popularización horizontalista de los planes y normas urbanísticasPublicación en Gaceta del Decreto Presidencial no 1.666 (2002)Estado social, populista e intervencionista (Constitución Bolivariana de 1999)
La atomización y normatividad Portátil de voluntarismo popularDecreto-Ley Orgánica de Emergencia de Terrenos y Viviendas (2011)Estado comunal centralizado (Leyes del Poder Popular 2010)

Fuente: Urbina Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016)

En este mismo orden de ideas señala que el primer documento normativo en materia urbanística nace con la Gaceta Oficial de la Resolución N.- 5 del MOP[14], donde se introducen conceptos prácticos e innovadores como:

  •  La distribución competencial en materia urbanística entre la nación y el municipio
  •  La expropiación por causa de utilidad pública.
  • Ordenanzas sobre urbanismo que superan el concepto clásico de edificación como la Ordenanza sobre Arquitectura, Urbanismo y Construcciones en general elaborada y aprobada por el Concejo Municipal del Distrito Federal en 1954.
  • La transformación del MOP en principal musculo gubernamental para la construcción de ciudades con una nueva calidad de vida urbana. 
  • El Banco Obrero[15], como institución clave en el proceso de promoción de la vivienda pública, fungiendo como ente de intermediación financiera para su adquisición. 
  • Consolidación de instituciones reguladoras como la OMPU y términos como: Planes Regulares, clasificación de vías urbanas, permisos de construcción y zonas de ciudad, entre muchas otras.

[1] ALMANDOZ, Arturo/ Chacón Rosa, lo urbano como profesión, Lo Académico y lo profesional de Alberto Morales Tucker. Editado por las Autoridades Rectorales de la Universidad Simón Bolivar, 1992 pp.3 Subrayado propio.

[2] IZAGUIRRE Maritza, La planificación en Venezuela, Compilación Sistemática de Legislación (1958-83), Ministro de Estado, jefe de la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN), Caracas 1983

20  IZAGUIRRE Maritza, La planificación en Venezuela, Compilación Sistemática de Legislación (1958-83), Ministro de Estado, jefe de la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN), Caracas 1983

[4] GONZÁLEZ TÉLLEZ Silverio (compilador) El Oficio Del Urbanista Según Víctor Fossi. Relatos de la Practica Urbanística. Asociación para la Investigación en Vivienda, Leopoldo Martínez Olavarría, Consejo Nacional de la Vivienda, Decanato de Investigación y Desarrollo, Editorial Equinoccio USB, 1996

[5] VALLMITJANA Martha, Discurso de orden con objeto de la conmemoración de los 50 años de la fundación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV. Octubre 2003 URBANA pp. 7-12

[6] BREWER-CARÍAS, Allan R. La urbanización en Venezuela y la ausencia de un Derecho Urbanístico. En: AAVV. Derecho Urbanístico y Ciencias de la Administración. Caracas, Instituto de Derecho Público de la Universidad Central de Venezuela, 1983, Vol. V, p. 16. 


[7] GARRIDO ROVIRA, Juan Ordenación Urbanística, Estudio, texto, glosario e índice temático del articulado de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, Editorial Arte, Caracas, 1988

[8] URBINA Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017

[9] URBINA Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017

[10] AGUERREVERE, Dolores. Pensando en una Nueva Ley Urbanística (I): El silencio administrativo ante los proyectos de edificación y urbanización. En: AAVV Libro Homenaje al padre José del Rey Fajardo sj. Caracas, Editorial Jurídica Venezolana, 2005, Tomo II, p. 1189. 

[11] Sentencia de la Corte Suprema de Justicia, Sala Político-Administrativa, de fecha 10 de agosto de 1977, copia fotostática, pp. 24 y 25 (Garrido:1988)

[12] Garrido Rovira, Juan, Ordenación Urbanística, Estudio, Texto, Glosario e Índice Temático del articulado de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, ISBN 980-300-109-4, Editorial Arte, Caracas 1988

[13] Urbina Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017, pp. 684

[14] MOP, Ministerio de Obras Públicas, Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela, no 22.171 de fecha 26.11.1946.

[15] Creado mediante la Ley del Banco Obrero, publicada en Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela, no 20.570 de fecha 20.08.1941.