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Logística Urbana: Una Sumatoria de Gerencia, Ciudadanía y Tecnología  (Parte II)

Zulma Bolívar

La “Logística de la Movilidad” pasa a ser el instrumento tecnológico de la logística urbana constituyéndose en el engranaje esencial del Sistema de Movilidad de la ciudad, que en principio debe ser público, integral y sostenible para asegurar la eficiente satisfacción de toda la demanda de desplazamientos.

Surge como una herramienta del planeamiento que permite controlar, regular y operar el tránsito y transporte en tiempo real, utilizando la tecnología al servicio de la ciudad a través del Internet de las cosas que se coloca a nuestra disposición mediante Centros de Control de Tráfico, Redes de Semaforización y Sistemas Tecnológicos de Vigilancia, entre muchos otros.

La visión de EUROFORUM  sobre la movilidad urbana para el año 2020, nos hace reflexionar sobre metas y objetivos, ya que plantea que las ciudades exitosas desde la perspectiva de la sustentabilidad son aquellas donde el principal objetivo del transporte es mover personas y mercancías no vehículos diseñando primero su imagen-objetivo con visión de futuro y luego ajustando el sistema de transporte a sus demandas, maximizando y priorizando el espacio publico y el intercambio modal, donde se genera la vitalidad económica, se realza el ambiente y demuestra una mejor calidad de vida para todos.

Es decir, aquellas ciudades que incluyeron la gobernanza como variable, alentando el liderazgo y las Alianzas Publico-Privadas (APP), con instituciones ad-hoc para cumplir las funciones y mantenerse en el tiempo. Concibieron la ciudad para la gente, sus relaciones y comodidad, donde los espacios invitan a permanecer más tiempo y la logística urbana asegura la armonía suficiente para equilibrar el trabajo y el disfrute; con un Sistema de Transporte Publico que incluye grandes Terminales con mezcla de usos (salida-llegada), espacio clave de orden y sistematización.

La movilidad urbana sustentable, clave para asegurar la calidad de vida, es un tema complejo y transversal a todos los componentes que conviven en la ciudad, por ende requiere de visión y atención integral en términos de gobernanza y políticas públicas. Su gestión debe ser objeto de análisis de autoridades locales, regionales y nacionales, así como de la consideración mancomunada de múltiples área de actuación: transporte, medio ambiente, desarrollo económico y social, urbanismo, cultura, productividad y vivienda, quienes deben conformar APP’s que permitan: i) reducir la congestión y mejorar la movilidad para fomentar el crecimiento y las oportunidades de empleo para todos; ii) contribuir con la sostenibilidad del planeta, luchando contra la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero, el ruido y otros problemas medioambientales causados por el tráfico urbano, en consonancia con el ODS 11 de la Nueva Agenda Urbana ; iii) Mejorar la seguridad vial y disminuir la siniestralidad; y iv) Impulsar la accesibilidad universal mejorando la movilidad de las personas más vulnerables y su inclusión social y espacial.

A los fines de cumplir con esa meta, las administraciones locales deben contar una Autoridad/Operadora de Vialidad y Transporte que gerencie, administre y diseñe políticas ad-hoc, incluyendo el diseño del espacio publico, la educación de la ciudadanía y la especialización del servicio, según los requerimientos de la demanda. Es decir, un proyecto de ciudad debe incluir un Plan de Movilidad Urbana Sostenible, que es mucho más que un Plan de Transporte, ya que analiza flujos, tiempos, modos, requerimientos y entorno urbano, en tiempo real a los fines de prever escenarios futuros.

Como parte de la logística de la movilidad urbana, algunas de ellas son de acción inmediata y otras de escenarios futuros a mediano y/o largo plazo. Entre ellas podemos enumerar algunas de las citadas en el reciente estudio publicado en Portland por OPTP

         El internet de las cosas (IoT), con su inmenso potencial para conectar objetos, actividades y sistemas, estima para 2020 unas 50 billones de variables interrelacionadas para dar respuesta a las muy particulares demandas de los usuarios; aplicado a mejorar la cotidianidad de la vida urbana, ofrece enormes beneficios al ambiente, disminución de costos de inversión, seguridad al usuario y una nueva fisonomía al espacio público, que optimiza el esquema funcional de la ciudad a partir de la demanda de su población.

  La generación de data clasificada, ordenada y puesta a disposición para el análisis de expertos que interpreten resultados y generen propuestas para mejorar las políticas públicas, permitirá entender mejor la relación entre los vehículos, sistemas de transporte y requerimientos de los usuarios.

   Los dispositivos móviles inteligentes utilizados como insumo de la gestión del tráfico, brindan la posibilidad de implementar control y seguimiento en tiempo real de los traslados de personas y cargas, flujos, direcciones, movimientos, intercambio modal, así como agilizar las transacciones de pago y sincronización de los tiempos de los semáforos.

La Plataformas de datos abiertos, otorga a las Autoridades responsables de la administración y gestión del Trafico y Transporte, la posibilidad gerenciar “automáticamente” la información a conveniencia, a través de diagnósticos en tiempo real, que agilizan la toma de decisiones y promueven políticas mas eficientes que mejoran notablemente la calidad del servicio, sin depender de operadores externos.

La automatización de la movilidad, se transformará en una gran plataforma tecnológica para modelar y programar la circulación, velocidad, numero de paradas y demás requerimientos de forma remota y automatizada, con nuevas reglas y condiciones que impactaran en la seguridad, costos, sostenibilidad ambiental, disminución de emisión de gases, eficiencia y puntualidad sobre todo del Sistema de Transporte Publico.

 El uso compartido de espacio, disponibilidad, horarios, capacidad y funcionalidad de los vehículos de transporte y sus servicios conexos es una opción cada vez mas generalizada entre usuarios y operadores. Maximizar el numero de usuarios en tiempo y espacio redunda en eficiencia del sistema y muestra la inmensa versatilidad de un parque automotor sistematizado y bien administrado (BlaBlaCar y/o Uber); y finalmente

Las Ciudades Inteligentes, serán aquellas que adapten la tecnología para mejorar los servicios públicos y la calidad de vida de los ciudadanos

urbana sostenible. La Asociación Latinoamericana de Sistemas Integrados para la Movilidad Urbana Sustentable SIMUS  con presencia en 12 países de la región, impulsa mas y  mejores prácticas en movilidad urbana sustentable y desarrollo urbano sostenible, priorizando el concepto de ciudades para la vida. Pero, la falta de conciencia de los potenciales beneficios de la tecnología aplicada al manejo de los Sistemas de Transporte Publico es una de las principales barreras para las Agencias Publicas operadores del Servicio.

la división político-territorial; y otras, por desencuentros interinstitucionales, pero cualquiera de ellos pudiera ser solventado con el desarrollo de una plataforma integral de manejo del servicio, que sustituya la falta de coordinación entre los diferentes entes y modos de transporte.

enormes beneficios para la ciudad y sus ciudadanos, ya que además de facilitar las conexiones entre los diferentes modos de transporte, mejora notablemente la experiencia de viaje del usuario, en calidad, tiempo y confort del espacio público. Este tipo de instituciones debe laborar en estrecha vinculación con las dependencias responsables del planeamiento urbano, adecuar sus proyectos a la dinámica urbana, adaptar sus estructuras a las nuevas tendencias tecnológicas, acompañar sus proyectos con programas de construcción de ciudadanía y preparar su capacidad de respuesta a la velocidad de demanda de sus usuarios.

Las nuevas tecnologías ofrecen innumerables beneficios, que pueden ir incorporándose a la gestión urbana por etapas y como complemento a la inversión en infraestructura. De hecho, se ha comprobado que la inversión en innovación y adecuación de la gestión del transito, ofrece mejores resultados, se optimiza el servicio, se reducen costos y se maximizan los traslados (mas distancia en menos tiempo, con mayor comodidad) .

Aun cuando los recursos de inversión sean limitados, la inversión en tecnología siempre redundará en beneficios en la prestación del Servicio. Procurar la mejor tecnología es vital para lograr el buen funcionamiento de un sistema de transporte. De hecho, la logística de la movilidad no es más que tecnología aplicada al transporte publico para cambiar la forma en que las personas interactúan con el servicio e incrementar la eficiencia de las agencias operadoras.

uentran: la planificación del viaje y cambios intermodales a través de Plataformas webs o Aplicaciones para los teléfonos móviles en alianza con Google Maps; la Planificación en red y el Ticket electrónico único para todas las opciones de transporte público en alianza con privados (Uber y Lyft); el Control de la flota, a través de sensores y gestión automatizada del trafico a través de modelos de optimización de rutas;  los Vehículos inteligentes a nivel de Sistemas de Transporte Publico; e invertir en prevención como la mejor forma de incrementar la seguridad en un Sistema de Transporte Publico, manteniendo vigilancia y control en tiempo real.

El Foro de Investigación Europeo para la Movilidad Urbana , señala que “Las autoridades  de las ciudades y los pueblos, deben reconocer y aceptar el rol clave de su desempeño en el campo de la logística urbana. Por ello, deben integrar en las políticas públicas la construcción de ciudad y ciudadanía, incentivando la coordinación de los distintos actores y modos de transporte, así como la inter-operabilidad de las infraestructuras, a los fines de lograr un transporte urbano de personas y carga más eficiente y ciudades sostenibles.”

Cuando se pierde la gobernanza

Zulma Bolívar

En Latinoamericana están el 13% de áreas metropolitanas del mundo, tenemos muchas mas que América del Norte y más que en Europa, pero las condicionantes en cada continente cambian diametralmente. Mientras que en Europa, y Estados Unidos, puede ser que la democracia se tome como algo que viene ya de base, hay muchos países de Latinoamérica donde el primer paso es alcanzar niveles de democracia suficientes para poder implementar luego, la gobernanza. Tenemos que rescatar el derecho a la ciudad, los derechos humanos y en realidad, el respeto a la institucionalidad, porque si eso no ocurre entonces no podemos pasar al siguiente paso, que es ser eficientes en términos de gobernabilidad.

La inmensa brecha social que tienen casi todas nuestras ciudades donde entre un 40 y un 50% son personas que habitan en desarrollos informales, nos iguala en condiciones a África, a China o a la India, y ellos van desarrollando modelos propios porque todavía tienen mucho más terreno que nosotros y todavía tienen mucha menor densidad. En términos muy generales, vemos que hay, efectivamente, varios modelos, yo seleccioné tres: el modelo centralizado, que es la cesión del poder local al gobierno metropolitano; el modelo multinivel donde hay un primer nivel local y un segundo nivel de administración municipal, que es el llamado nivel metropolitano y el modelo coordinación de área metropolitana por acuerdo entre municipios. Un ejemplo de un gobierno metropolitano a dos niveles fue la alcaldía de Caracas y un ejemplo de la coordinación de espacios por acuerdo de municipios es hoy lo que vive el área metropolitana de San Salvador. De alguna manera, la moraleja, es que si tenemos ciudades inteligentes, ciudadanos inteligentes y un gobierno inteligente podremos tener ciudades y territorios inteligentes: no queda más que formar, que capacitar para poder crear un capital humano suficiente para que técnicamente sean eficientes. 

El índice de compromiso con el hábitat es multifacético, estudia con la misma intensidad la capacidad del gobierno para poder dar calidad de gobierno, el género, la infraestructura, la pobreza, el empleo, la sostenibilidad. Eso quiere decir, que prácticamente son estos los ítems que debe estudiar la gobernanza y la base de la gobernanza es la democracia, por eso lo que tenemos que lograr es democratizar la gobernanza metropolitana. 

Para lograr todas estas reivindicaciones teóricas hay que trabajar mucho, hay que trabajar desde el legislativo y el ejecutivo. 

−          San Salvador es un ejemplo de constancia, de consenso político, de asociación voluntaria, de continuidad administrativa y han logrado, en esa pequeña ciudad, en ese pequeño país, con buenos índices de gobernabilidad . 

−          Bogotá ahora estudia, con el Plan de Ordenamiento Territorial, que es una fuerza colombiana, el tema de las ciudades-región y los acuerdos entre la alcaldesa de Bogotá y el Departamento es lo que ha logrado un avance, entonces viene a ser el acuerdo político lo importante. 

−          En Medellín, un área ejemplar metropolitana que se caracteriza por la innovación, los proyectos estructurantes y la participación y la capacitación. 

−          San Pablo y Rio de Janeiro tienen el inmenso reto de los asentamientos informales pero han desarrollado el Estatuto de la ciudad, el Estatuto metropolitano para lograr equidad.

−          Ciudad de México está montada sobre todo un programa de innovación legislativa que le va a permitir gobernar esa inmensa ciudad capital.

−          Caracas es un intento por fallido, que por fallido hay que estudiarle muchas cosas y aprender de los errores porque fue una legislación que no tuvo compromiso político y se perdió.

−          Buenos Aires es una ciudad, es una provincia, es una ciudad-región. Hay un conflicto de intereses que no le ha permitido definir el límite entre lo urbano y lo rural. 

−          Lima acaba de aprobar la nueva ordenanza “Desarrollo para la Lima Metropolitana”

−          Y Panamá aparece como un gran puerto pero sin ciudad metropolitana, tampoco. 

De alguna manera el ejemplo de Venezuela y el caso de las áreas metropolitanas venezolanas como ejemplo de que la adecuación legislativa no suficiente. Venezuela fue garante, en Latinoamérica, de las leyes de ordenación del territorio, de ordenación urbanística. La constitución de la República señala, establece y aprueba que existe un área metropolitana. En el año 2000 se hacen dos leyes para reglamentar distritos metropolitanos en Caracas (en Venezuela esa no es la única área metropolitana pero es la única en la Constitución), el 70% de la población está agrupada en 86 municipio y 35 aglomeraciones metropolitanas. Siempre hay que evaluar la escala y cómo esta formada esa ciudad metropolitana. En Caracas, la región del valle tiene 5 municipios y, al igual que Buenos Aires, depende de una gran región. Y si Caracas fuera una ciudad-región y llegara a superponerse por encima de 17 municipios sobre los cuales hay asimetrías: hay grandes infraestructuras por un lado y hay un gran sector cubierto por asentamiento informales que no tienen servicios ni tienen calidad de vida. Hay inconsistencias entre urbanizaciones preciosas ambientalmente sostenibles, pero también grandes villas de miseria que ocupan gran porcentaje de la población. En un país de contradicciones, definir cuáles son los actores estratégicos es la base de la gobernanza metropolitana. La ciudad tiene múltiples centros que se manejan en una red que nadie que ve y que pasa por encima de las fronteras y que cuando se superpone con los límites político-territoriales de la ciudad, la red se quiebra, las funciones se quiebran, el esquema funcional de la ciudad se rompe, se fragmenta cuando los límites político-territoriales se superponen, y la gobernanza no se puede lograr si esto permanece. 

Una de las conclusiones es que la gobernanza metropolitana viene desde el estudio de la nación, del estudio del territorio. Luego pasamos por la escala del municipio, tenemos que bajar a la escala del barrio y llegar a la escala humana, que no se puede olvidar. Tenemos que ser conscientes, en ese estudio del territorio, para que no pasen cosas como esta donde la ciudad está dividida entre pobres y ricos. Tenemos que llegar a coordinar, a colaborar, a conciliar, a comprometernos, a concertar, concientizar y con mucha corresponsabilidad. Por esta razón a la gobernanza de los espacios metropolitanos lo hemos llamado la “co-ciudad” o la “co-city”. Mostrar que el hecho metropolitano existe es lo mejor que podemos hacer ante la población y tenemos que demostrar con números la eficiencia de trabajar juntos, en forma de red. 

Es muy importante que sea el nivel nacional quien lleve adelante las riendas del proyecto porque es necesario contar con un esquema del país, hay que tener un modelo de ordenación territorial nacional, que te vean las ciudades como un sistema, que las organices, que vea que estas son complementarias, que son interdependientes, que una puede ayudar a la otra, que no todas tienen que ser metrópoli, hay ciudades líderes y ciudades satélites. 

Lo urbano y lo rural tienden a fundirse, a mezclarse, tienden a integrarse porque lo rural, en términos de productividad, es un acompañamiento. París y su área periurbana, produce prácticamente todo lo que la ciudad consume, entonces hay que aprender a verlo como un todo pero además aprender que lo rural también necesita servicios, también necesita calidad de vida y nosotros necesitamos que la gente permanezca en esos sitios rurales, entonces hay que darle todos los requerimientos para que se sientan que son ciudadanos con el mismo derecho a los otros y ahí se vuelve vital el nivel nacional. 

Gobernar las metrópolis es un tema de cooperación.

Zulma Bolivar

Las tres megatendencias que nos mueven hoy día son los procesos de migración, de urbanización y de diversidad. Aquí le toca al Estado y a todos sus niveles, gestionar qué va a hacer, diseñar las políticas públicas, ver cómo apaliar y compatibilizar las migraciones de ida o de venida y, sobre todo, diseñar los modelos de gobernanza, utilizando, por supuesto, la tecnología, porque de esta manera es que vamos a poder ser más eficientes y tomar decisiones en tiempo real. 

Gobernar las metrópolis en el siglo XXI es un tema de cooperación, lo que yo llamo “co-ciudad” porque es cuestión de concientizar, concertar, de co-responsabilidad, es un tema de trabajar juntos y unir esfuerzos o no va a alcanzar el tiempo para salir adelante. Y con respecto a esto otra cuestión relevante es que, para ser más eficientes hay que aprender de los errores, tenemos que buscar las nuevas prácticas, tenemos que no repetir otra vez lo que todo el mundo ya hizo y tratar de “inventar el agua tibia”. 

Desde el Campus de Estrategas Urbanos (CIDEU) nos hemos propuesto incentivar ese proceso de capacitación, de informar, de difundir, de demostrar las fortalezas, no solo del pensamiento metropolitano, sino de la gobernanza metropolitana. Es el deber del CIDEU (como del ICaP o metrópolis) masificar el conocimiento estratégico urbano, darle a conocer a la mayor cantidad posible de líderes en formación, de gobernantes en funciones, que existe el entorno metropolitano. En Venezuela hay 335 municipios y ninguno tiene noción de lo que significa un área metropolitana y este es un problema de enseñanza, de ese proceso de capacitación amplio, sistemático y continuo. 

Entender el territorio, sus funciones y capacidades no es un tema de común manejo, hay muy buenos políticos, con muy buenas intenciones pero necesitan un equipo técnico de apoyo que les ayude a analizar ese espacio que es más común cada día. 

La ciudad no es igual a un municipio, cosa que sucede en toda Iberoamérica, las áreas metropolitanas extienden por encima de los límites político-administrativos sin pedir permiso, porque las ciudades no se decretan, porque el crecimiento casi viene por autoconstrucción. Las ciudades son el escenario del cambio y por eso hay que aprovechar todo su potencial, los espacios metropolitanos son la sumatoria de muchas de esas cosas y que para lograr que trabajen en sistema debemos entender su dinámica porque una ciudad que no funciona es inservible, es mala para la calidad de vida, para las autoridades políticas, entre otras. 

Caracas, por ejemplo, es una ciudad fraccionada, la caracterización de ciudades informales y formales está presente en toda Latinoamérica: lo podemos ver en Rio de Janeiro, San Pablo, Buenos Aires con las villa miseria. Y la respuesta para arreglar eso es planificación, es renovación urbana, es lograr el equilibrio, la equidad, y todas estas cuestiones se logran con gobernanza. A nivel mundial hay muchos proyectos e intenciones que están trabajando la metropolitana y todos coinciden en un punto: cada ciudad es única y particular, todas y cada una tiene características propias, y la descentralización y el modelo del Estado es la base para lograr el objetivo que es asegurar la calidad de vida. Desde Le Cobursier hasta la fecha lo que se busca es planificar, gestionar e implementar planes reales, factibles y reales, planes que permitan innovar, que la tecnología se ponga al servicio de la funciones públicas así se logrará la eficiencia de servicios y todo esto se pone en manifiesto en los espacios metropolitanos. 

La ONU Hábitat recuerda, a través de la declaración de Montreal de 2015, que sí, se reconocen las áreas metropolitanas pero al fin y al cabo, los objetivos de desarrollo sostenible se dedican a las ciudades y comunidades sostenibles. Dentro de ese objetivo, le ha costado a UCGL un mundo posicionar las áreas metropolitanas como un evento particular, como un evento especial. El trabajo que hay que hacer se hace en unión con la academia, la inversión privada, las comunidades y el gobierno y hay que trabajar de una manera multicriterio y multinivel. 

De alguna manera el desarrollo está vinculado con la civilidad, la educación con la construcción de ciudadanía y la construcción de ciudad. Si tenemos ciudadanos y autoridades bien formadas de sus derechos y sus deberes podremos tomar mejores decisiones y los modelos de políticas públicas serán un modelo de desarrollo para un modelo de país. 

Los espacios metropolitanos vienen, de alguna manera, cargados de un fraccionamiento con el que nacen. Y vienen fraccionados porque son la sumatoria de algo porque los ámbitos locales siguen siendo importantes, prioritarios y además tienen un grado de autonomía bárbaro y, de alguna manera, la escala metropolitana se superpone a este ámbito queriendo quitarle protagonismo y lo que hay que entender es que parte del desafío es lograr consolidar, lograr dibujar cuál es el ámbito ideal: ¿cuál es el ámbito real de la Ciudad de Buenos Aires? ¿Hasta dónde se extiende el campo de la Provincia? ¿Cuándo una ciudad pasa a ser una ciudad-región? Y ¿dónde cabe el espacio metropolitano dentro de todo este concepto? Como ejemplo tenemos Buenos Aires, Caracas, Bogotá, Lima, Santiago de Chile cada vez nos estamos extendiendo más y lo que se pierde es que el ciudadanos común, el ciudadano de a pie no aprecia el ámbito metropolitano, esa escala no la concibe porque no es propia y porque es muy lejana a ellos. Entonces hay que demostrarle, cuáles son los beneficios de poder concentrar actividades económicas, de poder ser más eficientes (sobretodo en los servicios de red, en el agua, en la recolección del aseo urbano, servicios de electricidad, transporte público y vialidad). Ese ciudadano de a pie tiene que tener una demostración de que le conviene ser parte de un área metropolitana porque esa área metropolitana va a darle mejor calidad de vida. 

HABLANDO DE CARACAS

Zulma Bolívar

Un valle maravilloso, donde el verde y el agua fluyen naturalmente en permanente primavera. Territorio donde convive la urbanización, algunas veces formal y consciente, con otra auto producida, solo controlada por la necesidad, bajo la mirada complaciente de los tomadores de decisión.

Muestra viviente de la fragmentación de poderes y la irresponsabilidad. Una ciudad que en los 80’ fue ejemplo de Latinoamérica, hoy sobrevive al caos por falta de institucionalidad y carencia de políticas públicas concertadas.

Una ciudad limpia, accesible, en movimiento, productiva y emprendedora, gobernable y sostenible, con amplias aceras despejadas de obstáculos y plazas llenas de cultura y recreación, debería ser la Caracas posible.

La ciudad es nuestra casa grande, es espacio que visto desde arriba resulta inmenso, que es de todos, pero no es de nadie a la vez, un valle atrapado entre montañas, donde habitamos y cotidianamente nos desplazamos, trabajamos, educamos y si es posible hasta nos recreamos. Es el espacio donde todos coincidimos, nos encontramos y convivimos, pero que nadie percibe que debe ser normado u oficializado. Es un espacio plural, donde los entes gubernamentales deben demostrar coordinación, equidad, calidad y eficiencia, porque son ellos los que definen su estructura, mantienen sus servicios y cuidan su alma.

Siempre me apasionó la ciudad, su planificación y gestión. En 1983 junto a la OMPU, la gran y única Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano, participé en el diseño del Plan Caracas2000 donde la vialidad y los usos del suelo marcaban la pauta. Unos años más tarde, en 1991 nos llega la Ley Orgánica de Régimen Municipal y Caracas ya no se divide en Distrito Federal y Distrito Sucre, sino en cinco municipios, a partir de entonces se crean cinco Oficinas Locales de Planeamiento Urbano y desaparece la visón metropolitana. De golpe la ciudad pasa de ser un valle a dividirse en cinco territorios autónomos e independientes y mi gran preocupación pasó a ser su definición y control ¿de quien es la ciudad? ¿quién la gestiona, la construye, la administra y financia sus requerimientos?.

Entender como profesional de lo urbano que la gestión de la ciudad es un hecho políticamente complejo y técnicamente difícil, requiere mucho esfuerzo, pasión y dedicación, pero más allá de la reflexión teórica del deber ser del marco normativo, lograr la implementación de las propuestas resulta mi mayor obsesión.

En el año 2000 la constitución de la República reconoce que Caracas es una sola ciudad y que su gestión debe ser integral, decide finalmente instalar un gobierno metropolitano, ordena la elaboración de una Ley que rija su administración, pero nada cambia, a pesar de que se realizan importantes esfuerzos de concertación y aparece como opción la Planificación Estratégica Urbana. Una nueva forma de hacer ciudad con la participación teórica de todos los actores vinculados a la dinámica urbana, academia, sociedad civil, cámaras, gremios profesionales, inversión privada y todos los niveles de gobierno. Surge el Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2010, como instrumento no vinculante.  En diciembre del 2008, surge una nueva oportunidad para Caracas, pero duro poco el encanto, porque en abril 2009, a través de un Decreto presidencial se elimina el Distrito Metropolitano de Caracas, le arrebatan 11 de las 15 competencias y el 99,5% del presupuesto de inversión que tenía la Alcaldía.

Nos dejan la competencia de Coordinación de la Planificación Urbana y Urbanística y con ello, nos armamos de valor para diseñar Un Plan Estratégico Urbano Metropolitano al 2020. Producido y revisado colectivamente, de manera que todos los sectores e instituciones se reconozcan y se comprometan a actuar juntos por un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de los caraqueños.

Un Plan para repensar, reconstruir y rediseñar una ciudad equitativa, basado en el espacio público como el gran estructurador de la ciudad, sitio de encuentro y cultura, red para la conciliación y principal incentivo para la inclusión social y espacial. Con el aval de redes mundiales de ciudades, que insisten en la Glocalidad: pensar Global y actuar Local. Así, el Centro Iberoamericano de Planificación Estratégica Urbana (CIDEU), se transforma en nuestro asesor permanente, adoptando la planificación estratégica urbana como herramienta para incentivar la participación y la cogestión, teniendo al ciudadano como objeto de diseño.

A pesar de que encontramos una ciudad inmersa en el desorden, la dispersión y el aislamiento, nuestra primera propuesta se basa en la integración funcional de gobiernos para la elaboración de una propuesta conjunta. Compartiendo necesidades y recursos, había que procurar la reconstrucción del espacio público, a los fines de estructurar una ciudad armónica, funcional, emprendedora y con visión de futuro. Una forma de motivar la participación fue la convocatoria de Concursos Públicos de Ideas como la forma mas democrática de construir ciudad con ética y estética.

Así surge nuestra primera propuesta de actuación sobre la ciudad: el diseño y consolidación de un Sistema Metropolitano de Espacios Públicos, donde la transformación del antiguo aeropuerto La Carlota en Parque Metropolitano, constituiría la pieza central y detonante del proceso de renovación urbana de la ciudad, la Carlota Decisión de Todos, una propuesta donde nos acompañaron mas de 60 instancias, organizaciones, grupos ambientalistas e instituciones público-privadas.

Una propuesta metodológicamente perfecta, pero que, como todo en este país, no tiene viabilidad de implementación sin antes recuperar la democracia.

La gestión de la Ciudad

Por Zulma Bolívar

      El mundo se urbaniza cada vez más; en 1990, menos del 40% del total de la población vivía en una ciudad, pero desde 2010, más de la mitad de todas las personas viven en el mundo, se encuentran en un área urbana. Para el 2050, ONU-Hábitat estima que 7 de cada 10 personas habitarán en una ciudad, siendo la expansión acelerada de las regiones metropolitanas el principal fenómeno del siglo XXI.

   Como consecuencia, el municipio se transforma el promotor central del desarrollo y el gobierno local en los responsables de su gerencia. Una de las muchas razones por las que Benjamin Barber, señala “los Alcaldes deberían gobernar al mundo”, en sus manos está el dominio en el las transformaciones económicas, sociales, culturales y medioambientales que en las últimas dos décadas se han implementado a través de procesos de reorganización espacial, renovación urbana, nuevos patrones de localización de actividades detonantes de progreso, emprendimiento y creatividad. Ejemplos de gestiones exitosas hay muchos en Latinoamérica, Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria en Medellín, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa Londoño en Bogotá, Jaime Lerner en Curitiba, Mauricio Macri en Buenos Aires, Denise Correde en Montreal, Tony Gali en Puebla y/o Irene Sáez en el municipio Chacao de Caracas. Cada uno de ellos, en momentos históricos distintos y situaciones diferentes, se atrevieron a ser gerentes del municipio, con innovación y creatividad, potenciaron sus fortalezas y utilizaron las oportunidades del momento político y el entusiasmo social a favor de la ciudad y sus habitantes.

    Hoy la Nueva Agenda Urbana refuerza la importancia de los gobiernos locales vinculando la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas al 2030 a sus competencias .

Felip Roca, ex secretario general de la organización de grandes ciudades del mundo, METROPOLIS reconoce que estamos en un proceso de reconfiguración del espacio, su dinámica y gobernanza, donde el pensar global y actuar local, permite la convivencia de la escala humana con la satelital, contribuye a una visión integral del territorio, promueve las alianzas estratégicas y la participación de todos los actores que hacen vida en la ciudad.

Encontrar el equilibrio para priorizar los asuntos globales sin olvidar los locales, respetar la cotidianidad de los ciudadanos y la autonomía de cada sector de la ciudad, es la clave.

     La Nueva Agenda Urbana (NAU), surgida de la Conferencia Hábitat III celebrada en Quito en 2016, propone un nuevo modelo de desarrollo para las aglomeraciones urbanas que integre todas las dimensiones del desarrollo sostenible, con el objetivo de avanzar hacia nuevos estándares de equidad, bienestar y prosperidad compartida por todos. En este marco, las referencias específicas de la NAU a los desafíos metropolitanos focalizan en cuatro temas principales: Competencias, Planificación, Transporte Sostenible, Cambio Climático y Resiliencia.

    Además de la gestión de las ciudades debemos preocuparnos por las grandes ciudades, las metrópolis y las megalópolis, esas inmensas concentraciones de personas y actividades que presentan una complejidad y diversidad sin precedentes, tanto en el aspecto demográfico, como en su movilización y requerimientos de servicios, la salud, el empleo y la división político administrativa político que la vincula a su gestión y gobernabilidad . Seúl, París y Ciudad de México, por ejemplo, superan individualmente la economía de países como Suecia, Austria y Chile. Son sedes de organismos de gobierno, de las principales empresas, universidades, centros de investigación y culturales y de las principales organizaciones de la sociedad civil; concentran una parte muy importante del talento y la creatividad, de la innovación tecnológica y de la producción artística.

      Las grandes metrópolis están conectadas globalmente y tienen la capacidad de articular y dinamizar los territorios que las rodean, a escala local, nacional y regional. La Agenda 2030 consolida el reconocimiento de las áreas metropolitanas como actores clave en los procesos de desarrollo sostenible, siempre y cuando cuenten con una gobernanza inclusiva y multinivel basada en los territorios funcionales.

      Caracas es una de esas grandes ciudades, un área metropolitana reconocida por la Constitución de la República pero no por el gobierno de turno.  Hoy se encuentra en un limbo jurídico, que no define norte ni objetivo.

LA ENSEÑANZA DEL URBANISMO

Zulma Bolívar

En mas de 100 universidades de distintos países, el urbanismo se imparte en las universidades como disciplina liberal e independiente de otras profesiones desde mediados del siglo XX, recibiendo distintas denominaciones Planificación del Territorio y Medio Ambiente, Ingeniería Urbana, Planeamiento Urbano, Planificación de Ciudades, Urbanística y Medio Ambiente, Topografía urbana, entre otros. En Latinoamérica la primera carrera de urbanismo a nivel licenciatura (pre-grado) se implantó en la Universidad Simón Bolívar de Venezuela en 1975, luego en México, Argentina, Perú, Brasil, Colombia y Bolivia. El caso europeo es liderado por Holanda y Francia y en América del Norte por Canadá. Es comun la formación de urbanistas como una especialización al nivel de postgrado de disciplinas afines, tales como la Arquitectura, Ingeniería Civil, Ecología, Geografía, Economía y Sociología.

  • La carrera de Urbanismo en la Universidad Simón Bolivar (USB)[1]

La USB desde su fundación se estructura en un conjunto de Institutos y Centros encargados de promover trabajos de investigación, auspiciar encuentros académicos y estimular el capital humano. Uno de ellos es el Instituto de Estudios Regionales y Urbanos (IERU), cuya creación fue aprobada en Consejo Directivo en mayo de 1971 y a pocos años de su fundación, apuesta por la formación de un profesional de pregrado en urbanismo, carrera de reciente existencia en países como Gran Bretaña o Estados Unidos. La idea del rector Mayz Vallenilla obtuvo el respaldo del Gobierno Nacional a los fines de contribuir a impulsar desde la Academia el desarrollo de Venezuela. 

“Así, al momento de su constitución, para fortalecer el vínculo Universidad – Gobierno Nacional, al IERU se le creó un Consejo Consultivo constituido por funcionarios de diversos organismos públicos vinculados con el Hábitat: CORDIPLAN, MOP, Ministro de Estado para la Vivienda, Gobernación del Distrito Federal, Fundacomun, Banco Nacional de Ahorro y Préstamo, INOS, Cadafe y CVG [2]”.

La carrera de Urbanismo surge como un proyecto del IERU y fue aprobado por el Consejo Nacional de Universidades (CNU) el 10 de julio de 1975. Su desarrollo y consolidación fue posible gracias al esfuerzo de un grupo de visionarios, entre los que se encontraban los arquitectos Omer Lares, Pedro LLuberes, Alberto Morales Tucker y Víctor Fossi. La primera promoción se gradúa en 1979, con los 38 primeros urbanistas del país. 

A través de la Coordinación de Estudios Urbanos, dependencia académica, adscrita al Decanato de Estudios Profesionales y al Decanato de Estudio de Postgrado, se vela desde entonces, por el diseño, planificación, coordinación y evaluación de los programas de estudios de la Carrera de Urbanismo, la Maestría en Transporte Urbano, la Especialización en Transporte Público y la Especialización Técnica en Transporte Urbano. González Téllez, reseña que el plan de la carrera de urbanismo se basó en la siguiente definición:

“El urbanismo (también denominado Planificación Urbana) es una profesión que comparte con otras como la Arquitectura, la Arquitectura Paisajística, la Planificación Regional y el Diseño Urbano, la responsabilidad de adecuar el medio ambiente para las actividades humanas. Debe reconocérsele como una profesión con características propias, en el que el rango distintivo radica en su énfasis por tratar de comprender las fuerzas (sociales, culturales, económicas y políticas) que influyen en la modificación y arreglo del medio ambiente para el desenvolvimiento de las actividades humanas. 

Todo esto con la finalidad de formular políticas que redúzcanlos problemas y capitalizasen las oportunidades que resultan de la relación reciproca entre el hombre y su ambiente (…).[3]

El papel del urbanista evoluciona siguiendo el desarrollo de la sociedad, sus leyes y políticas de planificación y sus diferentes marcos políticos y sociales. Asume el papel de mediador, proyectista, desarrollador, científico y asesor. Actúa como visionario, tecnócrata, gestor, consejero, mentores, instructor, incidiendo principalmente, en los intereses de la sociedad como conjunto, el asentamiento o región como entidad y el futuro a largo plazo, realizando sobre todo, el difícil trabajo de coordinar múltiples disciplinas con visión de largo plazo, anticipando hoy las actuaciones requeridas para un mejor mañana.

Debe estar capacitado para influir significativamente en el proceso de toma de decisiones que afectan el desarrollo urbano, siendo el objeto primero de estudio “la ciudad”, entendida como un sistema, con una estructura y una dinámica de interrelaciones específicas. 

En 1975 El Urbanismo se concibe como una disciplina capaz de hacer propuestas de mejoramiento urbanístico que sean aplicables y por ello, “la carrera ofrece un análisis interdisciplinario del fenómeno urbano, para fines de diseño y gestión de alternativas urbanas a problemas de la ciudad”. Para 1995 la concepción de su enseñanza en la USB mantiene los lineamientos básicos, pero propone redefinir el objeto de estudio: lo urbano y su progresiva diferenciación del concepto de ciudad. De acuerdo con Arturo Almandoz[4] (1993:626) 

“lo urbano es un concepto que trasciende histórica y dialécticamente la ciudad..(…) es un concepto normativo de la vida en sociedad, es decir, lo urbano representa una buena forma de convivencia que se da en una ciudad o un lugar. (…). En consecuencia, lo urbano siempre se encuentra compuesto de un elemento de simultaneidad de acciones humanas, en un espacio que por ese acaecimiento de actividades se convierte en central.”. 

En sus primeros 20 años de existencia profesional, el urbanismo, se transformó haciendo mas completo y complejo su alcance En 1988, por iniciativa del entonces coordinador A. Morales Tucker, se realiza una evaluación de la carrera donde se reconoce un exceso de “normativismo”, y se reconoce que debe fortalecerse la formación en gestión e implementación. 

Para 1995, la USB había graduado 475 urbanistas, que se posicionan en el campo laboral, en franca competencia con ingenieros y arquitectos, tanto en la empresa privada como en las instituciones públicas competentes en la materia.

Profesionales formados para identificar, caracterizar y analizar situaciones urbanas en un contexto espacial y temporal, con el fin de estudiarlas, proponer y gestionar, conjuntamente con otros profesionales y actores urbanos propuestas que aporten soluciones viables, oportunas y sostenibles, para mejorar la calidad de la vida de las comunidades urbanas. 

Freddy Malpica Pérez, Rector de la Universidad Simón Bolivar (1996), define esta nueva profesión:

El urbanista, surge para hacer frente a situaciones complejas, que exigen soluciones interdisciplinarias, como un profesional responsable de presentar propuestas estratégicas que concilien lo funcional con lo estético. Para ello no solo ha de tener en cuenta las reglas comunes a arquitectos, ingenieros y  constructores, sino el marco común mas amplio a un proyecto colectivo de vida en común. Esto obliga a conciliar los mas diversos intereses  y puntos de vista , con la mirada puesta en el objetivo a alcanzar. Por eso a diferencia de otros profesionales, el urbanista debe tener siempre presente la clase de país al que se quiere llegar.

Para ello, ofrece un conjunto de asignaturas[5] en las áreas de la planificación, ambiente, diseño, gestión, sociología, economía, financiamiento, estadística, vialidad, transporte, expresión gráfica, aspectos legales y otras disciplinas asociadas a los estudios urbanos, dictadas por expertos en el área como Lindolfo Grimaldi, Alberto Atilano, Roberto Rodríguez, María del Pilar García Guadilla, Tomas Stohr, Rubén Manzur, Eduardo Guillen, Dietrich Kunkel, Omar Hernández, Oscar Gómez Navas, Nelson Geilgel LopeBello, Carmelita de Brandt, David Gouvernier y mas recientemente Rosa Chacón, Arturo Almandoz, Juan Carlos Rodríguez, Rosa Virginia Ocaña, Josefina Mundó, Josefina Florez, entre otros.


[1] http://www.aeusb.org/2016/la-usb-es-pionera-en-la-carrera-de-urbanismo/

[2] http://usbnoticias.usb.ve/post/46067

[3] GONZÁLEZ TÉLLEZ Silverio, El titulo profesional de urbanista en Venezuela: la experiencia de la Universidad Simón Bolívar, URBANA 18, V.1 enero-junio 1996, IU FAU, UCV

[4] ALMANDOZ, Arturo (1993) Consideraciones conceptuales sobre el Urbanismo, en estudios territoriales. Vol. 1 N 98 pp. 625:636.

[5] Carreras USB pp.. 81-87 http://www.secretaria.usb.ve/sites/default/files/documentos/CATALOGO%20INTEGRADO%20USB.pdf

EL URBANISMO COMO PROFESIÓN 

El libro TRES ENTREVISTAS compilado por Oscar Olinto Camacho[1] presenta la visión de tres pioneros del urbanismo moderno en Venezuela, a través del recuento de su experiencia práctica. Muestra la importancia de la formación de capital humano, la actualización continua e intercambio internacional, como parte integral de la carrera de los funcionarios públicos a lo largo de su trayectoria, ascenso y capacidad de toma de decisiones. 

Resalta la fundamental labor de instituciones como la Comisión Nacional de Urbanismo (1946-56), la Dirección Nacional de Urbanismo (DNU), el Ministerio de Obras Publicas (MOP), la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la creación y desarrollo de la carrera de Urbanismo en la USB. Destaca la estrecha relación interinstitucional y multinivel de la época, donde los lineamientos de la administración central tenían un brazo técnico ejecutor, que elaboraba planes y proyectos, posteriormente sometidos a la toma de decisión ministerial.  

El capítulo dedicado a Víctor Fossi[2] reseña como a partir de 1947 Venezuela estaba en la vanguardia de la planificación urbana, gracias a alianzas y cooperación internacional que trajeron ideas innovadoras que despertaron el interés de quienes gerenciaban el urbanismo en el país (Junta de Gobierno, Asamblea Constituyente y posteriormente CNU). Comenta que el MOP era el ministerio más importante del país, manejaba todo lo referente a vialidad, transporte, obras hidráulicas, edificaciones, etc. y complementaba funciones con el Banco Obrero (BO) y el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS). La planificación urbana se posiciona como metodología para reconocer el territorio y priorizar las actuaciones del Estado. La Dirección de Urbanismo de la CNU, era parte del MOP y pasa a ser su brazo ejecutivo.

Deja ver la influencia extranjera, a través de la participación directa de asesores urbanistas franceses, ingleses y norteamericanos de renombre internacional como Maurice Rotival, Prost y Jacques Lambert. José Luis Sert, quien desde Harvad contribuyó en el diseño urbano de Ciudad Guayana y Ciudad Piar. Francis Violich asesora en el “Know How”. Reconoce a Le Corbusier, Lambert y Gastón Bardet como sus principales maestros, así como la real y práctica escuela del Greater London Country Council (GLCC) y los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM). 

Autores como Jack Kent[3], Patrick Geddes, Lewis Monford, Gastón Bardet, Patrick Abercrombie, Homer Hoyt y Richard Ratcliff pasan a ser lecturas de referencia importantes. En la década de los 60 se hace evidente la necesidad de bibliografía especializada en la gestión urbana y la viabilidad sociopolítica de los planes, ahí los libros de Martin Meyerson y Edward Banfield “Politics, Planning and the Public Interest, resultaron sumamente orientadores, así como los analices regionales y metropolitanos de Huber Bennet del Greater London Council, Frederick Gibberd de Harlow Newt Town y Lloyd Rodwing Autor de The British New Towns Policiy quienes presentaron un conjunto de análisis multidisciplinarios, con marcado énfasis en los aspectos económicos, sobre los pro y los contra de la política de crear nuevas ciudades (…), y la organización de los estudios sociales y de base económica…(…)”(Fossi:2011).

Describe como en los 80 el Estado fue perdiendo su capacidad para liderar la evolución del sistema de ciudades y áreas metropolitanas, precisamente cuando atravesaba su fase más dinámica, haciendo evidente la progresiva degradación de los espacios urbanos. Afirma Fossi 

“Con las Leyes Orgánicas de Régimen Municipal (1978) y Ordenación del Territorio (1983) se pretendió ordenar la gestión de las responsabilidades públicas en el desarrollo urbano, pero con escaso éxito. Mas recientemente, (entre 1990-2000) nuevas medidas legislativas y decretos han contribuido mas bien a exacerbar la fragmentación funcional y nos están conduciendo  una situación de “dilución” de las responsabilidades urbanísticas en numeroso organismos e instancias de precaria estabilidad institucional.  

Y Concluye

“el problema es -y será siempre- como mantener grados aceptables de racionalidad en las decisiones y eficiencia en las intervenciones, y, al mismo tiempo, “democratizar” el proceso de toma de decisiones; 
¿cómo conciliar estos objetivos, aparentemente divergentes?

De la entrevista de Gustavo Ferrero Tamayo[4]resalta como entre los 50’- 60’ Venezuela contaba con profesionales de sólida formación técnico urbana que impulsan la institucionalización del urbanismo como función publica. Delgado Chalbaud y Leopoldo Martínez Olavarría promueven desde lo técnico y lo político la creación de la CNU; Pérez Guerrero hace posible su Decreto en Gaceta Oficial.  Carlos Raúl Villanueva es el primer Director de Urbanismo, luego Cipriano Domínguez y Gustavo Ferrero el tercero. La CNU, inicialmente presidida por Carlos Raúl Villanueva, fue posteriormente encargada a Leopoldo Martínez Olavarría, quien coordinó la formulación de una normativa urbanística pionera en legislación urbana nacional, la cual adelantó a Venezuela, en contemporaneidad con la legislación inglesa, que era el país mas avanzado en el mundo del urbanismo con el Town and Country Planning Act. Ferrero Trabajodirectamente en las principales instituciones de la época junto a Gerardo Sansón (Ministro Centro Simón Bolivar, CSB), Luis Chateing (Director de Edificios).

La tercera conversación es con el ingeniero José Guillermo Yaber[5], su perspectiva ante el hecho urbano ratifica la visión multidisciplinaria de la época. Afirma “La planificación es algo absolutamente inevitable”. Hizo énfasis en la función del Estado en la acción pública sobre el desarrollo de vivienda a través del MOP y la influencia norteamericana en el desarrollo de la capacidad financiera del Estado para afrontar el desarrollo. Adicionalmente resalta como “el poder político”  pudo triunfar sobre el resto de los criterios y en su momento (por ejemplo la división del MOP) se condicionó el desarrollo y crecimiento de las ciudades a un exclusivo criterio ambiental.


[1] CAMACHO Oscar Olinto, TRES ENTREVISTAS. TRES PIONEROS DEL URBANISMO MODERNO EN VENEZUELA: Gustavo Ferrero Tamayo, Víctor Fossi y José Guillermo Yaber. EDITORIAL EQUINOCCIO, IERU, USB, 2012

[2] FOSSI Víctor, Arquitecto UCV 1951, Master of City Planning 1954, Berkeley University, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo desde 1956, Sub Director de Urbanismo del MOP, Decano de la FAU, UCV, Secretario del Consejo Nacional de Universidades, Rector de la Universidad de Oriente, Fundador del Departamento de Diseño y Estudios Urbanos de la USB, asesor de la administración central y empresas del Estado, Presidente del FONDUR, Presidente de la Asociación para la Investigación en Vivienda Leopoldo Martínez Olavarría (ALEMO)

[3] Arquitecto, Jefe del Departamento de City and Regional Planning, autor de “The Urban General Plan” Opcit TRES ENTREVISTAS pp62

[4] Gustavo Ferrero Tamayo Arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (1947), Directivo de la CNU, y de la DNU, asesor de la industria petrolera y la CVG, colaborador de los Colegios de Arquitectos y de Ingenieros de Venezuela. Op cit 18, CV pp. 49, entrevista realizada el 15/09/2011

[5] Yaber, José Guillermo Ingeniero Civil egresado dela UCV, Director de Urbanismo del MOP, consultor del Ministerio de Fomento, Obras Publicas y Desarrollo Urbano. Parte del equipo de profesionales del Instituto de Urbanismo de a FAU, UCV

1. INICIOS DE LA PLANIFICACIÓN URBANA EN VENEZUELA

El urbanismo, la gestión urbana y el ordenamiento territorial manejan conceptos y tendencias tan dinámicas y cambiantes como el crecimiento de las ciudades. Su evolución, desarrollo y consolidación son consecuencia directa del modelo político-económico imperante, la capacidad institucional y los niveles de gobernanza que alcanza la sociedad junto a los tomadores de decisiones. En esta materia, el aporte de la Academia, se constituye como elemento básico del diseño de las políticas públicas que han servido de guía al desarrollo y consecuente esquema de ordenamiento territorial de la Nación.

Para 1970, Alberto Morales Tucker conceptualiza el problema urbano de forma asertiva y vanguardista (Palacios, 1992, pp. 3)[1]Así, nace el urbanismo, como profesión.

Entre 1958/98 Venezuela experimentó profundos cambios en la ocupación de su territorio, siendo “generalmente” definida la estructura espacial como producto de la estructura socioeconómica. El país pasó de una condición esencialmente rural a una predominantemente urbana. El acelerado proceso de urbanización impactó en todos los aspectos de la vida del venezolano y sus instituciones, ocasionando desajustes y demandas a nuevas formas de gestión en los organismos competentes. Las respuestas no siempre fueron oportunas, creándose un evidente desfase entre la realidad urbana y la efectiva acción del Estado. Surge la educación ciudadana como elemento imprescindible de la convivencia en la ciudad. Se hace evidente la necesidad de una campaña sostenida y bien articulada de creación de conciencia sobre la importancia del desarrollo urbano a nivel nacional, sobre la vida en las ciudades, el ordenamiento del territorio con base a las demandas ciudadanas. 

Surge así, la necesidad de planificación, una primera aproximación a los objetivos básicos de la Ordenación Urbanística y el estudio de la Ciudad como fenómeno complejo.

Una realidad complicada y multifacética que no podía manejarse improvisadamente y que requería de un marco normativo que definiera, actores, roles y competencias en todos los niveles de gobierno. 

Para la época resultaba indispensable que los responsables del gobierno de la ciudad contaran con el apoyo técnico necesario para entender el territorio y sus actividades como un sistema de interacciones, que requería una comprensión integral del todo y de la relación entre sus partes.

Con el retorno de la democracia en 1958 y dentro del proceso de adecuación de la capacidad administrativa del sector publico a los nuevos esfuerzos que se pretendían llevar a cabo en pro del desarrollo nacional, la Junta de Gobierno dicta el Decreto-Ley 492 para institucionalizar la Planificación del Desarrollo Social y Económico de la Nación, componente fundamental del Sistema Político. Con este Decreto-Ley no solo se crea la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN) [2], como organismo rector, para analizar y convertir esos lineamientos en objetivos, sino que se establece un Sistema Nacional de Planificación para el Desarrollo Económico y Social del país, que incluía ministerios, institutos autónomos, empresas de servicio y corporaciones regionales[3].

Dentro de este sistema nacional, la planificación urbana se constituye como un área critica dentro de la administración local, hecho reconocido en la Constitución de 1961, cuando se declara el urbanismo materia propia de la vida local (Gómez Navas, 1983), concurrente con el nivel nacional del gobierno. 

La ciudad no es sólo un fenómeno urbanístico. Es un espacio complejo constituido por las sinergias que se producen entre las instituciones, sus normas y la gente que la habita, a través de un conjunto de interacciones cuyo significado debe ser interpretado por sus gestores, a través de un proceso continuo, ininterrumpido del Estado, que tomando en cuenta la historia, toma decisiones en el presente para prever situaciones futuras. Eso en teoría es “planificar” 
Víctor Fossi[4]

La práctica del urbanismo se basa en normas, leyes y procesos que desde los primeros textos constitucionales de 1947 y 1961 lo reconocen como función pública del Estado, responsabilidad compartida del gobierno nacional y local, quienes, en su rol de promotores del desarrollo, deben idear un modelo de gestión acorde a los requerimientos de la población y el territorio.  De ahí, la importancia del fortalecimiento y adecuación tecnológica de sus instituciones y la formación técnica y gerencial de quienes lo implementan. De su capacidad operativa, dependerá la eficiencia de su gestión, así como su habilidad de generar las alianzas requeridas para lograr el cumplimiento de sus funciones. En este contexto, describir el aporte de la Academia al país, en materia de urbanismo, conduce por fuerza al registro actores, procesos, instituciones, planes, proyectos y obras que construyeron la Venezuela de la segunda mitad del siglo XX, siendo el protagonista el profesional de lo urbano, su compromiso, desempeño y formación académica.

En el urbanismo, pareciera que la variedad de enfoques con que se aborda la ciudad conviven sin conflictos extremos. Quizás porque la ciudad es punto de partida de horizontes diversos de investigación, donde lo peculiar está en cómo los diferenes cuerpos teóricos originarios, como el de la sociologia, la economia, el planeamiento territorial, la política, el diseño, la geografía, lo jurídico, por mencionar algunos, abordan el hecho urbano, desde sus estructuras conceptuales y metodológicas hasta cómo responden desde su campo a los diferentes retos que plantean los problemas urbanos. Es un área donde coinciden varios cuerpos teoricos y lo que se persigue es una sintesis relevante que permita una acción pertinente en el ámbito urbano. 
Martha Vallmitjana[5]

En 1969, se establece por primera vez, la División Territorial de Venezuela según Decreto N.- 72 creando ocho regiones administrativas, además unidades sectoriales de planificación, institutos autónomos a nivel local. En 1980, se promulga el Decreto N.- 478 contentivo de la Ley de Regionalización y Participación de la Comunidad en el Desarrollo Regional, correspondiendo al Ministerio de Desarrollo Urbano y las Oficinas Municipales de Planificación la responsabilidad de elaborar Planes Estratégicos para las capitales de Estado y otras ciudades del país. En 1983 se aprueba la Ley Orgánica de Ordenación del Territorio y en 1987 la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística.

Sobre el régimen legal urbano y el contexto político de su implementación y la Ordenación Urbanística como materia de interés nacional, Allan Brewer Carias, 1983[6], Juan Garrido Rovira, 1988[7] y Emilio Urbina, 2017[8] detallan importantes eventos dentro de la acelerada dinámica que vive el país entre 1958-98. Procesos de planificación físico-espacial que por mucho tiempo constituyeron la guía del desarrollo de la nación a través de un articulado que priorizaba la planificación como Política de Estado, planteándose un Sistema Jerarquizado de Planes que, variando en escala geográfica y grado de detalle, se convirtieron en instrumentos responsables de dictar los lineamientos generales de desarrollo de la nación.

“La historia normativa del Derecho urbanístico venezolano comienza en 1946, tras la irrupción del modelo desarrollista y la expansión material de la ciudad venezolana tras el boom petrolero. Dos notas características han marcado la historia del régimen jurídico-urbanístico nacional, i) La ausencia durante casi cinco décadas de una ley nacional que estableciera las principales coordenadas de actuación de los actores urbanísticos (administración urbanística, edificadores, profesionales).ii) El Estado venezolano que apuesta por la profusión de reglas que serían organizadas con la sanción de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística de 1987. Se pasa de una regulación precisa y asfixiante hacia una realidad actual donde el propio Estado atenta contra los principios del Derecho urbanístico a través de las nuevas reglas particulares del urbanismo autobautizado como popular.” 
Emilio Urbina, 2017[9]

 “el Derecho que ha acompañado la evolución del proceso urbanizador nacional, pocas veces ha mantenido el compás, pues, entre los sinsabores con los luminosos aciertos normativos ha estado más influido por el Derecho que por lo Urbanístico”.  
Dolores Aguerrevere[10]

Para Garrido[11], el Urbanismo, en una de sus acepciones, “es una ciencia que proclama la necesidad de prever y planificar con suficiente antelación, la creación, remodelación y ensanche de las poblaciones, a fin de asegurar a quienes las habitan, mediante el buen uso de la tierra, de la ciencia y de la tecnología, el mas alto grado de seguridad, comodidad y bienestar”. Es decir el urbanismo se constituye como una disciplina de previsión y de síntesis, orientada al servicio del hombre y de su dignidad. En la presentación de su libro Ordenación Urbanística[12], sistematiza, describe y analiza el contenido de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística de 1987: 

“el desarrollo urbano responde a un estado superior de la civilización sólo si permite atender, adecuadamente, el intenso proceso de diferenciación de las necesidades que caracteriza la vida actual, y que afecta todos los aspectos de la persona humana. Así el hombre de hoy necesita, al mismo tiempo, casa, alimentación, trabajo, armonía y equilibrio de su personalidad y trascender a la verdad ultima de las cosas. Un hábitat urbano que facilite la satisfacción de estas necesidades, en el marco de la vida cotidiana, es realmente el objetivo fundamental que debe perseguirse dentro del irreversible proceso de urbanización al que asistimos como consecuencia de la industrialización y del desarrollo del sector servicios”.

De acuerdo a E. Urbina [13], en el régimen jurídico-urbanístico, que fue en algún tiempo Derecho urbanístico venezolano, se diferencian tres etapas dentro del periodo de estudio que encierran las patologías, evolución o involución de la disciplina y su impacto en el desarrollo urbano:

Cuadro 1 Etapas del Derecho Urbanístico Venezolano

EJE HISTÓRICOCAMBIO CUALITATIVOPROYECTO HISTÓRICO
Primer Impulso urbanizador estatal Tecnificado (1946-57)Creación de la Comisión Nacional de Urbanismo(1946)Desarrollismo estatal y estado social de Derecho (1945)
Estrategia reglamentaria centralizadora de Urbanismo (1958-82)Disolución de la Comisión Nacional (Constitución de 1961)Desarrollismo y Estado promotor
El plan urbanístico como Instrumento rector fundamental de normatividad urbanísticaSanción de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio (1983)Estado social de Derecho y Estado promotor-subsidiario (Nacionalización petrolera 1976)
La popularización horizontalista de los planes y normas urbanísticasPublicación en Gaceta del Decreto Presidencial no 1.666 (2002)Estado social, populista e intervencionista (Constitución Bolivariana de 1999)
La atomización y normatividad Portátil de voluntarismo popularDecreto-Ley Orgánica de Emergencia de Terrenos y Viviendas (2011)Estado comunal centralizado (Leyes del Poder Popular 2010)

Fuente: Urbina Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016)

En este mismo orden de ideas señala que el primer documento normativo en materia urbanística nace con la Gaceta Oficial de la Resolución N.- 5 del MOP[14], donde se introducen conceptos prácticos e innovadores como:

  •  La distribución competencial en materia urbanística entre la nación y el municipio
  •  La expropiación por causa de utilidad pública.
  • Ordenanzas sobre urbanismo que superan el concepto clásico de edificación como la Ordenanza sobre Arquitectura, Urbanismo y Construcciones en general elaborada y aprobada por el Concejo Municipal del Distrito Federal en 1954.
  • La transformación del MOP en principal musculo gubernamental para la construcción de ciudades con una nueva calidad de vida urbana. 
  • El Banco Obrero[15], como institución clave en el proceso de promoción de la vivienda pública, fungiendo como ente de intermediación financiera para su adquisición. 
  • Consolidación de instituciones reguladoras como la OMPU y términos como: Planes Regulares, clasificación de vías urbanas, permisos de construcción y zonas de ciudad, entre muchas otras.

[1] ALMANDOZ, Arturo/ Chacón Rosa, lo urbano como profesión, Lo Académico y lo profesional de Alberto Morales Tucker. Editado por las Autoridades Rectorales de la Universidad Simón Bolivar, 1992 pp.3 Subrayado propio.

[2] IZAGUIRRE Maritza, La planificación en Venezuela, Compilación Sistemática de Legislación (1958-83), Ministro de Estado, jefe de la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN), Caracas 1983

20  IZAGUIRRE Maritza, La planificación en Venezuela, Compilación Sistemática de Legislación (1958-83), Ministro de Estado, jefe de la Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN), Caracas 1983

[4] GONZÁLEZ TÉLLEZ Silverio (compilador) El Oficio Del Urbanista Según Víctor Fossi. Relatos de la Practica Urbanística. Asociación para la Investigación en Vivienda, Leopoldo Martínez Olavarría, Consejo Nacional de la Vivienda, Decanato de Investigación y Desarrollo, Editorial Equinoccio USB, 1996

[5] VALLMITJANA Martha, Discurso de orden con objeto de la conmemoración de los 50 años de la fundación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV. Octubre 2003 URBANA pp. 7-12

[6] BREWER-CARÍAS, Allan R. La urbanización en Venezuela y la ausencia de un Derecho Urbanístico. En: AAVV. Derecho Urbanístico y Ciencias de la Administración. Caracas, Instituto de Derecho Público de la Universidad Central de Venezuela, 1983, Vol. V, p. 16. 


[7] GARRIDO ROVIRA, Juan Ordenación Urbanística, Estudio, texto, glosario e índice temático del articulado de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, Editorial Arte, Caracas, 1988

[8] URBINA Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017

[9] URBINA Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017

[10] AGUERREVERE, Dolores. Pensando en una Nueva Ley Urbanística (I): El silencio administrativo ante los proyectos de edificación y urbanización. En: AAVV Libro Homenaje al padre José del Rey Fajardo sj. Caracas, Editorial Jurídica Venezolana, 2005, Tomo II, p. 1189. 

[11] Sentencia de la Corte Suprema de Justicia, Sala Político-Administrativa, de fecha 10 de agosto de 1977, copia fotostática, pp. 24 y 25 (Garrido:1988)

[12] Garrido Rovira, Juan, Ordenación Urbanística, Estudio, Texto, Glosario e Índice Temático del articulado de la Ley Orgánica de Ordenación Urbanística, ISBN 980-300-109-4, Editorial Arte, Caracas 1988

[13] Urbina Emilio, siete décadas del régimen jurídico-urbanístico en Venezuela (1946-2016) ¿oxímoron normativo? Montalbán: Revista de Humanidades y Educación ISNN:0252-9076 N-49, 2017, pp. 684

[14] MOP, Ministerio de Obras Públicas, Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela, no 22.171 de fecha 26.11.1946.

[15] Creado mediante la Ley del Banco Obrero, publicada en Gaceta Oficial de los Estados Unidos de Venezuela, no 20.570 de fecha 20.08.1941.

CARACAS: CIUDAD DE ESPERANZA

Por Zulma Bolívar.

Las ciudades del siglo XXI se abren caminos hacia nuevos retos, no podemos dejar que nos aplaste la diatriba política, la rutina o la cotidianidad. No dejemos pasar las oportunidades que la globalización y las formas alternativas de desarrollo que se ofrecen en otras latitudes. Las ciudades débiles se ahogan en el pasado, repiten errores y no planifican escenarios alternativos. En cambio, las ciudades de primer mundo, se dirigen con paso firme al futuro, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, el progreso personal y la satisfacción colectiva. Así lo ratifica la Nueva Agenda Urbana que plantea 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles, para ser cumplidos por los gobiernos nacionales y locales antes del 2030.

Nuestro escenario para el futuro inmediato no es para nada alentador, porque la ciudad es el reflejo del país, es un hecho político y por mas que los técnicos y la academia brinden sus recomendaciones son otros los que toman las decisiones. La experiencia demuestra que las urbes deben huir de la visión cortoplacista y ampliar su campo de visión, recurrir a la innovación para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de sus servicios; y, fomentar la comunicación y la participación, para lograr que ciudadanos y empresas se involucren activamente en los proyectos.

Y aquí estás hoy –se dice el Hombre Maduro sentado en Sabas Nieves- entre verdes neblinosos, tras idas y venidas, amores y desamores, muertes y resurrecciones, en la constante elección entre desesperanza y fe, lo que es y lo que podría ser. Vuelve a respirar hondo, como queriendo asumir un designio, como para beber un vino que, siendo amargo, podría venir envuelto en una primavera capaz de endulzarlo. Contempla la ciudad… ¿Es mía? ¿Soy de ella?

¡Qué más da, es y ya! ¡Al carajo la pertenencia! Mira sus zapatos de goma. Luego, sus pies. Los soba, casi los acaricia mientras ve hacia arriba, sonríe y suspira: “Ya se gastaron las plantillas, abuela. ¡Pero mañana voy al ortopeda y me mando a hacer otras!”

Sólo entre todos lograremos avanzar, sólo juntos será posible el desarrollo de una verdadera ciudad sostenible, una ciudad para la vida donde la escala humana y el espacio público, constituyan la base de la estructura urbana.

El Instituto IESE de la Universidad de Navarra  a través de su Plataforma Tecnologica Cities In Motion, ratifica que hoy más que nunca, las ciudades precisan de planificación estratégica, porque sólo así podrán plantearse vías de innovación y priorizar lo más importante para su futuro. Entre las 180 ciudades de cinco continentes, Caracas se ubica de 173, dentro de las ciudades más vulnerables, junto a Ankara, Pretoria o Riad. Ciudades caracterizadas como desequilibras y/o estancadas, con servicios ineficientes, poca accesibilidad y mucha inseguridad. Sólo un cambio radical en la toma de decisiones puede recuperar el proceso de planificación estratégica, hacerlo participativo y flexible, con un objetivo central concertado y avalado por la mayoría y con un plan de acción sostenible y vinculante que brinde seguridad, singularidad, notoriedad y estabilidad, y así, recuperar su competitividad dela capital de la República.

Adoptar la planificación estratégica urbana como metodología, la gobernanza como acuerdo entre gobiernos y las alianzas publico-privadas como base para consolidar la corresponsabilidad, son los tres aspectos clave para pasar de la teoría a la práctica. Un reto inmenso en proporciones y complejidad, que sólo será posible de afrontar con grandes dosis de co-responsabilidad público-privada, concertación de voluntades, conciliación de intereses y coordinación de esfuerzos. Necesitamos ciudadanos y autoridades conscientes, formados y preparados. Participación crítica y bien informada. Construir ciudadanía antes que ciudad.

La factibilidad de implementación de cualquier Plan depende de la situación país, porque requiere de forma imprescindible y absoluta, el apoyo de los distintos niveles de gobierno la sociedad civil y la inversión privada. El rol activo y gerencial de las administraciones locales resulta básico, así como la participación activa de la administración central (ministerios) y las empresas de servicio (Metro de Caracas, Elecar e Hidrocapital), un insumo básico para la satisfacción de las demanda ciudadana.

Caracas es un caos y Venezuela está en crisis, pero “En tiempos de incertidumbre ser optimista es una cuestión de moralidad pública, porque es necesario desarrollar políticas de gestión que generen un verdadero proceso de inclusión social. Ciudades para la Vida, que procuren igualdad de oportunidades y derechos, donde lo local brilla con luz propia.” (IX Congreso UIM).

Caracas tiene más de dos décadas secuestrada y necesita recuperarse, pensar en positivo y adoptar nuevas maneras de gestión y financiamiento. Hoy mira al 2030 y debe desarrollar una agenda local que luche contra la segregación social y espacial, procurando una ciudad inclusiva, integrada y con escala humana, armonía en la distribución de usos y densidades, poli céntrica y con expansión sostenible. Ha llegado el momento de ejercer una gobernanza inteligente que tenga en cuenta todos los factores y los actores sociales, con una visión global Las urbes se transforman, nosotros decidimos cómo. #VisiónCiudad

Logística Urbana. Una Sumatoria de Gerencia, Ciudadanía y Tecnología.

PARTE I

Por Zulma Bolívar

La expansión urbana es un fenómeno mundial que obliga a redimensionar el concepto de desarrollo y la gestión de las ciudades bajo premisas de equidad, inclusión y producción de conocimiento. Urge retomar la escala humana como objetivo, si efectivamente se pretende alcanzar el lema de “ciudades para la vida”, haciendo énfasis en políticas de competitividad económica, formación de capital social y sostenibilidad ambiental, que apliquen conceptos de logística a los fines de hacer más armónico y eficiente el entorno urbano.

Aun cuando la realidad funcional y operativa de las ciudades del mundo, especialmente, aquellas pertenecientes a los países desarrollados de la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica, es técnica, política y socialmente distinta a las de Latinoamérica, la gestión de la estructura urbana depende de factores similares: por un lado, aquellos asociados a la capacidad operativa de las instituciones a cargo de uso de la tierra y la intensidad de desarrollo, que definen centralidades generadoras de empleo y áreas residenciales formales e informales; y por el otro, la prestación de servicios y la movilidad de personas y carga, cuya complejidad depende proporcionalmente del tamaño y densidad de la población demandante y de una infraestructura particular en cada localidad.

La gestión de ese esquema funcional resulta técnicamente compleja y políticamente difícil, pero es sin duda, responsabilidad directa de los gobiernos locales y/o metropolitanos (grandes aglomeraciones urbanas), quienes en su rol de promotores del desarrollo, deberán idear un modelo de gestión acorde a sus requerimientos.  De ahí, la importancia del fortalecimiento y adecuación tecnológica de estas instituciones, ya que de su capacidad operativa, dependerá la eficiencia de su gestión, así como su habilidad de generar las alianzas requeridas para lograr el cumplimiento de sus funciones.

Si bien el concepto de “Logística” fue concebido y aplicado al ámbito Empresarial en los años 80, rápidamente su interpretación alcanzó la gestión urbana, y el siglo XXI la incorpora concibiendo las ciudades como unidades de negocios, donde los gobiernos locales se convierten en gerentes que deben aplicar principios de eficiencia empresarial a la administración pública, a los fines de satisfacer la exigente demanda de equipamientos y servicios de la población que por ley deben atender.

De esta forma, surge la “Logística Urbana” como ciencia que planifica y gestiona los servicios de una ciudad a partir de sus flujos de movilidad o esquema funcional, estudiando como las personas, mercancías e información, superan el tiempo y la distancia en forma eficiente, global y sostenible, dependiendo del modo de gestión que implementen.

La Logística Urbana, transforma la visión tradicional y físico-espacial de la planificación y ordenación del territorio, en una herramienta de gestión del entorno urbano y sus flujos (personas, mercancía e información), con la intención de democratizar el espacio publico y promover la equidad en el derecho a la ciudad.

Si bien la planificación urbana como función pública, continua e ininterrumpida del Estado, es y será siempre, la clave para construir ciudades sostenibles con mejor calidad de vida, la historia ha demostrado que luego de intensos períodos de diseño y rediseño urbano, desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, el resultado mayoritario no ha sido el esperado, el espacio se ha saturado de vías y vehículos a motor, es común la congestión y la contaminación, la segregación espacial y social, siendo necesario sucesivos cambios y renovaciones urbanas, que poco a poco y con grandes inversiones, han adecuado su esquema funcional, para dar paso a ciudades mas humanas y mejor servidas, aplicando logística urbana.

En el intento de recuperar las cuatro virtudes de la Carta de Atenas, habitar, trabajar, recrearse y trasladarse dignamente, la Nueva Agenda Urbana de Hábitat III, ratifica el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11 que plantea ”Lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. Haciendo particular énfasis en las tareas mas relevantes de los gobiernos locales, siendo la Meta 11.2, como una de ellas

“Para 2030, las ciudades deben proporcionar Sistemas de Transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles, para todos, mejorar la seguridad vial, en particular, la ampliación del transporte publico, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación vulnerables, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad” .

Al respecto, la Autoridad Europea de Transporte Metropolitano (EMTA ) que congrega a 33 autoridades responsables del transporte público de las principales áreas metropolitanas europeas señala que en su ámbito de actuación residen 85 millones de personas que viven, trabajan y disfrutan de su tiempo libre, en mucha mayor proporción que en las principales capitales latinoamericanas, siendo parte importante de su modelo de gestión “anticiparse a tendencias futuras y plantear métodos innovadores que puedan afectar al modo en el que las autoridades del transporte público desempeñan su papel en la planificación y coordinación de las redes de transporte” a los fines de optimizar la movilidad urbana, la eficiencia de la logística urbana y el desarrollo de Sistemas Inteligentes de Transporte (ITS).

En el mundo de los países desarrollados, se cumple generalmente la teoría que establece la necesidad de un Plan de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano para cada ciudad, a los fines de que su administración cuente con una guía de actuaciones que le permita lograr la imagen-objetivo deseada con un horizonte de diseño a futuro de al menos 10 años. En ese contexto, la planificación y la movilidad son reconocidas como un binomio inseparable. 

EL URBANISMO COMO FUNCIÓN PUBLICA

Zulma Bolivar/ @ZulmaCCS

Los últimos 10 años de mi vida profesional han estado dedicados a la gestión urbana práctica y operativa, la administración directa del quehacer cotidiano de la administración pública en la continua búsqueda de demostrar que es posible vivir mejor cumpliendo las competencias asignadas por Ley.

He asumido la planificación y la gestión urbana como labor de vida, la ciudad como espacio de trabajo y la política como contexto. Por ello, he tenido que practicar el urbanismo como función pública del Estado, descubriendo para mi pesar, el enorme peso que la política, el poder y el discurso tienen sobre nuestra calidad de vida.

Durante muchos años, una de las preocupaciones fundamentales de los gobiernos de diversos países ha sido cómo pasar de un estadio caracterizado como atraso a otro llamado de desarrollo. Pero hay que resaltar que la administración pública depende en todo sentido de las autoridades designadas y/o elegidas, el régimen legal que lo define, sus instituciones y las competencias de ley que enmarcan su actuación.

El Diario de las Américas del 04 de mayo de 2018, en un artículo de Juan Ignacio Riquezes (1) , dedicado al Perfil del Servicio Público para Venezuela. Comienza con una frase lapidaria,

“En el próximo capítulo de la República de Venezuela, son muchas las cosas que los venezolanos tendremos que hacer de una manera distinta. Una de ellas, y muy importante, es aprender a seleccionar bien a nuestros servidores públicos.

En la antigüedad, los individuos que aspiraban a la función pública, se preocupaban por emprender acciones nobles desde muy temprana edad, para construir una buena reputación, honor y prestigio a fin de generar credibilidad y confianza en su comunidad.

Riquezes señala además que debemos enfrentar una fuerte y radical redefinición del perfil de nuestros futuros servidores públicos, porque si bien el artículo tercero de nuestra Carta Magna define su rol, hoy por hoy, existen una gran mayoria de “servidores publicos” que lejos de contar con formación requerida para el cargo que desempeñan o de dedicar sus esfuerzos para el logro de sus competencias, ha convertido a la función pública en un nido de alacranes y una caterva de criminales, que de nada sirve y que mucho estorba”.

Atención, el próximo mes de noviembre el Consejo Nacional Electoral ha dispuesto una nueva jornada electoral donde tendremos a posibilidad de elegir las autoridades del legislativo municipal, esos concejales que que muchos no saben quienes on o que hacen, pero que tienen por Ley la función de elaborar, aprobar y vigilar por la aplicación de las leyes de la ciudad: las ordenanzas municipales.

Platón, señalaba que “Las buenas personas no necesitan leyes que les digan cómo deben actuar responsablemente, mientras que las malas personas siempre encontrarán la vía para dar vuelta a las leyes”.  Por ello, los ciudadanos venezolanos de bien, que somos la inmensa mayoría, debemos organizarnos para redefinir el perfil de nuestros futuros servidores públicos. Desde el presidente de la Republica junto a sus Ministros, Gobernadores y Consejos Legislativos, Alcaldes y Concejales, Gerentes de empresas del Estado y Directores de linea, hasta la mas basica posición de carrera administrativa, deben contar con los mecanismos de selección, contratación, entrenamiento, manejo de carrera e incluso de remuneración acordes a su formación y responsabilidad.

Debemos exigir a todos los candidatos a ejercer la función pública, sean estos de elección popular o por nombramiento administrativo, un perfil que incluya esa honorabilidad, prestigio y candidez, pero adicionalmente que nos garantice a todos los ciudadanos que vamos a ser usuarios de sus servicios, que el incumbente seleccionado conozca exactamente cuál será labor, cuáles sus objetivos, cuáles sus recursos, que cuente con las competencias que su cargo amerita y que, además, sea debidamente supervisado por otro servidor público honorable, prestigioso y cándido. Debe tener ética, honestidad, integridad, respeto y solidaridad.

Todo servidor público debe tener como mínimo, vocación de servicio; motivación al logro; satisfacción y pasión por brindar la mejor atención y calidad de servicio; compromiso a entender, atender y resolver las necesidades de los ciudadanos; cordialidad, humanidad, rapidez y sentido de oportunidad los planteamientos de los ciudadanos; constante desarrollo, mejoramiento de sus capacidades y abierto al aprendizaje de nuevos conocimientos; respeto a los ciudadanos; la razón por encima de cualquier interés individual; capacidad creatividad e innovadora; y finalmente, tener conciencia del significado y trascendencia de su trabajo y estar al servicio de los ciudadanos.

La actuación de los empleados adscritos a la Administración Pública Nacional, ha venido en decadencia desde 1998. En la Década de los 70 y 80, era un privilegio optar por un cargo público, la capacitación y la meritocracia permitía el desarrollo de una carrera en ascenso si se contaba con las cualidades y experticia necesaria. Aun los llamados cargos de libre nombramiento y remoción o de “confianza”, contaban con perfiles idóneos a las competencias y funciones que el nombramiento ameritaba

Lamentándolo mucho en el nuevo modelo político-económico de los últimos 20 años, se ha impuesto el clientelismo, compadrazgo o amiguismo en la asignación de cargos públicos, pasando por encima de la trayectoria y experiencia de funcionarios de carrera profesional, quienes han sido removidos solo con el aval del Directivo de turno.

Es la sociedad y la ciudad quien sufre las consecuencias del debilitamiento de las instituciones, la ineficiencia administrativa y el decaimiento en la calidad de la prestación de los mas básicos servicios.

Definitivamente la gestión de la ciudad ha sido una de sus principales víctimas. En primera instancia porque el urbanismo es una función publica del Estado y son los gobiernos locales los responsables de su planificación y mantenimiento. En segundo lugar, porque la ciudad es un hecho político y aun cuando se cuente con los mejores técnicos profesionales en la realización de planes y proyectos, son los políticos quienes toman la decisión de priorizar e implementar las actuaciones requeridas  por la población, políticos, empleados públicos del Estado, elegidos o designados, que ocupan cargos para los cuales no están capacitados. Y en tercer lugar, porque la gestión de las ciudades depende de la coordinación interinstiucional de muchos actores y niveles de gobierno, todos supuestos “servidores publicos” que deben mantener la ética, honestidad, vocación de servicio, el esfuerzo colectivo, eficiencia, y por sobre todo la responsabilidad de cumplir con el ciudadano, opr encima del color político del partido donde militan.

Los impedimentos para un buen gobierno comienzan por la escasez de verdaderos servidores publicos junto a un marcado deficit de ciudadanía, liderazgo político y ética publica. No olvidemos que el funcionario publico tambien es ciudadano, vecino, padre, madre, hijo, es el capital humano del la nación y por ello, deben recibir la formación necesaria al cargo que desempeñan, desempeñarse con valores ciudadanos y ética profesionales, contar con el reconocimiento del Estado y los beneficios de la trayectoria que se ha labrado.

Para alcanzar el desarrollo y crecimiento del Estado son necesarios gobiernos eficientes y honestos. En países con altos niveles de pobreza como la Venezuela de hoy, la eficiencia de la inversión publica hace la diferencia. En este contexto, la alta gerencia del sector público venezolano no puede estar de espalda al avance del mundo y la Nueva Agenda Urbana de la ONU-Habitat.

Es imperante, demandar a nuestros dirigentes una nueva dimensión en donde lo versátil sustituya lo rígido, lo físico a lo virtual, lo imprevisible a lo previsible lo gobernable en lugar de lo ingobernable, y en general lo informacional y comunicacional a lo administrativo . (2)

Recuperemos el origen de la función publica.

…………………………….

[1] https://www.diariolasamericas.com/perfil/6464-juan-ignacio-riquezes 

[2] Nelson Camba, Cira de Pelekais y María Govea de Guerrero El régimen venezolano de la función pública y su incidencia

en la gerencia de personal ante la crisis del pensamiento administrativo tradicional, Frónesis v.10 n.2 Caracas ago. 2003 Universidad Dr. Rafael Belloso Chacín , Maracaibo, Estado Zulia  

Espacio Publico, Ciudad y Ciudadanía

Por: Zulma Bolívar/ @zulmaccs

El espacio público será el gran estructurador del territorio organizado en un Sistema de ciudades gobernado en red

La estructura político-institucional del Estado federal no expresa la realidad urbana-territorial y el esquema funcional resultante siempre constituirá la guía de una nación organizada.

El país hoy mas que nunca requiere recuperar la planificación, retomar los “Planes de la Nación” y su Programa de actuaciones como lineamiento guía de inversiones estructurantes a escala nacional, regional y local.

La Venezuela pujante, innovadora y vanguardista de los 80’ contaba con un organismo coordinador de políticas públicas. La Venezuela del futuro requiere ordenar el territorio con visión política, factibilidad económica y viabilidad jurídica.

Institucionalizar la Planificación del Desarrollo Social y Económico de la Nación, es un componente fundamental del Sistema Político. En el siglo XX cuando la nación comenzó a consolidar la democracia, se implementó a través de un organismo rector, que permitió analizar y convertir esos lineamientos en objetivos, además de establecer un Sistema Nacional de Planificación para el Desarrollo Económico y Social que incluía los principales tomadores de decisión, ministerios, institutos autónomos, empresas de servicio y corporaciones regionales . La Venezuela de hoy requiere de experiencia técnica, cooperación internacional y voluntad política para conciliar prioridades y financiamiento con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Nueva Agenda Urbana de ONU Hábitat.

Por ejemplo…Una instancia que cumpla las veces de CORDIPLAN…

Hay una gran trabajo realizado por las diferentes comisiones del Frente Amplio para avanzar en el Desarrollo de la nación. Se han definido acciones sectoriales y prioridades regionales en (i) atención a la emergencia humanitaria, (ii) cambio del modelo económico, político y social, (iii) soluciones a la cris económica (iv)recuperación de servicios públicos, (v) reconstrucción dela institucionalidad, (vi) respeto a los derechos laborales, (vii) Reforma integral de la seguridad ciudadana, (viii) Educación masiva y de calidad, (ix) Compromiso con las FFAA y (x) reconciliación nacional y justicia…

Adicionalmente la Cámara Venezolana de la Construcción presentó un gran plan para recuperar la Venezuela que queremos, donde se detalla la inversión necesaria en infraestructura de servicios, vivienda, turismo, vialidad y transporte. También se cuenta con el trabajo de Werner Corrales y la Venezuela que Queremos.

Para lograrlo se pueden revisar procesos como el de Brasil y/o Colombia, quienes adecuando el régimen legal urbano han logrado importantes avances en desarrollo sostenible

•Adecuar el régimen legal urbano (Derecho Urbanístico y gestión urbana) El Estatuto de la Ciudad, Brasil

Algunas de las experiencias internacionales más innovadoras de gestión urbana están teniendo lugar en Brasil, con la aprobación del Estatuto de la Ciudad, a través del cual se consolidó un nuevo paradigma no sólo para la planificación urbana, sino también para la gestión urbana, especialmente por el hecho de reglamentar instrumentos jurídicos de implementación de políticas urbanísticas

Los principios e instrumentos en vigor –limitados, restrictivos y formalistas– no tienen la necesaria flexibilidad y el alcance debido para manejar y garantizar la seguridad jurídica y las relaciones político-institucionales que están transformándose rápidamente en varios niveles: dentro del entorno estatal más amplio, entre niveles gubernamentales, entre Estado y sociedad, entre Estado y territorio. La espacialización de las políticas implica llevar a la teoría a la practica y pasar del proyecto a la obra ejecutada, actualizando la normativa y transformándola en un incentivo para la inversión y el desarrollo

•Transformar las Ciudades ilegales en polos de desarrollo

La proliferación de las formas de ilegalidad en las ciudades, especialmente en el contexto cada vez más significativo de la economía informal, es una de las mayores consecuencias del proceso de exclusión social y segregación espacial que ha caracterizado crecimiento urbano intensivo en los países en desarrollo.

Este fenómeno se vuelve aún más importante en lo que refiere a los procesos socioeconómicos y culturales de acceso al suelo y producción de la vivienda: un número cada vez mayor de personas han tenido que incumplir la ley para tener un lugar en las ciudades, viviendo sin seguridad jurídica de la tenencia en condiciones precarias, insalubres y peligrosas, generalmente en zonas periféricas o en áreas centrales desprovistas de infraestructura urbana adecuada.

Construir viviendas no es lo mismo que construir ciudades sostenibles, eficientes, productivas y seguras. La expansión urbana debe considerar, accesibilidad y transporte publico, empleo, equipamientos y servicios básicos de infraestructura y espacio publico como el gran estructurador.

Hoy día, consideradas dichas formas de acceso al suelo urbano y de producción de la vivienda, entre un 40% y un 70% de la población urbana de nuestras ciudades está viviendo ilegalmente. Situación que debe urge revertir si queremos una país de ciudadanos, emprendedores y productivos.

•El Ordenamiento Territorial como politica pública.

Caso Colombia (Ley 388 de 1997, art 6)

Complementar la planificación económica y social con la dimensión territorial, hace posible racionalizar las intervenciones sobre el territorio y orientar su desarrollo y aprovechamiento sostenible,mediante:

• Definición de estrategias territoriales

• Diseño y adopción de instrumentos y procedimientos de gestión y actuación

• Definición de programas y proyectos

Trabajemos la Nueva Agenda Urbana de la ONU Hábitat y aprovechemos los Objetivos 11 (Ciudades) y 17 (Alianzas Publico-Privadas) de la Agenda 2030. 


Venezuela territorio de oportunidades/ Parte 1 de 2.

El Plan para el día después

Por: Zulma Bolívar

Un mejor País es el resultado de una sumatoria de lineamientos, voluntad y gerencia efectiva, planificados oportunamente y ordenados espacialmente para que el esquema funcional del territorio resulte sostenible, productivo y justo.

Para lograrlo, es vital la coordinación de esfuerzos, interinstitucional, multifactorial y en todos los niveles de gobierno, pero hay un espacio por excelencia donde confluyen personas, intereses, servicios, ofertas y demandas: la ciudad.

El territorio requiere una organización mínima que estructure el espacio y sus interrelaciones. La gestión político-institucional tiene que ver con la organización del Estado y el “mapa” del federalismo venezolano no coincide con el “mapa” de la urbanización en el país. Debemos retomar el camino de la descentralización de funciones y competencias, fortaleciendo el municipio y la ciudad como espacio de actuaciones y progreso.

En la Venezuela que esta por venir se requiere un plan nacional de desarrollo político económico y social espacializado territorialmente, donde se reconozca la identidad regional y el rol de los ámbitos locales.

Requerimos pensar global y actuar local (1) . Nuestra hoja de ruta necesita una instancia encargada de planificar estratégicamente, ordenar, concertar y espacializar las actuaciones y lineamientos sectoriales, que unidos se complementan y estructuran el desarrollo nacional.

La experiencia práctica de ejercer el urbanismo como función pública del Estado, asume la planificación como metodología y la gestión urbana como proceso de implementación, teniendo la ciudad como espacio de trabajo y la política como contexto.

El ordenamiento territorial y la ordenación urbanística son las ciencias multidisciplinarias encargadas de convocar la unión de esfuerzos y diligenciar a través de los entes ejecutores competentes, la implementación de las propuestas.

Hoy mas que nunca, se ratifica la importancia de la planificación, el desarrollo urbano y el ordenamiento territorial para el progreso de un país, siendo esencial el aporte de la academia tanto en el resguardo del “deber ser de la norma”, el asesoramiento técnico de los lineamientos estructurantes del desarrollo nacional, además de mediador entre la política, el poder y el discurso gubernamental que define las actuaciones urbanas.

El futuro de Venezuela necesita coordinar esfuerzos, concertar intereses y conciliar voluntades en todas y cada una de las áreas temáticas que constituyen prioridad para el #PlanPais

El Plan País para el día después, requiere además de estudios sectoriales y lineamientos generales, ubicar las actuaciones sobre el espacio geográfico, asociarlas con el sistema de centros urbanos y la organización político territorial, desagregarlas en instituciones y competencias, en niveles de gobierno y/o plazos de actuación.

La degradación y el desorden generalizado, de la situación actual impone la necesidad de planificar, coordinar, concertar y espacializar

Cómo se coordinan todos estos aspectos sectoriales?

Cómo se operativizan todas esas políticas?

Cómo se entrelazan sus objetivos y se complementa su impacto con la escala local?

Cómo pasan a ser actuaciones en el territorio? Acciones tangibles, medibles y con incidencia directa en la población?

Cómo se implementan desde el ámbito de la gestión local, en las ciudades donde se concentra el 90% de la población del país?

Se requiere un enorme esfuerzo de conciliación y producir un plan concertado que dicte lineamientos económicos, sociales y físico-espaciales.

La ciudad como receptor de lineamientos nacionales y ejecutor de actuaciones a nivel local. Un sistema de ciudades, que jerarquice y priorice inversiones, guie la expansión urbana y canalice la producción hacia donde la demanda poblacional lo requiere. Un sistema que racionalice la conurbación y reconozca la fortaleza de las áreas metropolitanas.

La ciudad no es sólo un fenómeno urbanístico. Es un espacio complejo constituido por las sinergias que se producen entre las instituciones, sus normas y la gente que la habita, a través de un conjunto de interacciones cuyo significado debe ser interpretado por sus gestores, a través de un proceso continuo, ininterrumpido del Estado, que tomando en cuenta la historia, toma decisiones en el presente para prever situaciones futuras. Eso en teoría es “planificar” Víctor Fossi  (2)

[1] Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano, CIDEU

2 González Téllez Silverio (compilador) El Oficio Del Urbanista Según Víctor Fossi. Relatos de la Practica Urbanística. Asociación para la Investigación en Vivienda, Leopoldo Martínez Olavarría, Consejo Nacional de la Vivienda, Decanato de Investigación y Desarrollo, Editorial Equinoccio USB, 1996


LA CIUDAD ESPACIO DE RENVINDICACIÓN. LA ACADEMIA PRODUCTOR DE CONOCIMIENTO

Zulma Bolivar/ @ZulmaCCS

Ciertamente Venezuela, atraviesa una de las mayores crisis políticas y económicas de la historia latinoamericana. Es una crisis humanitaria multidimensional que pretende acabar con el espíritu creativo y emprendedor del venezolano. Pero somos un territorio fuerte y resiliente, estratégicamente ubicado al norte de América del sur, en frente del Mar Caribe, donde millones de personas nacieron crecieron, se educaron, trabajaron y formaron una familia para hacer de este país, su hogar.

En cualquier país del mundo libre y democrático la Academia es un espacio de análisis,  diagnóstico y diseño de formas alternativas para hacer ciudad, construir ciudadanía, fortalecer el desarrollo y colaborar con la sostenibilidad del Planeta. En periodos de guerra y/o Emergencia Humanitaria, cuando y el 90% de la población se encuentra en pobreza extrema, urge pasar de la teoría a la práctica, a través de propuestas de transformación estructural física, social y económica que hagan el uso mas eficiente de la norma vigente, el espacio y los recursos para financiar las demandas ciudadanas.

Desde la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV investigadores, profesores y expertos en diversas áreas del manejo de lo urbano, sorteamos la escasez de servicios básicos, el impacto de una hiperinflación galopante y la desesperanza acumulada por 20 años de ineficiencia gubernamental y corrupción, uniendo esfuerzos para salir adelante, a través de una plataforma colaborativa de análisis y reflexión, que hemos llamado “el plan del día después”. Reunidos en vocación y objetivos, unimos esfuerzos con grupos políticos, empresarios y la sociedad civil organizada para reflexionar sobre lo que nos pasó y la forma como reconducir el destino de la sociedad venezolana hacia un futuro posible.

Una plataforma colaborativa, un espacio de intercambio de escenarios, opciones y propuestas para salir de la crisis, donde nacionales y extranjeros aportan ideas para recuperar el aparato productivo, la infraestructura de servicios y los derechos civiles. 

Un gigantesco esfuerzo cuantitativo y cualitativo donde la academia, políticos, gremios profesionales, sociedad civil organizada y cámaras empresariales trabajan por la misma causa: prepararnos para el día después, a través de la elaboración de un Plan para la Venezuela que está por venir, la reconstrucción institucional, social y económica de la Nación. Un Plan donde el venezolano se crece, aporta y construye País.

La Venezuela de hoy requiere de experiencia técnica, cooperación internacional y voluntad política para conciliar prioridades y financiamiento, conceptualizando un plan de actuaciones que primero atienda la Emergencia en el marco de cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Agenda Urbana (NAU) 2030 establecida por las Naciones Unidas (ONU Hábitat).

La Venezuela que está por venir requiere de organización con visión política y espacial, factibilidad económica, seguridad social y viabilidad jurídica.

Para lograrlo, es vital la coordinación de esfuerzos, interinstitucional, multifactorial y en todos los niveles de gobierno, tomando en consideración que hay un espacio por excelencia donde confluyen personas, intereses, servicios, ofertas y demandas: la ciudad y el espacio público, el lugar donde todos nos encontramos y donde se ejecutan las acciones que contribuyen directamente a mejorar nuestra calidad de vida.

Un plan nacional, donde se reconozca la identidad regional y el rol de los ámbitos locales, en perfecta coordinación con el proceso de descentralización, la recuperación de la Planificación como función pública y un Programa de actuaciones eficientes, prioritarias e incluyentes, guía de inversiones y detonante de progreso a escala nacional, regional y local.

Una hoja de ruta precisa y transparente que planifica estratégicamente, ordena, concerta y espacializa las actuaciones y lineamientos sectoriales, con visión integral.

La FAU UCV, como parte integrante de la Red de Universidades de la ONU Hábitat y fiel a sus objetivos, considera al Espacio Publico como el gran estructurador del territorio, herramienta clave para para la consolidación de un Sistema de Ciudades gobernada en red, donde hagamos de la vida pública, el eje del diseño urbano y motor de desarrollo nacional.

El Espacio Publico (aceras, calles, plazas, parques), es lugar de encuentro y reconciliación, conector de servicios (agua, electricidad, vialidad y transporte público) y equipamientos (educación, salud, deporte y recreación), promotor del emprendimiento y facilitador de un esquema funcional sostenible para la ciudad donde la escala humana es protagonista.

Los artículos 37 y 53 de la Nueva Agenda Urbana, detallan el compromiso de ONU Hábitat en la realización de ciudades para todos y Espacios Públicos de encuentro, en el marco del Derecho a la Ciudad, para que todos los habitantes, de las generaciones presentes y futuras, sean capaces habitar, usar y producir ciudades justas, inclusivas y sostenibles.

La gestión de la Ciudad

Por Zulma Bolívar

      El mundo se urbaniza cada vez más; en 1990, menos del 40% del total de la población vivía en una ciudad, pero desde 2010, más de la mitad de todas las personas viven en el mundo, se encuentran en un área urbana. Para el 2050, ONU-Hábitat estima que 7 de cada 10 personas habitarán en una ciudad, siendo la expansión acelerada de las regiones metropolitanas el principal fenómeno del siglo XXI.

   Como consecuencia, el municipio se transforma el promotor central del desarrollo y el gobierno local en los responsables de su gerencia. Una de las muchas razones por las que Benjamin Barber, señala “los Alcaldes deberían gobernar al mundo”, en sus manos está el dominio en el las transformaciones económicas, sociales, culturales y medioambientales que en las últimas dos décadas se han implementado a través de procesos de reorganización espacial, renovación urbana, nuevos patrones de localización de actividades detonantes de progreso, emprendimiento y creatividad. Ejemplos de gestiones exitosas hay muchos en Latinoamérica, Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria en Medellín, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa Londoño en Bogotá, Jaime Lerner en Curitiba, Mauricio Macri en Buenos Aires, Denise Correde en Montreal, Tony Gali en Puebla y/o Irene Sáez en el municipio Chacao de Caracas. Cada uno de ellos, en momentos históricos distintos y situaciones diferentes, se atrevieron a ser gerentes del municipio, con innovación y creatividad, potenciaron sus fortalezas y utilizaron las oportunidades del momento político y el entusiasmo social a favor de la ciudad y sus habitantes.

    Hoy la Nueva Agenda Urbana refuerza la importancia de los gobiernos locales vinculando la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas al 2030 a sus competencias .

Felip Roca, ex secretario general de la organización de grandes ciudades del mundo, METROPOLIS reconoce que estamos en un proceso de reconfiguración del espacio, su dinámica y gobernanza, donde el pensar global y actuar local, permite la convivencia de la escala humana con la satelital, contribuye a una visión integral del territorio, promueve las alianzas estratégicas y la participación de todos los actores que hacen vida en la ciudad.

Encontrar el equilibrio para priorizar los asuntos globales sin olvidar los locales, respetar la cotidianidad de los ciudadanos y la autonomía de cada sector de la ciudad, es la clave.

     La Nueva Agenda Urbana (NAU), surgida de la Conferencia Hábitat III celebrada en Quito en 2016, propone un nuevo modelo de desarrollo para las aglomeraciones urbanas que integre todas las dimensiones del desarrollo sostenible, con el objetivo de avanzar hacia nuevos estándares de equidad, bienestar y prosperidad compartida por todos. En este marco, las referencias específicas de la NAU a los desafíos metropolitanos focalizan en cuatro temas principales: Competencias, Planificación, Transporte Sostenible, Cambio Climático y Resiliencia.

    Además de la gestión de las ciudades debemos preocuparnos por las grandes ciudades, las metrópolis y las megalópolis, esas inmensas concentraciones de personas y actividades que presentan una complejidad y diversidad sin precedentes, tanto en el aspecto demográfico, como en su movilización y requerimientos de servicios, la salud, el empleo y la división político administrativa político que la vincula a su gestión y gobernabilidad . Seúl, París y Ciudad de México, por ejemplo, superan individualmente la economía de países como Suecia, Austria y Chile. Son sedes de organismos de gobierno, de las principales empresas, universidades, centros de investigación y culturales y de las principales organizaciones de la sociedad civil; concentran una parte muy importante del talento y la creatividad, de la innovación tecnológica y de la producción artística.

      Las grandes metrópolis están conectadas globalmente y tienen la capacidad de articular y dinamizar los territorios que las rodean, a escala local, nacional y regional. La Agenda 2030 consolida el reconocimiento de las áreas metropolitanas como actores clave en los procesos de desarrollo sostenible, siempre y cuando cuenten con una gobernanza inclusiva y multinivel basada en los territorios funcionales.

      Caracas es una de esas grandes ciudades, un área metropolitana reconocida por la Constitución de la República pero no por el gobierno de turno.  Hoy se encuentra en un limbo jurídico, que no define norte ni objetivo.

EL SERVIDOR PUBLICO

PARTE I

Por Zulma Bolívar

Cada 4 de septiembre en Venezuela se rinde homenaje al Servidor Público, fecha que varía en latinoamérica y el mundo, pero que universalmente se celebra a los fines de definir, caracterizar y reconocer la labor que “con humildad y gran honor” desempeñamos muchos ciudadanos en este país.

Asumo este espacio como una oportunidad de reflexión. Confieso que luego de 25 años de servicio en la administración municipal, nunca había celebrado este día, y para hablarles sobre lo que significa ser servidor publico en Venezuela, tuve que hacer una minuciosa búsqueda en la red. No quería plasmar solo mi opinión, quería poder transmitirles que dice la investigación sobre la materia,

Soy urbanista de profesión y la ciudad es mi objeto de estudio, siendo el urbanismo por definición una función pública, mi desempeño se basa en el estudio, cuestionamiento y planificación de políticas públicas para tratar, en la medida de lo posible, de mejorar la ciudad y su gestión, contrastando la teoría y la práctica.

Valorar en su justa medida el desempeño de las personas que trabajan en la administración pública “para el beneficio de la sociedad venezolana” requiere definir primero que es un servidor publico, en este país y en el momento histórico que vivimos.

Dice la teoría que un servidor público es una persona que brinda un servicio de utilidad social.  Suele administrar recursos que son estatales y, por lo tanto, pertenecen a la sociedad . Su rol es prestar beneficio a otras personas y no generar ganancias adicionales a su salario. Definición que me deja un sin sabor, cuestionamiento e inmensas dudas si revisamos el historial de corrupción  que carcome el país sobre todo en estos últimos 20 años.

El Índice de Percepción de la Corrupción 2017, publicado hoy por la organización Transparencia Internacional (TI), ordena en un ranking a 180 países en base al nivel de corrupción que se observa en el sector público, siendo el barómetro calibrado entre los 0 puntos (percepción de altos niveles de corrupción) y los 100 (percepción de bajos niveles de corrupción). Nueva Zelanda (89) obtiene la mejor puntuación y Somalia (9) la peor. El estudio se elabora a partir de opiniones de expertos que han señalado una significativa relación entre ciudadanía y participación activa Vs. transparencia y corrupción,

Existen múltiples factores que los diferencian, entre ellos vale la pena mencionar: i) la calidad y fortaleza de las instituciones ii) El nivel de riqueza del país (la relación entre pobreza y corrupción es directamente proporcional) y iii) política tributaria Vs. la equidad social y económica; iv) la meritocracia de la carrera administrativa vs. el nepotismo clientelar; v) educación, cultura e ideales vs. populismo (sistema político); vi) ubicación geográfica y recursos naturales como trampa para el desarrollo  

No es casualidad que, Nicaragua (26) y Venezuela (18) sean los países latinoamericanos peor clasificados según este índice: ocupan los lugares 151 y 169 entre 180 países analizados. Muy cerca de Sitia (14) y Afganistán (15).

El Centro de Estudios Latinoamericanos  ubica nuestro país en “niveles alarmantes de corrupción y pésimo control” ¿donde queda la imagen, ética y desempeño de nuestros servidores públicos ¿ Porque “lo público” está inevitablemente ligado al modelo político que nos rige y es el Estado que hoy guia nuestro destino, quien soporta, promueve y mantiene quien no cumple con el código de ética establecido en nuestro marco jurídico.

Imagen nada más por un momento, que nuestras instituciones efectivamente cumplieran con las competencias que les asigna la ley y una rápida revisión de la Declaración Jurada de Patrimonio (que cada año están obligados hacer los servidores públicos de todo nivel), diera cuenta de todos los cientos de miles de millones de dinero mal habido. Imaginen nada mas por un momento que Venezuela pudiera recuperar esos recursos y los invirtiera en educación, salud, seguridad, transporte publico, en construir ciudadanos con valores, instituciones fuertes y ciudades sostenibles.

Por ello, aquellos que hemos dedicado nuestra vida profesional a realmente servir a la sociedad, debemos considerar reivindicar nuestra labor, diferenciarla del resto y probar que no es Venezuela la corrupta, son sus dirigentes quienes llevan las riendas e imponen las reglas, arrastrando con ellos todo aquel “enchufado” de la ambición y el dinero fácil.

Dentro de toda la tergiversación que se ha hecho del real y verdadero estado de derecho, en estos últimos 20 años, la función pública. lamentablemente ha sufrido la misma transformación que el país, pasamos de ser los mejores a ubicarnos dentro de los más bajos calificativos de transparencia y eficiencia.

A los que quedamos ejerciendo la pureza de su significado, en lo particular,  los considero héroes, porque como en las cruzadas continuaremos defendiendo nuestro estandarte.

La imposibilidad de aplicar la norma, tal  y como nuestra Constitución establece, surge como producto del discurso político que empapa la atmosfera que respiramos.

Un mensaje donde el poder en su forma mas anárquica se adueña de instituciones y procesos, dejando la toma de decisiones en un limbo jurídico a conveniencia de la autoridad. Un discurso vacío sentido define la relación poder-espacio y la ciudad y sus ciudadanos  quedan a la deriva, junto a la impotencia de quienes debemos servirles con propiedad y eficiencia.

Desmontar este modelo no es tarea fácil. La honestidad de pocos y la persistencia de muchos nos lleva a unir esfuerzos. Transparencia Venezuela nos recuerda que una efectiva lucha anticorrupción requiere de un esfuerzo gigantesco por parte del Estado, de los ciudadanos y también de la comunidad internacional para reconocer la entramada red de cómplices y colaboradores internacionales que han permitido ocultar el producto de la corrupción bajo un manto de legalidad, cuentas, bienes y privilegios, recibiendo grandes beneficios, pero a costa de la desgracia, el hambre y la muerte de miles de venezolanos.

Es hora de pensar en un órgano anti impunidad y anticorrupción en Venezuela que tenga relación estrecha con las instituciones internacionales de control que fiscalizan los espacios donde se maneja el dinero. Es una tarea titánica que exige una reingeniería del sistema de justicia, Contraloría General y policías, que logre autonomía, independencia, recursos y la participación de lo más capaces. La crisis que vive Venezuela requiere eficiencia y claridad en la distribución del gasto, para que los beneficios lleguen a quienes más los necesitan. Si no se tiene éxito en la lucha anticorrupción, no se podrá acceder a préstamos, negociar la deuda, ni recibir la ayuda humanitaria, que más que necesaria, es imprescindible en estos momentos.

El Estado debe dar respuestas adecuadas y oportunas, a la multiplicidad de demandas provenientes de un ambiente caracterizado por la complejidad y el cambio acelerado, lo cual requiere de un aparato administrativo ágil y flexible, capaz de responder a tales exigencias.

Quizás uno de los problemas más importantes para la ejecución eficaz y eficiente de las funciones del Estado, es la inadecuación entre esa necesidad y la existencia de un aparato administrativo lento, engorroso, más orientado al cumplimiento de los procedimientos que al logro de los resultados.

Requerimos una transformación de la Administración Pública a fin de adecuarla a la Venezuela de hoy, recuperando ética, valores e instituciones, junto a una estructura jurídica que establezca los mecanismos institucionales y las modalidades de gestión capaz de conducir el logro de tales fines.

[1] https://definicion.de/sociedad/

[1] https://www.transparency.org/news/feature/corruption_perceptions_index_2017#table

[1] The School of life https://www.youtube.com/watch?v=9-4V3HR696k

[1] https://www.cesla.com/pdfs/Informe-de-corrupcion-en-Venezuela.pdf