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El rey sol y la elección de gobernadores y alcaldes en Venezuela 

¿Un rayo pernicioso? 

Por Karin van Groningen/ @KarinvanGroning, @vangroningenk, kavege@gmail.com

El Versalles de Netflix. Estupenda serie. La vida del rey sol, Louis XIV de Francia (1638-1715) y su necesidad de adulación. Transformó su hogar en el lugar de habitación de la nobleza. Reunidas en sus salones lo adulaban las hermosas damas extraordinariamente acicaladas. Y también los caballeros de larga y perfumada cabellera. Enfundados todos en costosas sedas…  Pero esa no era su única necesidad. Debía reducir el desorden en la corte y en toda Francia. Y su volatilidad. Lo angustiaban la incertidumbre, el azar y los errores en el manejo del reino. Y centralizó el poder político en una sola mano. La suya… El palacio de Versalles fue el centro de un esplendor que se observó en el mundo entero ¡Tremendo símbolo luminoso de su poder absoluto!… Hecho trizas con la revolución que al cabo de unas décadas termina separando de sus cuerpos las cabezas de su rey y la de su bellísima consorte, la reina María Antonieta.

Fue la famosa y mortífera revolución que todavía sirve de ejemplo libertario en muchas latitudes… ¡Una sistemática inyección de fragilidad en el funcionamiento del sistema total!… Ese podría ser el diagnóstico que en el siglo XXI haría el profesor Nassim Nicholas Taleb, el autor del famoso y muy actual libro “Antifrágil” (Paidós, 2021). Y es que los síntomas los vivieron casi enseguida. Muy pronto el gigantesco e insalubre edificio construido lejos de Paris, se transformó en un peligro… De las brillantes sedas saltaban las afiladas dagas. El mortífero veneno inundaba los extraordinarios manjares. Y en las magnificentes fuentes de agua que adornaban los hermosos jardines flotaban los cuerpos inermes de sus oficiales… Signos alarmantes de la debilidad del poder absoluto… ¡Era la sublevación en ciernes! Lo cierto es que esa influencia centralizadora llegó a Venezuela ¿Un rayo del rey sol que se cuela a través de la historia y la geografía? Su nieto fue el canal de transmisión. El rey Felipe V (1683-1746), el primer rey francés del imperio español… Borró de un plumazo todo lo anterior con sus orgullosos decretos de Nueva Planta. Y centralizó el gobierno en su única mano. Y, al igual como ocurrió en Francia, las revoluciones no se hicieron esperar… Cae el imperio español con las guerras y la independencia de sus colonias de América -Venezuela incluida- y de las Filipinas. Y habría quienes podrían decir que las batallas independentistas que vive España en siglo XXI son también consecuencia de aquella decisión… Lo cierto es que Venezuela aprovecha la fragilidad política provocada por el centralismo francés para alcanzar su independencia y luego adopta esa fórmula fracasada para la organización de su naciente república. Rechaza la distribución del poder entre muchas manos, la forma de organización política que había imperado dentro del gigantesco y poderoso imperio español. La descentralización. La forma de gobierno que requiere de muchos capitanes y de sencillos sistemas de manejo. Los únicos que se fortalecen en situaciones de caos y de volatilidad. Los únicos que se fortalecen frente a estresores incontrolables, como la incertidumbre y el azar. Que se alimentan de ellos… Múltiples capitanes les hacen frente. Cada uno a su manera. Cometiendo errores frecuentes, pero de escasa monta y de baja repercusión. Y sus fórmulas innovadoras particulares terminan beneficiando al todo ¡Venezuela rechaza la fórmula política de los Habsburgos, los reyes germanoparlantes que dieron vida al imperio español desde la muerte de Colón! Fórmula que impera en la actualidad de países como EUA y Alemania. Tal vez fue la influencia de Platón la que llevó a los Estados centralizados. Creía el filósofo que la nave del Estado necesita de solo un capitán, con poder absoluto.

Fórmula que, según explica el profesor Taleb, requiere de grandes y complejos sistemas cargados de múltiples interdependencias y de respuestas no lineales. Sistemas que producen cadenas de reacciones incontroladas e indetectables que reducen e incluso eliminan la previsibilidad. Y sus errores resultan siempre ser descomunales. E irreversibles ¿Quién hubiese podido predecir la monumental pérdida de condiciones de vida y de oportunidades de empleo que provocaría la emigración de la alucinante cifra de 6 millones de venezolanos? ¿Quién hubiese podido prever la ruina total de aquellos gobernadores y alcaldes venezolanos que recibían inmensas sumas de dinero transferidas discrecionalmente por el poder nacional central desde su monopolio petrolero? ¡Nada ha quedado de esa fórmula excluyente!… Nada ha quedado de esa fórmula que frena la libertad y el emprendimiento que se ha aplicado tanto a los gobiernos locales como a los ciudadanos. ¡Nunca hubiese podido ocurrir una Revolución Industrial!… Nassim Nicholas Taleb, el autor libanes-estadounidense, cree en la conversión de los sistemas complejos en sistemas sencillos, para evitar las complicaciones y las cadenas multiplicativas de efectos negativos imprevistos. Basta observar el efecto multiplicador del déficit público del Estado centralizado venezolano entre los 23 estados, el Distrito Capital y las Dependencias y Territorios Federales. Y entre los 335 municipios y sus correspondientes parroquias. Hoy arruinados todos, se carece de lo mínimo necesario para enfrentar la mortífera pandemia. Ni equipos, ni suministros. Ni camas de hospital. Es que ni tan siquiera de la comida diaria de sus enfermos ¡Y tampoco de vacunas! Es la ruina total…

¡Superar la fragilidad, es la única alternativa! Se la llama heurística, a ese conjunto de reglas simplificadas, falibles pero convenientes, que hace que las cosas sean sencillas, fáciles de implementar y de corregir. Que hace que los errores sean frecuentes, pero pequeños y benignos e incluso reversibles. Y sus innovaciones múltiples y muy beneficiosas. Son sistemas que se crecen ante las dificultades… Cree Nassim Nicholas Taleb que esas condiciones las cumplen los sistemas descentralizados fundados en ciudades-estado. Aparecen en la imaginación de golpe ¡La Ciudad-Estado de San Cristóbal! ¡La ciudad-Estado de Caracas! ¡Y las de Maracaibo y Porlamar!… Compitiendo e innovando exitosamente. Autogestionando sus retos permanentes y los de su entorno inmediato… Autogestionando sus retos imprevistos, esos que adquieren carácter de emergencia. Lidiando y evitando la muerte de multitudes y el coronavirus… Saltan a la imaginación los gobernadores y alcaldes alcanzando la inmunización de su gente con aquellas vacunas certificadas por los organismos competentes compradas con los recursos propios resultantes de su exitosa gerencia. Nada de limosnas. Nada de chantajes políticos… Como ha ocurrido en esos países que han nacido y se han formado a partir de esas ciudades-estado que aún mantienen ¿No es ya tiempo que el rescate de las potestades y competencias de los estados y municipios y de las libertades políticas y económicas de todos, se anteponga a la elección de unos gobernadores y alcaldes arruinados, maniatados y chantajeados? ¿O se está esperando un desastre mayor?  ¿Usted qué opina?

Junio, 2021