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Luis Vicente García:

Hay que dar lo mejor de lo que uno es

Por: Inés Muñoz Aguirre

El responde con la velocidad con que es de suponer que se mueven sus pensamientos. Siempre pareciera sonreír y transmitir comprensión y compromiso real con lo que dice a través de una voz suave, nada estridente, que genera confianza. Su nombre es Luis Vicente García y además de ser el gerente general de Venamcham es un verdadero influencer, entendiéndose como tal, no aquellos que acumulan seguidores sin objetivos claros, a veces pagados y sin puntos en común. El “hombre de influencia” es aquel como Luis Vicente que participa de una gran cantidad de actividades desde donde aporta, que tiene un publico objetivo con intereses comunes y que comparte experiencia y conocimiento.  Comienzo por preguntarle si él se ubicaría en el concepto de multitasking y responde sin titubeos.

_ El multitasking no es recomendado, yo decía que solo las madres que acaban de dar a luz pueden hacer varias cosas a la vez y les es aceptado. En la gerencia siempre se ha dicho que el multitasking genera algunos efectos negativos. En primer lugar te sacan de foco y cuando vuelves debes luchar por recuperarlo.  Nos quita tiempo y hace que nuestra mente divague. Durante esta cuarentena todos nos hemos vuelto multitasking, hemos aprendido a estar horas detrás de la pantalla, nos hemos tenido que adaptar a una realidad, estar en la casa y al mismo tiempo trabajar.

_ Es la asunción de una nueva forma de vida.

_Si. Yo no hablo de una nueva normalidad porque nadie sabe lo que es eso. La normalidad es lo que vives en el momento.  Ahora es el teletrabajo, adaptarnos a plataformas que existían hace años, mi primera conversación por Zoom creo que la hice en  el 2014, hoy celebramos cumpleaños, hemos ido a misa, hemos tenido fiestas, hemos ido a seminarios gigantescos, y eso va a vivir con nosotros.  Si es cierto que estamos en la IV Revolución Industrial y escuchamos todos esos términos como Inteligencia Artificial, la Robótica, las maquinas que aprenden, hay que aceptar que de esa forma tendremos que vivir. Viviremos con el multitasking que nos hemos vuelto para poder atender tal cantidad de cosas.

_ Este es un tema muy interesante para escuchar de personas como tu, que lideran nuevas tendencias de aprendizaje.

_ Yo partiría del punto que se refiere al coeficiente intelectual que era de lo único de lo que se nos hablaba, hoy se parte de ocho tipos de inteligencia, el que es más hábil para los números, o el mas hábil para las palabras, o para el deporte. Después de esto vino aquel concepto en el que se habla que no es solo conocimiento, sino las emociones y de allí sale lo de inteligencia emocional para definir mi desempeño, entonces,  también tengo que asumir que hay múltiples maneras de aprender: haciendo, viendo, escuchando, está el aprendizaje kinestésico, y hoy nos damos cuenta que hay personas que en medio de esta situación han sido capaces de tomar cursos y aprovechar el tiempo para estudiar, mejorar y fortalecer áreas. En la gerencia te dicen que todo se puede aprender, manejo de recursos humanos, mercadeo, ventas, pero a eso hay que añadir un tercer elemento que es la actitud.

_ ¿Cómo defines la actitud?

_ La actitud es la que te permite decidir que es lo que vas a hacer.

_ ¿Qué llamas actitud positiva?

_ Es una predisposición para algo, lo cual significa que cualquier cosa que yo haga debo ir hacia ella con la mayor predisposición positiva posible. Es una decisión interna porque el enfoque hacia lo positivo o lo negativo lo decido yo, en mi caso mi decisión siempre es hacia lo positivo porque al final del día es una manera de ser.

MIRANDO ALREDEDOR

La posibilidad de conversar con un hombre que además de economista es invitado con frecuencia a dar charlas y conferencias y quien además trabaja como asesor, nos brinda la oportunidad de indagar sobre su posición frente al concepto de Coach, figura que también representa y le expongo:

_ Todos estos cambios acelerados nos han permitido ver aparecer por todas partes la figura de los coach y ante eso te hago esta pregunta porque tu eres un hombre con más de 30 años de experiencia, ¿Cómo es que ahora hay tanta gente que te dice yo soy coach? Yo me quedo expectante y me pregunto:  ¿es que la experiencia no es un elemento clave?

_ Yo creo que tu tienes razón porque hay gente que repite palabras de moda y no saben que son. El proceso de hacer coaching es un proceso de transformación en el cual vamos juntos. Un proceso de largo plazo, donde se definen las expectativas y el coach debe conocer muy bien al otro para lograr esa transformación necesaria. No siempre se logra porque hay muchos factores que influyen.  El coach debe ser una persona preparada, certificada, y haber tenido una experiencia que te permita dar opiniones con responsabilidad y con seguridad. Solo después de cierta edad es que tu vas a tener la experticia, el conocimiento, la vivencia que te va a permitir entender a la persona con la que vas a estar trabajando.  Eso aplica para diversas áreas porque al final esto se trata de ayudar a cambiar al otro.

_ Es que el término no es nuevo…

– Esto del coach comenzó hace quinientos años, se le fue dando forma y la primera vez que se utilizó el término fue en el Siglo XIX en una universidad inglesa aplicada a lo deportivo, pero ya se utilizaba en aquellos carruajes que te transportaban de un lugar a otro.  Hoy es un proceso que significa que si tu estas aquí y quieres llegar allá, tu coach te va a ayudar a llegar con la orientación para lo que hay que hacer. Hoy hay un coach para cada área, voz, actuación, gerenciales, deportivos, por mencionar algunos. El coach es un observador quien a través de sus observaciones va a hacer pequeñas correcciones.

_ ¿Crees que en estos procesos  hay características claves para alcanzar el éxito?

_ En estos procesos no puedes cambiar muchas cosas a la vez. Además confluye el tiempo, porque el cambio o implementación de un nuevo hábito va a depender del tiempo que te tome. Cuando quieres hacer cambios importantes hay que hacerlo gradualmente. Los pequeños cambios son la única forma de hacer cambios en múltiples áreas.

EL TIEMPO PARA MAÑANA ES AHORA

En la medida en que hablamos mi entrevistado sostiene su entusiasmo, mi mente se mueve a gran velocidad, trato de rescatar un orden en medio de los múltiples temas que van saliendo al paso de la conversación. Enfrento mis ansias de indagar que le puede jugar una mala pasada al reloj.  Me aferro al tema del tiempo. Mi entrevistado se recrea en sus respuestas, por eso le insisto:

_ De tu respuesta rescato algo clave, que los procesos de los cuales hablas son procesos a largo plazo.  En nuestro caso, los venezolanos somos cortoplacistas y por eso es que nos va tan mal en algunos temas como el político, porque no trabajamos viendo a largo plazo la relación con las comunidades, sino que son esporádicas y espasmódicas…

_ Tal cual, porque yo diría que uno de los grandes errores del ser humano es el no ser paciente.  Y el todo para ya, no funciona. Eso es como que a un niño de ocho años le preguntes que va a estudiar en la universidad, habrá dos o tres que te responderán y será lo que hagan, pero la mayoría no sabe lo que es la universidad, necesitará de su tiempo. Cuando hablas de largo plazo significa que hay que comprender y hay que dar el tiempo para asentar.  Además hay una infinidad de variables externas e internas que tienen que ser tomadas en cuenta.

_ Un tema que ha variado cuando hablamos de la relación con el tiempo es el de la planificación estratégica, lo cual te impone una nueva dinámica, en un mundo y un país tan cambiantes.

_ Si, pero tenemos que seguir haciendo planificación estratégica y financiera, lo que ha variado es que antes tu hablabas de cinco años y había que adaptarse, pero en Venezuela todo eso varió porque no había materia prima, no hay flujo de caja y otras variables que nos han forzado a cambiar. Si tu le preguntas a alguien a comienzo del año qué va a hacer te encuentras con gente que te dice que nada, pero si le apuntas que mínimo va a cumplir años entonces te empieza a hacer un listado. Cierto que las empresas han tenido que reducir sus líneas de producción, cambiar productos y servicios, ha cambiado la dinámica, pero se necesita saber que se va a hacer. Para mi hay tres recursos en estos procesos que son cruciales: el tiempo, tipo de trabajo y el capital. Mínimo tengo que planificar que voy a hacer con esos tres recursos. El mercado está allí y yo todavía tengo que ser competitivo, tengo que existir, hacer recordatorio de marca y tengo que ver o redefinir mi visión y misión adaptada a estos tiempos en el que hay que definir hacia dónde vas y asumir que sin metas no puedes trabajar

_ Cuando hablas de recursos básicos siempre está presente el tema el capital, llegado a este punto en el que además tengo enfrente a un economista, yo quiero preguntar ¿cómo ves el tema de nuestra economía dolarizada, manejando parámetros que no tienen que ver con la realidad.

_ Estamos en una economía que no tiene referencias de lo que cuesta un dólar que representa mucho dinero.  Aquí viene alguien y te dice que por su servicio de tres minutos le vas a pagar veinte dólares, lo que hay es una disociación. Alguien tiene que educar a la población, no puedes pagar lo que en Estados Unidos te cuesta tres almuerzos porque alguien venga a ver qué le pasó a la nevera, pero para eso tenemos que tener políticas económicas adecuadas para lograr una estabilización, para ello necesitas de políticas, fiscales, cambiarias, monetarias, tazas de interés para que la economía tenga estabilidad. Es indispensable que podamos regresar a utilizar las empresas para lo que fueron hechas y que uno como cliente pueda decidir que tipo de producto o servicio pueda adquirir.

_ Estos tiempos de cambios, imponen grandes retos, ¿qué ha sido lo más difícil en tu responsabilidad frente a la gerencia de Venamcham?

_ Lo más difícil ha sido llevar adelante la misión de la Cámara que es propiciar las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Venezuela, pero entonces estamos trabajando fuertemente en el fomento de la responsabilidad social y nos hemos orientado en tratar de apoyar a la empresa privada de múltiples maneras: formación, educación, preparación, temas de gerencia, nos hemos especializado en foros, talleres, para ayudar al gerente a mejorar.

_ ¿En relación a la responsabilidad social hacia dónde va el enfoque después de que muchas empresas confundían en el país, la responsabilidad social con el dar un dinero, quizá para la reparación de un techo, y ya?

_ Estamos haciendo un libro con seis historiadores maravillosos, un libro donde uno de los capítulos tiene que ver con la responsabilidad social, pero además la Alianza Social de Venamcham está cumpliendo veinte años y sobre ello hemos investigado mucho y si bien algunas empresas hacían lo que mencionabas, es importante destacar que a quienes lo hicimos nos permitió crear un sentido de responsabilidad, al pintar paredes y recuperar techos, ello nos permitió llegar a donde estamos ahora y desde donde estamos apoyando. Cuando te remontas a los años cuarenta o a los cincuenta, Venezuela ha sido pionera en responsabilidad social. Ejemplo de ellos son el Grupo Mendoza, el grupo Vollmer, Polar, el Dividendo Voluntario para la comunidad, Fe y Alegría, hoy se hace mucho, las empresas así lo han entendido y lo han entendido los trabajadores que en determinadas circunstancias de amenazas han defendido las fabricas donde han trabajado tanto ellos, como sus abuelos y sus padres.

EL HOMBRE FRENTE A SI MISMO

La velocidad de respuesta de Luis Vicente García te hace estar alerta, lo interrumpo a veces. Necesito conducirlo hacia el espejo que me gusta sacar de un momento a otro para que mi entrevistado se vea en él.  Lo conduzco hacia uno de sus lados más creativos.

_ Eres autor y co-autor de numerosos libros, ¿Cuáles son los temas que más te interesa abordar como autor?

_ Ahí si me lo pones difícil porque uno debe tener amplitud de mente para abordar tantos temas como hay. El que sea autor de varios libros es solo la punta del iceberg, porque por ejemplo, en mi primer libro tardé siete años. Comienzas con una idea que se transforma en otra cosa, después por alguna razón le metí estadística y entonces tienes que actualizar.  Yo creo que lo importante en estos procesos es no abandonar.  El primer libro fue “Motivando al futuro franquiciado”. Dos años más tarde publiqué en Amazon “101 respuestas sobre las franquicias”. Después participé en un libro donde participaron 30 autores, he participado en libros distintos donde me han invitado a escribir. Sobre liderazgo, personalidad y tantos otros temas.

_ ¿Estás escribiendo en este momento?

_ En este momento estoy escribiendo un libro sobre frases y escribo en un blog que tengo en el que publico artículos que tienen más de cuatrocientas mil visitas.  El blog se llama Motivando el futuro.

_ ¿Cómo enfrentas desde lo personal, tu relación con la gerencia?

_ Siempre alegre y sonreído, porque la motivación es ser feliz todos los días y si tu eres feliz los que están a tu alrededor también los son, porque cuando uno está bien con uno, todo fluye.  Yo manejo personal que abarca cinco generaciones. Mi asistente tiene ochenta y dos años. Los millennials, los zeta y ahora los alpha van a ser todos diferentes y cada uno inserta algo porque los jóvenes introducen los cambios. Tienes que aprender a vivir con eso y a relacionarte. Además lo que sucede es que nunca habían coexistido tantas generaciones distintas, porque no habían las condiciones, Hoy en una casa pueden convivir hasta seis generaciones  juntas.

_ Esa búsqueda de la convivencia se produce en muchos ámbitos. En general somos una mezcla maravillosa que hace de nosotros lo que somos…

_ Yo soy un promedio, mi mamá de Cumaná y mi papá de Maracaibo, mi abuela materna era de Ciudad Bolívar y mi abuelo de Caripe. Mis abuelos paternos eran de Cabimas y Ciudad Ojeda, mi suegro era Merideño, yo nací en Caracas. Yo tengo un poquito de todo, con raíces quizá indígenas, españolas, italianas, portuguesas, y todo eso se une en la alegría, disposición, toma de decisiones, en nunca rendirte, que son las características que logran trasmitir lo que uno es.

_ Eres hijo de Mauricio García Araujo, un gran economista de nuestro país, fue presidente del Banco Central de Venezuela. Fue un hombre con un gran interés y con participación en el tema social y asesor de importantes empresas. ¿Qué te quedó de él además de haber elegido su misma profesión?

_ Me quedaron muchas cosas bellas, el amor por la familia y creo que todos lo sentimos igual, mis hermanos, sobrinos y sobrinos nietos. Me quedó la disciplina por el trabajo, nuestra generación aprendió a ser empleados, los de ahora son emprendedores, pero aprendimos la disciplina, el respeto, a nunca rendirte y sobre todo a tratar de hacer lo mejor. Mi papá siempre nos decía, no importa lo que vayas a hacer siempre sé el mejor. Dar lo mejor de mi, el ayudar, contribuir, colaborar, es lo que te hace estar contento todos los días.

_ ¿Cuáles son tus puntos en común con María de Lourdes, Irene y Mauricio, tus hermanos?

_ Somos una familia diferente a la mayoría porque si bien hoy uno está viviendo lo que es la separación de la familia, nosotros tenemos un largo aprendizaje en este tema. Mi hermana María de Lourdes se casó con un panameño hace más de treinta años y se fue. Mi hermano se fue a estudiar a Estados Unidos y nunca regresó, mi otra hermana se casó con un maracucho y se fue a Maracaibo, pero hay algo que nos une. No importa el tiempo que hayamos pasado sin vernos, y al minuto es como que si nos vimos ayer. Estamos pendientes de todos, todo el tiempo. Con Mauricio mi hermano que es el menor tengo conversaciones largas y profundas con temas muy interesantes. Todos siempre estamos pensando en esa próxima oportunidad en que nos vamos a ver y disfrutamos de mi mamá que cumplió sus primeros ochenta y un años.

_ ¿Y tu entorno familiar cómo lleva la convivencia con un hombre que trabaja tanto?

_ Gracias a Dios comparten mi vida permitiéndome trabajar lo cual no es fácil. Mis hijos ya no están en Venezuela, se están preparando para como nos enseñó mi papá ser lo mejor de ellos mismos, ser siempre su mejor versión. Aquí estamos mi esposa, yo y mi suegra. Siempre toda la vida he trabajado mucho. A pesar de los ocho meses en la casa paso horas aquí en mi escritorio, en mi biblioteca, escribiendo, investigando, leyendo, preparando las cosas buenas que uno puede hacer, trabajando. A veces hace falta tiempo porque hay que trabajar bastante, esa es la única forma de surgir. Hoy tenemos que buscar además la agilidad para trasmitir lo que queremos, transmitir los valores que son muy importantes. Busco dar la mejor versión, la actualizada, la digital ahora, de lo que soy.


“Creer que alguien te va a solucionar la vida en pleno Siglo XXI, me hace dudar a veces de la condición humana”.

Por: Inés Muñoz Aguirre

Los meses de confinamiento sirvieron de dedicación al periodista y escritor español Miguel Ángel Contreras Betancor para escribir una novela que tenía aproximadamente un año dando vueltas en su cabeza. Este hombre experimentado en el relato corto venía buscando hace algún tiempo dar el salto a la narrativa que ligada al género negro lo pondría en el camino frente al que se plantó en una que otra ocasión sin dar el salto definitivo.  Los vaivenes del último año en España le brindaron el filón suficiente, como para que el encierro obligatorio propiciado por la pandemia se hiciera cómplice de sus inquietudes. Afuera su ciudad de habitación: Las Palmas de Gran Canaria se adentraba en los vericuetos planteados por la nueva experiencia de la pandemia.

Terminado el texto se armó del valor que siempre necesita todo escritor para enviar su obra a distintos editores, quienes en la mayoría de los casos ni siquiera se molestan en contestar.  Pasaron cuatro días y José Antonio Quesada, director de la editorial barcelonesa Ediciones Rubeo le manifestó su interés por publicar lo que había enviado.

A partir de allí la carrera no paró para Apagón en la cripta, con lo cual tanto el autor como el editor enviaban un mensaje claro: la vida no se detiene ni aun en las peores circunstancias y los libros continúan buscando un espacio en los tramos que arman estructura para la información, el intercambio cultural y el entretenimiento.  En medio de lo que se ha dado por llamar “la segunda ola”, la novela se presentó, está en los portales digitales de venta y en las librerías, por ello conversamos con su autor.

_ ¿Cómo están los cosas en Las Palmas? la segunda ola golpea fuerte

_ Tenemos una hora igual a la de Londres y de Lisboa, en la Península en una hora más.  Aquí tenemos una ola de calor, estamos sudando la pena negra climatológica, a la cual hay que sumar la pena negra que nos azota con lo del virus.  Hace dos semanas se nos abrieron los cielos cuando los gobiernos de Alemania, Gran Bretaña y posteriormente de Holanda decidieron que Canarias era un destino seguro, pero como dice el refrán “la alegría en la casa del pueblo dura poco” y al cabo de dos o tres días el gobierno británico ha comenzado un confinamiento que se inicia este fin de semana y Alemania igual. Lo cierto es que los británicos y los alemanes conforman el grueso del turismo que nos visita desde hace mucho tiempo, así que la situación es terrorífica porque para este archipiélago su principal fuente de ingreso es el turismo, tenemos un monocultivo desgraciadamente. Vivimos del turismo desde los años sesenta cuando el boom y lo estamos pasando mal. Aquí se han levantado algunas de las restricciones y en relación al virus es la región que mejor está en España.

_ Sin duda la situación es de gravedad, pienso que la tuerca que oprime la economía está girando sin parar, además de que el encierro nos recuerda que no somos tan libres como creíamos.

_ Estamos hablando de una España que tiene más de sesenta mil muertos, aunque se empeñen en rebajar las cifras oficiales, los datos de organismos estatales como una gran paradoja deja en evidencia ese empeño de endulzar lo que se debe contar si estás tratando a tu pueblo como adulto y no como niño. Hay muchísima gente ingresada, regiones como Navarra y Cataluña que están muy mal, Madrid está descendiendo, pero tal como tu apuntabas no es solo lo sanitario, sino lo económico y la emocional. Se están yendo al garete muchos aspectos, tu y yo podemos ahora conversar sin mascarilla por el medio a través del cual lo hacemos, pero salvo con mi esposa o algún familiar más, es muy raro que lo hagas con los demás. No te puedes tocar, lo cual es terrible en sociedades como las nuestras que nos encanta tocarnos.  Quieras o no eso va socavando los comportamientos que forman parte de nuestro ADN cultural. Hasta hace poco teníamos que acudir a textos para conocer sobre las pestes, en la época medieval o en 1917 cuando la mal llamada gripe española y ahora estamos siendo testigos de una pandemia. En conclusión me preocupa mucho lo emocional, yo prefiero el abrazo, pero obviamente no soy un suicida. Los cementerios están poblados de gente muy valiente. Hay que ser cauto, incluso con el tema de la vacuna. Creo que además deberíamos aprovechar la coyuntura para copiar un poco a los japoneses, chinos o coreanos que las usaban cuando alguien se encontraba enfermo porque es la forma de cuando tenemos una gripe, por ejemplo, de ser más educados y solidarios

_ ¿Cómo fue la experiencia de escribir Apagón en la cripta durante el confinamiento?

_ Empecé a escribir dos días antes de que se declarara el estado de alarma, el proceso creativo fluyó como un río, el libro se presentó en la feria del libro de mi ciudad, en estos momentos tan raros y en la carpa que lleva el nombre de Don Benito Pérez Galdós. Desde septiembre está a la venta la versión digital y ahora ya está en papel

_ ¿Cómo sintetizas la historia de Apagón en la cripta?

_ Mi novela es de alguna manera un resumen, un compendio de lo que es la derrota de la sociedad, aquella sociedad que anhela la aparición de un líder, de alguien que la pastoree. Tiene muchas historias que rodean la trama principal pero forman parte también del centro de la misma.

_ Cuando hablas de lo que espera la sociedad, pienso en que a ese supuesto líder lo identificas como El Mesías.

_ Si. Es un prestidigitador, mientras mueve una mano te roba con la otra, su historia y su filosofía se fundamenta en el engaño y en crearte la necesidad de que él está allí para ayudarte, pero lo que está haciendo es enterrándote con una sonrisa. Creer que alguien te va a solucionar la vida en pleno Siglo XXI, me hace dudar a veces de la condición humana. Ahora somos testigos de barbaridades, de sátrapas de mercadillo que se encaraman al poder y empiezan a barrenar todo a su alrededor, a hacer tierra raza, yerma, y aun reciben aplausos. Masas enfervorizadas que acuden a pedirles que se asomen al balcón y que los riegue con su verbo, que son tira y jalas de razones inconexas, pero ahí están, sobreviven.

_ Si con todo el respeto que me merece cada sociedad se me ocurriera establecer un paralelismo entre tu país y el mío, llego a la conclusión de que no aprendemos con experiencia ajena

_ No hay forma de que podamos entrar por el caminito de la razón. Me duele esto que estoy viviendo, y me empiezan a mosquear bastante todos los movimientos que se están produciendo, ya tenemos veintidós ministerios, falta el de la verdad que ya llegará por aquello de que hay que censurar y controlar a los medios de comunicación. Orwell se estará revolcando en la tumba. También puede llegar el Ministerio de la Felicidad. Igual que sufro por lo que ocurre en Venezuela desde hace 22 años

_ Tu tocas estos temas en Apagón en la cripta y utilizas el personaje de “el narrador” para que cuente la historia, pero también para que cuestione y nos cuestione como lectores.  ¿Es tu alter ego?

_ Ese narrador me demandaba que estuviera más atento a la jugada. Cada una de las escenas que se desarrolla en la novela, tienen su mirada inquisidora. ¿Soy yo? Claro. Quienes son los personajes si no es el autor, vamos a ver, maticemos. La creación literaria, la novela, nos permiten jugar en el buen sentido y uno deja sus girones de vida en el texto. Los personajes exageran y uno debe ser equilibrado para que ellos mantengan su peso especifico.  Pero Apagón en la Cripta sin este narrador sería otra cosa

_ Has hablado en diversas entrevistas sobre el reto que significó armar los personajes, ¿por tercos o por pasivos?

_ A todos los personajes de forma individual les creé sus situaciones, yo no quería que el Mesías y su secretario fueran la columna vertebral de la historia, si no que cada personaje tuviera su peso especifico. Hay una historia que se desarrolla que es bastante gamberra. Recordando al gran Alfred Hitchcock juego mucho con lo que él llamó los Macguffin, que parecen importantes pero no tienen ningún peso especifico en la trama y eso está hecho a propósito.  Cada uno conduce por su lado, los cogí, los pinté, los repinté y los encerré en algún momento ante su falta de  empatía conmigo, mis personajes tenían que entrar por ese aro o quedaban fuera de la novela.

_ Este es un tema que nos habla del poder del escritor, lo cual también tiene que ver con el tema que se elige. En lo particular no creo en la Musa, si no en la conexión que se produce entre nuestro interior y algo afuera que nos impacta…

_ Así es, cuando estuve en Madrid a presentar tu novela Anclados La cripta de la librería en el barrio Las Letras quedó en mi cabeza y la historia me la dio desgraciadamente lo que ocurre en mi país, en esta ocasión mis manos y cabeza se unieron en un solo cuerpo.

_ ¿Cómo se perfilan tus planes inmediatos?

_ Tengo que cuidar a esta criatura que es Apagón en la cripta, este año está muy malo en relación a la promoción, porque no he podido hacer una gira por la península  como estaba previsto. Quizá asista dentro de poco a algún evento de novela negra mientras esperamos la llegada del 2021. En relación a una nueva novela,  llevo escrita la mitad de la nueva, ambientada en Las Palmas de Gran Canaria, y además no tiene nada que ver con Apagón en la cripta. A mi no me gustan las sagas literarias. Las historias deben tener un principio y un final.

Apagón en la cripta narra las vicisitudes de un país –el Estado-necio– cuyos máximos dirigentes son secuestrados por una organización compuesta por un grupo de seres que pretenden ¿regenerar? la nación. Sin los principales timoneles al mando de la nave, ésta se verá sacudida por una serie de intrigas y episodios variopintos que harán las delicias de los amantes de la literatura, convirtiéndolos en testigos privilegiados de la irrupción de un nuevo subgénero que podríamos bautizarcon el sugerente título de ‘Realismo sucio, profundamente negro, humorísticamente responsable y sin huella de carbono’. Con un conjunto amplio a la par que variado de personajes, el lector apreciará en Apagón en la cripta un sinfín de sutilezas estilísticas. Esta novela, junto a las historias que jalonan sus páginas, hacen de notario de una realidad multisensorial apartada de los tópicos. Es, en definitiva, una experiencia fruto de la inagotable imaginación de su creador, un hombre de su tiempo en un tiempo que no parece llegar a su final.


Magistral: Victoria de Stefano

por: Inés Muñoz Aguirre

La casa que la alberga está en el medio de esa sordina en que se ha convertido  la calle, una tarde de sábado. Síntoma de una ciudad cansada.  Victoria de Stefano nuestra escritora,  homenajeada hace apenas unas horas al recibir la Orden Cavalieri della República Italiana, camina sobre el cemento que cubre el estacionamiento, casi ingrávida, sostenida quizá por sus personajes: Clarice, José, Mauro, El suizo, Julián, Bernardo, por mencionar algunos.

Venezuela e Italia se llenan de orgullo ante su trayectoria, la cual se ha caracterizado por una entrega constante a las letras.  Diarios, Paleografías: trazos oscuros sobre líneas borrosas,  Historias de la marcha a pie, La noche llama a la noche, El desolvido, Pedir demasiado, El lugar del escritor, La refiguración del viaje, son algunas de sus obras.

Al entrar hay un silencio grande que se cuelga de las ventanas y paredes.   Nos advierte que también está cansada,  va directo a la cocina, la enciende. Coloca la tetera sobre el fuego.  Me atrae su mesa de madera, la silla de madera a la cabecera, donde me siento.  Sale. Coloca las tazas sobre la mesa, aclara que cada una es distinta a la otra. Nos reímos, hablamos de la moda que se ha impuesto en las vajillas. Ella aclara que las de ella responden a situaciones que no tienen que ver con la usanza de los nuevos estilos. Volvemos a reír.  Sirve el té, entrelaza los dedos de su manos, unos dedos largos y delgados a través de los cuales se deslizan sus ideas hacia la  computadora, cuando escribe sus ya afamadas novelas. Sobre eso deseo indagar, sobre el necesario mundo reflexivo del autor, antes de dar paso a la palabra. Hablamos y pregunto.

_ ¿Cuál es el lugar del escritor?

_El lugar del escritor es su cuarto, si hablamos de un espacio. Puede ser cualquier cuarto, no necesita ser un estudio. Yo a veces escribía en el cuarto, a veces en el comedor, porque al final, es un espacio que haces tuyo. En un sentido más metafórico, espiritual y emocional, el lugar del escritor es el recogimiento, la introspección, la soledad. Puede que un escritor sea sociable, salga a la calle, esté en todas partes, pero en el caso mío, yo necesito mi recogimiento, y lo tuve. En primer lugar porque tenía dos hijos, después los nietos,  y daba clase en la universidad. Lo que más me gustaba de dar clase es que te pagaran por leer y estudiar, y cuando pasé de la escuela de Filosofía a la de Arte,  fue un cambio de trescientos sesenta grados aunque el tema del arte y la teoría literaria me eran muy cercanos. Yo di clase  de teatro, de dramaturgia, de teoría y estructura dramática.

Desde el punto de vista de la práctica, ¿cómo se describe ese “lugar”?

_ Aparece en mi novela El lugar del escritor. Yo vengo de una fiesta y entro a mi cuarto y aquí puedo hablar en otro sentido, el lugar del escritor es la lectura. El escritor tiene que leer, el que pretenda escribir y hacer pinitos literarios sin leer, está equivocado. Eso no existe.

_ En su obra, además yo siento como una constante el encierro…

_ Cuando escribo La noche llama a la noche (1985) estoy entrando a lo experimental. Escribo más libre, fragmentos que se unen, pero cuando escribo El lugar del escritor (1992) lo hago porque necesito escribir una novela más corta. Vengo de un trabajo largo y entonces, necesito buscar una voz más personal, ser más yo, la que escribe. Independientemente de que escriba en tercera persona, quiero encontrar una voz más propia.

_ En la búsqueda de esa voz más propia  ¿cómo se conserva la separación entre el que escribe o el personaje,  o simplemente se produce una mezcla?

_ Más que una mezcla se trata de pasar del autor al personaje. En algún momento esa distancia se corta, y hay una cierta fusión. De todos modos, escribir con voz de mujer no es fácil porque en general la literatura está enfocada desde lo masculino.  En el caso de Virginia Woolf, por ejemplo, aparte de los dos libros de ensayo: Una habitación propia yLa torre encantada, donde ser mujer u hombre no tiene ninguna importancia, se puede apreciar que ella tiene una sensibilidad muy fina, pero no sensiblera donde uno puede caer con cierta facilidad, para construir las situaciones y los personajes. En Las Olas, por ejemplo, ¿cuántos personajes tiene femeninos y masculinos desde los cuales ella habla?.  Al final uno habla desde todas las voces, independientemente de que sean hombres o mujeres.  En las primeras historias que yo escribí, me decían “pero Victoria, ¿por qué escribes como un hombre?”, y yo contestaba “porque quien habla es un hombre, no soy yo”.

-¿El escritor elige la soledad o forma parte de su proceso?

_ Yo creo que forma parte natural del proceso. En mi caso,  me divorcié muy joven y me dediqué a mis hijos, no podía andar por allí, así que pasaba mucho tiempo en mi casa. Por otra parte, tengo una formación austera que viene del europeo que vivió la guerra, la disciplina, la educación. De niña, yo no sé si era motivo de orgullo, de soberbia, o de distinguirme, pero yo era muy estudiosa y sobre todo me gustaba mucho el lenguaje, la palabra, me gusta mucho leer. Todo tiene que ver con la soledad.

¿Si le solicitáramos unas claves propias de la escritura, de cuáles nos hablaría?

_ Primero que nada hay que leer mucho, porque la lectura se convierte en la lectura de una partitura.  En la escritura hay una melodía.  Hay que fijarse en pequeños detalles, no repetir a veces las preposiciones tan cerca,  no utilizar muchas palabras femeninas pegadas, hay que alternar las femeninas con las masculinas, en singular, en plural. De vez en cuando hay que usar una de esas palabras que funcionan como un escape, que le dan riqueza a la frase. Eso lo he tratado de internalizar y por eso me gusta leer buenos autores.

¿La conversación con otros escritores, nutre?

_ Yo tuve buenos amigos escritores, yo era mucho más joven que ellos, así que me estimularon, por ejemplo, Eugenio Montejo, o Juan Sánchez Peláez, hablábamos mucho. Bastaba que él me nombrara un libro para que yo me lo leyera.  El me llamaba a regañarme, porque  decía que yo era demasiado intelectual.  Él venía de una corriente literaria como el Surrealismo, aunque no lo marcó del todo, era más del inconsciente, más de los símbolos, desde la subjetividad. El otro con quien conversaba mucho era Salvador Garmendia, éramos vecinos. También recuerdo mucho a un filósofo que estudió conmigo: Guillén Pérez. Además estudié con Cadenas, aunque yo estudié Filosofía y él estudiaba Letras.

Siempre he tenido la idea de que la formación dramatúrgica da unas herramientas adicionales y muy importantes al narrador, ¿qué piensa usted sobre esto?

o antes leía teatro, cuando tenía que dar clase de Estructura Dramática. Era increíble porque en ese momento no había bibliografía, hasta que un profesor de Lógica Matemática, argentino, me dijo que tenía que buscar el libro de Peter Szondi, húngaro, un hombre de la nobleza, que se suicidó, pero dejó escritas cosas muy importantes. Él tiene una teoría del drama  moderno, y a partir de allí fui preparando mi materia.  Yo sentía que incluso sin usar el dialogo convencional, tenía que trabajar con una forma personal o una forma interrogativa indirecta, o la exclamativa, porque eso te ayuda a dramatizar. Una vez leí un capitulo de La noche llama a la noche, en la Casa de Bello, Daniel Santos estaba sentado allí. Cuando terminé de leer el capitulo del secuestro, sentí que había utilizado una estructura dramática.  Las tres ultimas frases son cortas que conducen hacia una caída de telón. Hubo un silencio cuando terminé. Yo no me había dado cuenta que él estaba allí sentado, entonces se paró y empezó a aplaudir, mientras decía que yo tenía que escribir teatro.

       _ Enseñando teatro, ¿dónde buscaba las claves que debían ser transmitidas a los alumnos?

       _ Yo no daba historia del teatro, si no los momentos culminantes, el teatro Isabelino, el teatro de Moliere, tal vez algo de Goldoni.  Después pasaba a Strindberg, Ibsen y Chéjov. No creo tanto en la teoría del teatro épico, creo que la teoría está un poco desmontada.  Me encanta Beckett,  sus obras Final de partida, y Esperando a Godot.  incluso las novelas  como El innombrable.  El teatro se lee y se olvida con mucha facilidad, así que yo cada año volvía a leer las piezas y descubría cosas nuevas. Usaba mucho el teatro para mis ejemplos de los cambios de estructura, como se une la tragedia con la comedia.

         _ ¿Cuáles destacaría como los elementos más importante en la construcción de la estructura dramática?

       _ Donde no hay dioses no hay tragedia, entre los mejores ejemplos hay que estudiar a Shakespeare, a mi me gustan especialmente  El rey Lear y Hamlet, no sé por qué Macbeth me sobrecoge demasiado, así que ni siquiera podía pedirle a los alumnos que la leyeran. Hay que tener claro que si no hay conflicto no hay obra, incluso en la narrativa, donde el conflicto no es el núcleo concentrado del teatro, pero tiene que haber un conflicto. Pasolini, decía que tanto en el cine como en la novela hay dos historias, porque si no hay dos cosas que se unan no hay nada.

        _ Otro aspecto fundamental en el teatro son los personajes…

      _ Si, pero una novela de  puros personajes sin una plataforma en la que ellos se puedan relacionar unos con otros, no sirve. Yo he visto novelas, escritores, escritoras, que tienen personajes importantísimos  que están muy  bien delineados, pero sin esa plataforma que no es solo una trama, los personajes se me confunden.

       _ Un ejemplo de buen personaje es  el Señor P, en su novela Lluvia

      _ Siempre recuerdo que sobre el Señor P, Vila Matas me dijo: “Victoria, ese no te lo inventaste tú, ese hombre es real,  y yo le dije que si.  Sí en cierto sentido, porque es un personaje formado a partir de la vida de dos hombres.  A mi en LLuviame gusta mucho la relación del jardinero con ella, cuando hablan de los hijos, cuando habla del jardinero suizo que era su amigo.  Un buen personaje,  es aquel que es sentido, no artificial. Puedes agregarle muchas cosas, pero tiene que ser emocionalmente sentido por el escritor.

     _ Otro aspecto importante para muchos autores es la descripción de los objetos. En el teatro, los mismos se resumen en las acotaciones…

       _ Hay grandes maestros de la descripción de objetos, lo que es más difícil de describir son los espacios, porque el ojo pierde el espacio, es la forma de darle realidad a lo que escribes. Hacer que las cosas existan de una manera concreta. Cuando describo un objeto trato de que sea bien descrito, que tenga personalidad y establecer la relación de ese objeto con la persona. Es un trabajo fino. Un ejemplo maravilloso se encuentra en Esplendores y miserias de las cortesanas, de Balzac. Describe en tres paginas el ojo de la cortesana, y a partir del color del ojo, va creando una ascendencia, va creando su raza, incluso  creo que debe tener algo de judía. Yo lo he leído en francés y lo he leído en español. Él, por ejemplo,  para describir los colores, no dice rojo, si no que dice, “es del color de la almendra garrapiñada”. Va haciendo asociaciones. Describe la piña, que no es una fruta francesa obviamente. A él le encantaban las piñas, sembró una cerca de su casa.

        _La gran pregunta de todo escritor es,  ¿en qué momento hay que detenerse?

        _ Esa es la parte mas difícil.  De todos modos, los finales de las novelas no necesitan ser contundentes. Pueden ocurrir como en  la obra de Strindberg La más fuerte, sientes que a pesar de que ella habla mientras la otra no dice nada, se avanza hacia la caída de telón. Si buscamos grandes finales, quizá uno de los más famosos es el de un cuento de Joyce,Los muertos.  Ella recuerda un novio  que murió  y Joyce concluye  el drama personal, describiendo los acontecimientos exteriores, como cae la nieve sobre la montaña.

         _ ¿Qué hace Victoria De Stefano en este momento?

      _ En este momento tengo una novela por publicar, pero estoy escribiendo. ¿Cómo aguantas esta situación?, ¿cómo aguantas tanta infamia.? Yo no puedo caminar mucho porque por estas calles no se puede.  Así que tengo que escribir.

           -¿Podemos tener un adelanto de esa nueva historia?

           _ Estoy escribiendo una novela, de los años setenta, de una mujer con su hija adolescente.  La madre tiene una beca como traductora. Me molesta cuando la gente escribe del país como que si fuera un periódico de ayer, así que yo escribo del país a través de sus historias. Ellas viven la sensación del exilio, se van por unos años. A fines de los sesenta. Hay un momento en que la jovencita escribe desde la edad adulta, sobre el proceso de adaptación, porque yo creo que los exilios han existido siempre.

            _ ¿Tiene que ver ésta historia con su época en el exilio?

          _ Si, sin darle un carácter político. Tiene que ver con la adaptación, las perdidas, las separaciones, el estar en sitios diferentes. El maltrato que puede haber con el extranjero.

            Me hubiera gustado seguir hablando durante horas. En ese cuerpo que casi roza la fragilidad, se alberga una docente y una escritora, ambos oficios desempeñados a “carta cabal”. Se alberga un mundo de experiencias y conocimientos imposibles de retener en un instante.  Se levanta de la silla desde donde ha respondido a mis preguntas. Se sienta en el sofá y nos habla del país que le duele.  Después de una rato de conversación sobre la actualidad, nos despedimos. Ahora caminamos en dirección a la calle solitaria. Los grandes árboles se levantan majestuosos hacia el cielo. Casi como cómplices de estas horas compartidas, nos observan entrar al carro. Dos vueltas de llave en la cerradura que asegura la reja de la casa, es el último sonido que escucho, antes de emprender la marcha.


Aixa Armas:

El cambio social se hace en equipo: hombres y mujeres.

Inés Muñoz Aguirre

Cuando se habla de Aixa Armas estamos hablando de una mujer que es icono de lucha en esta Venezuela que necesita reconocerse para generar un proceso de cambio hacia el verdadero ejercicio de la ciudadanía, la educación y la productividad.  Al frente de Mujer y Ciudadanía eleva la voz de forma permanente por una propuesta estratégica a la que apunta desde diversos ámbitos de acción,  porque tanto la cultura, como los derechos humanos, la visión de paz, la tecnología, la maternidad, la vida en pareja, el reconocimiento del otro que son muchos de los valores de los que se habla y se estudia en esta asociación civil, son desde hace unos doce años emblema para trazar un camino de libertades creativas e intelectuales.

La conversación con nuestra protagonista surge  amparada en esa energía que la caracteriza: “ es verdad, estoy que no paro, pero es  que no puedes dejar de hacer. Tengo una responsabilidad con Mujer y Ciudadanía porque hay un grupo de mujeres que necesitan de la fuerza de las otras para salir adelante. En eso estamos,  es importante que tengan actividad y en la actualidad están trabajando con las tareas  que se han generado desde los talleres que estamos dando sobre tecnología y redes sociales.

Cuando se dan herramientas para el desarrollo personal se está apostando por un desarrollo colectivo, ¿correcto?

–  Por supuesto, con talleres como estos estamos dando herramientas. En lo que te sientes empoderada sientes que tu liderazgo se ha fortalecido. Cuando las mujeres descubren que les das herramientas que pueden utilizar se produce una cadena, porque a su vez ellas ayudan a otras. Se trata de re-estructurar el tejido social.

 He observado en el seguimiento de Mujer y ciudadanía que este tema de las herramientas tecnológicas, han ido tomando mucho protagonismo.

– Así es. Como organización nos tenemos que digitalizar. Si ya éramos tecnológicas ahora  tenemos que aprender aun más. Es una realidad, con esto del confinamiento, tenemos que entender  que de la noche a la mañana el mundo se hizo digital y aunque comience el des confinamiento como ocurre en España o en Estados Unidos, lo digital llegó para quedarse. Ya la gente sabe como hacer un curso por dichas vías y enriquecerse. Lo importante es que lo haces a tu ritmo, sin presión, y esa posibilidad ya no la puedes quitar a quien ya lo descubrió. En ese sentido Mujer y Ciudadanía se está planteando como adecuarse a estos tiempos en los que además contamos con la ventaja de que si antes podías llegar a cien mujeres, ahora puedes llegarle a mil. El alcance es mucho mayor que cuando lo haces de la forma presencial.

¿Cómo están haciendo para medir los efectos  de esta propuesta?

–  Estamos haciendo una encuesta para indagar que les ha parecido los talleres que estamos dando, eso nos permitirá una clasificación de la audiencia. Por edades, por preparación,  de esta forma podremos diseñar un contenido cada vez más adecuado a la audiencia.

Otra de las grandes propuestas de Mujer y Ciudadanía es la Red Une porque su aporte a los estudiantes  universitarios es clave en la formación de los profesionales del futuro y en hacerle entender a los mismos  que cuando se posee el conocimiento no se está solo…

– Si. Estamos trabajando por las universidades. Es muy importante estudiar el tema de los derechos humanos universitarios, para conocer cuando la falta de ellos se puede considerar como una violación de los derechos humanos y como en general repercute en los universitarios.  No solo el Estado puede violar los derechos humanos y hay que formarse muy bien en eso, porque a veces confundimos con Estado al gobierno, y Estado es todo ente público e institucional de la nación. Es importante que los estudiantes sepan como un comedor, un transporte, un proyecto que no se ejecute, tiene también que ver con los derechos humanos. Es importante que los jóvenes lo sepan, no solamente para acusar o denunciar, si no  que es algo maravilloso que te plantees  ¿qué puedo hacer yo desde mi posición,  para fortalecer esos derechos?

 Nuestra sociedad tiende a la queja, ¿cómo educar para que se active? ¿ Cómo se logra una sociedad proactiva?

– Hace cinco o seis años atrás Mujer y Ciudadanía hizo un foro que se llamaba Los deberes humanos.  Hablamos de los derechos pero hay deberes. La queja viene de que yo solo quiero recibir y cuando me toca participar no lo quiero hacer y hay tanto que recibir como que dar . Todos somos corresponsables de nuestros sueños, de nuestro futuro, de la construcción de nuestra vida. A través de nuestros programas yo si creo que va a llegar el momento en que tomaremos todo esto de los deberes humanos como una bandera.

Las mujeres somos sin duda un elemento clave. En la gestión hacia los cambios sociales, otro de nuestros problemas es que nos empecinamos en que el cambio que necesitamos es solo político y el verdadero reto es el cambio social. ¿Cómo contribuir a ello desde el hogar?

– Nosotros trabajamos desde el feminismo positivo que es el que invita a trabajar juntos, mujeres y hombres.  Hay que criar los hijos junto con su padre, hay que incluir al hombre en esta educación, aunque nosotros empoderemos a las mujeres para que tengan una voz, para que tenga herramientas e instrumentos para hacer el trabajo que tiene que hacer. No pensamos que ese crecimiento  tiene que ser lejos de los hombres independientemente de que la mujer esté divorciada o no, porque se divorcian las parejas, no se divorcia la familia. Lo que hay entonces es una gran carencia de familia y en ese sentido creo que hay un poquito de culpa con esto de haber ensalzado tanto lo del empoderamiento de la mujer como que si ella era sola. No creo en  la mujer amazona, que puede con todo, la mujer cuatro por cuatro. No, no. Nada de eso, estamos agotadas de tantas jornadas multilaborales , y que todas las tareas caigan sobre nosotros. Esto es de hombres y mujeres para el cambio social que tenemos que hacer.

En el camino de la lucha por los derechos de la mujer creo que se han tergiversado unas cuantas cosas,  empezando por la actitud emocional…

– El cambio por el que nosotros trabajamos tiene que ver precisamente con eso, que la mujer sea capaz de decirle al hombre, mira, yo sola no puedo tu me tienes que ayudar. Eso no significa que eres débil, frágil, ni pobrecita. Lo que significa es que como no soy nada de eso, quiero tiempo para mi también. Recuerdo esa famosa propaganda de Oster que decía: “tiempo libre, tiempo Oster”. Las mujeres también necesitamos vida interior, lúdica, para tener fuerza y hacer mejor nuestro trabajo y dar lo mejor de nosotras.

 Que importante…

–  El rector de la Universidad Monteávila dice algo muy bello que es que la ayuda humanitaria no es solo comida y medicina, sino que es educación para hacer las cosas mejor, porque educar no es solamente tener un título universitario o técnico, si no, saber cómo hacer las cosas para tener calidad de vida y lograr un tejido social bien fuerte  y bien próspero.

Creo que la mujer ha fomentado muchas de las actitudes que luego se critican en el hombre, llegado a este punto le toca recoger y cambiar su objetivo en la crianza para integrar. Ese es un paso muy importante…

– Por eso estamos trabajando mucho en Mujer y Ciudadanía, queremos hacer talleres y foros con lo de las nuevas masculinidades.  La mujer tiene que entender que el hecho de que un hombre lave un plato no tiene nada que ver con su desempeño sexual , que el hombre que nos abre la puerta y me trae un ramo de flores responde también a mis derechos como mujer.  En la medida que se caigan los mitos acerca del hombre y su masculinidad, se apreciará mucho más el que cargue al bebé, el que llora, el que se queda una noche con su hijo enfermo. Estas actitudes tienen que ver con la confianza, no con una pérdida de poder.  El problema está en que se ha situado el poder del hombre en la no debilidad y eso más bien le ha impedido sentir. Si logramos parejas más compenetradas, parejas trabajando juntos, lograremos también hijos menos machistas.

 ¿Qué es la igualdad?

–  Cuando yo hablo de que me gustan las flores y que me abran la puerta del carro y me dicen que eso no es posible porque soy feminista, entonces hay que aclarar que el feminismo son teorías sobre las cuales se viene trabajando en función de la igualdad.  La igualdad es estar por ejemplo en un Concejo Municipal donde se estén tomando decisiones y que tu opines y digas. Mujer y Ciudadanía trabaja la femineidad que es otro tema a defender  al máximo, como algo invaluable dentro del proceso que queremos lograr de la mujer con fortalecimiento de su liderazgo.

¿ En este momento cómo ves a la mujer dentro de la política?

– Eso sí está bien complicado, porque si alguien ha levantado su voz he sido yo. Cuando hablamos de igualdad no estamos hablando de mujeres florero que van a estar allí para cumplir una cuota. Es necesario ante cualquier problema del país, político, de desarrollo, social económico, cultural, ecológico, la visión femenina del mundo. Hay una visión masculina del mundo que hemos tenido por siete mil años, pero también hace falta la visión femenina para integrarla, esa es la formula para tener un mundo completo.  Uno de los objetivos de desarrollo sustentable está basado en este planteamiento porque los grandes estudiosos, economistas, desarrolladores, sociólogos, etcétera,  se han dado cuenta de la importancia de la visión femenina para lograr la integración del mundo y del desarrollo.  

_Otro aspecto importante en tus planeamientos de Mujer y Ciudadanía tiene que ver con lo cultural…

_La parte cultural es necesaria para que la mujer haga de todo este proceso que es duro para ella, algo más aliviado. Los procesos artísticos alineados con los procesos sociales hacen cambios increíbles.  Allí tenemos la Comuna 13 en Medellín donde la gente se mataba  y a través de murales, de las mujeres pintando sus puertas, pintando sus casas lograron un cambio cultural y sociológico. Hacia eso estamos apostando nosotros en Mujer y Ciudadanía. Vamos a tener una campaña de arte por el COVID-19  en el sentido de la post pandemia. Queremos visibilizar como las mujeres vamos a trabajar desde lo político, lo económico, lo social, cómo vamos a reaccionar  y qué vamos a dar. Lo queremos ver a través del arte.

_Podríamos decir con toda propiedad que Mujer y Ciudadanía es una estrella de muchas puntas, ¿a cual de ellas le das mayor relevancia?

Si, tenemos muchas puntas con las que hemos trabajado durante doce años. Nuestro punto más importante es el formativo, si logramos tener mujeres formadas  logramos cambiar la mentalidad, hay que hablar de la paz, del bien común, de la solidaridad, de retomar valores. Hay que hablar de qué ser ciudadano es mucho más allá que tener derecho al voto o portar una cedula de identidad. Tenemos que entrar en lo público para opinar y hacer cambios importantes en la  sociedad.  La otra punta que es bien importante es lo que tiene que ver con buscar a las mujeres icónicas, mujeres modelo,  y mostrarlas. En Lemaitic se realizó un gran estudio hace algunos años, donde las mujeres jóvenes se quejaban de no tener mujeres para imitar, como las tuvieron cuando la Madre Teresa de Calcuta, por ejemplo. En Venezuela existen muchas mujeres que son modelo, vamos haciendo campañas de a poco pero ahí están. El premio Mujer analítica ha ayudado a que la mujer se vea capaz en la medida en que se descubre en la otra.

Aixa Armas no se detiene, abrir la puerta hacia el conocimiento es clave. Desde allí acciona para contribuir al cambio de la sociedad.  Cuando su red ya capta la atención de unas catorce mil mujeres, hay que pensar que detrás de ellas deben haber unos catorce mil hombres como hijos o parejas.  Tender puentes para trabajar en equipo es la clave, como también es clave permitirse las emociones. De esta manera Aixa Armas también aboga por una sociedad más sana emocionalmente, desde allí es posible construir el mejor de los proyectos.


Anna Teresa Spagnuolo

Frente al lienzo en blanco estás delante de algo que aun no existe.

Por: Inés Muñoz Aguirre

Amarillos, verdes, rojos azules intensos. Los colores estallan ante tus ojos. Le robaron al lienzo el mínimo rincón de su alma original y lo convierte en estallido ante ella quien sostiene la paleta y el pincel, por eso se describe así: “Soy colorista, esa es mi especialidad. Cada obra mía es una parte de mi. En ellas se refleja mi personalidad. Es el movimiento, la mezcla, pero también la paz y la tranquilidad”.

Quien habla es Anna Teresa Spagnuolo, artista plástica venezolana, hija de italianos y quien vive en Alemania desde hace quince años. Frankfurt es su base de operaciones, desde allí ve partir sus obras hacia los destinos más insospechados, después de un origen profesional que se inicia en Caracas, su ciudad de nacimiento.

“Me dediqué a pintar y estaba organizando mi primera exposición.  Yo misma hacía los bastidores,  iba al aserradero y allí conocí a un muchacho que trabajaba en IBM, y me preguntó si quería hacer una exposición en el edificio de Chuao. Ellos fueron mi primer cliente, me compraron tres obras grandes de dos metros por dos. Llevaba los cuadros en el techo de mi carro.  Después entendí que tenía que buscarme un marquetero que se encargara también del transporte y lo encontré en Los Palos Grandes.  Luego empecé a tocar las mueblerías de Las Mercedes para ofrecerles mi trabajo. Increíble, se empezaron a vender mis obras al punto que pensé: me voy a saturar, ¿cuánto puedes abarcar?.

__ Al parecer el verdadero tema en la medida en que avanzabas tenía que ver con el deseo de saltarse las fronteras…

__  Si. Después de esa etapa me planteé que mis obras se tenían que vender internacionalmente  y decidí que me tenía que ir pero no tenía muy claro a dónde. Un día me fui al Club Ítalo y allí conocí a una italiana que vivía en Alemania. Me preguntó por qué no vendía mis cuadros en Alemania. Me dijo por si yo tenía dudas: allá todos hablan inglés. Le dije que iría en vacaciones para conocer y me fui un mes. Quedé encantada, había posibilidades para el negocio, un nivel intelectual alto, un buen estatus social y decidí irme.

__  ¿ Qué hiciste al llegar allá, qué influyó para que tomaras la decisión?

__  Llegué a una galería y pedí conversar con el  dueño. El señor era todo un gentleman, yo le dije que era pintora y que le podía ofrecer algo mucho mejor que lo que el tenía en exposición en su galería. El me preguntó que dónde tenía mi lugar de trabajo. Yo  le contesté que en mi casa y que si el me daba una cita para mostrarle lo que hacía yo regresaría allí en una semana. Dije eso porque no tenía nada.  Preparé los cuadros, me presenté y me aceptó la obra. Comenzó a venderme y a mi ya me tocaba regresar a Caracas porque yo solo había ido de vacaciones.  Una vez  que estaba aquí mi amiga me llamó a decirme que el galerista solicitaba más cuadros.  La situación se repetía, así que decidí irme, y alquilé un apartamento.

__ Después de todos estos años, ¿Cuáles son tus principales logros?

__ Mis obras han salido de Alemania y  llegaron a Italia, a España,  Los alemanes están invirtiendo mucho a nivel inmobiliario en todo el país y sobre todo en Palma de Mayorca  que es donde están mis mejores clientes. Le vendo mucho a los alemanes sobre todo a arquitectos, decoradores, galerías, he llegado al punto que mis obras ya están hasta en Kuwait. Vendo mucho para todo estados Unidos. Mi obra se ha ido cotizando. Hay hoteles que las adquieren. Yo le vendo mucho a un diseñador de la Feria de Milán que está en Vicenza cerca de Venecia, ha sido tan importante el movimiento de la obra a través de él, que me dijo que los humos se me van a subir porque ya vendió las obras hasta en Rusia. Están  en cualquier parte del mundo, yo a veces les pierdo el rastro porque pasan a través de terceras personas como la curadora o la galería. Saco más de cien obras al año.

__  ¿Y tú qué le contestaste a su planteamiento de cambio?

__  Yo le contesté que nunca se me van a subir los humos a la cabeza.  El día que eso suceda le dije,  tienes que agarrar la obra y cortarla en mil pedazos.  Si yo cambio mi obra ya no tendrá nada que ver conmigo y mi obra es mi identidad, representa la simplicidad, la tranquilidad. Yo  quiero vivir en mi obra y si eso es así, nada me va a cambiar.

Venezuela. Un ancla emocional

“ Mi mamá vino de vacaciones porque tenía parientes de origen venezolano. La invitaron a una fiesta y conoció a mi papá.  A los tres meses el le propuso matrimonio y se quedó.  Mi mamá y mi papá eran de dos zonas totalmente distintas en Italia. Se casaron y se quedaron a vivir en este país que los dos amaban. Mi papá tenía un taller industrial, en el hacían todo lo que era utilitarios para la ciudad: cestas, papeleras, la parte externa de cajeros automáticos, las bases para los cordones de delimitar espacio en los bancos, que fue una idea que el trajo de afuera y que logró colocar aquí.  Trabajaba en acero inoxidable. Además de eso era constructor. Siempre decía que lo que más le interesaba era hacer edificios. Mi papá amaba tanto este país que cuando hizo las cestas para el Cementerio del Este pidió que parte del pago se lo dieran en parcelas porque aquí era donde quería terminar su vida”.

__ Esa es una maravillosa historia por la que pasaron muchos emigrantes que llegaron a este país y a quienes les debemos mucho. Después de establecerse acá, ¿cómo veían su país de origen?

__ En 1973 dijo que quería regresar a Italia y solo estuvimos  allá cuatro meses. Somos cuatro hermanos, dos hembras y dos varones, para ese entonces éramos muy pequeños, así que luego nos contaban que un día se miraron a la cara y se dijeron ¿qué hacemos aquí?  Regresamos. Mi papá murió muy joven de un infarto a los 62 años, mi mamá tenía apenas 54 años cuando quedó viuda. 

__  ¿Qué fue lo que más echaban en falta en esa etapa?

__  Mi mamá siempre hablaba de que no podía con la temperatura.  Es que aquí hay una luz que Europa no tiene. Ni siquiera en Estados Unidos  donde yo viví muchos años en una zona como Fort Lauderdale, hay la luz que hay en este país. Aquí a veces no apreciamos lo que tenemos, la gente no disfruta el amanecer. Cada vez que yo vengo camino mucho y veo todo a mi alrededor, veo mucho los árboles. Los ves cargados de mangos unas matas que ni siquiera tienen mantenimiento.

Mercado  y arte como aliados.

“Cuando me fui a Estados Unidos ya sabía que lo que quería era estudiar pintura. Me inscribí en la universidad y aprendí Inglés.  Me gradué y no lo apliqué porque me convertí en una ejecutiva que llevaba cerámica de Italia pintada a mano.  Vendía para todo Estados Unidos.  Me separé por completo del arte porque no quería que me faltara nada.  Tenía lo que quería estabilidad, un excelente salario, pero no era feliz.

__  ¿Y cómo diste el salto de los negocios al arte?

__  Cuando regresé a Venezuela en el 2001, me dije: voy a hacer lo que siempre quise: pintar. A mi mamá casi le da algo, me dijo: ¿Cómo, de ejecutiva vas a pintar? Te vas a morir de hambre. Y yo le respondí que quería hacer lo que a mi me gustaba. Así empecé de cero, nada de contactos y relaciones.  No conocía a nadie cuando regresé.  Yo pasé mucho tiempo sin venir y cuando lo hacía era para ir a la playa.  Hasta una vecina me dijo que eso era una barbaridad. ¿sabes cuántos pintores hay en Venezuela? Y le dije, bueno, seré una más.

__  ¿Y de dónde venía la inquietud artística?

__  Mi papá era un maestro, jugaba con el hierro, quizá si no hubiera muerto, hubiera sido un gran escultor. Hacia esculturas de seis metros de alto. Así que yo creo que uno nace con el amor a las artes. Eso se lleva adentro.  Mi papá siempre me regañaba porque yo pintaba las fotos. No pintes los álbumes, me decía, le ponía bigotes y colores. Siempre me llamaron la atención los colores. Siempre me iba sola a la librería a comprar colores.

__  Claro, es obvio que hay una diferencia en como tu has asumido el mercado del arte y como lo hacen otros artistas. ¿cuál es esa diferencia?

__ Se manejar todo el tema de la exportación de la época de Estados Unidos y apliqué esos conocimientos a mi pintura.  El arte es muy difícil de vender. El que compra está apostando tal como lo haces en una carrera de caballos. Estás comprando no la obra del artista, sino su movimiento. Si  el artista se mueve hay la posibilidad de que su obra llegue a ser muy costosa.  Hay artistas que se quedan esperando que los vayan a buscar a su casa y a tu casa no te va a buscar nadie, el artista tiene que moverse junto con su obra.

__  ¿Qué características describirías como importantes o cuales destacarías de tu proceso?

_ Yo me muevo mucho por eso siempre estoy de viaje, pero siempre son viajes de trabajo, conocer o disfrutar el lugar es algo que solo hago cuando el trabajo termina. Otro aspecto importante es que yo no entrego mi obra en consignación, por eso tiene tanto valor. Cuando sale de mi estudio ya lleva nombre y apellido. Incluso cuando sale en manos de un marchante es porque el ya la vendió. La consignación echa a perder la obra, la destruye.  Muchos artistas aquí no se preocuparon por lo internacional, se conformaron con las cuatro galerías de la ciudad y con eso se conformaron.

__  ¿Y desde el punto de vista del trabajo, cómo crees que te diferencias?

__ A veces se me acumulan las obras que tengo que hacer, porque me lleno de encargos. Yo trabajo por tamaño siempre digo a los galeristas, a los decoradores, que le pueden decir a su cliente que yo les puedo hacer una obra a la medida.  Y a los colores que quiera. Pido la imagen del lugar, una imagen de dia y otra de noche. Así empecé trabajando con la línea Rosé quienes son mis clientes.

( empresa francesa de muebles modernos que cuenta con más de 200 tiendas y más de 1,000 distribuidores) Les pido ver todo montado, las tonalidades, y entonces hago el trabajo. Eso sí, yo no hago montaje, yo solo entrego el lienzo. Ellos deciden los bastidores, el  tipo de marcos, yo solo quiero que mi obra esté bien hecha.

Entre la razón y la pasión.

“Trabajo a diario esté donde esté.  Cuando estoy aquí en Caracas no produzco tantas obras, pero trabajo igual cada día porque yo no puedo estar sin crear.

__¿Inspiración o trabajo?

__ Inspiración. Pero no me preguntes cuando tengo la tela en blanco que va a salir, porque solo sé que de la nada va a salir algo.  Yo no termino la obra hasta que me guste a mi. Cuando logro eso, que me guste, que yo la considere perfecta sale de mi estudio. 

__¿Entonces el momento mágico es el del inicio?

__  Cuando te paras frente al lienzo en blanco es bello, porque te paras frente a algo que un no existe. Pienso en todo, dejo fluir mi mente. A veces tienes que parar y separarte de la obra, porque tienes que esperar que se produzca el secado. Eso me viene muy bien. Me voy a caminar al bosque unos quince minutos, escucho los pájaros y luego regreso al estudio. Pinto tranquila y relajada. Yo no puedo creer que un artista pueda crear cuando se siente mal, cuando está depresivo. Yo pinto mucho de noche, me encanta el silencio, escuchar la música que me gusta, ver el amanecer,  porque es espectacular entender que tienes otro día más.

__ ¿Qué descubres con la llegada del día?

__ El dia tiene un gran significado, porque nunca sabes si mañana existirá un nuevo día.  Eso es vivir. La gente a veces olvida vivir la vida. Yo me siento privilegiada porque he tenido unos padres maravillosos, he hecho lo que yo he querido,  no todo el mundo tiene la posibilidad de hacer el trabajo que le gusta, como hubo una etapa de mi vida en que no lo hacía hoy lo aprecio más. Ahora tengo 15 años que pinto todos los días, eso es un privilegio. Que puedas crear sin limites porque nunca vas a ver una obra igual que la otra.

__ Te identificas internacionalmente como una artista venezolana?

__Claro que sí.  Yo nací aquí. Lo que yo soy se lo debo a Venezuela, la parte humana. Aquí empezó todo. Yo amo mi país hasta el ultimo día de mi vida, si alguna vez dejo de venir es porque ya no estoy en este planeta. Yo disfruto mucho mis estadías aquí.  Me cuesta irme cada vez que vengo. Mis viejos están enterrados aquí, por eso mi obra también tiene que estar acá, que la conozcan aquí, que la puedan adquirir. Aquí hay gente que tiene obras mías pero uno evoluciona, vas creando, vas creciendo como artista.


Victoria Benarroch: Escribir y mucho más

Por: Inés Muñoz Aguirre

Después de mostrar sus poemas con lo cual sintió que rompía su intimidad y el proceso solitario que significa escribir poesía, se dio cuenta que hacerlo formaba parte de compartir lo que siente y lo que piensa. La poesía dice Victoria Benarroch  la sostiene como un modo de mirar lo que sucede a su alrededor. Su vida diaria fuera de las fronteras de su querida Venezuela hace su tejido, con el cual se siente una sobreviviente de las ausencias, del olor del café.

Hay dos claves en este encuentro, la primera de ellas es el valor de la palabra sobre el cual acota “ La gente a veces no le da a la palabra todo el valor y la fuerza que tiene. A Venezuela la dañó mucho la palabra.  El venezolano tenía un espíritu dañado que a fuerza de la palabra lo llevó a tocar fondo. Cuanto daño se hizo por ejemplo con la palabra escuálido”.

La segunda clave a la que en este caso yo hago referencia es el triunfo del trabajo y de la persistencia. Victoria Benarroch avanza indetenible en lo que ha sido un gran proyecto de vida, su propuesta “El libro de vida”, una propuesta que aporta nociones y reflexiones esenciales para acompañar a los niños en su crecimiento emocional y en su educación. Una propuesta integral formada por un libro como tal, la construcción del libro de la historia de vida del niño y un programa digital para masificar elementos en la educación inicial.

_Este es un libro realizado con mucha perseverancia.  Investigué, estudié muchas cosas para plantearme como llegar a los de menores. Utilicé distintos recursos,  leer algunos autores, dejarme llevar por mi experiencia de vida y ser un poco poeta también.

_ ¿Cuál es el argumento en  que centras este trabajo?

 _ Yo quiero que la gente entienda que el vínculo es algo absolutamente importante, el que haces con tu mamá, la computadora, tu pareja, ¿de dónde viene eso? De tus primeras relaciones. Digo cosas en este libro que a lo mejor se han dicho mucho, pero yo me dije voy a ir combinando  el conocimiento con lo que han dicho sobre el tema, otros autores.  Que se entrelacen conceptos y se digan de una manera sencilla.  Hoy en día tenemos muchos conceptos separados, la gente cree que hablar de autoestima no es hablar de identidad, o que hablar de autoestima no tiene que ver con autorregulación. Yo traté de escribir los temas que abordo de manera integral, además unidos a una apuesta que es la educación ligada a la psicología. 

_ Esa integralidad es por la que propones el libro como teoría, la construcción de una historia como manera práctica y lo digital como una forma de llegar de forma masiva?

_ Efectivamente.  Mi propuesta también está ligada a una practica, ¿qué me importa que haya un derecho del niño escrito si no se cumple? A los gobernantes no les importa que no se cumpla el derecho a tener una identidad, el derecho a expresarte desde todos los puntos de vista.  En el fondo cuando me ocupo de estos temas siento que fui invitada a crear para los más vulnerables, unos niños que a lo mejor alguien adopta  y que no sabe de dónde viene. “Mi libro de vida” es un  espacio para cada historia.

_ Creo que hay algo maravillosos que es una invitación a los padres y maestros a la orientación y para los niños la invitación es a la participación…

_ Estoy colocando un concepto de padres y madres no biológicos, porque todos somos potencialmente padres y madres. Esto también me permite enfocar un tema muy importante: la develación de la adopción.  Yo soy como Mary Poppins me relaciono con los niños con una maleta, la cual sirve para transitar lo de adentro hacia fuera. Inicialmente yo inicio esto con una niña y ante los resultados de la terapia, su madre propone llevar este trabajo hasta las casas hogares. Así nació la propuesta.  Hay que unir a esto que el niño no puede sin nosotros, pero nosotros nos rehacemos con los niños. Ellos nos re-crean.  A veces los padres dicen: ¿por qué Dios me dio este hijo?, cuando tienen que enfrentar algunos problemas y la respuesta es que para mejorarlo a el, tienes que mejorarte tu.  El niño que tenemos es con el que nos tenemos que entender.

_ Tu trabajo por esta propuesta y las circunstancias que nos han tocado vivir la ha sacado de nuestras fronteras, cómo la identificas hoy en día?

_Todo esto ha sido un gran descubrimiento, creo que sin la terapia y la escritura no lo hubiera podido transitar. Es un proyecto nacido de haber fundado un pre-escolar venezolano dentro de la comunidad judía. De una niña venezolana.  Es un proyecto venezolano con la bendición de haber encontrado apoyo en Panamá.  Ojalá lo pueda llevar a Venezuela donde hay personas en distintas casas hogares trabajando por esos niños que necesitan apoyo. No podemos olvidar que hay una generación de niños muy golpeados en su identidad.  Hay que entregarles lecturas que los inviten al respeto, la transparencia. Tenemos que volver a la construcción la cual se debe basar en lo positivo. Hay que renacer desde la no violencia y desde el respeto. No se puede renacer desde otro lugar.  En el momento en que pones a los niños  a construir su historia de vida se logra también que los adultos reconstruyan su propia historia en el proceso de ayudarlos. Siempre hay algo que se puede rescatar.

Dar vueltas sobre la palabra

_¿Por qué escribes?

_Uno escribe para transmitir algo que te pasó.  La palabra hace un efecto y si escribes a conciencia porque tienes un objetivo como en este caso  de ayudar a la infancia o ayudar a que el país mejore, siempre va a tener un efecto transformador   y definitivo.

_ A veces escribes pensando en algo y el que te lee descubre en lo que hiciste lo que jamás te planteaste…

_ Así es y me pasa conmigo misma. A veces estoy escribiendo de algo y salen otros temas y al final el libro me está transformando a mí, porque me hizo ver algo que yo tenía en mi inconsciente o en el inconsciente colectivo.  Cuando hablan sobre mi trabajo es que empiezo a comprender qué es lo que pasó en ese proceso de escritura. Me transformo yo y si lo hago lo más probable es que el otro tenga una transformación por el efecto de la palabra.

Creo que también es importante escribir un poco en función de algo que es la salud emocional, lo que es la integración de la identidad. Todo lo que pasa en el mundo en general es un tema de la violencia, de la no aceptación de la diferencia. Yo tengo una frase que siempre que la digo me hace sonreír: “hijo, tu eres único lo mismo que todos los demás”. Ahí está el tema,  todos somos diferentes pero somos únicos. Tenemos que trabajar por la aceptación de la diferencia de una manera psicológicamente sana. Por eso escribir te ayuda a encontrarte con tu identidad, ayuda a los otros a encontrarse con la suya.

_¿Cuándo empezaste a escribir?

_sinceramente escribí un solo poema a los trece años y era un poema existencial, el cual recordé cuando empecé a escribir en 1999. Yo estaba en un proceso terapéutico y era muy duro. Empecé un diario el cual escribía a partir del dolor. Ese diario me llevó a escribir poemas, allí me desbordé. Hacía una escritura con rima que no tiene nada que ver con la actual.  En ese proceso entré en el taller Voces nuevas del Celarg.  Yo ya tenía una estructura, porque fundé una guardería donde hacía de todo, desde escribir memorándums hasta cuentos. Tenía una carrera en educación que me invitaba a escribir, pero ya cuando descubro este mundo con el taller y mi interés por el sicoanálisis, logré una mezcla bien interesante.

-Entonces, ¿ves la escritura como un proceso terapéutico?

_ Yo hice terapia por un tiempo.  La terapia es expresarte para escucharte. Te puedes expresar con la palabra, con el dibujo. Lo creativo y la terapia están absolutamente ligados. Cuando eres un buen terapeuta no estás para decir, estás a lo mejor para resumir, a que aprendas a escucharte. ¿Y qué es lo que pasa cuando escribes? Tu haces un texto, lo dejas reposar y luego lo vuelves a ver. ¿Qué hace eso? Que tu veas, desde alguna manera desde  afuera lo que escribiste. En las terapias salen los contenidos inconscientes, como pasa sobre todo con la poesía, porque si escribes desde lo más surrealista, desde lo asociativo, el inconsciente aflora.  Pasas del inconsciente a lo consciente.

_ El valor de la palabra y su injerencia con la vida, todo un fundamento…

_ En el fondo es el valor de la palabra, dicha, escrita o dibujada. Por eso ser poeta no es solo escribir poesía. Yo veo además lo que se logra con los niños, con la familia. Decir lo que crees que te pasa y que alguien escuche es un vínculo. Es como cuando estás en el vientre de la madre, el primer poema que escuchas es el sonido en el vientre de tu mamá.  Está comprobado que oyes lo que te hablan desde afuera de la barriga de tu mamá, entonces, ¿cómo no va a ser importante lo que se escucha y lo que se dice? Yo tengo escrito esto en un poema nuevo, donde digo algo así como “nadie nos dijo que el cordón era un hilo invisible que nos dejaría siempre con sed”. Eso  es el deseo y a partir del deseo, uno escribe.

Allí queda Victoria Benarroch, con la emoción a cuestas.  Quizá su poemario  “La memoria de los trenes” le anticipó su relación con el exilio.  Sin embargo se asienta en la fortaleza que se construye cuando se entiende, como lo dice ella,  que lo único permanente es el viaje.  El apego y el desapego.  La vida diaria. Por eso mismo “El libro de vida” tiene que ver con la memoria, como la memoria son los glosarios en sus libros porque a través de ellos tiende un puente entre sus lectores y sus ancestros.


A propósito de los 90 años de Doña Barbara

Sonia Gallegos una vuelta hacia el pasado 

Por: Inés Muñoz Aguirre

Rómulo Gallegos se encontraba reunido en su casa conversando con su amigo Isaac Pardo para nombrarlo Ministro de Sanidad, cuando entró su hermano Pedro para anunciarle que el golpe de estado se había efectuado.  Si el anuncio se realizó de tal forma fue porque existían sospechas de que algo sucedía. Sin embargo unas horas antes Carlos Delgado Chalbaud había enviado un telegrama al Presidente, el cual decía: “Todo normal, no pasa nada”.  Casi desde el mismo día en que el primer presidente electo por votación popular tomara posesión de su cargo, encontró férreos opositores como en Arturo Uslar Pietri desde las páginas de El Nacional  o en acciones como la huelga general de la Federación de Centros Universitarios o en la férrea oposición de COPEI,  URD o el Partido Comunista porque Acción Democrática dominaba en los puestos de poder.

Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez elevan una serie de peticiones ante el presidente que no estaba dispuesto a negociar. Los militares asestaban el  golpe enviando a la casa una serie de soldados.  De nada sirvió elevar la participación fiscal del Estado en la renta petrolera de 43% al 50%.

Sonia nos cuenta.  “Rodearon la casa. Dos militares se dirigieron a mi papá para llevárselo preso. En frente de nuestra casa vivía una sobrina de mamá y toda la parte de delante de la casa era de granzón. Cuando los niños vimos que se querían llevar a mi papá, lo defendimos tirándole piedras a los soldados”.Seguro que la imaginación de los niños daba forma a aquella pelea desigual, infantes contra adultos, piedras contra fusiles que cada soldado blandía demostrando el poder.  El presidente salió rodeado, y la fantasía se rompió. Sonia corrió hacia él y se le enredó en un abrazo entre las piernas. La niña rogaba que no se llevaran a su papá. Fue él quien pidió que lo soltara. “Cuando se lo llevaban le preguntaron que quién quería que lo acompañara y el contestó que Gonzalo Barrios. Mi papá y mi mamá lo conocieron cuando el exilio en el gobierno de Gómez, en España. Después cuando él llegó a Venezuela lo recibieron en la casa. A mi mama él la llamaba Mamá Teo.  También en Europa conoció a Carlitos Delgado Chalbaud y a Isaac Pardo.            

Después que se lo llevaron preso los soldados se metieron en la casa. Yo estudiaba música,  y mi mamá entró al cuarto donde estaba mi piano, allí encontró a un soldado con sus pies montados encima. Mi mamá le dijo que se fuera de la casa. Cuando llegaba la noche nos ponía a dormir en el suelo porque empezaban a disparar como para vengarse y mantenernos asustados.  Mataban las gallinas y llenaban los vidrios de las ventanas de sangre, restregándolas sobre ellos.  ¿De que sirven los militares?  Me pregunto –apunta Sonia– Los ascienden a Generales y nunca han ido ni a una guerra. No creo en los militares honestos, creo que solo lo ha sido Wolfgang Larrazábal y los que fueron edecanes de mi papá. La relación con ellos era tan familiar que la casa de la sobrina de mi mamá la arreglaron para que durmieran allí. Los recuerdo claramente a pesar de mi corta edad.  El gobierno tenía una casa en El Junquito, íbamos para allá los fines de semana.  Mi mamá nos llevaba a recoger moras silvestres y los edecanes que eran muy familiares, nos enseñaban a sembrar las zanahorias, nos enseñaban a cantar, nos contaban cuentos”.

En el caso de Gallegos la sorpresa de lo que les ocurría se convirtió en un hecho tan inolvidable como todo el inicio de su relación con la política, la cual tiene un origen en su férrea oposición a la dictadura de Juan Vicente Gómez. Es elegido diputado y poco tiempo después Eleazar López Contreras lo nombra Ministro de Instrucción Pública. Aunque en un primer intento por la presidencia no la logra, insiste y en una segunda oportunidad gana las primeras elecciones de voto directo y secreto.“Aunque nosotros no tomábamos parte de su vida publica, recuerdo perfectamente  cuando lo eligieron presidente.  Nos quedamos viviendo en la Quinta Marisela.  Durante este tiempo recuerdo la cantidad de gente que iba a la casa de visita. Recuerdo a Pérez Jiménez que iba a comer todos los días. Los edecanes lo llamaban la bailarina porque usaba unas chaquetas cortas que se levantaban al final”.

Carlos Delgado Chalbaud y Pérez Jiménez  formaron parte de la Junta Militar de Gobierno que tomó el poder al derrocar a Gallegos.  La historia que nos habla en nuestro país de numerosas traiciones gracias a las ambiciones por el poder,  nos ha mostrado que las familias de los presos políticos terminan siendo las grandes víctimas. ¿Cómo superar una ausencia forzada? ¿Cómo hacer entender sobre todo a los niños, la ausencia repentina de sus seres queridos? “Mientras mi papá estuvo preso, yo lo fui a visitar dos veces. Un día llaman a mi mamá por teléfono y le dijeron que a las tres de la mañana nos irían a buscar porque nos teníamos que ir del país. Mi mamá empezó a recoger lo poco que se podía llevar. Cuando entraron revisaron su archivo y sacaron una cantidad de cosas. La casa era de un solo piso pero tenía un nivel aparte donde el tenía toda su biblioteca y era el lugar donde escribía. De los militares que se llevaron preso a mi papá una vez escuché decir que uno de ellos fue Ministro de la Defensa de Caldera”.

Comienza el exilio para Gallegos y su familia.  “Cuando salimos exilados el primer destino fue Cuba, estaba de presidente Pio Socarrás, pero mi mamá no aguantó el calor, y  además la vida era muy cara. Entonces nos fuimos a México.  En el edificio de Toledo 4 en La Reforma, estábamos todos los asilados, estaba Luis Lander. Después nos fuimos a Las Lomas. Casi recorrimos toda ciudad de México en apartamentos y mi papá no se sentía bien en ninguno.  Veíamos uno y otro.  Recuerdo que viviendo en un apartamento, un día se metieron los ladrones”. Sonia permite que fluyan las anécdotas que además sirven de antesala para mostrarnos al ser humano que había en Gallegos, independientemente de su interés por la política o de su resonancia como escritor. “Recuerdo una anécdota que habla de la relación que existía entre mi papá y mi mamá.  A raíz del robo mi mamá le dijo: Rómulo te tengo que contar algo, me robaron mi monedero, con mis prendas. Las prendas a las que se refería mi mamá eran una perla, y un brillante.  El no le dio a aquello mayor importancia,  y entonces le contó que ella estaba pendiente cuando algo se le caía del bolsillo y nos mandaba a nosotros a recogerlo. Una vez que reunió todas esas monedas que recogíamos del piso las pudo cambiar por 300 dólares. Confesó que los tenía guardados por una emergencia y por eso le molestaba tanto que se los hubieran robado. Entonces él se rió y le dijo, ay mi amor no te preocupes ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón. Lo peor es que después de todo aquello resulta que la cartera apareció”.  

La familia, sus grandes protagonistas.

La tarde cae y la voz suave de Sonia Gallegos parece tomar el matiz de la última luz que se cuela por la ventana. Ella sostiene en sus manos parte de sus grandes tesoros, Las cédulas de identidad de sus padres, el pasaporte de Don Rómulo, las libretas donde hacía notas para escribir Canaima.  Nos hemos acercado a los instantes que son constantes en su memoria de niña, pero para la hija de un hombre tan público como Gallegos por político y por escritor, existe el hombre que los demás desconocen, el de los afectos, los besos, los abrazos, los sentimientos a flor de piel. “Mi papá adoraba a toda su familia, el era el mayor cuando muere su mamá y le toca hacerse cargo de todos, se mudaron de 82 casas en Caracas, porque no tenían con que pagar el alquiler.  Sus hermanos para él eran muy importantes en su vida, siempre ayudó a Teresa que era soltera y a Pedro cuando enviudó se lo trajo a vivir a la casa. Carmen  María, y Elisa siempre vivieron cerca, eran una familia muy bonita. Mi hermano y yo somos sobrinos nietos de la esposa de Rómulo Gallegos, mi mamá se murió cuando yo tenía un año, y mi papá cuando tenía tres años.  Quedamos dando vueltas entre toda la familia Arocha, entonces ellos se dijeron, ¿qué va a ser de estos niños? Y nos llevaron a la Quinta Marisela en Los Palos Grandes. Era como una casa de campo donde había gallinas, chivos, patos, todo tipo de frutas: naranja, mangos, pomagas, había de todo.  En frente vivía una sobrina de mi mamá Teotiste y detrás de la casa vivía el hermano de mi papá, Pedro. Más arriba vivía Elisa. En su momento compraron a “locha” el metro porque eso era una hacienda de caña y de café.  Estudiábamos en el Montessori, una escuela que era como de campo. Nos montaban en burros. Todo era genial. Después estudiamos en la Manuel Díaz Rodríguez, donde una tía era la directora.

Nuestros padres nos complacían pero con condiciones que siempre tenían que ver con ayudar a los otros. Al vigilante de la casa, mi papá le compró una casa y a los que trabajaban en la casa una pareja de españoles, en diciembre, además de pagarles todo, les daba su aguinaldo y después le daba dinero a ella y le decía, aquí tienes para que vayas y te compres un vestido y te pongas bonita para tu marido en Navidad, pero eso si me enseñas el vestido, porque estos reales no son para que los guardes. Yo todavía tengo contacto con ellos.Cada casa donde llegaba mi papá las restauraba. La Quinta Marisela la restauró muchas veces. Recuerdo que una vez le compró un rollo de tela enorme a mi mamá para que hiciera cortinas, y ella le dijo “Rómulo por Dios, no estamos en Semana Santa cómo voy a poner cortinas color morado” entonces el le dijo, si es verdad mi amor, entonces todas las niñas de la familia teníamos vestidos morados. Pero nosotras felices porque teníamos vestidos nuevos. Antes las familias iban pasando la ropa de los más grandes a los más pequeños, lo que llamaban las “chivas”. Yo siempre heredaba la ropa de la hija de Delgado Chalbaud y mis primas heredaban las mías. Siempre todo estaba en buen estado, lo que sobraba se le daba a los niños pobres.

Cuando a mi papá lo eligieron presidente había un cuarto que se llenó de juguetes para mi hermano y para mi, regalos de toda la gente que conocía a mi papá y mi mamá  nos dijo, cada uno escoge un regalo y nosotros protestamos, no, por qué si todos son de nosotros. Ella nos dijo, no, hay niños que no tienen nada, . Yo escogí un jueguito de cocina y mi hermano unos patines, lo demás se los repartieron a los niños. Al final yo conservo porque las recibí directamente de ellos, una muñeca que me dio Carlitos Delgado Chalbaud y una que me dio el edecán de mi papá.

Giacomo Di Mase, construyó en nuestro terreno de la Quinta Marisela, dos casitas gemelas. Preparando nuestro regreso a Venezuela, papá le escribió diciéndole que uniera las dos casas que íbamos a vivir ahí.  Las  arreglaron porque estaban alquiladas, las unieron y así nació la Quinta Sonia. Incluso más adelante le construyó un apartamento a mi hermano para que viviera con su familia. Mi papá puso la casa a nombre mío y de mi hermano. Después nos la expropiaron. Fue muy triste. Yo me fui de viaje porque no quería ver que la tumbaran. 

Los secretos a voces del escritor.

Si difícil es en las familias tener un político en la casa, difícil es también tener a un escritor. Antes de que Sonia pudiera manejar sus propios recuerdos, tiene las referencias del creador exigente.  La del hombre que se aislaba en sus mundos de ficción, al extremo de ignorar todo cuanto ocurría a su alrededor, mientras alimentaba las paginas de sus libretas o golpeaba las teclas de la máquina de escribir.“Mi papá terminó Doña Bárbara  justo en el momento que tenía que viajar a Europa para que mi mamá se operara de una rodilla que le estaba causando problemas. Cuando iban en el barco revisó de nuevo la novela y allí se arrepintió de haberse llevado el libro con él, porque tenía intenciones de publicarlo.  Dijo este libro no sirve y lo iba a botar al mar cuando mi mamá se lo quitó y lo guardó. Mi mamá siempre estaba pendiente porque cuando algo no le gustaba lo botaba. Era su costumbre.

El era familia de Guruceaga el dueño de una imprenta de nombre Elite, una vez le entregó un texto para publicar y cuando llegó a la imprenta no le gustó lo que había llevado, lo rompió y lo botó ahí.  En ese proceso me imagino que se perdió mucho entre ello “El encendedor de faroles” que fue un texto que nunca apareció. Lo cierto es que al llegar a España pagó la primera edición de Doña Bárbara a Editorial Araluce. Una vez que salió en España fue el mejor libro del mes.  Muchos se preguntan en qué se inspiró él, y lo cierto es que su amigo Andrés Eloy Blanco  quien era abogado de Doña Pancha Vásquez, una mujer muy alta, fea, con un revolver siempre en la cintura. Acompañada además por un catire alto de ojos azules. El no la conoció pero Andrés Eloy le contaba como era aquella mujer”. Intrigado por aquella historia Rómulo Gallegos viaja a los llanos venezolanos en compañía de su hermano Pedro. Allá recopiló todos los datos necesarios. Sonia continua: “El siempre tenía cuadernos donde anotaba porque preguntaba mucho. Preguntaba sobre las plantas, que pájaros había,  que ruidos se escuchaban. Preguntaba sobre el tiempo, el sol, la lluvia, era muy detallista. Eso lo sé por los cuentos que oía en la casa.  Ahora estoy releyendo Reinaldo Solar. Esa descripción que hace del Ávila, las cosas que vive el personaje, todas tienen que ver con mi papá. Él subía al Ávila con sus grandes amigos, Salustio González Rincones,  Enrique Soublette, Julio Horacio Rosales  y Enrique Planchart, se quedaban a dormir allá. Iban hasta el Pico Naiguatá. 

Yo viví de forma directa la experiencia de su escritura en Michoacán con su proceso de la Novela Mexicana. Teníamos una señora de servicio en la casa que se llamaba Ermenegilda y en la novela había un personaje muy parecido a ella que se llama Emeregelda.  Siempre le atraían los personajes reales. En su proceso de escritura cuando estaba leyendo su manuscrito para revisar me decía Sonia ven acá, leeme la parte donde habla Emeregelda. Eso me lo pedía porque yo hablaba muy bien con acento mexicano. A medida que yo leía el iba  haciendo correcciones. En México demostraba su curiosidad por todo. Investigaba sobre el Lago de Pátzcuaro. Preguntaba  sobre el Día de los Muertos. Hablaba de los cementerios,  de la isla que está en el centro del lago desde donde ves las velas prendidas en los cementerios. Allá la gente iba hasta las tumbas a comer.  Finalmente la novela mexicana no la publicó. Me la dejó y después de su muerte se hizo una sola edición. El se encerraba en su mundo y de ahí no salía cuando estaba escribiendo. Cuando ya mi mamá no estaba fuimos a vivir a Nueva York con un sobrino de él, y su hermana Carmen María. Recuerdo como imagen de cuanto se concentraba que un día ella le dijo,  Rómulo vamos a dejar un pavo en el horno porque es el Día de Acción de Gracias, y esa vez hasta llegaron los bomberos. Mi papá salió después a comprar un pavo, para reponer lo que había sucedido gracias a su concentración en lo que estaba escribiendo y lo único que consiguió fue jamón.

Entre padre e hija.

La desaparición muy joven de Teotiste Arocha Egui de Gallegos, sumió al hombre en una gran tristeza y desolación.  Un paro respiratorio le arrebató en un instante, no solo a la mujer que fue su gran amor, si no a su compañera en todos los sentidos.  El vacío se apoderó de cuanto rodeaba su casa de México.  Su mirada la condujo hacia su pequeña hija que solo tenía once años y quien resueltamente cambió sus diversiones infantiles para convertirse en una compañera inseparable. “Después que mi mamá se murió el se vestía siempre de gris con corbata negra. Los retratos que tenía de mi mamá eran una belleza y hasta le mandó a hacer un busto que ahora está en el Celarg donde le poníamos flores todos los días.  El siete de cada mes íbamos al cementerio y me decía cuando me muera quiero estar al lado de ella, Leopoldo Gil lo llevaba porque eso sí, no aprendió a manejar nunca. Me pedía cocinar y yo hacia cada porquería que daba pena. Un arroz que me quedaba como una pelota, unas caraotas secas y mi papá me decía, pero yo quiero unas caraotas con caldo.  Yo corría y las metía abajo del chorro y las ponía a calentar. Me pedía que le pusiera un poquito de aceite de oliva en el arroz y así íbamos, hasta que nos unimos tres familias. Fue muy duro.  Esas familias eran Cecilia Olavarría y su mamá Margarita Olavarría.  Ella se asiló en la embajada de Ecuador y después se fue a México, después estaban Leopoldo y María Gil.  Nos fuimos a vivir todos a Michoacan. Yo era la compañera de mi papá para todas partes. Era un consentidor. Papá le escribía unas cartas hermosas a mi hermano.  Hay una carta bella, que es como una lección a un hijo.  Lo mandó a estudiar a Oklahoma. Yo me quedé con él, a donde quiera que íbamos me inscribía en un colegio, pero yo nunca terminaba nada. Viajamos a Nueva York y de allí nos fuimos a Cuba, mi papá, su hermana y yo. Estaba escribiendo la novela cubana. Cuando llegamos esa segunda vez a Cuba llegamos al Hotel San Luis. Allí estaban exilados Rómulo Betancourt, Carlos Andrés Pérez, y Alberto Ravell. Carlos Andrés siempre estaba pendiente de mí porque mi papá estaba dedicado a su escritura, así que él me buscaba y me compraba helados.  Doña Carmen Valverde, la esposa de Betancourt me llevaba a las librerías, me compraba libros. Era una cosa hermosa, hasta que da el golpe Batista, el era Sargento y se ascendió a General. Estuvimos toda una noche en el aeropuerto esperando hasta que nos dieron permiso para salir, todos salieron huyendo. Cuando llegamos a Venezuela, nos llamó a mi hermano y a mi a su biblioteca en la Quinta Sonia,  y allí nos dijo: quiero que sepan, que yo nunca permitiré que les hagan daño. El que les haga daño a ustedes le irá muy mal en la vida. A veces, aun hoy,  creo que el está vigilando todo lo que sucede a nuestro alrededor. Cuando iba a cumplir 15 años le dije: papá quiero que me des un regalo de quince años, una pulsera con todos tus libros colgando, pues me compró la pulsera y tiene todos los libros, todo lo que yo le pedía mi papá me lo compraba. Me llevaba a una fiesta y si nadie me sacaba a bailar, el lo hacia, porque según él, no podía quedarme sin bailar».

El tiempo ha pasado, pero la memoria continúa viva a través de su hija. La Presidencia fue perdida en esos devenires que nos caracterizan como sociedad,  Doña Bárbara es su gran novela, la que según Sonia no solo devoró hombres, si no que se devoró los otros textos de su autor. Para ella en los cuentos de su padre hay verdaderas joyas.  La memoria persiste en sus nietos de los cuales conoció dos: Teotiste y Pedro.  Pasamos las páginas de los libros de este autor, uno de los más importantes de Latinoamérica, leemos las líneas de esta entrevista y nos quedamos girando sobre las actitudes, las emociones, los lugares, las personas y las acciones ocurridas y que siguen ocurriendo en esta Venezuela donde todo parece repetirse.


El arte del refinamiento una base para construir.

Por Inés Muñoz Aguirre

Federico Pacanins es abogado y tiene toda su vida dedicado a la cultura, en el sentido más amplio de sus formas de expresión. El teatro, la radio, la producción, la escritura, la música, forman parte de su vida.  Tejen cada uno de sus días y él se mueve con gran facilidad entre ellas, porque después de todo, lo que tiene frente a sí o lo que propicia, no es más que su necesidad de contar todo aquello que anida en su espíritu creador.  Los últimos años lo colocan como un incansable gestor cultural frente a la Asociación Cultural Humboldt.

_¿Cómo surge la presidencia de la Asociación?

–Tengo más de cinco años aquí en la directiva.  Cuando la gente de la Asociación me honró con la presidencia pensé que estos espacios tienen una responsabilidad con la ciudad y que debían ser en estos tiempos una opción,  una alternativa para todo el que esté interesado en cultura y en las artes refinadas. Con esas bases uno tenía que lograr un sitio que tuviera mucha vida junto a sus propuestas. Esta asociación cumple setenta años, y siempre procuró ser un espacio para el pensamiento, la conferencia científica, la poesía,  la danza, el teatro, la música, y las artes plásticas.

Está claro que esto que expresa viene desde el concepto, pero también tendríamos que valorizar la infraestructura…

–Pero por supuesto, tenemos uno de los mejores teatros de Venezuela porque tiene las condiciones estéticas y técnicas, muy buena visibilidad y sonoridad. Además tienes espacios como la biblioteca que es una reproducción a pequeña escala de la de Humboldt en Berlín. Tienes espacios nobles como pequeñas salas de conferencia de cincuenta metros cuadrados que se pueden utilizar para muchas cosas.

–Un aspecto fundamental hoy en día es el equipo de trabajo, desde afuera  se observa que la Asociación cuenta con uno grande y dedicado…

–Trabajamos de la mano de una directiva y unos administradores. Las propuestas personales se han tratado de trabajar en equipo. Por los años que uno tiene en esto tiene grupos de directores, de actores que le son afines.  La idea es que todos pongamos un poquito de nuestra parte para impulsarla.

–¿Qué es para usted la cultura del refinamiento?

–Refinar en cultura a veces es atender a parámetros técnicos, éticos y críticos. Es una instancia que se define por parámetros concretos, tienes que apoyarte en la mirada del crítico. Un ejemplo de ello puede ser  Luisa Richter quien fue Premio Nacional de Artes Plásticas, pronto vendrá de ella una pequeña exposición, con un documental donde habla porque Nabor Zambrano tenía guardadas algunas entrevistas.  El apoyo crítico hacia ella es indudable, luego uno supone un refinamiento a través de ella, de su obra.  Otro tanto pasa también con el quehacer teatral. José Tomás Angola propone “El Molino” que fue una obra premiada en su tiempo. Otro ejemplo es la Orquesta Sinfónica de Caracas que hace nueve sinfonías de Beethoven o la Mariscal de Ayacucho que cumple treinta años, o La Filarmónica de Venezuela, así como las orquestas del Sistema. Todas tienen aquí un espacio. Eso no significa que no se le de oportunidades a noveles talentos. Por otra parte no podemos olvidar que también tenemos un foco en cuanto a ver cómo es la cultura germánica y cómo ésta rebota en Venezuela. Sin ser excluyentes.

–Toda esta actividad que ha venido realizando desde hace tantos años conforman un abanico personal muy amplio, si le pidiera hacer un balance como creador, ¿considera qué ese es el camino correcto o qué debió especializarse en una sola área?

–Yo siento que ha sido un camino recorrido, un reto. Correcto o no, es algo que juzgan las personas, pero sí siento que puede haber algo legítimo y sincero en él porque nunca he hecho cosas de las cuales no estuviera convencido. Sentía una necesidad y una urgencia de hacer.  Una cosa conlleva a la otra hasta conformar ese abanico. Hay veinticinco años en la radio con programas semanales.  El caraqueñismo es algo que está ejercido familiarmente  y empezaron a pedirme crónicas. En aquel tiempo tenía los Espacios Unión y hacíamos referencia al rock en Caracas, el bolero, la salsa, el jazz. Después con el Banco Consolidado nos pedían libretos y en los inicios en el Ateneo de Caracas uno fue desarrollando la habilidad de hacer crónica escénica.  De allí al teatro musical, y llegó entonces la producción de discos.

–¿De todo este trayecto hay algo que recuerde de forma especial?

–La crónica titulada La Canción de Caracas. A mí me da gran orgullo que han pasado veinte años y la siguen montando.  Me da orgullo pensar que fue un trampolín para que Cayito Aponte se presentara como cantante, otra vez en su forma más refinada. Igual que Elisa Soteldo, Rafa Galindo,  Violeta Alemán o Delia,  así como una cantidad de actores y actrices.

Si en la actualidad le pidiera escoger una forma de expresión, ¿cuál escogería?

–Vale TV nos dio la oportunidad de filmar hechos escénicos para llevarlos a la televisión.  Uno se imaginaba que el hecho escénico que tiene un número limitado de espectadores al filmarlo es exponencialmente mayor al público a quién llega. Esa es la oportunidad de llevar una cosa artística al gran medio del Siglo XX que es el Internet.

–Sin embargo, a veces parece haber retrocesos, en los ochenta el Canal 5 se encargaba de que el Teatro llegara a lo audiovisual.

–Claro, y afuera mucho antes de los ochenta, existía aquella idea de teatro que poco a poco fue desapareciendo. Así vi una representación del Rey Lear hecha por Orson Welles en horario estelar en CBS. También nosotros tuvimos a Rómulo Gallegos con Marina Baura y Doris Wells. De pronto eso desapareció. Pero yo hablo no poniendo la pulsión de un estudio de televisión, que siempre es distinto si no la representación con público, bien filmada, con varias cámaras y que luego vaya a la redes. Hay cosas en Internet que tienen un millón de toques y uno sueña que el hecho creativo se lo muestres a mucha gente.

–¿Es un cronista de la vida?

–Al menos de mi vida o de las cosas que me ha tocado vivir. Uno va creciendo hacia adentro y vas pasando las cosas por el filtro del espíritu de tu inteligencia. Siempre hay una pregunta qué es por qué quieres hacer algo, y esa es una pregunta existencial.  A veces la respuesta es que me lo tengo que sacar de adentro y lo que quiero es plasmarlo en un escrito, en un hecho teatral, en un musical,  en un programa de radio,  en lo que sea. Esa es una razón suficiente para quererlo compartir con otro. Aunque en la reflexión interna hay cosas de uno que no le interesan a nadie.  Uno piensa que lo que tiene adentro y quiere comunicar puede tener un mérito para otro, pero esa es la gran disyuntiva.

–¿Se necesita una dosis de agudeza para reflejar las cosas que te rozan mientras transitas por la vida?

–Hay un bagaje cultural que tiene que tener el que se mete en esto. Hay gente que es intuitiva y lo hace muy bien. La pintura entre comillas Ingenua, puede producir artistas como Bárbaro Rivas o Feliciano Carvallo. En la música, el Carrao de Palmarito,  el Indio Figueredo, pero también te puede producir un Aldemaro Romero o un Antonio Estévez.  La escritura puede tener en Chocrón un hombre permanentemente cultivándose hasta que llega a su propuesta,  o el caso de Cabrujas, o de pronto puede producir un Leoncio Martínez a quien admiro muchísimo y creo que no se le ha dado el puesto que merece. Partiendo de ese bagaje cultural hago mis cosas, y luego viene el proceso de sí uno tiene algo que decir, y así vamos.

–Recientemente se presentó su libro Haikus Caraqueños, la maravilla es que las dos primeras líneas se te convierten en una fotografía, y la tercera es la que te conduce hacia la reflexión. Eso demuestra una forma particular de observar lo que sucede alrededor.

–Tengo treinta años de cuadernos en los que hago anotaciones, no de uno, si no de lo que veo en los otros.  Por el teatro, a veces tuve que hacer canciones, aunque yo no soy compositor, en veinticinco años lo que he hecho son diez y ocho canciones.  Me servía de mis métodos rústicos y del bagaje musical que uno tiene para hacerlo. Entonces me di cuenta que el tercero era natural.  Una vez leí por ahí que el terceto es propio de una reflexión profunda,  del amoroso puede ser la cuarteta y la décima para echar un cuento más largo. Empecé a jugar con los haikus porque me di cuenta que venía de eso que tú acabas de decir que es la observación, y empecé a jugar con eso por años.  En un momento dado le mandé unos veinticinco a Nelson Rivera y para el Papel Literario y los publicó. Después publicó otros veinticinco, y así fue hasta que Gisela Cappellin los convirtió en ese libro tan bello.  Me di cuenta que tenía unos doscientos y que los podía agrupar. Los grupos obedecían a mis intereses. Me gusta el deporte, las artes,  el carácter mismo, el medio ambiente, la ciudad.   La otra cosa fue que Juan Pablo Mucci quien es una de las pocas personas a quién le doy a leer mis cosas, me dijo que eso tenía un metalenguaje. Así que creo que tienes que ser de aquí para entenderlos.

–En lo particular creo que el gran reto de todo escritor está en que los demás se preocupen por entender tu identificación con el entorno que te corresponde. Lo hizo García Márquez con sus Cien años de soledad, de lo contrario estaríamos sacrificando el origen de nuestra razón de ser y de expresarnos.

–La internacionalización está en identificarte con lo local.  Julián Marías decía que de dos palabras siempre la menor porque eso te acerca más a lo que uno es.  Uno recibe de sus padres pero lo adecúa a lo que ha sido tu vida. Es muy difícil adoptar lo de la generación que sigue porque eso es anticiparse y si te anticipas, no lo estás viviendo. 

–En la situación de crisis que nos ha tocado vivir, ¿cuál debe ser la respuesta del creador?

–Uno tiene que ser agradecido, tiene que ser agradecido con el sitio, con el ambiente que te ha tocado vivir, con tu familia, con la gente a quién le has pedido lo más importante que es su tiempo.  Tiempo para leerte, para que te vea en un programa, para que te escuche en la radio, para ir al teatro a ver algo tuyo.  Cuando hay un camino recorrido la persona no puede ser tan abstracta como para no sentir agradecimiento.  El creador es lo que es porque alguien le tendió la mano en las cosas que propuso.  Entonces no le des la espalda. Lo que te motiva está aquí, por ejemplo en estos espacios que no todo el mundo los tiene.  Yo estoy seguro que si estuviera en Nueva York no tendría un espacio como la Asociación Cultural Humboldt,  o en Colombia, o cualquier otro lugar,  tendría que volver a nacer.

–Sin embargo además de lo que nos sucede desde lo político, tenemos la ausencia de profesionales en casi todas las áreas del país…

–Yo creo que esta situación no es tan fácil como decir cierro la puerta y me voy para otro lado. Como creador uno se mueve en una autopista de dos vías,  tú propusiste y otros aceptaron. Yo quisiera creer que uno está en un punto donde uno tiene que dar por uno mismo, y por el agradecimiento.  Veo mucha gente que no agradece, te aplaudieron por todos lados y de repente dices adiós, te fuiste.  Por eso Miami es un cementerio de elefantes.

–Como docente, ¿ cuál es el mensaje clave en la actualidad?

–Las generaciones que vienen detrás tienen el cuestionamiento del espacio y el lugar.  La nuestra no debería tener esos cuestionamientos,  por lo que acabo de decir.  Individuos sexagenarios deberían tener algún hecho que los sujete, pero la gente joven que está iniciando este camino lo primero que debe hacer es ubicar a dónde quiere ir internamente, y ver si eso se ajusta o no a estos espacios con los que contamos. Y eso sí es un problema, porque el sentido de agradecimiento que deberíamos tener los más grandes no lo tienen ellos. Es fundamental que se entienda que si tengo experiencia en el joropo, lo primero es vivir con esa experiencia en Venezuela,  y entonces, me voy a otro lado, solo si tengo algo bueno que ofrecer. Insisto que lo más importante si uno se mete en cuestiones de arte es que cuando se da el  enorme paso de hacer público lo de uno,  le está pidiendo lo más importante que tiene el otro ser humano que es su tiempo.