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Anna Miernik : Con los dedos firmes sobre el teclado

Inés Muñoz Aguirre

Ella se coló por el corredor de la residencia de la Embajada de Polonia y apareció en el jardín donde la esperaban los invitados, con un atuendo que replicaba la bandera de Ucrania como un sentido homenaje a las víctimas de la guerra. Anna Miernik la exitosa pianista polaca, solista e intérprete de música de cámara ha actuado en 36 países y este mes de marzo le permitió no solo sentarse frente al piano en distintos escenarios de Venezuela, sino que sorteó dificultades, conoció de nuestras debilidades y se enamoró mucho más del venezolano.  

PRIMER MOVIMIENTO: LA GIRA

Torear todas las dificultades posibles con el fin de llegar con su música a Margarita o a Mérida se convirtieron en el gran reto  para lograr esta gira en el país, el agua, la gasolina, los vuelos, un túnel cerrado, puertas estrechas, escenarios desvencijados, un piano en el que no sonaba una tecla, cada obstáculo, una nota, introducción, interludio y coda de una gira inolvidable. 

_ ¿Cómo fue la organización de estas presentaciones en nuestro país?

_ Planificamos seis o siete conciertos y salieron nueve al final. Los planificamos con muy poco tiempo y eso te hace enfrentarte a muchas cosas. La obra que interpreté en el Teresa Carreño para cerrar el recital, la preparé solo con dos días de anticipación, por ejemplo. 

_ ¿Este país es un reto?

_ Venezuela es como mi segunda casa, porque aun en medio de la pandemia he venido tres veces en solo un año. La primera vez fue en marzo del año pasado, luego en julio y ahora de nuevo. Pasé el día de la Mujer en la isla de Margarita y mientras tocaba el piano pensaba en que probablemente ahora voy a pasar siempre el día  de la mujer en Venezuela.

_Cómo asume una artista que ha tocado en el Carnegie Hall en Nueva York y en la Sydney Opera House este tipo de dificultades?

_Asumiéndolo. Claro que vivimos la experiencia de la escasez.  En algún momento no tuvimos agua pero quiero decir que cuando uno  viene preparado para este tipo de situaciones, se asumen distinto. Los artistas están acostumbrados a alojarse en hoteles 5 estrellas y por supuesto si se enfrentan a una situación como esta de que falta el agua simplemente dicen que se van a casa y  no tocan. Yo me dispuse a superar las dificultades  porque pienso que siempre es importante llegar con la música a los lugares que no tienen posibilidad de escucharla, sobre todo cuando se trata de la música que yo interpreto.  Para mi este objetivo es como mi misión, obviamente es mi trabajo pero también es mi misión personal. Mi deseo siempre es llegar con la música clásica a los rincones más lejanos.

_ El último concierto del interior fue en Mérida, ¿cómo te sentiste?

_ En Mérida solo estuve 18 horas. Por varias razones como cosas no planificadas porque te sorprenden, llegamos atrasados al concierto. Nos encontramos por ejemplo con un  túnel cerrado lo que significó irnos por una vía mucho más larga por la montaña. Te sorprendes, pero también te sorprende la cantidad de gente esperando, gente también llena de historias como que llegó una chica con su gato a escuchar el concierto.

_Esas cosas del venezolano te llaman la atención?

_ De Venezuela me encanta el entusiasmo y el amor por el  país que tiene mucha gente. Sinceramente sabemos que la situación no es la mejor y sin embargo hay mucha gente que sé que tienen posibilidades de mudarse a otro país pero que te dicen: “Este es mi país y yo me quedo acá porque acá estoy feliz. Este es el mejor país del mundo”.  Eso me fascina siempre. Es increíble ver  la reacción de la gente.  En el Aula Magna de la Universidad de Mérida llegué al escenario y literalmente la gente gritaba antes de que empezara a tocar. Ese es el agradecimiento,  el cariño y la receptividad de la gente que aquí en Venezuela es muy particular. 

SEGUNDO MOVIMIENTO: La música

El repertorio que tuvimos oportunidad de escuchar interpretado por Anna, estuvo integrado por: Despedida de la Patria de Michał Kleofas Ogiński, Nocturno en Do sosteniendo menor op. Posth de Frédéric Chopin, Aria de Jontek de opera Halka de Stanisław Moniuszko. Nos sorprendió a todos al interpretar Un bal en rêve de nuestra Teresa Carreño y cerró la presentación con Balada en La bemol mayor op. 47 y Variaciones brillantes op. 12 de Chopin. Sus dedos alados recorrían el piano con tal velocidad, que por momentos parecían mariposas revoloteando. 

_ ¿Cómo escogiste el repertorio de esta gira por Venezuela?

_ Por supuesto siempre está presente Frédéric Chopin como nuestro compositor principal,  o digamos que es el más conocido.  Por otra parte yo  sigo descubriendo repertorio no conocido de música polaca.  Tenemos muchísimos compositores que por varios motivos no se dieron a conocer en su momento, algunos por las guerras y por la ocupación de entonces. Me sorprende la cantidad de compositores porque no son músicos que tengan  dos obras, a veces son unas obras extensas que en otra otras circunstancias seguramente estarían ahora en repertorios de los grandes pianistas. 

_ ¿Te consideras una embajadora de tu país?

_ Soy embajadora de la música de piano, digamos que de la cultura del piano polaco.

TERCER MOVIMIENTO: ¿QUIÉN ES QUIEN?

Anna ha recibido clases magistrales de eminentes pedagogos como el profesor Paul Badura-Skoda o la profesora Dina Yoffe. Completó su formación superior como música en la Academia de la Música de Cracovia en 2013, tras finalizar sus estudios de piano con el profesor Andrzej Pikul. También ha estudiado bajo el tutelaje del profesor Sławomir Zubrzycki (lutier de viola organista).

_ ¿Cuándo aprendiste a hablar español?

_ Aprendí español, bueno sigo aprendiendo, a mi no me gustan mucho los cursos de idiomas, así que prefiero aprender sola. Cuando empecé con el español lo hice con un  curso en el Instituto Cervantes en Cracovia.  Ahora vivo en Buenos Aires pero eso no me ayuda para nada,  tengo que cambiar el acento y los primeros dos días literalmente se rieron de mí, porque hablo teniendo un acento eslavo y añado algo de porteño.  Suena probablemente ridículo.  Acá tengo que hablar un poco más suave, es distinto. Todo eso forma parte del aprendizaje. 

_ ¿Cómo definirías la relación con tu país de origen?

_  Me conmueve lo relacionado con eventos importantes para la patria. No es que profese un nacionalismo fanático,  si no que creo que tenemos que aportar lo que tiene cada uno de nuestra  cultura y presentarlo de la mejor manera ante el mundo. En  estos momentos, por ejemplo, vivimos momentos muy difíciles con la guerra en Ucrania  y la verdad  yo vuelvo a enamorarse de los polacos que ahora están ofreciendo su casa sin conocer a la gente que albergan.  Ya son dos millones los que han llegado a nuestro país.  Justo hoy mi mamá me comentó que en una escuela cercana a nuestra casa ya hay setenta alumnos o más que llegaron de Ucrania y tienen que ser escolarizados.  

_ ¿Cuándo se inicia tu relación con la música?

_Escuchaba música de pequeña en mi casa, creo que eso es muy importante porque los niños absorben lo que los rodea.   Mi abuelo fue pianista aunque yo no lo conocí y una hermana de mi papá tocaba también. 

_ ¿Cómo te has encontrado al regresar a los escenarios después de la pandemia?

_ Regresar a tocar en el escenario después de la pandemia fue difícil, pero hay que reconocer la importancia de la presencia en los conciertos. Aparecer  después de tanto tiempo sin tocar en público cuesta. 

_ Me asombró verte tocar la mayor parte del repertorio de memoria…

_  Tocar de memoria es difícil pero lo que pasa es que  tocar una obra muy extensa, me llevó  a darme cuenta de que hacerlo sin partituras da seguridad en uno mismo.  Hay que seguir lo que está pasando y los dedos tienen que estar firmes en el teclado, porque a veces nos podemos desconcentrar pero nuestros dedos nos ayudan a seguir adelante. 

_ En qué sientes que te diferencias de otros profesionales de la música?

_ Yo creo que hay tantos músicos que son tan profesionales, hay varias agencias del mundo que los llevan a las salas principales, pero creo que no es necesario que todos los músicos hagamos lo mismo.  Además, entre comillas, es fácil tocar para un público que se sabe la obra o la conoce y sabe cuándo aplaudir.  A mí no me no me enoja para nada cuando alguien aplaude durante una pausa, hay gente que aplaude todo el tiempo y hay músicos que paran y se enojan.  Yo creo que como tengo la misión de llegar con la música clásica a la gente, quiero que esa música esté presente en nuestra vida cotidiana, para eso  tengo que ser lo más humana posible.  

_ ¿Crees que la música puede cambiar la vida de un niño?

¿Cambiar la vida? tal vez ese niño puede decidir tocar un instrumento que en realidad a largo plazo le puede cambiar o dar otra otro valor a lo que hace. Entonces sí, le puede cambiar la vida.