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Antonio Vasco:

No importa lo que quieras hacer, lo que importa es que seas el mejor

Inés Muñoz Aguirre 

Como una avalancha distintos medios de comunicación se apoderan de nuestro tiempo.  Cientos de canales en Streaming, redes sociales, buscadores, tiendas virtuales, plataformas de reunión, fake news o falsas noticias, podcast y un sinfín de medios alimentan la tan cacareada “autopista de la información” de la que se hablaba en la década de 1990.

Al Gore se quedó corto, porque ni él, ni nosotros contábamos con una pandemia que nos pondría a correr con el objetivo de prepararnos para lo tecnológico bajo presión, para convertirnos en una generación de transición obligada, y para permitirnos la experiencia de ver como se derrumban unos cuantos mitos en torno a la comunicación y surgen otros.

Para hablar de comunicación y de estos temas invito a Antonio Vasco a esta Palabra digital, el aclara que no es periodista y recuerdo aquellos tiempos de nuestro Colegio Nacional de Periodistas en los que se buscaba castigar a quien no tuviera un título de la universidad o a quienes aun teniéndolo no estaban registrados en nuestro gremio.  

El mundo no hay duda que cambia y cada vez con mayor velocidad, son muchos los que hoy fungen de comunicadores con un teléfono en la mano. Las voces engoladas de la radio dieron paso a voces más reales y amigables como la de nuestro entrevistado quien es diseñador gráfico y egresado del Instituto Universitario de  Nuevas Profesiones en Publicidad. Antonio Vasco es hoy un profesional de la radio que lleva adelante su programa Tendecy Book por Kys FM sin perder oportunidad de asomarse a otras propuestas todas ligadas a la comunicación.

_ Cito a Marshall McLuhan quien decía que la mayoría de las personas viven en épocas anteriores y que uno tiene que vivir su propio tiempo, el que le corresponde, nos ha tocado presenciar un cambio impresionante en el ámbito de la comunicación, ¿cómo lo vives?

_ Es un cambio muy rápido, muy brusco. Sobre la marcha nos ha tocado aprender a pedalear y en cada acción ir corrigiendo los posibles errores. La comunicación es la manera más perfecta que tiene el ser humano de conectarse entre sí, porque la comunicación no solo es hablada, es escrita, es a través de un dibujo. 

La comunicación requiere del uso de determinadas herramientas y que se tengan al alcance no indica que todo el mundo tenga capacidad para usarlas bien…

_ La llegada del COVID  lo aceleró todo y colocó sobre la mesa un montón de herramientas, tuvimos que aprender cuáles nos funcionaban y cuáles no. Yo creo que es importante, para todo el que sienta esa necesidad de comunicarse, esa vena, las maripositas, la energía, llámalo como quieras, entender que tiene que prepararse. Los grandes comunicadores continúan preparándose, no se quedan con lo que tenían.

_ Si, además el otro punto importante es que la comunicación ha cambiado… 

_ Antes se tenía la tendencia a dar lo que se conocía como el tubazo, dar la primicia. Creo que hoy en día es más importante dar una noticia contundente antes que una primicia. Las primicias han pasado a ser incluso algo que a veces da pena ajena, porque ocurre que se dan primicias erradas.  En mi programa, por ejemplo, hablamos de la noticia que se convirtió en tendencia, la de Carolina Herrera, una declaración que hizo de que las mujeres de cierta edad no debían tener cabello largo, si no que hay que tener el cabello corto. Lo comenté porque lo que me llamó la atención es que esa frase ella la expresó en un evento en el 2018, pues se colocó como que si la acababa de decir el viernes pasado. 

Así es, eso me llama mucho la atención, hay muchas informaciones que se repiten en todos los ámbitos y mucho tiempo después de ocurridas se vuelven a posicionar como un gran titular.

_ Si, son cíclicas. 

_ ¿No crees que es un síntoma de que estamos tan bombardeados de información que empezamos a perder la memoria?

_ Totalmente de acuerdo contigo. Creo que hay un momento en que incluso actuamos por automático.

Para redondear la idea en la que te cité a McLuhan, ¿cómo ves el tema del pasado y el presente?

_Hay algo muy importante que es el tema de las generaciones. Nosotros vivimos en el pasado sin conectarnos con el presente. Hay que entender que la forma con la que yo aprendí a comunicarme no es la misma que está esperando una persona de doce, trece o quince años. Los medios de comunicación, sea cual sea, la radio, la prensa, la televisión, la parte gráfica, la publicidad, tienen que cambiar de acuerdo con cómo está cambiando el mundo, porque si no pierde conexión. Se queda obsoleta. 

_ ¿Qué rescatas de la experiencia que estamos viviendo?

_Yo creo que parte de esta dinámica que nos trajo el COVID nos deja un aprendizaje. A mi me gusta ver en medio de lo oscuro la luz, porque la sombra no existe sin la luz, y la luz no existe sin la sombra. La pandemia también nos ha traído luces. Hay cosas que tenemos que capitalizar en lo positivo y una de ellas ha sido la búsqueda de cómo comunicarnos, de establecer las relaciones interhumanas que son tan importantes. La priorización, la jerarquización de las cosas, darle la verdadera importancia a lo que es y a lo que no. 

_ Si hablamos de las imágenes surgidas en la Pandemia, ¿Cuál fue la que más te impactó?   

  Yo me asomé al balcón de mi casa, era un silencio ensordecedor, es una ironía de la vida. Ver todas esas imágenes, Cibeles, El Vaticano, la Gran Vía, Nueva York, sin alma.  Todas esas estructuras sin el ser humano pierden su esencia. También me encantó ver los canales de Venecia limpios, limpios los aires, se cerró la capa de ozono. La pandemia nos niveló a todos, no importa tu raza, tu edad, tu condición económica, tu condición sexual, todos estamos expuestos de la misma manera.

¿Hay unas consecuencias claras?

_ La pandemia dijo aquí hay que cambiar, política, educación, religión. El mundo se está reestructurando, no va a ser fácil. Tenía que venir este cambio, conectar con el otro, el colectivo se nos había olvidado.

_ Y en cuanto a la comunicación, además de la avalancha informativa y el uso de las nuevas herramientas ¿qué hemos ganado?

_ Hay gente que está contribuyendo, conectando, está llegando a las nuevas generaciones, aportando desde su punto de vista, asertiva, emocional, buscando conectar. Por decirte un nombre: Gaby Castellanos, ella es correcta, positiva, hay gente que mantiene sus principios, sus valores. Creo que hay gente haciendo cosas buenas.       

DE LO PARTICULAR A LO MASIVO.

La novedad llegó en 1997, así de sorpresa como hoy lo hace la Pandemia, la primera red social fue Sixdegrees. Su creador Andrew Weinreich creó lo que se podría entender como un directorio telefónico, en el que basado en una progresión geométrica se reunían los conocidos de cada persona, validando aquella teoría que a todos, alguna vez nos ha llamado la atención de los seis grados de separación. Después vendrían  friendster, myspace, LInkedin, Facebook,  YouTube, Twitter, Whatsapp, Instagram,  Pinterest,  Google Plus,  TikTok y Mastodon.  Hoy todos vivimos subyugados por ellas.  Lo que no cuentas parece no existir, si no logras el mensaje adecuado no encontrarás quien te celebre y cuando se habla de influencers se asocia el término a lo económico, moviendo en el mundo millones de doláres.

_ ¿Cuál es tu percepción frente a este tema?

_ La aparición de las redes sociales ya nos venía condicionando poco a poco con la manera de comunicar, de como poder manejar los lazos entre personas a la hora de escribir o de hablar. Hoy todo el mundo tiene una pantalla, puede hacer una entrevista, opinar, puede dar su punto de vista y allí es donde yo creo que es importante siempre tener lo que yo recalco muchísimo cuando tengo a mis entrevistados que es la preparación. Para ser un buen comunicador hay que prepararse.  Yo soy un firme defensor de las redes sociales, bien aplicadas. Una bicicleta es maravillosa, me puede llevar de una dirección a otra, pero con una bicicleta yo puedo matar a alguien, allí está la dualidad de las cosas.  Las redes sociales mal utilizadas también se convierten en un arma muy peligrosa que además por ser tan masivas conectan directamente.

Un tema que me parece de mucha importancia es lo que se maneja a partir de los conceptos de influenciadores …

_ Yo no sé cómo manejar los términos de influencerscelebrity, etc., eso me genera un poco de piquiña. Yo soy comunicador porque la vida me ha llevado a ello y me he preparado. Me he asesorado y he tenido la suerte de aprender de gente muy valiosa que ha estado a mi alrededor, yo no soy experto en cine o en moda, soy amante del cine, amante de la moda. Cuando vas con la verdad tienes que ser exitoso.

¿Y en relación con lo comercial?

_  Yo he tenido muchas conversaciones al respecto. A veces ves alguien que tiene un número determinado de seguidores, pero lo importante es que tienes que evaluar si a tu producto le irá bien con determinadas personas. Cada cosa tiene su espacio.  Puedes tener a alguien que tiene 10 seguidores y que cuando manda a sus seguidores que vayan a tomar un café, van los diez, hay el que tiene 50 y a lo mejor nadie va porque no tienen cómo pagar el café porque esa persona lo que tiene es un perfil mucho más popular.  Allí está la inteligencia del cliente, de la relacionista pública, de todo ese engranaje que conforma la comunicación, en saber de qué se trata este tema. Yo prefiero calidad antes que cantidad. 

_ Estas deformaciones, por llamarlas de alguna manera, pueden tener que ver con la cultura, la formación del comunicador, que al final es el gran marco donde reside la información…

_Tienes la responsabilidad de hacer llegar una noticia, firme, clara, hoy en día mucho más porque todos tenemos la posibilidad de expresarnos vía las nuevas formas de comunicación y hay que hacerlo con responsabilidad.

En la época del Fake News es clave no replicar información de la que no estas seguro… 

_ Claro, hay que tener mucho cuidado porque allí se aplica el famoso refrán de que una mentira repetida tantas veces se convierte en una verdad.  Esto se aplica a todo tipo de información, hemos sido sorprendidos con informaciones manejadas en las elecciones estadounidenses, en las elecciones nuestras, y yo siempre digo: antes del lanzamiento fácil de información, también es muy fácil que tomes el link de la misma y la confirmes. Usa Google o las páginas de tu preferencia, los medios que conoces, los periodistas de trayectoria, cuando veas que ellos lo comentan, entonces es cierto, pero si ves que nadie lo está comentando espera, no lo compartas en un whatsapp. Yo creo que hay un afán por ser el primero en decirlo. Además de esto está el “copia y pega”. No hay cosa más horrible. Nosotros que tenemos un portal en Tendency Book, nos va bien porque generamos nuestro propio contenido.  Si lo que se hace es publicar una información tal cual la recibes, a la gente le interesa menos porque la lee igual en todas partes, en cambio si le agregas algo más, ganas. En conclusión, caemos en lo mismo, se trata de preparación, ya sea personal, en equipo, para nutrir tu medio, tu programa, tu proyecto, a nosotros nos toca esa labor para las nuevas generaciones. La comodidad, la practicidad y el vivir en emergencia hace que se caiga en los facilismos.      

_ ¿Cómo le declaras la guerra al facilismo?

_ En mi programa hay gente muy jovencita que pasa por la producción y yo trato siempre de enfatizarles que tienen que investigar, tienen que tratar al invitado con educación, con respeto, tienes que solicitar que te manden toda la cantidad de información que puedan. Esa información hay que plasmarla en la pauta que yo voy a leer, la cual a su vez yo tengo que leer con anterioridad porque no puedo sentarme frente al micrófono sin saber de qué voy a hablar, eso es una falta de respeto a la emisora, al invitado, a los oyentes. No hay nada más rico que sorprender al invitado con una pregunta que no se imagina cómo logré tenerla. Resulta que investigué, lo que investigas se lleva a datos, a cifras, a conocimiento de los proyectos, del libro, de la obra de teatro, de la película, del tema que sea que vayas a abordar.   

_ Este es un tema que tratamos de abordar en la Escuela de Ideas de Pasión País hay que nutrir y estimular a las generaciones que vienen detrás. El bombardeo de información hacia ellos es mucho mas grande del que recibimos nosotros, lo cual hace más difícil la selección…

_ Es como que te atontan. Es como cuando ves una pelea de boxeo y te dan y te dan, no puedes reaccionar, ocurre lo mismo con la información. Si eso está pensado respondiendo a una estrategia es aún peor. Hay sectores que consiguen su objetivo porque hay toda una estructura de comunicación para ello. Desde mi punto de vista, un jingle, un color, todo hay que tomarlo en cuenta.  A veces es tan importante hacer un estudio para elegir una frase, decidir el target al que nos vamos a dirigir, todo eso es clave y vemos cómo conectar. 

Así es, hoy en día la propaganda que es distinta a la publicidad busca y maneja unos derroteros muy distintos a los que manejaba antes y a través de ella se pueden transformar concepciones sociales muy arraigadas, por ello como espectador uno tiene que tener claro que en la medida en que uno esté más preparado será mucho mas difícil que uno sea manipulable.      

_ Claro, un pueblo ignorante es un rebaño muy fácil de manejar para que haga todo lo que yo quiera. Solo hay salvación cuando empiezas a discutir y dudas de lo que te están diciendo. Es muy importante que la gente lo cuestione todo. 

_ Y en cuánto a la publicidad, ¿cuáles son los cambios que más destacarías?   

_  En el ámbito publicitario nos han cambiado todos los esquemas.  Nosotros éramos una sociedad que tenía todas sus marcas de consumo, éramos fieles a determinados productos. Hoy no puedes generar estadísticas, números de nada, porque nos han cambiado todo y eso modifica las conductas. La conducta del venezolano ha cambiado mucho. Recuerdo cuando yo trabajaba en las grandes agencias de publicidad hablábamos de las lovemarks, hablábamos de las marcas de amor. Eran unas marcas aspiracionales. Quedan unas pocas con un trabajo titánico de las empresas por tratar de mantenerlas, otros no han podido manejar esta dinámica.   

Esto va asociado a querer propiciar el pensamiento de que no debes vivir mejor que los demás…    

_ Así es y hay que asumir que desear ser mejor cada día es bueno.  La superación no es satánica, no es mala, todo lo contrario. Han tratado de inocular el mensaje de que si tu tienes un carro y deseas comprarte uno mejor, eso no está bien. Si tu trabajando de forma decente y honesta logras recibir una retribución que te permitirá mejorar tu vestimenta, tu vivienda, tu educación, tu entretenimiento, tienes derecho a mejorar tu calidad de vida.      

MIRANDO HACIA EL ESPEJO

Conversar con Antonio Vasco me ratifica que la pasión es indispensable para disfrutar lo que se hace. Este paseo que hemos realizado por las diversas facetas de la comunicación no tendría valor sin la necesaria consonancia entre lo que se predica y lo que se hace. En el país en el que muchos se rinden con mayor facilidad frente a lo que significa caminar en función de alcanzar los objetivos deseados, hay ejemplos que ratifican que lo importante son las metas. Tejer eslabones que sirven de guía o construir escalones para llegar al espacio que deseas alcanzar. 

_ En este momento de tu vida profesional ¿cómo ves el camino recorrido?

_Yo aquí atajo lo que dice Carlos Fraga de que todo lo que uno hace en la vida funciona. A veces no lo puedes ver, pero luego conectas. Yo realmente quería ser actor. Empecé a hacer extras en Venevisión durante muchos años y después hice mi curso con la señora Amalia Pérez Díaz. No fui actor, pero las herramientas que ella me dio las pongo en práctica en Tendency Book Radio todos los días. Cuando me toca animar un evento, en esta entrevista que tengo contigo.

_¿Cómo elegiste la carrera de diseñador gráfico?

_Yo me llevo seis años de diferencia con mi hermana y hubo un tiempo en mi infancia que estuve muy solo y lo que hacía era pintar. En mi edificio, arriba, vivía una vecina que estudiaba en el Instituto de Diseño de Caracas y yo subía a ver cómo hacía sus trabajos y la ayudé muchas veces. En esos trabajos en que la ayudaba sacaba muy buenas notas y me dije: yo creo que sirvo para esto.  Había otra gran carrera que me apasionaba mucho que era la odontología, cuando visité los espacios de la UCV, no tuve corazón ni conexión con ellos, pero es algo que me sigue llamando la atención. Una vez me explicaron que hay mucha afinidad entre las dos carreras, tienes que diseñar el diente, buscar el mismo color, tienes que tener minuciosidad y fijarte en el detalle.

_ ¿Cómo concretaste tu descubrimiento?

_ Trabajé muchos años en publicidad en Saatchi and Saatchi y tuve la oportunidad de trabajar para una gran agencia en Madrid. Yo creo que uno tiene que hacer lo que realmente quiere en la vida, si yo retrocediera el tiempo y le dijera a mi papá que quiero ser actor él lo recibiría bien, porque lo que siempre quiso es que yo fuera el mejor diseñador o lo que eligiera ser, el mejor odontólogo, el mejor comunicador. Uno es el que pone las barreras, no importa lo que quieras hacer, lo que importa es que seas el mejor, que te prepares, te instruyas. Después del diseño gráfico, estudié publicidad en Nuevas Profesiones, eso era seguir llenando la maleta con conocimientos.  

_ ¿Y cómo llegas a la radio?

_Siempre me ha gustado la música, las baladas, yo siempre he comprado música. Mi cuarto está lleno de CD. Yo siempre fui muy amigo de Monona, María Alejandra López y de Inmaculada Miguel. Unión Radio necesitaba quien les asesorara porque los oyentes se estaban quejando de que la programación musical no era la mejor. La idea era llevar temas nuevos. Después de esta experiencia me ofrecieron la producción del programa de radio de Roque Valero quien había grabado En Tránsito,  yo nunca había hecho producción. Trabajé ocho años en Onda, cubrí la ceremonia en Las Vegas cuando fue nominado José Antonio Abreu al Grammy, fui el primero en entrevistarlo y la entrevista que le hice me hizo entender que eso me gustaba, me gustaba hablar. No puedo dejar de nombrar a Carlos Fraga quien fue mi padrino, mi ángel, mi compañero que me dio la oportunidad de trabajar con él en Casos y cosas de Fraga en Mágica FM, un programa de dos horas. 

_ ¿La nueva generación se conecta con la radio?

_ Esa es una gran pregunta.  ¿Cómo se llega a esas generaciones que vienen y cómo le fomentamos el interés por la radio? Nos quedamos con el recuerdo de una época dorada y hay que avanzar. Vemos programas que fueron íconos pero que ya no lo son como el Miss Venezuela, por ejemplo. Lo mismo sucede con la radio, además que nos tocó ver como ella absorbió la responsabilidad que perdía la prensa y la televisión. Ahora hay que renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Tenemos que asumirlo como un reto.  

_ Siempre hay que mirar hacia el futuro ¿Hacia dónde te diriges?

_ Los retos me encantan, en plena pandemia arranqué Rebobina la serie, sobre series “retros”. Lo hago justo en momentos en que se habla de todo lo que hay en streaming que es la nueva tendencia. Me encanta siempre traer el pasado al presente porque eso nos permite forjar el futuro. A todo nivel. Son series de los 50, de los 70, de los 80, que crearon este mundo, lo que vemos hoy en día.  Me lo propuse, busqué a Adriana Montiel y arrancamos.  Este 2021 quisiera ver si podemos llegar a la televisión, darle un giro, no quedarnos solo en lo digital, que tenga mayor promoción, si a mí viene alguien y me plantea algo que me detona la emoción, la pasión por lo que voy a hacer, créeme que le echo pichón. No le tengo miedo al fracaso, creo que a veces es necesario porque te permite conectarte y volver a crear. Uno primero gatea, se cae y se levanta, no va a desistir de caminar.

_ Esta idea es maravillosa, de inmediato me lleva a pensar en Los Supersónicos, no sé si percibes de ella lo mismo que yo, una serie premonitoria.

–      Claro que era premonitoria, a mi me encantaba como me encantaban Los Picapiedras que eran lo opuesto pero te muestran la dinámica de lo que pueden ser las sociedades. Los Supersónicos nos hablaban de inteligencia artificial, la comunicación por pantalla. Sónico tenía educación virtual y eso era impensable, pensábamos que eso no iba a pasar nunca, pero pasó. La pandemia nos llevó a eso.