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cultura teatro

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MADRES: una reflexión sobre la solidaridad, el reconocimiento y el respeto del diferente

Gabriela Márquez

Comedia, drama y temas resaltantes que nos llevan a espacios de encuentro. La obra de teatro “MADRES”, escrita y dirigida por Javier Vidal, se estrenó en el Trasnocho Cultural y en ella surgen aspectos de nuestra realidad actual a los cuales en muchas ocasiones no se les considera con la atención necesaria.

La historia de esta pieza teatral transcurre en los inicios de la pandemia, cuando se implementaban las semanas flexibles y radicales, donde una joven de 17 años estudiante de Física vive con sus tres madres: Teotiste, su madre biológica y divorciada, Tiresias, su padre quien ahora es una mujer transgénero y su madre, y Kloe la actual esposa de Tiresias. 

Desde el inicio del montaje teatral podemos presenciar el tema de la visualización y legalización de la comunidad LGBT+ y cómo es el estatus social y laboral del transexual en Venezuela. Estos se ven reflejados gracias a las extraordinarias actuaciones de Javier Vidal, Julie Restifo, Josette Vidal y Stephany Cardone, quienes son los responsables de crear una atmósfera de diversión, drama y, sobre todo, mucho amor familiar.

Otros de los temas que emergen en la historia son la violencia de género y su importancia de alzar la voz ante estos hechos, el factor de la migración que cada día es más notorio en el país, debido a los millones de venezolanos que deciden dejar sus hogares en busca de una mejor calidad de vida; y la realidad de los llamados “influencers”, mostrándonos una faceta que a veces no consideramos.

Las redes sociales se han convertido en espacios en donde las personas expresan sus ideas, sus opiniones e incluso, sus aprendizajes, sin embargo, a lo largo de los años hemos podido ver como las personas nombradas “influencers” cuentan con cierta presencia e influencia en las plataformas generando credibilidad y legitimidad para una marca o sobre temas en específicos. Con respecto a este punto, la obra va desarrollando ciertos elementos que van desmantelando una de las posibles realidades de estos generadores de contenidos, ya que mediante el personaje de Kloe nos encontramos con una mujer que dedica todo su tiempo a las redes sociales, a interactuar con sus seguidores, pero al dejar la cámara a un lado, descubrimos lo qué siente de verdad,  las situaciones complicadas que atraviesa o cómo cambia su personalidad.

Sin embargo, el tema principal de la obra: la visualización de la comunidad LGBT+ nos hace un constante llamado a la reflexión y también a la acción mediante los diálogos de cada uno de los personajes. Son a través de estos que nos invitan a pensar en que debemos respetar al diferente, comprender y tolerar al que piensa distinto a nosotros, aprender a coexistir en armonía con valores de solidaridad y empatía.

Hoy en día, la comunidad LGBT+ en Venezuela continúa trabajando por obtener los mismos derechos y protecciones que el resto de los ciudadanos, esto precisamente es lo que nos deja ver la obra de teatro, la cual nos subraya la importancia de que reconozcamos y aceptemos las diferencias, y no las observemos con desprecio o rechazo. Por el contrario, la obra motiva a salir de nuestra zona de confort, a pensar siempre más allá de lo común e incluso a valorar a los que tenemos a nuestro alrededor. 

MADRES, una pieza teatral que relata una historia que amerita prestar bastante atención a sus detalles para así reflexionar sobre distintos aspectos de nuestra realidad, señalándonos que los sentimientos de odio, negación o discriminación no son los que contribuyen a una convivencia amable. Es una obra que, sin duda, a través de la comedia y el drama, incentiva al público a generar ambientes pacíficos, de diálogo, comprensión y amor hacia aquel que es diferente o piense diferente. Respetemos y seamos solidarios, así contribuimos a hacer del mundo un lugar mejor.

Las cartas de José Gregorio – El Musical: un encuentro cercano con el Beato de Venezuela

Gabriela Márquez

En una función especial a la prensa, pudimos asistir a la obra de teatro “Las cartas de José Gregorio – El Musical”, en el Teatro Municipal de Caracas. Con una producción original de Cora Farías, la dirección de Francisco García, la producción general de Miriam Pérez y la asesoría musical de Isaías Urbina, el público pudo disfrutar de todo un espectáculo.

Desde que entramos al imponente y majestuoso Teatro Municipal, nos impregnamos de su atmósfera llena de historia y cultura y nos preparamos para esperar un musical que nos llevó a las memorias del Beato y Dr. José Gregorio Hernández. La historia se desarrolla en la casa del médico de los pobres, ubicada en la parroquia La Pastora, en la cual pudimos presenciar de una forma más especial el lado familiar de este ilustre venezolano.

La lectura de las cartas que enviaba José Gregorio Hernández a sus amigos, familiares o conocidos están acompañadas por las múltiples canciones que los actores y actrices van interpretando de manera impecable durante toda la obra. Diego Toledo es el responsable de representar al Beato y con su voz deleitó al público con canciones extraordinarias. Al igual que Neyda Perdomo, Lenyis Rivero, Nasin Naame, Miriam Celi Pérez, Enrico Bascetta, Lady Karina Herrera, Richard Cooper, Jorge Medina y Benían González; interpretan distintas canciones, dando vida en el escenario y un ambiente de felicidad y nostalgia que nos recuerdan a este personaje y también, a cada una de las regiones del país.

La escenografía y los vestuarios son elementos dignos de destacar, pues se encuentran sumamente adecuados a la época y contribuyen a que el espectador pueda trasladarse a aquellos tiempos con mucha facilidad y soltura. La sala de estar de la casa del Beato José Gregorio Hernández está llena de colores muy cálidos y armoniosos, los muebles y las imágenes en cada rincón resultan muy atractivos, haciendo recordar a las casas de la Caracas de los techos rojos.

Es inevitable no conmoverse con este montaje teatral, incluso hasta las lágrimas. Cada carta que se lee en la obra es un camino para conocer un aspecto en específico del Beato. Estas cartas son puentes que nos permiten conocer con mucha más profundidad cómo era la vida íntima de José Gregorio más allá de lo que la mayoría conoce hoy en día. El hecho de que esta obra se haya realizado bajo el formato de un musical considero que la hace aún más especial, ya que cada canción que interpretan tiene un sentido y las letras de ellas también están en concordancia con lo que se narra en las cartas y con lo que está pasando en ese momento en la vida de José Gregorio Hernández.

Este montaje teatral se convierte en una forma más auténtica para acercarnos a este importantísimo personaje de la historia del país, ya que nos permite desde una perspectiva más humana, profundizar y conocer su vida, los detalles de su día a día, que tal vez, muchos no teníamos en cuenta, como su pasión por la música y el baile. Además de sus preocupaciones, sus anhelos, sus metas y sus deseos hacia todas las personas que lo rodeaban. Mediante las interpretaciones del elenco, nos trasladan a una época específica en la cual descubrimos de una manera única y maravillosa aspectos de José Gregorio Hernández, generando una conexión y un vínculo mucho más especial y cercano con el Beato de Venezuela.

Ménage à trois: Un collage que rinde homenaje al dramaturgo Isaac Chocrón

Gabriela Márquez

En el Trasnocho Cultural pudimos presenciar la obra de teatro “Ménage à trois”, un montaje dirigido por Daniel Dannery Forero que busca rendir tributo al gran dramaturgo venezolano Isaac Chocrón, en el que participan los textos ganadores del Premio Isaac Chocrón: Javier Vidal, Xiomara Moreno, Luigi Sciamanna, Elio Palencia, Fernando Azpúrua, Karin Valecillos, José Gabriel Núñez y Daniel Dannery.

Al observar el escenario, inmediatamente el espacio atrapa al espectador con sus colores llamativos y resaltantes, y la música que también juega un papel fundamental durante toda la obra. Esta pieza teatral hace referencia a los laboratorios teatrales de la Caracas de los años 70 y 80 en conjunto con el último párrafo de la novela Pronombre Personales como uno de los temas centrales de inspiración de la obra y como hilo conductor.

Ménage à trois está protagonizada por Josette Vidal, Theylor Plaza y Stephanie Cardone, dos actrices y un actor que, a través de sus extraordinarias actuaciones, coreografías y cantos, nos llevan a conocer ocho piezas breves que, aunque parecieran ser independientes una de la otra, al final, se enlazan y cobran un gran sentido. Gracias a cada de unas las interpretaciones del elenco, el espectador puede encontrarse en una atmósfera de diferentes realidades de la historia de Venezuela, generando sentimientos y emociones conmovedoras e impactantes.

La escenografía y los vestuarios tienen un papel fundamental en las diferentes piezas que se representan, ya que mediante estos elementos los actores se transforman en múltiples personajes que de alguna u otra manera logran conectar con el público porque se tratan aspectos que son sumamente cercanos para todos los venezolanos.XXX

A lo largo de la obra, podemos presenciar aspectos de gran importancia que marcaron al país, tales como: El Caracazo, las protestas, la tragedia de Vargas, la migración, los saqueos. Así como también, aspectos de la identidad sexual y de género. Esta pieza, busca rendir un homenaje a uno de los dramaturgos de la “Santísima Trinidad” del teatro venezolano. Isaac Chocrón se ha convertido en un referente primordial para todos aquellos interesados en aprender más sobre el teatro e incluso, para involucrarse directamente con este arte.

Mediante las diferentes escenas, en lo particular, pude reconocer las tragedias, las tristezas, las alegrías, las miserias y las dificultades por las que todos los venezolanos hemos tenido que pasar en algún momento de nuestras vidas. Además, el toque de humor propio y característico de los venezolanos está presente en las líneas y en las acciones de los personajes de la obra, generando un ambiente aún más auténtico con la realidad.

 Ménage à trois es una obra collage que nos invita a reflexionar desde diferentes perspectivas sobre las realidades que ha atravesado Venezuela. Estas historias que aquí se representan, son un vínculo ha aquello que muchos hemos padecido o visto diariamente en las calles del país. Son realidades que nos tocan en lo más profundo, que nos mueven desde el interior, que nos permiten pensar e indagar, que nos conmueven, nos conmocionan e incluso, nos frustran. Este es un rompecabezas que se va armando a medida que avanza la obra y nos muestra nuestro sentido de identidad nacional, de arraigo y nuestra memoria histórica que no debemos olvidar. 

El Benemérito y la Pavlova: un sainete que nos lleva a experimentar un espectáculo

Gabriela Márquez

La reconocida bailarina rusa Anna Pavlova logró convertir la pieza de ballet “La muerte del cisne” en una obra maestra mundial y en el símbolo del ballet ruso. Con una coreografía creada para ella por Michel Fokine, esta fue la primera bailarina en realizar una gira por múltiples partes del mundo, incluyendo Sudamérica, India y Australia. 

En el Trasnocho Cultural nos encontramos con el estreno de esta obra de teatro, que, mediante un sainete cómico, nos traslada al encuentro entre el General Juan Vicente Gómez y la diva del ballet internacional Anna Pavlova. Este importante encuentro se llevó a cabo en la sala de espera del Gran Hotel de Caracas, en el cual se hospedaba la bailarina rusa luego de haberse presentado en el Teatro Municipal de Caracas. Fue precisamente este encuentro el impulso de la danza clásica en Venezuela.

Con un sentido jocoso y cómico, como parte de las características propias de un sainete, desde el primer instante esta pieza dramática nos vislumbra con la demostración de ballet de Anna Pavlova, quien es interpretada por la actriz y bailarina Anakarina Fajardo. Esta figura es la que desencadena el esperado encuentro entre el Benemérito Juan Vicente Gómez, interpretado por el actor Armando Cabrera, quien sintió una profunda admiración por la artista rusa. Además de ellos, en la puesta en escena se encuentran la chaperona de la bailarina, Auristela Chacón Flores, interpretada por Valentina Garrido, el trovador caraqueño contratado por el General Gómez, Lino Tirado y Terán, interpretado por Juan Carlos Grisal, y también vemos la personificación de Dionisia Bello y Dolores Amelia, las dos mujeres de Gómez, interpretadas por Sandra Yajure. Cada una de estas actuaciones son claves para cautivar y llevar al público a este importante fragmento de la historia sobre esta figura política venezolana.

Los elementos musicales que podemos disfrutar en este montaje teatral son fundamentales y se convierten en otros personajes más que permiten que la historia fluya de una manera divertida, cómica e interesante. La música que se interpreta, el canto, los bailes y los versos recitados son primordiales para adentrarnos en este momento histórico cuando Anna Pavlova estuvo en tierras venezolanas de gira con su pieza de ballet “La muerte del cisne”. El sentido del humor es una pieza clave y un hilo conductor para hacer más amena la obra y también, para envolver al público en una atmósfera de diversión y aprendizaje sobre este arte como lo es el ballet y su importancia y trascendencia en el mundo entero.

Para aquellos que desconocían esta parte de la historia que enmarca al General Juan Vicente Gómez o que tal vez, no sabían con exactitud cómo sucedió aquel encuentro, esta obra es una extraordinaria muestra para viajar al pasado y descubrir la gran admiración que sintió en ese momento el Benemérito hacia la bailarina rusa. Una admiración que trajo como buen desenlace que, en 1917, Anna Pavlova realizara funciones en Caracas y en Puerto Cabello y su visita tuvo como principal valor el despertar del interés y curiosidad por el ballet en Venezuela. 

El debut de Anna Pavlova en Caracas marcó un antes y un después. Fue el inicio de una trayectoria en este reconocido arte, surgió la inquietud por descubrir y aprender más sobre él, y sin duda, se convirtió en una admiración por el público. Esta obra de teatro nos abre la oportunidad de conocer de una manera cómica, poética y apasionada este encuentro entre el Benemérito Juan Vicente Gómez y la estrella de ballet rusa. Un encuentro que vale la pena conocer por su importante valor histórico y por todo lo que significó para el país.

Mi último delirio: la posibilidad de otra lectura sobre nuestra historia

Gabriela Márquez

En el imaginario cultural de los venezolanos, la figura de Simón Bolívar se encuentra muy clara: El Libertador, un militar y político que lideró las campañas y combatió múltiples batallas que dieron la independencia a varias naciones hispanoamericanas. Pero, ¿qué hay más allá de eso? Seguramente que hay mucho más.

En la más reciente producción teatral del Grupo Actoral 80, la obra “Mi último delirio”, presentada en el Trasnocho Cultural, nos muestra una nueva posibilidad de lectura sobre el prócer histórico y nos permite abrir la mente sobre aspectos de su vida que tal vez desconocíamos. Este montaje está realizado bajo asesoría de la historiadora venezolana Inés Quintero, quien junto al equipo de la obra estudiaron y consideraron una serie de textos escritos directamente por Simón Bolívar y los testimonios del general de origen francés Luis Perú de Lacroix en el Diario de Bucaramanga.

Mediante la indagación de estos textos, se desarrolla una obra en donde podemos acercarnos a la figura de Bolívar a través de sus pensamientos más íntimos, emociones, sentimientos, aspiraciones, ambiciones, frustraciones, temores, inquietudes y afectos. El actor que lleva a escena este personaje es Héctor Manrique, quien, con una magistral, acertada y pulcra actuación, nos lleva por los lugares más recónditos de la vida de Bolívar.

Acostumbrados a ver a un Simón Bolívar sobre su caballo, en este montaje teatral, lo vemos constantemente en una hamaca. Un objeto que será su espacio de refugio y de confort en sus días previos a su fallecimiento. Cada elemento de la escenografía juega un papel fundamental en las acciones del personaje, ya que cada uno de ellos se van transformando en otros personajes: su hermana María Antonia, su esposa María Teresa del Toro, su maestro Simón Rodríguez, entre otras figuras que marcaron la vida del Libertador. 

Desde el comienzo de la obra, observamos y sentimos a este personaje tan conocido por los venezolanos, de una manera distinta. Ya no vemos al Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y la Nueva Granada, por el contrario, vemos cómo fueron sus últimos días mientras enfrentaba las enfermedades de la tuberculosis y la fiebre tifoidea. Presenciamos sus más profundos pensamientos con respecto a lo que había alcanzado en la trayectoria de su vida, sus logros, sus desaciertos, sus batallas ganadas y perdidas, su dolor por haber perdido a su esposa, sus sentimientos hacia Manuelita Saénz, sus conflictos con su hermana y sus otros familiares, sus aspiraciones y sus deseos incluso después de su muerte.

“Mi último delirio” es una obra que sorprende y conmueve de principio a fin. En ella podemos permitirnos la posibilidad y la oportunidad de nuevas lecturas de Simón Bolívar. Un personaje que a lo largo de la historia ha sido visto como mítico, controversial e idealizado, pero en esta ocasión podemos permitirnos observar a una figura más humana, real y auténtica. Una figura que se nos muestra más cercana, vulnerable y abierta a sus verdaderas emociones en los días previos a su muerte. Sin duda, es una obra que nos invita a reflexionar y a tomar nuestras propias conclusiones sobre este personaje tan resaltante de la historia de Venezuela e Hispanoamérica.

Paradís: donde recordar el pasado es vivir

Gabriela Márquez

“Aunque soy un emigrante, jamás en la vida, yo podré olvidarte”.

2 de enero del año 1955. Esa es la fecha en la que nos sitúa la obra “Paradís”, escrita y dirigida por el actor, dramaturgo y director de teatro Javier Vidal. Con una Mención Honorífica del tercer concurso de Dramaturgia del Trasnocho Cultural, esta pieza teatral significa un viaje al pasado de una Venezuela que recibió a una gran cantidad de emigrantes españoles, italianos y portugueses que buscaban su “paraíso”.

“Paradís” nos narra la historia de Libertario (Tario), Rosé, Rocío y Jaume cuando llegan al puerto de La Guaria en 1955. Un relato íntimo que forma parte de la vida real de Javier Vidal y su familia, en el cual retrata la figura del emigrante y las primeras impresiones que tienen al llegar a Venezuela.

Protagonizada por Jan Vidal quien interpreta a su tío Libertario, Josette Vidal interpretando a su abuela “la iaia Rocío”, Theylor Plaza como Jaume, el padre de Javier Vidal, y Claudia Rojas la tía del director; cada uno de ellos representando a muchos de los emigrantes que vinieron a estas tierras en busca de un mejor futuro, de trabajar y de progresar. Sin embargo, se toparon con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y a lo largo de la historia podemos ver la manera en la que los personajes van descubriendo poco a poco cómo estaba el país en aquel entonces.

“Paradís” es una obra que, a través de los diálogos de los personajes, los vestuarios, el acompañamiento musical y el juego de luces en la iluminación, lleva al público a aquella Venezuela cálida que arropó en su momento a muchas personas que en medio de la búsqueda del paraíso y de su futuro, también hicieron país. La obra presenta elementos escenográficos acordes y característicos de esa época. En el escenario podemos apreciar una radio que transmite las noticias políticas y los acontecimientos culturales que suceden durante esos años, haciendo más auténtico el montaje teatral. 

En lo personal, es una obra con la que conecté desde el inicio hasta el final y con muchas de sus líneas debido al tema de la migración. Es un tema tan sensible y la forma en cómo es tratado en la pieza resulta aún más conmovedor. Mis abuelos y abuelas, tanto por parte paterna como parte materna fueron emigrantes, llegaron a Venezuela precisamente en esa época y como los personajes en la historia ellos también buscaban el paraíso y progresar en sus vidas. Esta obra me hizo recordar a mi familia, a las vivencias que tuve con ellos cuando era pequeña y a las tardes que pasaba en sus casas mientras me contaban sus experiencias y todo lo que atravesaron para llegar hasta acá.

“Paradís” es una pieza teatral sumamente valiosa porque toca un tema muy latente y vigente actualmente. En Venezuela cada vez son más las personas que migran a otros países en busca de un futuro diferente, por ello resulta muy sencillo conectar y sentir esta obra porque podemos recordar a todos esos amigos, familiares o conocidos que han migrado. Este montaje es una representación conmovedora, sensible, genuina y especial de ese grupo grande de emigrantes que estaban en la esperanzadora búsqueda del paraíso en Venezuela. Es una obra que nos recuerda que no importa si estamos lejos del país que nos vio nacer porque siempre perteneceremos a él, pero también, aunque estemos lejos de nuestras raíces, otro lugar puede convertirse en nuestro hogar y nuestro nuevo porvenir.

César y Cleopatra: un espectáculo en todo su esplendor

Gabriela Márquez

Tras seis temporadas en Broadway y dos adaptaciones al cine, se presentó en la Sala  Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño “César y Cleopatra”, una comedia dramática escrita por el dramaturgo inglés George Bernard Shaw, y presentada bajo la dirección y versión de José Tomás Angola y Elizabeth Yrausquín de Postalian.

Desde que se abre el telón el público se transporta a Egipto específicamente en el año 48 a.C., junto al dios Ra interpretado con una actuación magnífica por Aroldo Betancourt. Mediante este personaje omnipotente y majestuoso empezamos a adentrarnos en la historia de la reina de Egipto y el estratega, político orador y prosista romano, cada uno protagonizados por Silvia De Abreu y José Tomás Angola, respectivamente. Este gran relato que forma parte del imaginario histórico y cultural nos muestra a una Cleopatra de 18 años de edad muy ingenua pero cuando conoce a César poco a poco logra descubrirse a sí misma y revelar sus verdaderos deseos.

Llevar a cabo el montaje de esta obra sin duda, es un reto enorme por todo lo que implica. Es una producción que ha sido representada con éxito a lo largo del tiempo en diferentes formatos y se ha convertido en una historia que muchas personas atesoran y les apasiona. Este montaje teatral cuenta con más de veinte actores en escena, un cuerpo de baile, una orquesta musical y todo un equipo de producción, todos ellos responsables de mantener el ritmo durante casi dos horas y media en las que el público se emociona, se ríe, se sorprende y hasta se conmueve.

La escenografía y los elementos de iluminación juegan un papel fundamental en la obra. Son aspectos esenciales para que el público sienta que está en ese periodo de la historia de Egipto. Desde la gran Esfinge, hasta cada uno de los elementos de los palacios en los que están los protagonistas, resultan muy auténticos y permiten que el espectador conecte aún más con la historia. Esta pieza teatral cuenta con la música original de Alfonso López Chollet, quien dirigió en vivo a la Orquesta Sinfónica Venezuela y también en escena estuvo el músico electrónico Miguel Ángel Noya. La música también es primordial en esta pieza, ya que le da un sentido firme a las acciones, a los cantos, a los bailes y a los diálogos de los personajes, haciendo que en el ambiente se viva la esencia de esas tierras.

Las actuaciones de los protagonistas César y Cleopatra son impecables. Con un toque de comedia, drama y pasión, ambos nos relatan el amor que sienten uno al otro y también las diferentes maneras de cómo va creciendo en ellos el deseo por el poder. Pero no solo estos personajes brillan en el escenario, sin duda, cada uno de los actores y actrices que aparecen en escena brillan con luz propia y marcan una huella importante en la historia que se relata. Acompañado de estos personajes, se encuentra el vestuario que cada uno tiene. Este elemento fue una de las cosas que más me impresionó de esta pieza teatral porque estaba muy bien estudiado y medido para que las representaciones fuesen increíblemente genuinas y acertadas. El vestuario de cada uno de los personajes es también otro aspecto que vale la pena resaltar de este montaje que no dejó pasar ningún detalle.

“César y Cleopatra” es todo un espectáculo en sí mismo. Durante toda la obra hay elementos que mantienen atentos y cautivados al público. Es una pieza que nos va mostrando mediante la comedia y el drama aspectos que hoy en día se mantienen vigentes: la codicia, el deseo, las ansias por el poder, las pasiones humanas, los errores y la libertad, mediante estos aspectos el espectador puede llevarse sus propias impresiones e ideas. Esta pieza teatral nos permite adentrarnos en diferentes episodios históricos que invitan a descubrir momentos de gran importancia en la historia de la humanidad e incluso, a reflexionar sobre estos aspectos que podemos visualizar en la sociedad actual.

Cuéntame polaco: una obra que nos lleva al origen de la narración oral

Gabriela Márquez

Con la premisa: ¿a quién no le gusta que les relaten un cuento? Se presentó en las tablas del Centro Cultural Chacao, la obra de teatro “Cuéntame polaco” como parte de la Muestra de Dramaturgia Contemporánea Europea, en donde participaron España, Francia y Polonia. Inspirada en textos de Wislawa Szymboraska y Józef Ignacy Kraszewski, este montaje teatral representa la historia de la narración oral a lo largo del tiempo.

“Cuéntame polaco” está dirigida y producida por Daniela Vielman, el diseño escénico está a cargo de Marisela Ramírez, la iluminación por Anny Castellanos, la logística por Massimo Caroli y la asistencia general Johana Rojas. El elenco de esta obra está conformado por Rosario Arévalo Meza, Valentina Vielma y Maru Bracho.

La narración oral es tan antigua como la humanidad misma, se dice que la tradición de narrar surge desde la época de las cavernas cuando las tribus primitivas se reunían alrededor de las fogatas para escuchar los mitos, leyendas y anécdotas religiosas, de descubrimiento o de la cacería. Posteriormente los relatos tuvieron como característica un contenido épico en donde la figura del héroe era el protagonista en distintos escenarios de guerras, hazañas y batallas.

Estos son algunos de los temas que se representan en Cuéntame polaco, una pieza teatral llena de aprendizaje y cultura que nos va relatando cómo era la narración oral y la tradición en Polonia y Europa desde la Edad Media. De una manera divertida y aleccionadora, las tres actrices de esta obra dan a conocer la figura del juglar, el cual era un artista que iba de pueblo en pueblo para ofrecer un espectáculo con el propósito de ofrecer entretenimiento en las fiestas de los reyes y nobles a cambio de dinero o comida. Además, nos enseñan el surgimiento del libro tal como lo conocemos hoy en día, pasando por las diferentes corrientes literarias como el Romanticismo y el Realismo, hasta la actualidad.

Mientras se va contando toda esta historia, se presenta un elemento diferenciador y es que se pueden escuchar textos de la autora polaca Wislawa Szymboraska quien es Premio Nobel, y también textos del reconocido escritor Józef Ignacy Kraszewski. La obra está dirigida de una manera entretenida y diferente para el público, ya que invita tanto a niños, jóvenes y adultos a involucrarse y a disfrutar de los cuentos narrados de manera oral.

La pieza teatral cuenta con una puesta en escena que sitúa al espectador en diferentes épocas. También gracias al juego de la iluminación y la escenografía el espectador puede trasladarse a cada una de las historias que narran las actrices de la obra, las cuales realizan una formidable actuación. Es una pieza teatral que nos recuerda la esencia de un espectáculo de cuentacuentos y nos muestra de una manera dinámica la evolución del arte de narrar hasta como lo conocemos hoy en día.

Cuéntame polaco, tiene un punto de valor muy importante: el aprendizaje y el sentido aleccionador mediante los cuentos y la narración oral. Nos enseña que, aunque pareciera una tradición olvidada, siempre se puede regresar a ella y de alguna u otra manera, solemos narrar historias en nuestra vida diaria.

La Ternura: una obra donde el deseo de amar se representa con una gran sensibilidad y esperanza

Gabriela Márquez

“Que sus días siempre tengan la compañía de la ternura”

Una reina, dos princesas y tres leñadores son los protagonistas de la obra de teatro “La Ternura”, una comedia romántica escrita por el dramaturgo Alfredo Sanzol que llegó a las tablas del Trasnocho Cultural bajo la dirección de Basilio Álvarez, director, actor y fundador del grupo teatral Skena. 

Inspirada en las comedias de William Shakespeare, “La Ternura” cuenta la historia de una reina y sus dos hijas que deciden huir de la obligación a casarse en matrimonio y que están cansadas de la opresión de un mundo regido por hombres. Estos motivos son suficientes para que tengan el deseo de no toparse nunca más en sus vidas con uno de ellos. Sin embargo, los planes de la reina no salen tal como lo esperado, ya que eligen una isla que consideraban desierta pero que en realidad está habitada por un leñador y sus dos hijos quienes huyeron a ese lugar para jamás volver a ver a una mujer.

La pieza teatral dirigida por Basilio Álvarez, cuenta con los actores Marcos Moreno, Daniel Rodríguez y Guido Villamizar, y las actrices Carmen Terife, Ani Lozada e Ivanna Cordido. Precisamente me gustaría comenzar hablando de la magnífica dirección y las actuaciones que podemos disfrutar en esta obra. La Reina Esmeralda, el Leñador Marrón, la Princesa Rubí, el Leñador Verdemar, la Princesa Salmón y el Leñador Azulcielo, son personajes conmovedores y entrañables, y gracias a las increíbles y divertidas interpretaciones de estos actores logran llevar al público a un espacio lleno de amor con sus diálogos desbordados de ternura, atrevimientos y risas, que hacen que permanezcan en nuestros corazones por siempre. 

Desde que se abre el telón la escenografía de “La Ternura” te atrapa y te mantiene hipnotizado en un bosque enorme, en una selva desamparada con un volcán a punto de hacer erupción, en una isla donde todo pareciera ser posible. Los elementos ubicados en el escenario llevados de la mano con la iluminación generan una atmósfera que despierta todos los sentidos y trasladan a una época muy lejana. Los vestuarios de cada uno de los personajes son espectaculares e impecables, mediante estos aspectos también permiten que el público se involucre aún más en la historia. 

El deseo de amar y la necesidad de proteger del daño que puede producir el amor, son de los temas principales que engloba esta obra. Por un lado, presenciamos como la reina y el leñador hacen hasta lo imposible para cuidar a sus hijos de todos los peligros que pudiesen enfrentar en el mundo. Magia, maldades, problemas, discusiones, juegos y giros sorprendentes, son algunos de los elementos de los que se valen estos personajes para evitar sufrimientos en los que más aman. A pesar de ello esto no resulta suficiente porque comprenden que por más que intenten evitarles pesares es muy difícil que no suceda en algún momento y aceptan que forma parte de la ley de la vida dejar que los hijos recorran sus propios viajes y aprendan a ser fuertes ante las situaciones más complejas. 

Por otro lado, mediante los personajes de las princesas y los hijos del leñador podemos sentir sus profundos deseos de amar a otros sin importar los obstáculos y también las necesidades que tienen de saber cómo se siente un abrazo, una caricia, un beso, una sonrisa o un simple gesto de cariño. Esto hace que los personajes muestren su lado más tierno y vulnerable mientras abren su corazón para expresar sus emociones y sentimientos con mucha valentía y esperanza. 

“La Ternura” nos muestra cómo el amor puede ser capaz de romper con las barreras que se interpongan en el camino. Mediante esta comedia romántica en donde las risas y la sensibilidad están más que aseguradas, sus personajes nos envuelven en un ambiente en el cual, en lo particular, logró empaparme de mucha ternura, calidez y alegría. Esta pieza nos invita a reflexionar sobre los aspectos esenciales de la vida, sobre cómo estamos siendo tratados y cómo tratamos a los demás, qué estamos haciendo para luchar por lo que realmente deseamos y qué somos capaces de hacer para alcanzar nuestros sueños. Una obra que sin duda cura el alma con toda la ternura que tiene entre sus líneas y que nos dice que: cuando hay amor cualquier cosa es posible.  

No puede perderse la oportunidad de disfrutar esta obra en el Teatro Trasnocho Cultural los días viernes y sábados a las 4:30 p.m., y los domingos a las 4:00 p.m.

Tus montes, mis versos: un homenaje a las artistas del grupo “Las Sinsombrero”

Gabriela Márquez

Como parte de la Muestra de Dramaturgia Contemporánea Europea en donde se agrupan España, Francia y Polonia, la obra de teatro española “Tus momentos, mis versos” se presentó en las tablas del Centro Cultural BOD. El grupo llamado “Las sinsombrero” conformado por mujeres artistas españolas, hace referencia a la acción de quitarse el sombrero que realizaron Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol de Madrid como símbolo de protesta.

“Tus montes, mis versos”, es una obra de teatro escrita por el dramaturgo español Marco Magoa y en Venezuela estuvo bajo la dirección de Shonny Romero y la producción ejecutiva de Dionisíacas Producciones. El elenco de esta pieza teatral está conformado por los actores y actrices: María Alessandra Morillo, Francesca Abrusci, Jennifer Chacón, Humberto Toro, María Gabriela Carpio, Arminio Borjas, Daniela Ruggiero, Zulernes Rodríguez, Joyme Salinas, Andrea Andreoni, Kerly Da Silva. 

Esta pieza teatral nos relata la vida de tres mujeres que son dueñas de una floristería que se encuentra en crisis, ya que la exportación de flores no está generando tantas ventas como ellas quisieran. Además de este problema, cada una se encuentra lidiando con sus conflictos personales que las pondrán a prueba durante toda la obra y les harán cuestionar sus futuros. Pero eso no es todo, la pieza tiene como eje central la poesía de las mujeres que pertenecieron a este grupo renegado y olvidado de la generación del 27.

La pieza teatral cuenta con una escenografía, iluminación, coreografías y acompañamiento musical fascinante que permite que el espectador se conmueva con la historia. Es una obra poética en la cual los versos se desbordan en cada escena, causando que el espectador poco a poco descubra los trabajos artísticos de estas mujeres del siglo XX. “Las Sinsombrero” fueron un grupo que jugaron un papel de gran relevancia debido a que estas reivindicaron de alguna manera su figura como intelectual y cultural en una sociedad en donde el camino para las mujeres estuvo lleno de dificultades al no ser reconocido y rechazado su talento.

“Tus montes, mis versos”, es una obra estremecedora y cautivadora cuando pensamos a profundidad lo que nos quiere decir entre sus líneas, pues mediante los versos de diversas mujeres las protagonistas de la historia logran superar los obstáculos, encontrarse a sí mismas y reflexionar sobre sus propias vidas. A través de la poesía de Las Sinsombrero estas tres mujeres muestran sus lados más vulnerables y frágiles, pero también logran descubrir la fuerza auténtica que les une y gracias a ello deciden continuar intentándolo y no rendirse.

Silencio, vengo a pedir: una sátira sobre diferentes miradas de la sociedad

Gabriela Márquez

Pintoresca, satírica, caricaturesca, irónica y poética, son algunas de las palabras que pueden describir la obra “Silencio, vengo a pedir”. Durante dos horas este espectáculo del grupo teatral La Caja de Fósforos se encarga de sorprender, causar risas y también reflexión en el público sobre lo que se plantea en la puesta en escena.

“Silencio, vengo a pedir” es una pieza compuesta por seis escenas con textos de escritores del Siglo de Oro Español, como Miguel de Cervantes, Luis Quiñones de Benavente, Lope de Rueda, y el dramaturgo colombiano Luis Vargas Tejada. Además, está inspirada en la obra artística del pintor neerlandés El Bosco. 

La pieza teatral dirigida por Orlando Arocha, cuenta con actores y actrices de talla profesional que son los responsables de interpretar a diferentes personajes a lo largo de la obra. El elenco está conformado por Nathaly Ordaz, Jesús Miguel Das Merces, Orlando Paredes, Abilio Torres, Antón Figuera, Rafael Carrillo, Larisa González, Margareth Aliendres. También, la pieza cuenta con la participación de los músicos David Vázquez y Luvin Zabala, bajo la dirección musical de Alexander Hudec. 

Este montaje es un viaje por diferentes épocas que por medio de las seis historias breves que se van representado se pueden comprender diversos temas que los personajes expresan en sus diálogos y sus acciones, tal como la lujuria, la libertad, el poder, la infidelidad, el alcoholismo, la codicia, la avaricia, el engaño y la hipocresía. Estas seis piezas ponen en evidencia algunas costumbres, vicios y estereotipos que hoy en día permanecen vigentes en la sociedad, son temas de carácter cotidiano y que a través de ellos el espectador puede sacar sus conclusiones, tener sus propias perspectivas y opiniones sobre cuánto ha evolucionado o cambiado la moral del mundo.

La escenografía y el vestuario son aspectos fundamentales en toda obra de teatro. En esta pieza no es la excepción y todos los elementos juegan un papel primordial. El vestuario realizado por Raquel Ríos está en constante movimiento en cada escena que el espectador disfruta. Los personajes se transforman gracias a los diferentes atuendos que resultan impecables y acordes con el contexto de la obra. Igualmente, los elementos escenográficos que acompañan al elenco adquieren un valor resaltante y esto permite que el espectador se traslade a una época en específico.

Un aspecto que me parece muy valioso y de gran importancia enfatizar son las magníficas actuaciones que presenciamos en la obra y el increíble acompañamiento musical. Los actores y actrices dejan una huella entre cada escena, son personajes que conmueven, que hacen pensar, reír, cuestionarse, y sobre todo que permanecen en la memoria incluso cuando la obra llega a su fin. El elenco y los músicos se convierten en un solo equipo en donde todos se divierten, sufren, lloran, bailan y cantan sin descanso ocasionando un lazo especial con el público.

“Silencio, vengo a pedir”, tiene un tono de realismo muy perceptible entre cada una de sus líneas. A pesar de su estilo pintoresco, satírico, lúdico, burlesco y hasta optimista, la obra nos refleja una intención moralizadora y crítica hacia las deformaciones de la sociedad mediante la malicia y la crueldad de sus personajes. Es una pieza teatral que está más vigente que nunca al representar temas que podemos presenciar diariamente en nuestras vidas. Sin duda, es una obra que permite adentrarse en un ambiente lleno de mucho entretenimiento, en un espacio aparentemente caótico en el cual múltiples cosas están sucediendo a la vez y genera que el espectador se involucre y logre una conexión muy auténtica con las historias que se están representando. 

No se puede perder esta obra de teatro en las tablas del Trasnocho Cultural los días viernes, sábados y domingos a las 6:30 p.m.

Romeo y Julieta: una historia signada por la tragedia, el amor y el odio 

Gabriela Márquez

“Jamás se oyó una historia tan doliente como esta de Julieta y su Romeo”

La historia de amor imposible por excelencia que ha sido fuente de inspiración durante siglos en la literatura, la danza, la música, el arte, la ópera y el cine, tomó las tablas de la Asociación Cultural Humboldt. Por supuesto, nos referimos al clásico teatral “Romeo y Julieta” de William Shakespeare, una obra del dramaturgo, poeta y actor inglés, la cual fue publicada entre los años 1595 a 1597.

Verona es el escenario del conflicto entre dos familias: los Montesco y los Capuleto. Desde el inicio de la obra queda representada la rivalidad que existe entre los miembros de estas estirpes y es precisamente este odio y enfrentamiento lo que desencadenará la pasión desenfrenada y la fuerza voraz del amor entre los dos jóvenes protagonistas. Romeo y Julieta se conocen en una fiesta organizada en la casa de los Capuleto y apenas cruzan sus miradas por primera vez, el amor surge al instante y de forma recíproca.

Esta pieza teatral cuenta con el apoyo de Fospuca y es realizado a beneficio de la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela. La obra tiene un equipo extraordinario, en la producción general está Paola Martínez, y el encargado de la dirección y puesta en escena es Federico Pacanins. Igualmente, presenta un texto traducido y versionado por José Tomás Angola, la coreografía de Brixio Bell, la escenografía de Freddy Belisario, los arreglos musicales de Juan Carlos Grisal, la iluminación de Manuel Troconis, el estilismo de David Romero, la dirección de arte y vestuario de Elizabeth Yrausquín de Postalian, la jefatura de prensa de Anakarina Fajardo, la producción de campo, utilería y vestuario de Edisson Spinetti, la fotografía y video de Ygnacio Narea, y la asistencia de producción de Sandra Yajaure. 

Romeo y Julieta es representada con un ritmo impecable y evocador a las pasiones más auténticas y efímeras del ser humano. Además, el elenco está conformado por más de veinte actores en escena, teniendo como figuras principales al actor Theylor Plaza como Romeo y a la actriz Aimeth Landaeta como Julieta. Estos dos actores que se encargan de dar vida a los fieles enamorados de la pieza de Shakespeare, a mí parecer logran transmitir una increíble y fidedigna interpretación del texto del dramaturgo inglés. Sus actuaciones nos permiten sentir cada una de las complicadas emociones que atraviesan estos dos jóvenes a causa de los conflictos de sus familias. Entre algunas de esas emociones que el espectador puede llegar a sentir gracias a las voces y las acciones de los actores, están la angustia, la desesperación, la pasión, el dolor, el sufrimiento, el odio, la resignación y la tristeza.

Esta obra es un gran engranaje, es decir, poco a poco se transforma en un rompecabezas configurado para lograr una pieza teatral que busca mover las fibras y los sentimientos del público. Cada elemento desde la iluminación, la música, el vestuario, la escenografía, los actores y actrices, nos llevan a una Verona y a un contexto específico, y por medio de todos estos aspectos podemos ir desentrañando el sentido de comedia en algunos puntos y de tragedia a lo largo de la trama. 

Romeo y Julieta ha sido representada durante siglos en múltiples formatos y con diferentes versiones, volver a este clásico de la literatura universal es una seña a que tarde o temprano siempre regresamos a los clásicos, a aquellas historias fundadoras que son sumamente valiosas y que perduran a través del tiempo. Romeo y Julieta forma parte de ello, una historia universal que cuanto más creemos que la conocemos siempre que la volvemos a ver, leer o escuchar, descubrimos algo nuevo e inesperado. Esta es una obra que no pasa por indiferente y desapercibida, todo lo contario, es una pieza que causa en el espectador diversas emociones, que genera ruido, reflexiones, que permite encontrarnos y encontrar al otro, que nos hace cuestionarnos y cuestionar la sociedad. Romeo y Julieta es mucho más que la historia de un romance destinado a la tragedia y al desastre, como toda pieza teatral clásica tiene matices y contrastes que nos hacen pensar en sus enseñanzas, entre algunas de ellas como la de ser responsables de nuestros propios actos y a no dejarnos llevar por el odio y los impulsos.

La invitación está abierta para que no se pierda las funciones que quedan de la obra de teatro “Romeo y Julieta” en la Asociación Cultural Humboldt. Sábado 28 de mayo a las 4:00 p.m., y domingo 29 de mayo a las 11:30 a.m.

La cena de los idiotas: una velada que nos enseña la importancia del respeto y la tolerancia

Gabriela Márquez

En una nueva temporada y con un elenco de lujo, el público ya puede disfrutar de la obra “La cena de los idiotas” en las tablas del Trasnocho Cultural. Es una obra de teatro escrita por el dramaturgo, director y guionista francés, Francis Veber, y fue estrenada en el año 1993. Tras su éxito, en 1998 el autor adaptó y dirigió su propia versión cinematográfica de su texto. 

Esta aclamada obra que ha sido representada en diversas partes del mundo, cuenta la historia de un grupo de hombres exitosos que deciden reunirse para cenar todos los días miércoles. Sin embargo, esta cena tiene una particularidad y es que cada uno de ellos invita a quienes consideran idiotas para poder burlarse de ellos y pasar una velada diferente. Esta cena que es una especie de apuesta por ver quién es capaz de encontrar al idiota más extraordinario, se convertirá en un total desastre y en una catástrofe que causará un gran descontrol y muchas sorpresas a lo largo de la trama.

La pieza teatral cuenta con las talentosas actuaciones de Basilio Álvarez, Héctor Manrique, Armando Cabrera, Wilfredo Cisneros, Patty Oliveros y Carlos Arteaga. Además, en la dirección general se encuentra el actor Héctor Manrique, la producción de María José Castro, el vestuario por Eva Ivanyi, la iluminación por José Jiménez y la asistencia de producción Angélica Arteaga. Cabe mencionar que la obra cuenta con una maravillosa escenografía con esculturas de Orlando Campos y pinturas del fallecido caricaturista Pedro León Zapata.

Las risas y el tono de comedia están aseguradas de principio a fin con esta obra. Los diálogos de los personajes y las impecables actuaciones hacen que el público se estremezca de risa y tenga un gran disfrute. Sin embargo, como toda obra de teatro, esta no se queda atrás y nos invita a considerar las enseñanzas que nos dejan entre sus líneas y a pensar siempre más allá de lo que presenciamos.

“La cena de los idiotas” es una obra que divierte y que también conmueve a medida que van sucediendo los acontecimientos y podemos apreciar más la personalidad del personaje del “idiota”. Esta pieza cuestiona el concepto de idiotez y nos expresa mediante sus diálogos sobre cómo muchas veces juzgamos a los demás sin conocerlos, cómo podemos llegar a ser muy duros, egoístas, y también cómo rechazamos la forma de ser de otros.

Esta pieza teatral llena de risas y de mucha diversión, nos señala que el valor de la tolerancia es fundamental en cualquier circunstancia, a que no debemos juzgar y menospreciar a las personas que creamos que sean diferentes de nosotros, y que siempre y sin ninguna excepción, debemos respetar a los demás. 

Una obra que sin duda vale la pena ver y disfrutar. Las funciones son los días viernes y sábados a las 7:00 p.m., y los domingos a las 6:30 p.m.

La Llamada: un canto al amor, la fe y la libertad

Gabriela Márquez

“Cambiar no está mal, ¿no?”

La obra de teatro “La Llamada” aterrizó en los corazones del público de la Concha Acústica de Bello Monte en Caracas. Escrita y dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, es una comedia musical estrenada en el año 2013 en España y gracias a su notable éxito ha estado nueve años en cartelera y cuenta con una gira por más de 30 ciudades, ha sido adaptada en México, Argentina, Chile y República Dominicana, y más de 2 millones de personas han podido disfrutar de este original espectáculo.

Esta obra musical tiene como escenario principal al campamento cristiano de verano “La Brújula”. En este lugar se encuentran dos adolescentes de diecisiete años: María Casado y Susana Romero, unas jóvenes que les encanta el reguetón y sueñan hacerse famosas con él. Estas dos jóvenes han asistido al campamento desde que eran pequeñas, sin embargo, esta vez todo se tornará diferente, pues la primera de ellas empieza a recibir visitas nocturnas de Dios y este acontecimiento será el inicio de una nueva vida.

Paralela a la historia de estas dos amigas, en el campamento se encuentran dos monjas modernas: Sor Bernarda y la hermana Milagros, quienes tienen por lema “La música hace milagros” y esto sin duda, lo van demostrando a lo largo de todo el musical. Esta pieza teatral cuenta con las talentosas actuaciones de Dora Mazzone, La Vero Gómez, Henrys Silva, Cristina Mosquera y Stefany Frade. Además, detrás del montaje se encuentran Ventura Producciones y Sonia Villamizar, bajo la dirección de Guido Villamizar y en la dirección musical Zarik Medina. 

Con una escenografía, vestuario, efectos de iluminación y sonido impecables; La Llamada nos envuelve en canciones de Whitney Houston, letras originales compuestas por Alberto Jiménez, temas del grupo Presuntos Implicados y diversos cantos religiosos. Además de las risas y el tono de comedia que genera en los espectadores los diálogos de cada uno de los personajes, la obra invita a pensar un poco más allá y a notar los verdaderos mensajes que están entre sus líneas. No se trata de una obra de carácter religioso en su totalidad, a mí parecer, es una pieza que nos hace ver que el cambio puede ocurrir cuando menos lo esperamos y cuando ni siquiera lo estábamos buscando, pero es precisamente ese cambio lo que nos puede hacer libres y vivir la vida que siempre habíamos anhelado. 

En la pieza podemos apreciar diferentes perspectivas que hacen señas a que cambiar no está mal, tal como se pregunta María Casado en un punto de la obra. Desde que surgen las apariciones inesperadas de Dios a este personaje, la joven comienza a experimentar emociones complicadas y mucha confusión, dando a lugar a que cuestione sus valores y su futuro. También, el personaje de la novicia Milagros pone en dudas su fe y por miedo, mantiene oprimidos sus deseos reales, sin embargo, este temor es el que le permitirá tomar sus propias decisiones, ser valiente y luchar por lo que en verdad quiere.

Esta pieza teatral representa lo significativa que puede llegar a ser una amistad, los cuestionamientos individuales y la búsqueda de identidad. Es un canto dedicado a la libertad, el amor, la fe, la alegría y la redención. Sus diálogos invitan a no juzgar al otro, a no caer en prejuicios y a que nunca es tarde para cambiar ese aspecto de tu vida con el que te sientes inseguro o insatisfecho. Es una obra que invita a sentir la llamada de todo aquello que el corazón desee y busque alcanzar. Esta pieza teatral nos señala que el cambio no está mal, que siempre habrá un lugar para nosotros, sin importar lo que seamos ni tampoco lo que deseemos. 

El teatro dentro del teatro, protagonista indiscutible.

Inés Muñoz Aguirre

De pronto y después de mucho tiempo me vi allí entrando al estacionamiento del Teatro Teresa Carreño como lo han hecho cientos en estos días. Con nuestras entradas adquiridas vía la eficiencia de una página digital y todas las expectativas que nos generó el montaje de Hamlet, del cual ya habíamos escuchado hablar a otros colegas de la prensa quienes fueron convocados a la función de estreno.  

No es fácil dirigir y actuar un texto de Shakespeare, el más universal de los dramaturgos, tampoco es fácil opinar sobre él y las consecuencias que deja su trabajo. Siempre encontraremos altibajos y expectativas no cubiertas porque todos los personajes de este autor británico tienen una dimensión que los hace casi inalcanzables, como consecuencia del fuerte movimiento de sus pasiones. Por eso sus interpretaciones se las han peleado actores de la talla de Sir Laurence Olivier, que representan el pináculo de la actuación a donde todo interprete quiere llegar. 

Hoy por hoy es un misterio que una obra estrenada en 1602 sea capaz de soportar las miles de versiones que se han hecho en más de cuatrocientos años.  Lo que sí es cierto es que su estructura dramática que raya en la perfección, es mucho más que un sueño acariciado por muchos directores. Toda su obra te acerca a un autor (Hay quienes sostienen que eran varios los que escribían), y a un reto constante.  

Entre tanto los tiempos cambian y esta historia siempre sirve de espejo para que las sociedades busquen en ella el reflejo de lo que les acontece. Shakespeare nos planta frente a las tragedias que suele llevar la humanidad sobre sus hombros debido al mal manejo del poder.

Este Hamlet dirigido por José Manuel Suárez nos coloca ante al trabajo de un director que encuentra en este texto considerado como el más largo del autor, los hilos de los cuales agarrarse para innovar, romper esquemas y arriesgar. El primer reto que vencer fue realizar un montaje en el cual la totalidad de los papeles son interpretados por mujeres. Tal propuesta pareciera levantarse como respuesta a un teatro Isabelino en el que era impensable que una mujer subiera al escenario, con lo cual Ofelia y La Reina Gertrudis fueron interpretadas por hombres. 

No eran momentos aquellos como para creer que Hamlet  sería interpretado por mujeres sin embargo llegaría el momento en que lo hizo Sara Bernhardt. Corría el año de 1899 cuando la celebre actriz francesa lo representó en el Teatro La Princesa de Madrid. La actriz danesa Asta Nielsen lo hizo en 1920. Se habla también de interpretaciones realizadas por Margarita Xirgu y Nuria Espert. 

El nombre de estas actrices nos muestra como este personaje forma parte de las apiraciones de todo aquel hombre o mujer que desee crecerse en el escenario. Más recientemente fue interpretado por  la española Blanca Portillo quien recrea a un personaje construido a partir de un polémico análisis psicologico.

Aquí, sobre el escenario del Teresa Carreño, al bajar la luz de la sala se abre la caja de Pandora. Estalla una música actual, bailable, que contemporaniza el ambiente, que lo hace festivo, melancolico a ratos. Con la orquesta en vivo se incendian los ánimos. José Manuel Suárez rompe el tiempo y el espacio porque borra los límites. La escenografía hecha en tubos, en distintos niveles y sacando provecho a un escenario que gira se redimensiona con el apoyo de una iluminación que habla, vibra, marca las emociones a través del color, mientras las pantallas refuerzan las distintas atmósferas. El vestuario nos conduce hacia el pasado para casarse con una época.

A medida que avanza la representación vemos un claro juego en el que el director supo diferenciar con claridad sus debilidades y fortalezas para sacar lo mejor de cada una de ellas. Se arriesgó con las caracterizaciones las cuales aprovechó al máximo en las grandes actrices que son Elba Escobar y Carmen Julia Álvarez para la interpretación del Rey Claudio y de Polonio. Un peligroso Riesgo del cual sale victorioso. Elba Escobar demuestra una vez más en la creación de su personaje lo que hemos sabido siempre: el teatro le corre por las venas.  

De la presencia y el tono dramático de Nohely Arteaga construyó una Reina Gertrudis que jamás pasaría desapercibida en ninguna corte. Delineó una Ofelia en la que explotó el conocimiento del canto lírico que posee Grecia Augusta. Los personajes de Laertes, Horacio y el Rey Hamlet definidos con claridad y delineados a través de la naturaleza de cada actriz.

Todas conforman, cada una desde su instancia particular, el coro ideal para acompañar la interpretación que hace Daniela Alvarado de un Hamlet que maneja con fuerza ese vendaval de emociones que conforma la estructura psicológica de un personaje lleno de luces y de sombras. Un personaje que es capaz de expresar:  “demasiado soberbio, vengativo y ambicioso, con más maldades en la cabeza que ideas para explicarlas, imaginación para describirlas, o tiempo para cometerlas”. ¿El momento cumbre de esta actriz? el de la realización del monologo más representado en la historia de la humanidad: …ser o no ser… La actriz dejó fluir el texto con las cadencias necesarias. Finamente cuidado este momento de la interpretación. Conmovedor.

Así como el director apostó a un movimiento continuo sobre el escenario, el serpenteante subir y bajar a través de las rampas que nos ubica en el ascenso y descenso emocional de cada personaje, no hay duda de que su gran recurso escénico fue el manejo grupal. La presencia de los soldados cuyas marchas llegan a retumbar en perfecta coreografía.  El del pueblo en ocasiones, con el que llegó incluso a manejar a través de lo vocal, un tono estridente, el del rumor que chirria hasta hacerse presente en los rincones que posee toda sociedad.  Trabaja hasta convertir la propuesta del teatro dentro del teatro en la gran protagonista del montaje, gracias al coro de comediantes.

Una sucesión de cuadros escénicos, casi procesionales con la participación de los comediantes dan los toques de risa, de color y de ritmo incontenible que son necesarios descifrar con pinzas en la obra shakesperiana para entender que efectivamente, la tragicomedia funciona si se saben manejar las dos caras que representa. En este montaje se anudaron de forma creativa y sutil.

Este trabajo  producido por Claudia Salazar Gómez nos abre la puerta hacia el necesario reencuentro con nuestro teatro.Nos permite volver la vista hacia un director que se presenta sin miedos. Nos recordó como pueden confluir sobre el escenario el pasado y el presente. Hamlet nos hizo regresar al espacio escénico más importante de nuestra ciudad.

Este esfuerzo, es sin duda un trabajo que representa lo mejor de lo que somos. La confluencia profesional de mucha gente que merece un prolongado aplauso de pie. 

Los Influencers mucho más de lo que parece. 

Inés Muñoz Aguirre

Julie Restifo y Javier Vidal forman un binomio creativo inseparable. De ese trabajo continúo nació J Creativa y contra viento y marea han construido una historia importante dentro del teatro venezolano.  Entre sus más recientes trabajos está Los Influencers, un título que es sin duda un guiño a los términos que ha impuesto la moda de las redes sociales, pero que después que ves la obra adquiere otra dimensión.  Te permite entender que la “evolución” de la comunicación en la que se da paso al comentario superficial, a la hipnosis que produce el uso de la imagen, a la compra de seguidores, no podrán opacar jamás a seres como los protagonistas de esta historia: Sofia Imber e Isaac Chocrón, que como bien expresan en algún momento de la obra son y serán siempre los verdaderos “influenciadores” de la opinión pública. En principio no por ser precisamente ellos (que también) , si no por representar a quienes logran la reacción del otro, la opinión y el seguimiento por el conocimiento, liderazgo y carisma que se posee en “vivo y directo”. 

Este texto dramático además tiene la bondad de ubicarnos en un periodo de nuestro país, en el que también existían los “círculos cerrados”, las alianzas entre amigos, la búsqueda de los beneficios que otorgaba el Estado, con una clara diferencia con el presente: la cultura tenía su cuota de importancia (Aunque siempre nos parecía poca) y el talento y la preparación de quienes estaban al frente de las distintas instituciones era indudable. Gente estudiosa, comprometida con lo que hacían y no en balde con un reconocimiento nacional e internacional que acariciaba de tal manera sus egos que se terminaba por construir unos “dioses” que fueron cayendo con el tiempo, destronados por una revolución que pretendía acabar con todo, pero que no ha podido borrar el pasado y lo realizado porque no han podido hacerlo mejor.  Los cascarones vacíos en que se convirtieron las obras de aquel momento son la mejor prueba de la falta de gestión y de objetivos, por no mencionar la falta de conocimiento y preparación. Herramientas fundamentales para alcanzar el éxito.

Es indudable que además de la risa que le produce a los espectadores los desencuentros entre estos dos “titanes” de la cultura, si nos permitimos pensar un poco más allá de lo que vemos y leer las “entrelineas” del texto dramatúrgico el espíritu crítico está presente, en una memoria que además recurre a unos cuantos guiños como el nombrar a personas que en su mayoría son familiares a la audiencia. Referencias que actualizan, familiariza y en algunos casos nos premia con una anécdota en torno al personaje mencionado. 

Las actuaciones como siempre ocurre con estos inigualables actores, impecables. Acudieron al recurso de las caracterizaciones que se nota con mayor evidencia en el personaje de Chocrón.  Julie Restifo logra una Sofía, cuya interpretación nos regala una actitud corporal inconfundible, apoyada en la voz, tan bien lograda que se pueden cerrar los ojos y escuchar con claridad al personaje.  Ambos personajes se descubren y redescubren entre ellos. El espectador también tiene la oportunidad de encontrarse con las inquietudes personales que sirven de plataforma a la obra de Chocrón y a lo que significa hacer un buen periodismo, porque la obra nos cuenta como la Imber hacía entrevistas previas a los que después serían entrevistados en su programa. Periodismo sin debilidades y sin sorpresas. 

Sin duda alguna hay que ver esta obra, no se la pierda porque ya están en las últimas funciones. 

Una fiesta salvaje de Boris Vian, un canto hacia las pasiones humanas

Gabriela Márquez

“La mer  a bercé mon coeur pour la vie” /  

“El mar me ha agitado el corazón de por vida”

La emblemática y conmovedora canción de Charles Trenet, titulada “La mer”, da inicio a la obra teatral “Una fiesta salvaje de Boris Vian” presentada por el director de teatro, productor y crítico musical Federico Pacanins, de la mano de la Embajada de Francia en Venezuela y la Asociación Cultural Humboldt. Asistí a la segunda función de esta magnífica pieza de teatro musical el día domingo 10 de abril a las 11:30 a.m. y terminé con ganas de empaparme de música jazz y de investigar más sobre la vida de este reconocido compositor.

Con delicadeza, Una fiesta salvaje de Boris Vian nos lleva a la década de los años 50 del siglo XX en donde nos retrata la vida de Boris Vian, un compositor, cantante, ingeniero, trompetista, novelista, poeta, periodista y traductor. Este importante representante de la vanguardia musical y literaria francesa post-guerra, realizaba extraordinarios encuentros con su primera esposa Michelle Léglise Vian y precisamente en esta fiesta que presenciamos en la obra, aparecen personajes muy importantes como Ursula Kübler, bailarina y segunda esposa de Vian; el filósofo Jean-Paul Sartre, y la cantante Hildegard Knef, posterior pareja del compositor. Todos estos personajes junto a un músico ciego y un jefe de comedor, convergen en un goce surrealista y eufórico, en una celebración llena de vida, una orquesta inigualable de jazz y en unos exquisitos diálogos que dan un sentido completo a la obra.

El elenco de esta pieza teatral me pareció muy creíble y cada uno de ellos transmitía una esencia auténtica de las personas de aquella época. Gerardo Soto como Boris Vian, Sandra Yajure como Michelle Léglise Vian, Anakarina Fajardo como Ursula Kübler, Edgar Sibada como Jean-Paul Sartre, Paola Martínez como Hildegard Knef, Juan Carlos Grisal como el “ciego”, Edisson Spinetit como el maître; lograron a mí parecer, una sensación de frescura y naturalidad con sus actuaciones, en donde los personajes resultaban cautivadores y tenían una caracterización vocal sumamente pulcra y apropiada para las interpretaciones de las distintas canciones que se pudieron escuchar.

Esta pieza de teatro musical nos traslada a las noches de París gracias a su escenografía, su música, los efectos de iluminación, los vestuarios y el maquillaje de los personajes. Por un lado, la atmósfera que crea la escenografía nos hace movernos hacia una elegante velada, con colores predominantes como el rojo, verde, azul, morado y negro. Y, por otro lado, nos muestran un objeto particular: un “piano coctelero” que va más allá de la imaginación y tiene el poder de contagiar el placer de la diversión en los personajes, incluso en los espectadores. Uno de los aspectos más interesantes que me parece relevante resaltar de la escenografía, fue el uso de una pantalla que mostraba las traducciones de las canciones interpretadas en francés y en inglés, además de traducir los diálogos y enseñar imágenes de la ciudad en esa época, haciendo incluso más auténtica la puesta en escena. Además, pudimos ver una breve parte de la adaptación cinematográfica –interpretada por los mismos autores de la obra- de la novela “Escupiré sobre vuestras tumbas” de Boris Vian.

Sin duda, Una fiesta salvaje de Boris Vian, me trasladó a muchas de las vivencias del protagonista. Un hombre de veladas espectaculares, con la música jazz en cada uno de sus pasos, con su amor por la trompeta, el universo artístico, las letras, las pasiones humanas. Una obra de teatro compleja en la cual hay que estar atento a cada uno de sus palabras para una comprensión máxima y para poder adentrarnos en los años 50, una pieza que trata temas de gran importancia como la libertad y el sentido de la identidad. Una obra de teatro que conquista desde el primer tema musical hasta el último y que resalta el significado de la vida: ser feliz.  

PARADÍS A PARTIR DEL 17 de JUNIO

Obra escrita y dirigida por Javier Vidal galardonada con mención honorífica del concurso de dramaturgia del Trasnocho Cultural vuelve a las tablas en 6 únicas funciones.

Dentro de la calificación de piezas de autoficción, Javier Vidal, lleva a escena el tema migratorio a partir de la llegada en 1955, al puerto de La Guaira de sus padres y su tía quien se casará por poder con el hermano de su madre, teniendo el autor 20 meses de nacido.

Rocío, Jaume, Rusé y Libertario (Tario) son los cuatro personajes que van hilvanando las primeras impresiones que tienen de este Paraíso llamado Venezuela que los acoge en armonía en los tiempos donde todo estaba por hacer… “hasta la libertad”, como dice uno de los personajes.

Una pieza escrita al inicio de la pandemia con más corazón que otro órgano, al decir del autor y director. “Cuando recién comenzaba a escribir los primeros borradores de la pieza, mi madre Rocío, moría en España. Cosa que me afectó emocionalmente y quizá pudo variar el esquema de la pieza”, comenta Javier Vidal.

En alianza con Banesco y la Embajada de España, el público podrá disfrutar de un espectáculo cargado de nostalgia donde 4 emigrantes se unen al sentimiento de que en Venezuela han encontrado el paraíso.

El elenco está conformado por Josette Vidal quien interpretará a su abuela “la iaia Rocío”; Jan Vidal-Restifo a su tío Libertario; Theylor Plaza al padre del autor, Jaume y Claudia Rojas a la que aún sigue con vida en Madrid: Rusé, la tía del dramaturgo.

Asistencia a la dirección Camila Rodríguez. Ambientación, Miguel MarSan. Asistente de escena Sergio Malpica. Vestuario Julie Restifo/Mariali Rosato.  Fotografía Anderson Díaz de @Besingulart y el diseño gráfico Claudia Wiesner. 

 La obra se podrá ver en la sala del Teatro Trasnocho los viernes y sábados 7:00 pm. domingos a las 6:30 pm 

Una producción de Julie Restifo para Jota Creativa producciones.

CÉSAR Y CLEOPATRA”, LA MÁS GRANDE HISTORIA DE AMOR Y PODER DEL ANTIGUO EGIPTO, LLEGA AL TEATRO TERESA CARREÑO

La obra se presentará en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño con tres únicas funciones: viernes 1 y sábado 2 de julio a las 5:30 P.M., y domingo 3 de julio a las 4:30 P.M.

El 2022 es el año del reinicio para el teatro venezolano luego de dos años de incertidumbre, salas cerradas y escenarios vacíos. Y la mejor manera de dejar tal huella en la historia artística del país será regresando a las tablas con este espectáculo monumental, épico y nunca visto en nuestros auditorios: «César y Cleopatra».

Por primera vez en Venezuela, después de seis temporadas en Broadway y dos adaptaciones al cine – con Elizabeth Taylor y Vivien Leigh –, marcando pauta en la vanguardia del teatro mundial como una superproducción de enorme escala, se ofrecerá a la audiencia este clásico de la pluma universal, irónica e inteligente del inmortal dramaturgo inglés George Bernard Shaw – Premio Nobel de Literatura, 1925 –, bajo una versión de José Tomás Angola y Elizabeth Yrausquín de Postalian.

“César y Cleopatra” – 1899 – es una comedia dramática que se sitúa en el año 48 a.C. En ella, un maduro Julio César llega a Egipto en persecución de su enemigo Pompeyo, y una noche en el desierto, frente a la Esfinge, conoce a Cleopatra, apenas una hermosa e ingenua joven de 18 años. Allí, en una situación divertida y seductora, César engaña a Cleopatra para que no le reconozca. Él la hará reina de Egipto, pues es el hermano niño de la joven, Ptolomeo, quien gobierna. Cuando Cleopatra descubre la treta ya es muy tarde: la soberana ha caído en brazos del conquistador. 

            Sin embargo, para César, llevar a cabo su promesa de darle el trono se revela como una aventura difícil y ardua: Alejandría está ocupada por un ejército que se resiste a las huestes romanas. En clara desventaja numérica, son sitiados en el palacio. César deberá oponer toda su inteligencia y habilidad política para salir de ese trance: tomará el Faro de Alejandría con audacia e irá presenciando cómo Cleopatra, la otrora jovencita, va descubriéndose como una mujer sensual y sedienta de ambición. 

            César entiende el poder como un medio para conciliar, extender la paz romana y alcanzar la felicidad de todos; no obstante, lo que le ha enseñado a Cleopatra parece no dar frutos. En ella, el poder es dolor, pasión y dominio. Embrujado por la cautivante belleza de la Reina, el hombre no podrá evitar que el destino fragüe su camino lleno de muerte y una nueva comprensión del mundo por venir.

“César y Cleopatra” está protagonizada por José Tomás Angola como César; Aroldo Betancourt, interpretando al dios Ra; y Silvia De Abreu en el personaje de Cleopatra. Además, el montaje reúne a un cuerpo de baile y un gran elenco de más de 20 actores: Asdrúbal Blanco – Apolodoro –, Nathaly Ordaz – Ftataateeta –, Germán Anzola – Rufio –, Reinaldo Rivas – Potino –, Luis Vicente González – Lucio Septimus –, Egon Ilka – el Centurión –, Ignacio Serrano – Britano –, Carolina Wolf – la Aya –, Orlando Villalobos – Teodoto –, Bernardo Cuomo – Aquilas – y Jessica Valbuena – Ptolomeo –, incluyendo la participación de Nathalie Tablante y Ramón Góliz. 

Para crear un sonido único, la pieza cuenta con música original de Alfonso Lopez Chollet, dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Venezuela en vivo, y con la novedosa presencia en escena del músico electrónico de fama internacional Miguel Ángel Noya.

Por otro lado, en esta experiencia de impresionante escenografía, deslumbrantes vestuarios e innovador video mapping y decorado virtual, el diseño de iluminación está a cargo de Valentina Sánchez; la operación de iluminación, de Valentina Sánchez y Manuel Troconis; la dirección de arte y vestuario, de Elizabeth Yrausquín de Postalian; el diseño y realización de escenografía, de Freddy Belisario; la utilería, de Oscar Salomón; la coreografía, de Carolina Wolf y Luis Vicente González; el video, multimedia y VJ, de Ygnacio Narea – La Paleta Films –; la ingeniería de audio, de Tomás Vivas y Diego Brett; la jefatura de prensa, de Anakarina Fajardo; la traducción, de José Tomás Angola; la coordinación de producción, de Yorkis Díaz; la asistencia de dirección, de María Virginia Rivero; la producción artística, de María Consuelo Fernández; la producción general, de José Tomás Angola; y la dirección y puesta en escena, de José Tomás Angola y Eduardo Viloria y Díaz.

Se trata de una producción de La Máquina Teatro, la Fundación Asklepión, Teatro del Buen Paso, la Asociación Venezolana de Conciertos, el Centro de Artes Integradas, la Asociación Cultural del Colegio Emil Friedman y la Fundación Teatro Teresa Carreño.

“César y Cleopatra” se presentará en la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño con tres únicas funciones: viernes 1 y sábado 2 de julio a las 5:30 P.M., y domingo 3 de julio a las 4:30 P.M.

Entradas a la venta desde $15 en las taquillas del teatro y por la plataforma http://www.maketicket.com.ve.

ROMEO Y JULIETA MARCA EL REGRESO DE LA EXPERIENCIA SHAKESPEARE A LA ASOCIACIÓN CULTURAL HUMBOLDT

Romeo y Julieta, clásico teatral de William Shakespeare, tomará las tablas de la Asociación Cultural Humboldt por cuatro funciones en mayo: sábados 21 y 28 a las 4 P.M., y domingos 22 y 29 a las 11:30 A.M.

Lucila Velutini, Theylor Plaza y Aimeth Landaeta protagonizan esta historia de dos jóvenes que, a pesar de la rivalidad entre sus familias, deciden casarse de forma ilegal y vivir juntos; sin embargo, la fatalidad del destino conduce a que la pareja elija el suicidio antes que vivir separados.

En el marco de su aclamada Experiencia Shakespeare, desde septiembre de 2019 hasta marzo de 2020 la ACH presentó ante la audiencia clásicos isabelinos como Macbeth, Rey Lear y Medida por Medida, reuniendo los talentos de diferentes agrupaciones teatrales de gran trayectoria en Venezuela como Grupo Bagazos, La Máquina Teatro, Grupo Asklepión, entre otras.

Con el apoyo de la Organización Nacional de Transplante de Venezuela y Fospuca, la Asociación Cultural Humboldt realiza este montaje clásico a partir de un texto traducido y versionado por José Tomás Angola, contando con los arreglos musicales de Juan Carlos Grisal; la coreografía de Brixio Bell; la escenografía de Freddy Belisario; la iluminación de Manuel Troconis; el estilismo de David Romero; la fotografía y el video de Ygnacio Narea; la jefatura de prensa de Anakarina Fajardo; la dirección de arte y el vestuario de Elizabeth Yrausquín de Postalian; la producción de campo, la utilería y el vestuario de Edisson Spinetti; la asistencia de dirección de Sandra Yajure; la producción general de Paola Martínez; y la dirección y la puesta en escena de Federico Pacanins.

Romeo y Julieta marca el regreso de la Experiencia Shakespeare a la Humboldt con cuatro funciones durante el mes de mayo: sábados 21 y 28 a las 4 P.M., y domingos 22 y 29 a las 11:30 A.M.

El día del estreno, sábado 21 de mayo, las entradas tendrán un valor de 30$ e incluyen un brindis especial junto al elenco de la obra; para el resto de los días de la temporada estarán a la venta por 20$, y los estudiantes que presenten su carnet podrán obtenerlos por 10$. Los puestos estarán asignados y se cumplirá con las medidas de bioseguridad.

Los tickets pueden ser adquiridos en las taquillas del teatro, de martes a viernes entre 9 A.M. y 2 P.M., y a través del correo electrónico infoasohumboldt@gmail.com. 

UN ECUATORIANO, UN CHILENO Y UN VENEZOLANO,   MUESTRAN  EL UNIVERSO TRAVESTI  Y MIGRANTE EN NUEVA YORK.

   Basada en un comentario sobre la diversidad sexual y de género, publicado en el diario argentino Página 12, nació  Las Mártiras, escrita por el dramaturgo venezolano, Pablo García Gámez, actuada por  el ecuatoriano, Fernando Vieira, quien a su vez la dirige; y el chileno, Braulio Basilio; pieza teatral  seleccionada para integrar  la programación de la séptima edición de  FuerzaFest  junto a La Pietá, de Victor Vauban Junior, Las Réplicas, de Leo Cabranes-Grant y Buckle-Up, de Adriana Pantoja, a  realizarse en el Centro de Artes e Interpretación Julia de Burgos, ubicado en  1680 Lexington Avenue, NYC (Entre las calles 105 y 106). Metro: Tren 6 hasta la estación de la calle 103.

LAS MÁRTIRAS

Como parte de las nuevas tendencias en la escritura teatral, y con el afán de evitar  la “invisibilidad” de un colectivo históricamente marginado,   Las Mártiras,  muestra uno de los aspectos de la lucha del ser travesti: mantener la identidad asumida, más allá de la vida  misma.

   La palabra travesti fue establecida por un  médico  llamado  Magnus Hirschfeld, 14 de mayo de 1868 – 14 de mayo de 1935,  sexólogo judío alemán, activista defensor de los derechos de los homosexuales; quien la introdujo por primera vez en su obra literaria “Los Travestidos: una investigación del deseo erótico por disfrazarse”. Esta palabra hizo posible la descripción de aquellas personas que de manera voluntaria se colocaban ropas o vestimentas opuestas a su género.  Las personas travesti toman características y aspectos físicos y psicológicos concernientes al sexo opuesto, es decir, adoptan actitudes que socialmente son utilizadas por el sexo opuesto.

Amapola, y La Barroca, dos travestis, van al cementerio a rendirle homenaje a su amiga Lila Lamour  caída ante la transfobia.   En ese viaje, confrontan las diferencias y refuerzan la solidaridad, porque más pesan los lazos afectivos que las unen, que los que las distancian.    Dos personajes,  doblemente marginales, para ellas no es posible una operación de implante de senos y menos, de reasignación de sexo.   Ellas luchan con lo poco que tienen.

Fuerzafest, es dirigido por Mario Colón,  es  una iniciativa de la Federación Hispana en pro de reconocer y abrir un espacio cultural y de diálogo para la concientización de los prejuicios existentes hacia la comunidad latina LGBTQIA+ .

El festival reúne a diversas comunidades para apoyar la presencia de riesgos artísticos,  y así incitar la colaboración creativa y la experimentación,  amén de  celebrar la rica herencia de los artistas y el arte queer latinos.

UNA FIESTA SALVAJE DE BORIS VIAN”

El estreno teatral de “Una fiesta salvaje de Boris Vian” llega a la Asociación Cultural Humboldt los próximos 9, 10, 16 y 17 de abril.

Con el apoyo de la Embajada de Francia en Venezuela y la Asociación Cultural Humboldt, Federico Pacanins presenta “Una fiesta salvaje de Boris Vian”, pieza de teatro musical que revive el espíritu artístico y de profunda soltura jazzística del representante de la vanguardia literaria y musical francesa post guerra: Boris Vian.

En la obra, Boris Vian – Gerardo Soto –, famoso, entre otras razones, por organizar veladas inolvidables, se viste de anfitrión para ofrecer una fiesta surrealista que desata el disfrute y el gozo de sus invitados. Junto con su primera esposa, la traductora y poeta Michelle Léglise Vian – Sandra Yajure –, el hombre da la bienvenida a icónicos y curiosos personajes de la talla del filósofo y escritor existencialista Jean-Paul Sartre – Edgar Sibada –; la bailarina, actriz y segunda cónyuge de Boris, Ursula Kübler – Anakarina Fajardo –; la cantante, intérprete y posterior pareja de Vian, Hildergard Knef – Paola Martínez –; un maître – Edisson Spinetti; – y un cantante ciego que anima esta celebración – Juan Carlos Grisal –, recordando a todos la alegría de vivir.

Rodean esta historia el espíritu dionisíaco del baile, los juegos, el poliamor y las notas de jazz, surgidas de una presentación exclusiva de la Boris Vian Jazz Band, con arreglos de Aarón Cabrera y formada por Wilmer Caldera en el contrabajo, Josué Muñoz con la guitarra y la viola, y Edgar González en la trompeta y el corno francés.

Boris Vian – Ville-d’Avray, Hauts-de-Seine, 10 de marzo de 1920 – París, 23 de junio de 1959 – fue un crítico jazzista, compositor, cantante, trompetista, dramaturgo, ingeniero, novelista y poeta francés. En su carrera, escribió teatro, letra y música de canciones, cuentos y novelas, utilizando diversos heterónimos como Vernon Sullivan y Boriso Viana, y los anagramas Baron Visi, Brisavion, Navis Orbi, Bison Ravi, entre otros. 

Conmemorando los 102 años del nacimiento de este polímata francés y mediante la comedia de lo absurdo e irónico, “Una fiesta salvaje de Boris Vian” confronta temas como la libertad y el libertinaje, el humanismo y el patriotismo, la literatura y la música, el caos y el orden.

Vian estudió Ingeniería, carrera que ejerció para, luego, dedicarse con holgura a sus actividades de artista: fiestas, jazz, noche, chicas, amistades intelectuales de todo tipo, alter egos, crítica musical y novelas, siendo la más famosa y controversial “Escupiré sobre vuestras tumbas”, de la cual vendió los derechos para una adaptación cinematográfica. Aunque inicialmente estuvo encargado del guion, tras diversas peleas con la productora, el director y el guionista, Boris quedó fuera del proyecto y asistió de incógnito al preestreno de la película en el cine Le Petit Marbeuf, cerca de los Campos Elíseos, donde falleció de un infarto que sufrió durante la proyección.

El montaje cuenta con la asistencia de dirección de Paola Martínez, la producción general de Edisson Spinetti, la iluminación de Manuel Troconis, el coaching lingüístico de Hernán Rosas, las proyecciones de Jessika Dragnic y la dirección escénica y el libreto de Federico Pacanins.

Apoyada en la acción cultural, la Embajada de Francia en Venezuela contribuye con la promoción y el brillo de Francia, impulsando el diálogo y el intercambio con culturas extranjeras. Por su parte, la Asociación Cultural Humboldt nació en 1949 con el objetivo de difundir y fomentar nacional e internacionalmente las culturas venezolana y germánica, en sus aspectos científicos, literarios, artísticos y lingüísticos.

“Una fiesta salvaje de Boris Vian” se estrenará con todas las medidas de bioseguridad en el teatro de la Asociación Cultural Humboldt en abril: sábados 9 y 16 a las 4 P.M., y domingos 10 y 17 a las 11:30 A.M. 

Las entradas pueden ser adquiridas en las taquillas del teatro y por el correo electrónico infoasohumboldt@gmail.com.

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