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cultura teatro

El Benemérito y la Pavlova: un sainete que nos lleva a experimentar un espectáculo

Gabriela Márquez

La reconocida bailarina rusa Anna Pavlova logró convertir la pieza de ballet “La muerte del cisne” en una obra maestra mundial y en el símbolo del ballet ruso. Con una coreografía creada para ella por Michel Fokine, esta fue la primera bailarina en realizar una gira por múltiples partes del mundo, incluyendo Sudamérica, India y Australia. 

En el Trasnocho Cultural nos encontramos con el estreno de esta obra de teatro, que, mediante un sainete cómico, nos traslada al encuentro entre el General Juan Vicente Gómez y la diva del ballet internacional Anna Pavlova. Este importante encuentro se llevó a cabo en la sala de espera del Gran Hotel de Caracas, en el cual se hospedaba la bailarina rusa luego de haberse presentado en el Teatro Municipal de Caracas. Fue precisamente este encuentro el impulso de la danza clásica en Venezuela.

Con un sentido jocoso y cómico, como parte de las características propias de un sainete, desde el primer instante esta pieza dramática nos vislumbra con la demostración de ballet de Anna Pavlova, quien es interpretada por la actriz y bailarina Anakarina Fajardo. Esta figura es la que desencadena el esperado encuentro entre el Benemérito Juan Vicente Gómez, interpretado por el actor Armando Cabrera, quien sintió una profunda admiración por la artista rusa. Además de ellos, en la puesta en escena se encuentran la chaperona de la bailarina, Auristela Chacón Flores, interpretada por Valentina Garrido, el trovador caraqueño contratado por el General Gómez, Lino Tirado y Terán, interpretado por Juan Carlos Grisal, y también vemos la personificación de Dionisia Bello y Dolores Amelia, las dos mujeres de Gómez, interpretadas por Sandra Yajure. Cada una de estas actuaciones son claves para cautivar y llevar al público a este importante fragmento de la historia sobre esta figura política venezolana.

Los elementos musicales que podemos disfrutar en este montaje teatral son fundamentales y se convierten en otros personajes más que permiten que la historia fluya de una manera divertida, cómica e interesante. La música que se interpreta, el canto, los bailes y los versos recitados son primordiales para adentrarnos en este momento histórico cuando Anna Pavlova estuvo en tierras venezolanas de gira con su pieza de ballet “La muerte del cisne”. El sentido del humor es una pieza clave y un hilo conductor para hacer más amena la obra y también, para envolver al público en una atmósfera de diversión y aprendizaje sobre este arte como lo es el ballet y su importancia y trascendencia en el mundo entero.

Para aquellos que desconocían esta parte de la historia que enmarca al General Juan Vicente Gómez o que tal vez, no sabían con exactitud cómo sucedió aquel encuentro, esta obra es una extraordinaria muestra para viajar al pasado y descubrir la gran admiración que sintió en ese momento el Benemérito hacia la bailarina rusa. Una admiración que trajo como buen desenlace que, en 1917, Anna Pavlova realizara funciones en Caracas y en Puerto Cabello y su visita tuvo como principal valor el despertar del interés y curiosidad por el ballet en Venezuela. 

El debut de Anna Pavlova en Caracas marcó un antes y un después. Fue el inicio de una trayectoria en este reconocido arte, surgió la inquietud por descubrir y aprender más sobre él, y sin duda, se convirtió en una admiración por el público. Esta obra de teatro nos abre la oportunidad de conocer de una manera cómica, poética y apasionada este encuentro entre el Benemérito Juan Vicente Gómez y la estrella de ballet rusa. Un encuentro que vale la pena conocer por su importante valor histórico y por todo lo que significó para el país.

Mi último delirio: la posibilidad de otra lectura sobre nuestra historia

Gabriela Márquez

En el imaginario cultural de los venezolanos, la figura de Simón Bolívar se encuentra muy clara: El Libertador, un militar y político que lideró las campañas y combatió múltiples batallas que dieron la independencia a varias naciones hispanoamericanas. Pero, ¿qué hay más allá de eso? Seguramente que hay mucho más.

En la más reciente producción teatral del Grupo Actoral 80, la obra “Mi último delirio”, presentada en el Trasnocho Cultural, nos muestra una nueva posibilidad de lectura sobre el prócer histórico y nos permite abrir la mente sobre aspectos de su vida que tal vez desconocíamos. Este montaje está realizado bajo asesoría de la historiadora venezolana Inés Quintero, quien junto al equipo de la obra estudiaron y consideraron una serie de textos escritos directamente por Simón Bolívar y los testimonios del general de origen francés Luis Perú de Lacroix en el Diario de Bucaramanga.

Mediante la indagación de estos textos, se desarrolla una obra en donde podemos acercarnos a la figura de Bolívar a través de sus pensamientos más íntimos, emociones, sentimientos, aspiraciones, ambiciones, frustraciones, temores, inquietudes y afectos. El actor que lleva a escena este personaje es Héctor Manrique, quien, con una magistral, acertada y pulcra actuación, nos lleva por los lugares más recónditos de la vida de Bolívar.

Acostumbrados a ver a un Simón Bolívar sobre su caballo, en este montaje teatral, lo vemos constantemente en una hamaca. Un objeto que será su espacio de refugio y de confort en sus días previos a su fallecimiento. Cada elemento de la escenografía juega un papel fundamental en las acciones del personaje, ya que cada uno de ellos se van transformando en otros personajes: su hermana María Antonia, su esposa María Teresa del Toro, su maestro Simón Rodríguez, entre otras figuras que marcaron la vida del Libertador. 

Desde el comienzo de la obra, observamos y sentimos a este personaje tan conocido por los venezolanos, de una manera distinta. Ya no vemos al Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y la Nueva Granada, por el contrario, vemos cómo fueron sus últimos días mientras enfrentaba las enfermedades de la tuberculosis y la fiebre tifoidea. Presenciamos sus más profundos pensamientos con respecto a lo que había alcanzado en la trayectoria de su vida, sus logros, sus desaciertos, sus batallas ganadas y perdidas, su dolor por haber perdido a su esposa, sus sentimientos hacia Manuelita Saénz, sus conflictos con su hermana y sus otros familiares, sus aspiraciones y sus deseos incluso después de su muerte.

“Mi último delirio” es una obra que sorprende y conmueve de principio a fin. En ella podemos permitirnos la posibilidad y la oportunidad de nuevas lecturas de Simón Bolívar. Un personaje que a lo largo de la historia ha sido visto como mítico, controversial e idealizado, pero en esta ocasión podemos permitirnos observar a una figura más humana, real y auténtica. Una figura que se nos muestra más cercana, vulnerable y abierta a sus verdaderas emociones en los días previos a su muerte. Sin duda, es una obra que nos invita a reflexionar y a tomar nuestras propias conclusiones sobre este personaje tan resaltante de la historia de Venezuela e Hispanoamérica.

Paradís: donde recordar el pasado es vivir

Gabriela Márquez

“Aunque soy un emigrante, jamás en la vida, yo podré olvidarte”.

2 de enero del año 1955. Esa es la fecha en la que nos sitúa la obra “Paradís”, escrita y dirigida por el actor, dramaturgo y director de teatro Javier Vidal. Con una Mención Honorífica del tercer concurso de Dramaturgia del Trasnocho Cultural, esta pieza teatral significa un viaje al pasado de una Venezuela que recibió a una gran cantidad de emigrantes españoles, italianos y portugueses que buscaban su “paraíso”.

“Paradís” nos narra la historia de Libertario (Tario), Rosé, Rocío y Jaume cuando llegan al puerto de La Guaria en 1955. Un relato íntimo que forma parte de la vida real de Javier Vidal y su familia, en el cual retrata la figura del emigrante y las primeras impresiones que tienen al llegar a Venezuela.

Protagonizada por Jan Vidal quien interpreta a su tío Libertario, Josette Vidal interpretando a su abuela “la iaia Rocío”, Theylor Plaza como Jaume, el padre de Javier Vidal, y Claudia Rojas la tía del director; cada uno de ellos representando a muchos de los emigrantes que vinieron a estas tierras en busca de un mejor futuro, de trabajar y de progresar. Sin embargo, se toparon con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y a lo largo de la historia podemos ver la manera en la que los personajes van descubriendo poco a poco cómo estaba el país en aquel entonces.

“Paradís” es una obra que, a través de los diálogos de los personajes, los vestuarios, el acompañamiento musical y el juego de luces en la iluminación, lleva al público a aquella Venezuela cálida que arropó en su momento a muchas personas que en medio de la búsqueda del paraíso y de su futuro, también hicieron país. La obra presenta elementos escenográficos acordes y característicos de esa época. En el escenario podemos apreciar una radio que transmite las noticias políticas y los acontecimientos culturales que suceden durante esos años, haciendo más auténtico el montaje teatral. 

En lo personal, es una obra con la que conecté desde el inicio hasta el final y con muchas de sus líneas debido al tema de la migración. Es un tema tan sensible y la forma en cómo es tratado en la pieza resulta aún más conmovedor. Mis abuelos y abuelas, tanto por parte paterna como parte materna fueron emigrantes, llegaron a Venezuela precisamente en esa época y como los personajes en la historia ellos también buscaban el paraíso y progresar en sus vidas. Esta obra me hizo recordar a mi familia, a las vivencias que tuve con ellos cuando era pequeña y a las tardes que pasaba en sus casas mientras me contaban sus experiencias y todo lo que atravesaron para llegar hasta acá.

“Paradís” es una pieza teatral sumamente valiosa porque toca un tema muy latente y vigente actualmente. En Venezuela cada vez son más las personas que migran a otros países en busca de un futuro diferente, por ello resulta muy sencillo conectar y sentir esta obra porque podemos recordar a todos esos amigos, familiares o conocidos que han migrado. Este montaje es una representación conmovedora, sensible, genuina y especial de ese grupo grande de emigrantes que estaban en la esperanzadora búsqueda del paraíso en Venezuela. Es una obra que nos recuerda que no importa si estamos lejos del país que nos vio nacer porque siempre perteneceremos a él, pero también, aunque estemos lejos de nuestras raíces, otro lugar puede convertirse en nuestro hogar y nuestro nuevo porvenir.

César y Cleopatra: un espectáculo en todo su esplendor

Gabriela Márquez

Tras seis temporadas en Broadway y dos adaptaciones al cine, se presentó en la Sala  Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño “César y Cleopatra”, una comedia dramática escrita por el dramaturgo inglés George Bernard Shaw, y presentada bajo la dirección y versión de José Tomás Angola y Elizabeth Yrausquín de Postalian.

Desde que se abre el telón el público se transporta a Egipto específicamente en el año 48 a.C., junto al dios Ra interpretado con una actuación magnífica por Aroldo Betancourt. Mediante este personaje omnipotente y majestuoso empezamos a adentrarnos en la historia de la reina de Egipto y el estratega, político orador y prosista romano, cada uno protagonizados por Silvia De Abreu y José Tomás Angola, respectivamente. Este gran relato que forma parte del imaginario histórico y cultural nos muestra a una Cleopatra de 18 años de edad muy ingenua pero cuando conoce a César poco a poco logra descubrirse a sí misma y revelar sus verdaderos deseos.

Llevar a cabo el montaje de esta obra sin duda, es un reto enorme por todo lo que implica. Es una producción que ha sido representada con éxito a lo largo del tiempo en diferentes formatos y se ha convertido en una historia que muchas personas atesoran y les apasiona. Este montaje teatral cuenta con más de veinte actores en escena, un cuerpo de baile, una orquesta musical y todo un equipo de producción, todos ellos responsables de mantener el ritmo durante casi dos horas y media en las que el público se emociona, se ríe, se sorprende y hasta se conmueve.

La escenografía y los elementos de iluminación juegan un papel fundamental en la obra. Son aspectos esenciales para que el público sienta que está en ese periodo de la historia de Egipto. Desde la gran Esfinge, hasta cada uno de los elementos de los palacios en los que están los protagonistas, resultan muy auténticos y permiten que el espectador conecte aún más con la historia. Esta pieza teatral cuenta con la música original de Alfonso López Chollet, quien dirigió en vivo a la Orquesta Sinfónica Venezuela y también en escena estuvo el músico electrónico Miguel Ángel Noya. La música también es primordial en esta pieza, ya que le da un sentido firme a las acciones, a los cantos, a los bailes y a los diálogos de los personajes, haciendo que en el ambiente se viva la esencia de esas tierras.

Las actuaciones de los protagonistas César y Cleopatra son impecables. Con un toque de comedia, drama y pasión, ambos nos relatan el amor que sienten uno al otro y también las diferentes maneras de cómo va creciendo en ellos el deseo por el poder. Pero no solo estos personajes brillan en el escenario, sin duda, cada uno de los actores y actrices que aparecen en escena brillan con luz propia y marcan una huella importante en la historia que se relata. Acompañado de estos personajes, se encuentra el vestuario que cada uno tiene. Este elemento fue una de las cosas que más me impresionó de esta pieza teatral porque estaba muy bien estudiado y medido para que las representaciones fuesen increíblemente genuinas y acertadas. El vestuario de cada uno de los personajes es también otro aspecto que vale la pena resaltar de este montaje que no dejó pasar ningún detalle.

“César y Cleopatra” es todo un espectáculo en sí mismo. Durante toda la obra hay elementos que mantienen atentos y cautivados al público. Es una pieza que nos va mostrando mediante la comedia y el drama aspectos que hoy en día se mantienen vigentes: la codicia, el deseo, las ansias por el poder, las pasiones humanas, los errores y la libertad, mediante estos aspectos el espectador puede llevarse sus propias impresiones e ideas. Esta pieza teatral nos permite adentrarnos en diferentes episodios históricos que invitan a descubrir momentos de gran importancia en la historia de la humanidad e incluso, a reflexionar sobre estos aspectos que podemos visualizar en la sociedad actual.

Cuéntame polaco: una obra que nos lleva al origen de la narración oral

Gabriela Márquez

Con la premisa: ¿a quién no le gusta que les relaten un cuento? Se presentó en las tablas del Centro Cultural Chacao, la obra de teatro “Cuéntame polaco” como parte de la Muestra de Dramaturgia Contemporánea Europea, en donde participaron España, Francia y Polonia. Inspirada en textos de Wislawa Szymboraska y Józef Ignacy Kraszewski, este montaje teatral representa la historia de la narración oral a lo largo del tiempo.

“Cuéntame polaco” está dirigida y producida por Daniela Vielman, el diseño escénico está a cargo de Marisela Ramírez, la iluminación por Anny Castellanos, la logística por Massimo Caroli y la asistencia general Johana Rojas. El elenco de esta obra está conformado por Rosario Arévalo Meza, Valentina Vielma y Maru Bracho.

La narración oral es tan antigua como la humanidad misma, se dice que la tradición de narrar surge desde la época de las cavernas cuando las tribus primitivas se reunían alrededor de las fogatas para escuchar los mitos, leyendas y anécdotas religiosas, de descubrimiento o de la cacería. Posteriormente los relatos tuvieron como característica un contenido épico en donde la figura del héroe era el protagonista en distintos escenarios de guerras, hazañas y batallas.

Estos son algunos de los temas que se representan en Cuéntame polaco, una pieza teatral llena de aprendizaje y cultura que nos va relatando cómo era la narración oral y la tradición en Polonia y Europa desde la Edad Media. De una manera divertida y aleccionadora, las tres actrices de esta obra dan a conocer la figura del juglar, el cual era un artista que iba de pueblo en pueblo para ofrecer un espectáculo con el propósito de ofrecer entretenimiento en las fiestas de los reyes y nobles a cambio de dinero o comida. Además, nos enseñan el surgimiento del libro tal como lo conocemos hoy en día, pasando por las diferentes corrientes literarias como el Romanticismo y el Realismo, hasta la actualidad.

Mientras se va contando toda esta historia, se presenta un elemento diferenciador y es que se pueden escuchar textos de la autora polaca Wislawa Szymboraska quien es Premio Nobel, y también textos del reconocido escritor Józef Ignacy Kraszewski. La obra está dirigida de una manera entretenida y diferente para el público, ya que invita tanto a niños, jóvenes y adultos a involucrarse y a disfrutar de los cuentos narrados de manera oral.

La pieza teatral cuenta con una puesta en escena que sitúa al espectador en diferentes épocas. También gracias al juego de la iluminación y la escenografía el espectador puede trasladarse a cada una de las historias que narran las actrices de la obra, las cuales realizan una formidable actuación. Es una pieza teatral que nos recuerda la esencia de un espectáculo de cuentacuentos y nos muestra de una manera dinámica la evolución del arte de narrar hasta como lo conocemos hoy en día.

Cuéntame polaco, tiene un punto de valor muy importante: el aprendizaje y el sentido aleccionador mediante los cuentos y la narración oral. Nos enseña que, aunque pareciera una tradición olvidada, siempre se puede regresar a ella y de alguna u otra manera, solemos narrar historias en nuestra vida diaria.

La Ternura: una obra donde el deseo de amar se representa con una gran sensibilidad y esperanza

Gabriela Márquez

“Que sus días siempre tengan la compañía de la ternura”

Una reina, dos princesas y tres leñadores son los protagonistas de la obra de teatro “La Ternura”, una comedia romántica escrita por el dramaturgo Alfredo Sanzol que llegó a las tablas del Trasnocho Cultural bajo la dirección de Basilio Álvarez, director, actor y fundador del grupo teatral Skena. 

Inspirada en las comedias de William Shakespeare, “La Ternura” cuenta la historia de una reina y sus dos hijas que deciden huir de la obligación a casarse en matrimonio y que están cansadas de la opresión de un mundo regido por hombres. Estos motivos son suficientes para que tengan el deseo de no toparse nunca más en sus vidas con uno de ellos. Sin embargo, los planes de la reina no salen tal como lo esperado, ya que eligen una isla que consideraban desierta pero que en realidad está habitada por un leñador y sus dos hijos quienes huyeron a ese lugar para jamás volver a ver a una mujer.

La pieza teatral dirigida por Basilio Álvarez, cuenta con los actores Marcos Moreno, Daniel Rodríguez y Guido Villamizar, y las actrices Carmen Terife, Ani Lozada e Ivanna Cordido. Precisamente me gustaría comenzar hablando de la magnífica dirección y las actuaciones que podemos disfrutar en esta obra. La Reina Esmeralda, el Leñador Marrón, la Princesa Rubí, el Leñador Verdemar, la Princesa Salmón y el Leñador Azulcielo, son personajes conmovedores y entrañables, y gracias a las increíbles y divertidas interpretaciones de estos actores logran llevar al público a un espacio lleno de amor con sus diálogos desbordados de ternura, atrevimientos y risas, que hacen que permanezcan en nuestros corazones por siempre. 

Desde que se abre el telón la escenografía de “La Ternura” te atrapa y te mantiene hipnotizado en un bosque enorme, en una selva desamparada con un volcán a punto de hacer erupción, en una isla donde todo pareciera ser posible. Los elementos ubicados en el escenario llevados de la mano con la iluminación generan una atmósfera que despierta todos los sentidos y trasladan a una época muy lejana. Los vestuarios de cada uno de los personajes son espectaculares e impecables, mediante estos aspectos también permiten que el público se involucre aún más en la historia. 

El deseo de amar y la necesidad de proteger del daño que puede producir el amor, son de los temas principales que engloba esta obra. Por un lado, presenciamos como la reina y el leñador hacen hasta lo imposible para cuidar a sus hijos de todos los peligros que pudiesen enfrentar en el mundo. Magia, maldades, problemas, discusiones, juegos y giros sorprendentes, son algunos de los elementos de los que se valen estos personajes para evitar sufrimientos en los que más aman. A pesar de ello esto no resulta suficiente porque comprenden que por más que intenten evitarles pesares es muy difícil que no suceda en algún momento y aceptan que forma parte de la ley de la vida dejar que los hijos recorran sus propios viajes y aprendan a ser fuertes ante las situaciones más complejas. 

Por otro lado, mediante los personajes de las princesas y los hijos del leñador podemos sentir sus profundos deseos de amar a otros sin importar los obstáculos y también las necesidades que tienen de saber cómo se siente un abrazo, una caricia, un beso, una sonrisa o un simple gesto de cariño. Esto hace que los personajes muestren su lado más tierno y vulnerable mientras abren su corazón para expresar sus emociones y sentimientos con mucha valentía y esperanza. 

“La Ternura” nos muestra cómo el amor puede ser capaz de romper con las barreras que se interpongan en el camino. Mediante esta comedia romántica en donde las risas y la sensibilidad están más que aseguradas, sus personajes nos envuelven en un ambiente en el cual, en lo particular, logró empaparme de mucha ternura, calidez y alegría. Esta pieza nos invita a reflexionar sobre los aspectos esenciales de la vida, sobre cómo estamos siendo tratados y cómo tratamos a los demás, qué estamos haciendo para luchar por lo que realmente deseamos y qué somos capaces de hacer para alcanzar nuestros sueños. Una obra que sin duda cura el alma con toda la ternura que tiene entre sus líneas y que nos dice que: cuando hay amor cualquier cosa es posible.  

No puede perderse la oportunidad de disfrutar esta obra en el Teatro Trasnocho Cultural los días viernes y sábados a las 4:30 p.m., y los domingos a las 4:00 p.m.

Tus montes, mis versos: un homenaje a las artistas del grupo “Las Sinsombrero”

Gabriela Márquez

Como parte de la Muestra de Dramaturgia Contemporánea Europea en donde se agrupan España, Francia y Polonia, la obra de teatro española “Tus momentos, mis versos” se presentó en las tablas del Centro Cultural BOD. El grupo llamado “Las sinsombrero” conformado por mujeres artistas españolas, hace referencia a la acción de quitarse el sombrero que realizaron Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca en la Puerta del Sol de Madrid como símbolo de protesta.

“Tus montes, mis versos”, es una obra de teatro escrita por el dramaturgo español Marco Magoa y en Venezuela estuvo bajo la dirección de Shonny Romero y la producción ejecutiva de Dionisíacas Producciones. El elenco de esta pieza teatral está conformado por los actores y actrices: María Alessandra Morillo, Francesca Abrusci, Jennifer Chacón, Humberto Toro, María Gabriela Carpio, Arminio Borjas, Daniela Ruggiero, Zulernes Rodríguez, Joyme Salinas, Andrea Andreoni, Kerly Da Silva. 

Esta pieza teatral nos relata la vida de tres mujeres que son dueñas de una floristería que se encuentra en crisis, ya que la exportación de flores no está generando tantas ventas como ellas quisieran. Además de este problema, cada una se encuentra lidiando con sus conflictos personales que las pondrán a prueba durante toda la obra y les harán cuestionar sus futuros. Pero eso no es todo, la pieza tiene como eje central la poesía de las mujeres que pertenecieron a este grupo renegado y olvidado de la generación del 27.

La pieza teatral cuenta con una escenografía, iluminación, coreografías y acompañamiento musical fascinante que permite que el espectador se conmueva con la historia. Es una obra poética en la cual los versos se desbordan en cada escena, causando que el espectador poco a poco descubra los trabajos artísticos de estas mujeres del siglo XX. “Las Sinsombrero” fueron un grupo que jugaron un papel de gran relevancia debido a que estas reivindicaron de alguna manera su figura como intelectual y cultural en una sociedad en donde el camino para las mujeres estuvo lleno de dificultades al no ser reconocido y rechazado su talento.

“Tus montes, mis versos”, es una obra estremecedora y cautivadora cuando pensamos a profundidad lo que nos quiere decir entre sus líneas, pues mediante los versos de diversas mujeres las protagonistas de la historia logran superar los obstáculos, encontrarse a sí mismas y reflexionar sobre sus propias vidas. A través de la poesía de Las Sinsombrero estas tres mujeres muestran sus lados más vulnerables y frágiles, pero también logran descubrir la fuerza auténtica que les une y gracias a ello deciden continuar intentándolo y no rendirse.

Silencio, vengo a pedir: una sátira sobre diferentes miradas de la sociedad

Gabriela Márquez

Pintoresca, satírica, caricaturesca, irónica y poética, son algunas de las palabras que pueden describir la obra “Silencio, vengo a pedir”. Durante dos horas este espectáculo del grupo teatral La Caja de Fósforos se encarga de sorprender, causar risas y también reflexión en el público sobre lo que se plantea en la puesta en escena.

“Silencio, vengo a pedir” es una pieza compuesta por seis escenas con textos de escritores del Siglo de Oro Español, como Miguel de Cervantes, Luis Quiñones de Benavente, Lope de Rueda, y el dramaturgo colombiano Luis Vargas Tejada. Además, está inspirada en la obra artística del pintor neerlandés El Bosco. 

La pieza teatral dirigida por Orlando Arocha, cuenta con actores y actrices de talla profesional que son los responsables de interpretar a diferentes personajes a lo largo de la obra. El elenco está conformado por Nathaly Ordaz, Jesús Miguel Das Merces, Orlando Paredes, Abilio Torres, Antón Figuera, Rafael Carrillo, Larisa González, Margareth Aliendres. También, la pieza cuenta con la participación de los músicos David Vázquez y Luvin Zabala, bajo la dirección musical de Alexander Hudec. 

Este montaje es un viaje por diferentes épocas que por medio de las seis historias breves que se van representado se pueden comprender diversos temas que los personajes expresan en sus diálogos y sus acciones, tal como la lujuria, la libertad, el poder, la infidelidad, el alcoholismo, la codicia, la avaricia, el engaño y la hipocresía. Estas seis piezas ponen en evidencia algunas costumbres, vicios y estereotipos que hoy en día permanecen vigentes en la sociedad, son temas de carácter cotidiano y que a través de ellos el espectador puede sacar sus conclusiones, tener sus propias perspectivas y opiniones sobre cuánto ha evolucionado o cambiado la moral del mundo.

La escenografía y el vestuario son aspectos fundamentales en toda obra de teatro. En esta pieza no es la excepción y todos los elementos juegan un papel primordial. El vestuario realizado por Raquel Ríos está en constante movimiento en cada escena que el espectador disfruta. Los personajes se transforman gracias a los diferentes atuendos que resultan impecables y acordes con el contexto de la obra. Igualmente, los elementos escenográficos que acompañan al elenco adquieren un valor resaltante y esto permite que el espectador se traslade a una época en específico.

Un aspecto que me parece muy valioso y de gran importancia enfatizar son las magníficas actuaciones que presenciamos en la obra y el increíble acompañamiento musical. Los actores y actrices dejan una huella entre cada escena, son personajes que conmueven, que hacen pensar, reír, cuestionarse, y sobre todo que permanecen en la memoria incluso cuando la obra llega a su fin. El elenco y los músicos se convierten en un solo equipo en donde todos se divierten, sufren, lloran, bailan y cantan sin descanso ocasionando un lazo especial con el público.

“Silencio, vengo a pedir”, tiene un tono de realismo muy perceptible entre cada una de sus líneas. A pesar de su estilo pintoresco, satírico, lúdico, burlesco y hasta optimista, la obra nos refleja una intención moralizadora y crítica hacia las deformaciones de la sociedad mediante la malicia y la crueldad de sus personajes. Es una pieza teatral que está más vigente que nunca al representar temas que podemos presenciar diariamente en nuestras vidas. Sin duda, es una obra que permite adentrarse en un ambiente lleno de mucho entretenimiento, en un espacio aparentemente caótico en el cual múltiples cosas están sucediendo a la vez y genera que el espectador se involucre y logre una conexión muy auténtica con las historias que se están representando. 

No se puede perder esta obra de teatro en las tablas del Trasnocho Cultural los días viernes, sábados y domingos a las 6:30 p.m.

Romeo y Julieta: una historia signada por la tragedia, el amor y el odio 

Gabriela Márquez

“Jamás se oyó una historia tan doliente como esta de Julieta y su Romeo”

La historia de amor imposible por excelencia que ha sido fuente de inspiración durante siglos en la literatura, la danza, la música, el arte, la ópera y el cine, tomó las tablas de la Asociación Cultural Humboldt. Por supuesto, nos referimos al clásico teatral “Romeo y Julieta” de William Shakespeare, una obra del dramaturgo, poeta y actor inglés, la cual fue publicada entre los años 1595 a 1597.

Verona es el escenario del conflicto entre dos familias: los Montesco y los Capuleto. Desde el inicio de la obra queda representada la rivalidad que existe entre los miembros de estas estirpes y es precisamente este odio y enfrentamiento lo que desencadenará la pasión desenfrenada y la fuerza voraz del amor entre los dos jóvenes protagonistas. Romeo y Julieta se conocen en una fiesta organizada en la casa de los Capuleto y apenas cruzan sus miradas por primera vez, el amor surge al instante y de forma recíproca.

Esta pieza teatral cuenta con el apoyo de Fospuca y es realizado a beneficio de la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela. La obra tiene un equipo extraordinario, en la producción general está Paola Martínez, y el encargado de la dirección y puesta en escena es Federico Pacanins. Igualmente, presenta un texto traducido y versionado por José Tomás Angola, la coreografía de Brixio Bell, la escenografía de Freddy Belisario, los arreglos musicales de Juan Carlos Grisal, la iluminación de Manuel Troconis, el estilismo de David Romero, la dirección de arte y vestuario de Elizabeth Yrausquín de Postalian, la jefatura de prensa de Anakarina Fajardo, la producción de campo, utilería y vestuario de Edisson Spinetti, la fotografía y video de Ygnacio Narea, y la asistencia de producción de Sandra Yajaure. 

Romeo y Julieta es representada con un ritmo impecable y evocador a las pasiones más auténticas y efímeras del ser humano. Además, el elenco está conformado por más de veinte actores en escena, teniendo como figuras principales al actor Theylor Plaza como Romeo y a la actriz Aimeth Landaeta como Julieta. Estos dos actores que se encargan de dar vida a los fieles enamorados de la pieza de Shakespeare, a mí parecer logran transmitir una increíble y fidedigna interpretación del texto del dramaturgo inglés. Sus actuaciones nos permiten sentir cada una de las complicadas emociones que atraviesan estos dos jóvenes a causa de los conflictos de sus familias. Entre algunas de esas emociones que el espectador puede llegar a sentir gracias a las voces y las acciones de los actores, están la angustia, la desesperación, la pasión, el dolor, el sufrimiento, el odio, la resignación y la tristeza.

Esta obra es un gran engranaje, es decir, poco a poco se transforma en un rompecabezas configurado para lograr una pieza teatral que busca mover las fibras y los sentimientos del público. Cada elemento desde la iluminación, la música, el vestuario, la escenografía, los actores y actrices, nos llevan a una Verona y a un contexto específico, y por medio de todos estos aspectos podemos ir desentrañando el sentido de comedia en algunos puntos y de tragedia a lo largo de la trama. 

Romeo y Julieta ha sido representada durante siglos en múltiples formatos y con diferentes versiones, volver a este clásico de la literatura universal es una seña a que tarde o temprano siempre regresamos a los clásicos, a aquellas historias fundadoras que son sumamente valiosas y que perduran a través del tiempo. Romeo y Julieta forma parte de ello, una historia universal que cuanto más creemos que la conocemos siempre que la volvemos a ver, leer o escuchar, descubrimos algo nuevo e inesperado. Esta es una obra que no pasa por indiferente y desapercibida, todo lo contario, es una pieza que causa en el espectador diversas emociones, que genera ruido, reflexiones, que permite encontrarnos y encontrar al otro, que nos hace cuestionarnos y cuestionar la sociedad. Romeo y Julieta es mucho más que la historia de un romance destinado a la tragedia y al desastre, como toda pieza teatral clásica tiene matices y contrastes que nos hacen pensar en sus enseñanzas, entre algunas de ellas como la de ser responsables de nuestros propios actos y a no dejarnos llevar por el odio y los impulsos.

La invitación está abierta para que no se pierda las funciones que quedan de la obra de teatro “Romeo y Julieta” en la Asociación Cultural Humboldt. Sábado 28 de mayo a las 4:00 p.m., y domingo 29 de mayo a las 11:30 a.m.

La cena de los idiotas: una velada que nos enseña la importancia del respeto y la tolerancia

Gabriela Márquez

En una nueva temporada y con un elenco de lujo, el público ya puede disfrutar de la obra “La cena de los idiotas” en las tablas del Trasnocho Cultural. Es una obra de teatro escrita por el dramaturgo, director y guionista francés, Francis Veber, y fue estrenada en el año 1993. Tras su éxito, en 1998 el autor adaptó y dirigió su propia versión cinematográfica de su texto. 

Esta aclamada obra que ha sido representada en diversas partes del mundo, cuenta la historia de un grupo de hombres exitosos que deciden reunirse para cenar todos los días miércoles. Sin embargo, esta cena tiene una particularidad y es que cada uno de ellos invita a quienes consideran idiotas para poder burlarse de ellos y pasar una velada diferente. Esta cena que es una especie de apuesta por ver quién es capaz de encontrar al idiota más extraordinario, se convertirá en un total desastre y en una catástrofe que causará un gran descontrol y muchas sorpresas a lo largo de la trama.

La pieza teatral cuenta con las talentosas actuaciones de Basilio Álvarez, Héctor Manrique, Armando Cabrera, Wilfredo Cisneros, Patty Oliveros y Carlos Arteaga. Además, en la dirección general se encuentra el actor Héctor Manrique, la producción de María José Castro, el vestuario por Eva Ivanyi, la iluminación por José Jiménez y la asistencia de producción Angélica Arteaga. Cabe mencionar que la obra cuenta con una maravillosa escenografía con esculturas de Orlando Campos y pinturas del fallecido caricaturista Pedro León Zapata.

Las risas y el tono de comedia están aseguradas de principio a fin con esta obra. Los diálogos de los personajes y las impecables actuaciones hacen que el público se estremezca de risa y tenga un gran disfrute. Sin embargo, como toda obra de teatro, esta no se queda atrás y nos invita a considerar las enseñanzas que nos dejan entre sus líneas y a pensar siempre más allá de lo que presenciamos.

“La cena de los idiotas” es una obra que divierte y que también conmueve a medida que van sucediendo los acontecimientos y podemos apreciar más la personalidad del personaje del “idiota”. Esta pieza cuestiona el concepto de idiotez y nos expresa mediante sus diálogos sobre cómo muchas veces juzgamos a los demás sin conocerlos, cómo podemos llegar a ser muy duros, egoístas, y también cómo rechazamos la forma de ser de otros.

Esta pieza teatral llena de risas y de mucha diversión, nos señala que el valor de la tolerancia es fundamental en cualquier circunstancia, a que no debemos juzgar y menospreciar a las personas que creamos que sean diferentes de nosotros, y que siempre y sin ninguna excepción, debemos respetar a los demás. 

Una obra que sin duda vale la pena ver y disfrutar. Las funciones son los días viernes y sábados a las 7:00 p.m., y los domingos a las 6:30 p.m.

La Llamada: un canto al amor, la fe y la libertad

Gabriela Márquez

“Cambiar no está mal, ¿no?”

La obra de teatro “La Llamada” aterrizó en los corazones del público de la Concha Acústica de Bello Monte en Caracas. Escrita y dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo, es una comedia musical estrenada en el año 2013 en España y gracias a su notable éxito ha estado nueve años en cartelera y cuenta con una gira por más de 30 ciudades, ha sido adaptada en México, Argentina, Chile y República Dominicana, y más de 2 millones de personas han podido disfrutar de este original espectáculo.

Esta obra musical tiene como escenario principal al campamento cristiano de verano “La Brújula”. En este lugar se encuentran dos adolescentes de diecisiete años: María Casado y Susana Romero, unas jóvenes que les encanta el reguetón y sueñan hacerse famosas con él. Estas dos jóvenes han asistido al campamento desde que eran pequeñas, sin embargo, esta vez todo se tornará diferente, pues la primera de ellas empieza a recibir visitas nocturnas de Dios y este acontecimiento será el inicio de una nueva vida.

Paralela a la historia de estas dos amigas, en el campamento se encuentran dos monjas modernas: Sor Bernarda y la hermana Milagros, quienes tienen por lema “La música hace milagros” y esto sin duda, lo van demostrando a lo largo de todo el musical. Esta pieza teatral cuenta con las talentosas actuaciones de Dora Mazzone, La Vero Gómez, Henrys Silva, Cristina Mosquera y Stefany Frade. Además, detrás del montaje se encuentran Ventura Producciones y Sonia Villamizar, bajo la dirección de Guido Villamizar y en la dirección musical Zarik Medina. 

Con una escenografía, vestuario, efectos de iluminación y sonido impecables; La Llamada nos envuelve en canciones de Whitney Houston, letras originales compuestas por Alberto Jiménez, temas del grupo Presuntos Implicados y diversos cantos religiosos. Además de las risas y el tono de comedia que genera en los espectadores los diálogos de cada uno de los personajes, la obra invita a pensar un poco más allá y a notar los verdaderos mensajes que están entre sus líneas. No se trata de una obra de carácter religioso en su totalidad, a mí parecer, es una pieza que nos hace ver que el cambio puede ocurrir cuando menos lo esperamos y cuando ni siquiera lo estábamos buscando, pero es precisamente ese cambio lo que nos puede hacer libres y vivir la vida que siempre habíamos anhelado. 

En la pieza podemos apreciar diferentes perspectivas que hacen señas a que cambiar no está mal, tal como se pregunta María Casado en un punto de la obra. Desde que surgen las apariciones inesperadas de Dios a este personaje, la joven comienza a experimentar emociones complicadas y mucha confusión, dando a lugar a que cuestione sus valores y su futuro. También, el personaje de la novicia Milagros pone en dudas su fe y por miedo, mantiene oprimidos sus deseos reales, sin embargo, este temor es el que le permitirá tomar sus propias decisiones, ser valiente y luchar por lo que en verdad quiere.

Esta pieza teatral representa lo significativa que puede llegar a ser una amistad, los cuestionamientos individuales y la búsqueda de identidad. Es un canto dedicado a la libertad, el amor, la fe, la alegría y la redención. Sus diálogos invitan a no juzgar al otro, a no caer en prejuicios y a que nunca es tarde para cambiar ese aspecto de tu vida con el que te sientes inseguro o insatisfecho. Es una obra que invita a sentir la llamada de todo aquello que el corazón desee y busque alcanzar. Esta pieza teatral nos señala que el cambio no está mal, que siempre habrá un lugar para nosotros, sin importar lo que seamos ni tampoco lo que deseemos. 

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