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Nuevos dueños para las joyas de los Baden

Las alhajas de  Stephanie de Beauharnais se vendieron en la subasta realizada en Ginebra 

Mayte Navarro

Este año se conmemoran 200 años de la muerte de Napoleón y Christie’s subastó nueve joyas imperiales adornadas con zafiros y diamantes que pertenecieron a su hija adoptiva, Stephanie de Beauharnais, gran duquesa de Baden, piezas que hasta ahora habían permanecido en una misma familia pero que tendrán nuevos dueños, aunque la casa de subasta no reveló el nombre de los felices propietarios.

La venta que levantó un previo interés por lo que representan estas alhajas  históricamente también motivo a los coleccionistas a pujar para hacerse de ellas. Se logró recaudar  1,4 millones de euros (cerca de 1,65 millones de dólares), superando las estimaciones.

Las piedras que componen estas joyas son zafiros y diamantes que se presentaron en lotes separados, de esta manera  esta parte del joyero de Stephanie de Beauharnais, que estuvo en su poder desde 1806, fecha de su matrimonio con Carlos II de Baden en el Palacio de las Tullerías, pasa a manos desconocidas.

Las piezas subastadas fueron: una tiara, un collar, un par de zarcillos, dos colgantes y broches, así como un anillo y una pulsera. Los expertos habían estimado el total en 392.000 euros, es decir, 473.000 dólares.

El collar consta de siete esmeraldas en forma de gota talladas estilo briolette, colocadas de manera escalonada  y rodeadas de diamantes, que hacen pareja con otras esmeraldas más pequeñas acompañadas también de diamantes, a éstas se suma una octava que se colocó en el broche.  Se trata de un collar del período napoleónico. Esta pieza se completa con los zarcillos que en la parte superior, la que se fija en el lóbulo de la oreja,  se colocó una esmeralda  cuyo borde recorre un racimo de diamantes. De allí cuelga otra esmeralda  en forma de gota, que también  fueron talladas siguiendo el corte briolette, que era el favorito de la nobleza.

En este lote también se encontraba la  corona de zafiro de María II, reina de Portugal  a mediados del siglo XIX, engastada en el centro con un notable zafiro de Birmania, que se vendió en 1,9 millones de dólares. La puja se abrió con 182.000 euros. La pieza data de la década de 1840, se engastó con diamantes y zafiros.

El director del Museo Ajuda de Portugal, lamentó que ese país careciera de fondos suficientes para haberla obtenido y así integrarla a la colección del Real Museo del Tesoro. El funcionario también ha afirmado que están tratando de contactar al comprador para que la presta y se integre a la exposición  que se presentará en junio.

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