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Los queridos Sussex

Más allá de plantearse la destrucción de la Monarquía, Harry y Meghan podrían influir en una revisión más profunda de la Monarquía. En la entrevista, la americana tuvo mucho de actriz y no ocultó su personalidad poderosa

Mayte Navarro

Ya han pasado varios días de la entrevista que los duques de Sussex concedieron a Opraw Winfrey, catalogada como la número uno de los Estados Unidos, lo que quedó demostrado con la audiencia convocada que logró superar la de los Globos de Oro.

De acuerdo a los  datos revelados por una página web, un anuncio de 30 segundos en ese espacio superaba los 300.000 mil dólares. CBS News no participó en la organización de este programa que fue responsabilidad del departamento de entretenimiento de esa cadena, como lo afirma otra fuente. También se confirmó que los duques de Sussex no percibieron ningún dinero por esta entrevista, mientras que Oprah cobró entre siete o nueve millones de dólares, además de los derechos por transmisión internacional.

Las declaraciones de Meghan demostraron que no tan madura como muchos imaginábamos ya que parecía ignorar que ser un miembro activo de la monarquía británica no es nada sencillo pues no solo tiene que lidiar con los más allegados, sino que “La Firma” cuenta con una serie de personas que trabajan dentro de la corte y que constituyen un grupo  con epidermis delicadas y donde ciertos sentimientos como la envidia y los celos pueden encontrar nido.

Por otra parte dibujó la soledad de estos nobles, atrapados en deberes y en una milenaria institución que hace soñar a quienes están fuera de ella con historias basadas en los cuentos de  Charles Perrault, que se engañan con la belleza de su protocolo y sus pompas  pero olvidan acontecimientos que en el pasado originaron guerras, decapitaciones y envenenamientos.

Meghan no puede compararse con Diana, aunque las declaraciones sobre sus temores la recordaran. La duquesa le dobla en la edad y en experiencia. Por lo tanto eso de no saber que se vive en esa pesada jaula de oro, resulta difícil de creer. Quizás por ello, en su comunicado, la casa real británica señale: “Si bien algunos recuerdos pueden variar, son tomados muy en serio”.

Meghan se quejó de que a Archie  se le negara el título de príncipe, incluso hizo referencia a ello como un derecho de nacimiento, pero olvidó que no sólo es  potestad de la Reina, sino que desde 1917 están vigentes las directrices que estableció Jorge V que limita los títulos de príncipe y princesa a los hijos de los monarcas, nietos  de los monarcas y “al hijo vivo mayor del hijo mayor del príncipe de Gales”, es decir al bisnieto  del  monarca. En este caso a Jorge de Cambridge. Sobre esta norma actuó Isabel II al extender el derecho a llevar el título de príncipes a todos los hijos del príncipe William y Catherine.

Por otro lado, la pareja quiso alejarse de lo familiar al darle a su primogénito  el nombre de Archie, que carece de vínculos con la familias, algo que no ha resultado extraño ya que las bisnietas de Isabel y nietas de la princesa Ana tampoco recibieron nombres que honran a sus antepasados y sus padres manifestaron que no querían para ellos títulos que le acarrearan obligaciones posteriores.

Hoy los reyes y reinas no tienen poder pero están sujetos a representar a sus países, trabajo que en tiempos de polarización y de eufemismos resulta peligroso  para la salud mental de algunos. Como lo denunciaron los duques de Sussex, una experiencia que para Harry ha sido mucho más dolorosa pues siendo muy niño tuvo que asumir la muerte de su madre en una soledad multitudinaria, lo que afectó su salud mental.

La figura más golpeada en esta entrevista que tuvo sus matices de show mediático fue Carlos de Inglaterra. Después de la muerte de Diana tuvo que trabajar muy duro para conquistar un poco de popularidad. Se valió de su rol de padre abnegado, esto le funcionó. Luego llegaron los nietos y ha dejado ver que la ternura también tiene cabida en sus sentimientos. La pandemia también hizo lo propio para contribuir con su buena imagen y ser aceptado como el heredero de Isabel II, reina entre reinas.

Las declaraciones de Harry derrumbaron esa imagen paternal para presentarlo como un hombre que le dio la espalda, que no atendía sus llamadas. 

La denuncia del racismo ha sido el golpe más fuerte que recibió la Corona. No hay que olvidar la presencia de la raza negra en la Commonwealth, esto podría llevar a una revisión de las relaciones con Inglaterra. Por eso en el comunicado de la Casa Real se lea: “Los asuntos suscitados, en particular el relativo a la raza, son muy preocupantes”.

Una encuesta realizada por YouGov refleja que  32% de los ciudadanos cree que los duques de Sussex han sido bien tratados por la familia real, frente a otro 32% que opina lo contrario, mientras que  61% de los  encuestados entre los 18 y 24 años, se expresa a favor de la pareja. Sucede lo contrario con los mayores de 65 años. Esto indica posiciones antagónicas de dos generaciones frente a la Monarquía. Donde sí hay consenso es en la admiración y valoración de Isabel II, quien a sus 94 años sigue siendo la más admirada de la familia real

El toque “tierno” en la entrevista catalogada como el proyectil más potente arrojado contra Buckingham fue el anuncio de la llegada en verano de una niña. No podemos esperar más, dijo Meghan, quien agotó  el vestido negro de Armani bordado con flores blancas en la parte superior del cuerpo, valorado  en 4.700 dólares seleccionado para esa noche.  Como joya importante  llevó la pulsera de diamantes Cartier que perteneció a Lady Di, así como sus anillos de boda y compromiso en el dedo anular.

Meghan Markle regaló esa noche algo de actuación, un poco de ignorancia y mucho de osadía. Harry tuvo un rol de honestidad, no tuvo miedo de divulgar sus temores, por eso el psicólogo   John Duffy  en un trabajo para CNN señala que el duque de Sussex es un ejemplo porque expresó un apoyo profundo y permanente a su familia y habló con franqueza sobre el dolor que sufre en sus relaciones familiares.

La expresión emocional de Harry, dice Duffy, también podría alentar a los hombres y niños a abrirse, a replantear y ampliar la definición de masculinidad. 

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