edición especial

EL TEATRO ESA PASIÓN INÚTIL

Leonardo Azpárren Giménez

III

La libertad atribuida al posmodernismo para no seguir en sintonía con los grandes relatos históricos, ha estimulado la fuga hacia zonas borrosas en las que el teatro ha elevado hasta lo imposible su capacidad de diversión. El compromiso ha sido desacreditado con la argucia de la libertad de creación. Predomina la diversión para apartar, desviar y entusiasmar, no para apasionar. Continúa Vilar: El primer enemigo del teatro de arte no es el cinematógrafo, sino el espectáculo para tenderos, aquel donde todo se combina en la sola preocupación por la fórmula, por la fórmula máxima.

Algunas veces el poder toma la iniciativa y doblega a sus ejecutantes; otras, estos se doblegan para estar tranquilos. El teatro, duele admitirlo, da para todo. Pero la diversión de la representación teatral tiene una misión, muy bien definida por Aristófanes y mantenida a lo largo de los siglos. Así la describe Bertolt Brecht: El “Teatro” consiste en producir representaciones vivas de hechos humanos tramados o inventados, con el fin de divertir.

Un aparente juego de palabras por parte de Brecht, pero le asigna propósitos superiores, igual que a la ciencia: El arte y la ciencia coinciden porque el propósito de ambos coinciden en facilitar la vida de los hombres: la ciencia cuidándose de su mantenimiento, el arte de su recreación.

En nuestro patio, para ir al punto, el teatro ha sabido hablarle al espectador de diversas maneras. Ejemplo notable es Julio Planchart, quien en 1913 escribió La república de Caín, duro y dolido alegato contra el régimen castro-gomecista; pero, además, uno de los momentos de mejor renovación que ha tenido nuestro teatro, porque Planchart no escribió un panfleto sino una apasionada épica sobre el poder. En 2016 Edilio Peña escribió algo parecido con Hambre en el trópico.

Cuando el teatro venezolano comenzó a modernizarse con dramas sesudos, en tiempos de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el veinteañero Román Chalbaud produjo Caín adolescente (1955), la primera representación de la marginalidad urbana de una ciudad enrumbada hacia el progreso y la modernidad. También lo hizo en las décadas siguientes, pendiente del hacer y sentir de los venezolanos. Creó fábulas en las que la pasión vivía situaciones tormentosas propias de la pubertad y la juventud.

En nuestra conciencia debemos preguntarnos si estamos satisfechos con lo que hacemos, siempre con la mirada puesta en nuestros espectadores, es decir en nuestros conciudadanos; si el teatro que hacemos expresa un proyecto de vida o es simple profesión; si proponemos algo perdurable o somos artesanos de mercancías.

¿Cuál es o debería ser la utilidad de la pasión teatral? ¿La pasión que comunica un escenario puede transformar al espectador? ¿O es una pasión evasiva? Aristófanes resumió en tiempos originarios la misión del teatro: hacernos mejores ciudadanos. Pero que sea un agente del cambio social tiene implicaciones muy complejas. Cuando Román Chalbaud estrenó La quema de Judas en 1964 declaró que esa obra era su contribución para que un mundo desapareciera. También declaró que el teatro es una mentira para decir una verdad. ¿Cuál?

Jean Vilar, director del Teatro Nacional Popular francés y creador en 1947 del Festival de Aviñón, publicó en 1955 su libro De la tradición teatral, y en él dice:

Un pueblo a quien la guerra ha hecho reencontrar no solamente las necesidades primarias de la vida sino, acaso también, una conciencia más clara de la existencia, reclamará de nosotros algo más que una presentación dorada, refinada del espectáculo. Aquí tendrán la palabra los comediantes improvisados de los teatros vocacionales.

       Así, y solo así, el teatro dejará de ser una pasión inútil.

Referencias

Aristófanes. 1999. Las nubes – Las ranas – Pluto. Cátedra. Madrid. / Azparren Giménez, Leonardo. 1966. Documentos para la historia del teatro en Venezuela, siglos XVI, XVII y XVIII. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas. /Bertolt Brecht. 1963. Breviario de estética teatral. Ediciones la rosa blindada. Buenos Aires. Chocrón, Isaac. 1966. Asia y el Lejano Oriente. Editorial Arte. Caracas. /Vilar, Jean. 1972. De la tradición teatral. La Pléyade. Buenos Aires.

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