edición especial

La vacuna contra el Covid-19, un reto global de cara a la inclusión 


Hace días el mundo renovó sus esperanzas al conocer la noticia de que Pfizer -BioN-tech tenía ya una vacuna para combatir el COVID-19, con una probabilidad del 91%.  Los gobiernos no se hicieron esperar, sobre todo la UE reaccionó más rápido para poder garantizar a sus ciudadanos la vacuna por medio de acuerdos con las farmacéuticas. La UE ya ha “garantizado“ 300 millones de dosis en la mesa de discusiones Europea donde participaron el Parlamento Europeo, EMA (Agencia Europea de Medicamentos), entre otros. Pero más allá del deseo de plantear un acuerdo para la obtención de las preciadas vacunas hay un GRAN reto que envuelve este momento inédito . 

Un gran reto que está repleto de incógnitas que habrá que ir despejando lo antes posible y que pondrá a prueba la bondad, ética, estrategia y compasión del planeta. 

Primero habrá que garantizar la producción de vacunas: 

“Para vacunar a la mitad de la población mundial necesitamos producir 8 mil millones de dosis. Hoy la capacidad global de la industria es de 5 mil millones por año”. –Sue Middleton Presidenta del comité Ejecutivo de Vaccines Europe. 

Segundo, estar 100% seguros de sus efectividad: Middleton señala que “es necesario saber que va a funcionar”, antes de su distribución.

Tercero: garantizar la cadena de frío de las vacunas tanto en el tránsito como en su almacenamiento. Estas vacunas deben tener un proceso de ultracongelamiento, se necesitarán unos espacios y congeladores especiales que hasta ahora los más pequeños se han valorado en 10mil euros cada uno.

Cuarto: estar preparados para los efectos secundarios que pueda producir la vacuna.

Quinto, y no menos importante: definir quiénes serán esos grupos de riesgo que deberían ser los primeros. 

Desde el día que se dio a conocer la noticia poco se ha nombrado a América Latina por no hablar del continente africano. He leído varios artículos y ensayos científicos, y es preocupante como solo se habla del continente Latinoamericano, sobre todo países con más alto índice de pobreza como Perú y Brasil, pero porque se está experimentando la vacuna con estas poblaciones más vulnerables, se les llama “voluntarios” pero no son más que conejillos de indias, pues son personas que no tienen siquiera un seguro o contrato que le garanticen a ellos o a sus familias alguna seguridad sanitaria o económica en caso de alguna enfermedad o fallecimiento.  ( insertar link de reportaje de DW)  

https://www.dw.com/es/am%C3%A9rica-latina-campo-de-pruebas-para-la-vacuna-contra-la-covid-19/av-55525506

Por otro lado, en la publicación Cluster Salud, se describen la cantidad de vacunas que algunos países latinoamericanos desean comprar.  Chile 10 millones, México 17,2, Ecuador 2 millones, Perú 5 millones y Colombia 10 millones. Estos países están en negociaciones con las farmacéuticas Pfizer y AstraZeneca, pero en países como Venezuela, que está en negociaciones con Rusia, se desconocen los detalles de dicha alianza. 

El reto titánico estará sobre todo del lado de los “más poderosos“, los que tengan el monopolio de las vacunas el poder de decidir a quién, cómo y cuándo. Algunos países hablan de administrarla de manera gratuita otros hablan de un precio “razonable” de entre 5 a 15 euros. Por ejemplo, el sueldo mínimo en África son de 8$ mensuales, 96$ anuales. Con lo cual, como dice la canción: “Solo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente”, y que en verdad espero que el planeta se haya transformado y esté a la altura de este gran reto.

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