estilo de vida

La mesa que comparten colombianos y venezolanos

Estos días de cuarentena han servido para retar a los editores, quienes no se han dejado vencer y lanzan sus libros, ejemplo de ello es el publicado conjuntamente  por La Fundación BAT Colombia y La Fundación Bigott

Mayte Navarro

Los lectores venezolanos y colombianos celebran la publicación titulada Colombia y Venezuela: Historia, alimentación y saberes compartidos, un título que habla por sí solo por lo que no necesita mucha explicación.

Su presentación se hizo recientemente en Caracas, pero como lo exigen las normas actuales, se hizo vía Zoom. Esta obra vio la luz gracias a dos organizaciones, la Fundación BAT Colombia y la Fundación Bigott, que no tuvieron temor en apoyar esta exhaustiva investigación desarrollada  al alimón  por dos mujeres antropólogas, que encuentran en la comida algo más que el placer  momentáneo del gusto y la utilizan como un instrumento para descubrir historias, cultura, tradiciones. Ellas son la venezolana Ocarina Castillo D´Imperio, Magíster en Historia Contemporánea de Venezuela y doctora en Ciencias Políticas, dedicada al tema de la antropología alimentaria; y la colombiana Esther Sánchez Botero, doctora de Derecho, investigadora de alimentación y cocina.

Los invitados, desde sus respectivos dispositivos electrónicos, pudieron conversar con ellas, conocer como emprendieron este arduo camino lleno de búsquedas y de interesantes hallazgos; una ruta que las llevó desde los orígenes hasta el momento actual. En estas páginas se observan que hurgan en los grupos humanos con el mismo interés con que estudian los alimentos y utensilios que utilizan y que se han ido transformando con el tiempo.

A las dos investigadoras se unió Giannina Rodríguez, gerente General de Fundación Bigott, quien destacó la inmensa satisfacción que representa para esa organización haber  podido contribuir a hacer realidad este proyecto editorial que queda para el disfrute de todos aquellos que aman la historia y sienten que la gastronomía es una manifestación cultural, una carta de identidad.

Después de esta presentación sólo queda pasearse por esas 557 páginas donde encontramos qué tiene en común los paladares venezolanos y colombianos; descubrir la despensa de las poblaciones originarias, saber que la arepa es tan venezolana como colombiana, pues no podemos olvidar que somos hijos del maíz.

No faltan las recetas  en este libro donde se descubre que un dulce de guayaba puede servirse como un bocadillo, cernido, espejuelo o en coquita, pero también se dice como se alimentaban los soldados durante la guerra de independencia.

Colombia y Venezuela: Historia, alimentación y saberes  se puede adquirir a través de la página de la Fundación Bigott en Mercado Libre.

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