estilo de vida

La princesa Leonor ya es una señorita

Los Premios Princesa de Asturias sirvieron para mostrar a la heredera del trono de España, ahora una adolescente menos nerviosa y consciente del rol que desempeña.

Mayte Navarro

La entrega de los Premios Princesa de Asturias acapararon nuevamente la atención del público y de la prensa, primero por ser considerados uno de los galardones más importantes del mundo hispano y luego por la condiciones en que se realizaban, que si lo comparamos con años anteriores fue un encuentro casi clandestino, no porque se llevara a cabo a escondidas sino porque el número de asistentes se redujo a su mínima expresión y porque se cambió de escenario, ya no fue el imponente teatro Campoamor, sino el Salón Covadonga del Hotel Reconquista, en Oviedo, acompañado de las normas del bioseguridad a causa del COVID-19.

Aunque no hubo concentración de gente en las calles, ni estuvieron presentes todos los galardonados, el acto no le faltó emoción ni solemnidad y las notas de las gaitas asturianas sumaron emoción, especialmente cuando el grupo interpretó en Himno de Asturias en el teatro Campoamor vacío y color. Cabe destacar que a todos los miembros de de la Real Banda de la Ciudad de Oviedo se lee aplicó la prueba PCR, para asegurarse, al menos por esa parte, que no había posibilidad de algún contagio.

Este encuentro sirvió para presentar una nueva princesa Leonor, más crecida y más madura. Atrás quedaba la niña de rizos rubios para estrenarse como una adolescente que se preocupa por la situación actual, como lo subrayó en su discurso, donde no dejó de lado el reconocimiento para todos aquellos que han trabajado duro para salvar vidas y para mantener los servicios funciona, además de recordar que pronto cumpliría 15 años (el 31 de octubre).

Vimos por primera vez a una Leonor entaconada, con un traje de blusa tejida y bordada con lentejuelas, un atuendo quizás demasiado serio, que subrayó su rol de protagonista. Leyó su segundo discurso, esta vez más pausada, sin ver a sus padres y con una dicción perfecta, ratificando la admiración por los ganadores y el respeto que su generación debe hacia estas personas que han brindado conocimientos y satisfacciones a la sociedad.

Para la entrega de estos premios que se crearon en la España democrática y  la segunda presidida por Leonor,  la princesa seleccionó un traje beige, con falda midi, cuyo ruedo llevó el mismo detalle bordado de la blusa y unos tacones finos a juego con el vestido. Su cabello, suelto, esta vez no tuvo ondas y como accesorio obligatorio, la mascarilla, que solo retiró en el momento del discurso.

Como en otras oportunidades la cercanía con su hermana, la infanta Sofía, queda más que comprobada, así como que cada una tiene una personalidad diferente. Leonor, por razones conocidas se ve más protocolar, mientras que su hermana menor lleva va más a su manera, lo que se comprobó no sólo en su estilismo menos rígido y hasta más colorido, sino también en la manera de sentarse.

Otro premio y un segundo discurso

Asturias siempre es una cita especial para Leonor, pues el encuentro con la gente ya es una costumbre y este año también se dio. Al día siguiente de la entrega de los premios Princesa de Asturias, la familia real, esta vez sin la presencia de la reina emérita, se dirigió a Somao,  ciudad que mereció el premio de Pueblo Ejemplar 2020, distinción que se encuentra enmarcada dentro del citado galardón.

Allí nuevamente Leonor tomó la palabra, en un discurso donde las tradiciones, la responsabilidad  de los jóvenes ante la pandemia y la preservación de medio ambiente ocuparon la parte central. La solidaridad fue otro aspecto al que le dio importancia la princesa de Asturias y la consideró indispensable para superar  las dificultades y ser un elemento esperanzador para el futuro. “El simple hecho de poder celebrar el premio debe valorarse por las circunstancias que vive España. En estos meses difíciles estar en Somao y comprobar el esfuerzo colectivo por mejorar la vida de todos hace que sintamos más la esperanza de que la situación mejore pronto”. Subrayó.

Durante el recorrido conversaron con la gente del pueblo que les obsequió artículos propios del lugar, entre ellos unos broches bordados para las hijas del Rey.

Imposible no hablar del arreglo para este sencillo acto. Esta vez, se vio a una Leonor muy juvenil y dentro de las tendencias del momento, con un abrigo de Springfield, valorado en 59,99 euros, estampado con pata de gallo en marrón, crudos y vino tinto, un suéter beige y  pantalones de pinzas negros, firmados por  Massimo Dutti. Completaba su look unos zaparos deportivos blancos de Carolina Herrera.

A partir de ahora  la primogénita y sucesora de Felipe VI tendrá cada vez más un rol relevante, secundando a su padre, quien hasta ahora se ha mostrado como un fiel protector de la institución monárquica.

Deja un comentario