opinión

Hace 40 años Jacques Lacan visitó Caracas

Gioconda Espina

Diana Rabinovich, una de las organizadoras del seminario en Caracas, cuenta que el encuentro con Lacan fue — al mismo tiempo que una visita a quienes eran lacanianos sin que hayan sido sus alumnos en París; y, también, un anuncio de que estaba por lanzar su nueva Escuela de la Causa Freudiana— un reencuentro de psicoanalistas exiliados, que habían huido de las dictaduras militares que asolaban la región en esa época y andaban desperdigados por América. Los Rabinovich,  argentinos, eran parte de ese exilio y  estaban radicados en Caracas, igual que el matrimonio Bleichmar, que también asistió al seminario con Lacan.

En su conferencia del 12 de julio de 1980 en la Sala 1 de Parque Central, Lacan comenzó diciendo que venía a escuchar más que a ser escuchado y — al menos en esa foto que anda rodando por las redes este año 2020– lo vemos de perfil vestido de beige, zapatos marrón claro a juego, delante y al lado de dos señoras que fuman porque entonces se podía en lugares cerrados. Lacan está atento a lo que dice quien está al micrófono, apoya la mejilla en su mano derecha. Esa foto que está rodando mucho este año Toni Izaguirre la publicó hace poco en nuestro grupo wasap de Caracas. También aparece esa foto, con muchas otras, en el corto documental que, como homenaje, realizó y montó en Youtube Sergio Campbell, de Córdoba.

Pero Lacan también habló y fue escuchado; leyó ese texto que dicen Elizabeth Roudinesco y  Diana Rabinoch que debieron escribírselo o ayudárselo a escribir,  dados los padecimientos de salud que ya tenía Lacan, pero me parece que no era tan difícil que un alumno aventajado suyo la escribiera con él o por él con su anuencia, porque ya se conocía lo que ahora llamamos el último Lacan y algunos de los reunidos en Caracas habían asistido regularmente a sus seminarios en París. De hecho, Juan Luis Delmont –que había recibido antes el texto que debía traducir–recuerda que minutos antes de comenzar el seminario Judith Miller le entregó unas cuartillas con las últimas correcciones que había hecho Lacan.

Podemos leer al último Lacan en el texto de Caracas. 

Después de pronunciar la frase que unos dicen que dijo y otros que no (“Sean ustedes lacanianos, yo soy freudiano”) hizo lo que en realidad nos importa: precisar sus diferencias con Freud pero siempre siguiendo sus ideas fundadoras. Para comenzar, dijo, “mis 3 no son los de Freud”. Los 3 de Lacan son RSI que llevó al nudo borromeo (Cfr. del seminario 20 en adelante) pero Freud se aproximó, recordó, cuando dibujó ese “saco fofo que se produce como vínculo del ello en su artículo Was Ich und das Es” (El yo y el ello, 1923). A ese saco fofo continente de las pulsiones sobre el que se abrocha el ego, él lo ha sustituido con los topos botella de Klein y toro. Pero Freud quien tuvo la idea a la que llama “grotesca” y “delirante” pero muy bien encaminada para los recursos con los que contaba en su época. Claro que su nudo borromeo no dice todo, agregó, puesto que no hay todo sino no-todo en lo real “que abordo en mi práctica”. La clínica que está ratificando aquí es, pues, la clínica de lo real del goce del sujeto, del goce singular, del no descifrable en el inconsciente constituido como un lenguaje, del goce único que no surge del inconsciente lenguaje sino del inconsciente real, del inconsciente lalengua.

Entonces mencionó el cuadro de Bramantino para decir que con él podía situar mejor que Freud que “el goce del cuerpo hace punto contra el inconsciente”. De lo cual saca tres derivaciones: 1. No hay Otro del Otro. 2. Lo mejor que puede hacer lalengua es demostrarse al servicio de la pulsión de muerte, que viene también de una idea de Freud en Más allá del placer, 1920. Y 3. Lalengua sólo es eficaz al pasar a ese significante reducible a la letra del goce singular del sujeto, ese significante que no remite a otro significante, que es sin-sentido.

Me encantaría leer las ponencias de los participantes en el seminario de Caracas, sobre todo los que acompañaron a Lacan en los seminarios desde el comienzo o al menos desde el seminario 11 después de su excomunión de la IPA, pero me parece que no fueron publicadas juntas en castellano. El texto de Lacan sí fue publicado en el número único de L´Ane en castellano, en 1982, traducido por quien también fue su intérprete en Caracas, ese amigo que recibió a última hora las cuartillas garrapateadas de Lacan. Que es la traducción que he usado aquí y que reenvíe por la red de la IF-EPFCL el miércoles 15-7-20.

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