opinión/culturales

De la magdalena de Proust al Toddy

Por Mariana Marchena

“Hace ya muchos años que, de mi infancia en Combray, solo existía para mí  la tragedia cotidiana de acostarme. Un día de invierno, al volver a casa, mi madre, viendo que yo tenía frío, me propuso  tomar, contra mi costumbre, un poco de té. Dije que no, primero, pero luego, no sé por qué, cambié de opinión. Mandó a comprar uno de esos bollos pequeños y rollizos que se llaman magdalenas, y que parecen haber sido moldeados en las valvas con ranuras  de una concha de Santiago. Pronto, maquinalmente, agobiado  por el  día triste  y la perspectiva de otro igual, me llevé a los labios una cucharada de té en la que había dejado reblandecer un trozo de magdalena. Pero, en el instante mismo que el trago de té y  migajas de bollo llegaban a  mi paladar, me estremecí, dándome cuenta de que pasaba  algo extraordinario. Me había invadido  un placer delicioso, aislado, sin saber por qué, que me volvía indiferente a vicisitudes de la vida, a sus desastres inofensivos, a su brevedad ilusoria, de la misma manera que opera el amor, llenándome de una esencia preciosa; o, más bien, esta esencia no estaba en mí sino que era yo mismo. Y no me sentía mediocre, limitado, mortal. ¿De dónde podía haberme venido esta poderosa alegría? Me daba cuenta de que estaba unida al gusto del té y del bollo, pero lo sobrepasaba infinitamente, no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía? ¿Qué significaba? ¿Cómo apresarla? […] . “ Marcel Proust, Por el camino de Swann, Alianza

Hace días en Madrid al más puro estilo del personaje de Proust tuve una epifanía gastronómica gracias a mi madre y a la madre de un gran amigo que venia a visitarle, se convirtieron en las protagonistas de preguntas ya comunes entre familias venezolanas, Voy para ( tal lugar ) allá vive tu hijo; hermano, ahijado, comadre etc., le mando algo? Una persona de otro país se preguntará que podrá mandarte un familiar de un país que está prácticamente en guerra por los índices de inseguridad, violencia, encarcelamientos injustos, escasez etc. Y bueno el venezolano es muy de sus sabores puedes estar en Suiza donde están las mejores chocolaterías del mundo, pero pedimos una caja de Pirulís, o un Cricri, o una Samba. Podemos estar en EEUU, Asia, Europa donde están los mejores patés por ejemplo pero pedimos diablitos, y en mi caso pido Toddy, siempre Toddy ( Valga la cuña) .

Debido al momento de globalización que vivimos, la mayoría de los productos se encuentran en casi todos los países; eso sí son bastante costosos, bueno al menos para un venezolano que está empezando su nueva vida y debe pensarse en gastar así sea un dólar. El Toddy por ejemplo puede costarte lo que te costaría un menú para almorzar , en conclusión sería un lujo. Yo por mi parte y para los que no me conocen tomé diariamente durante mis 37 años una taza de Toddy caliente en las noches. Ya cuando comenzaba a escasear lo tomaba solo cuando mi cuerpo no podía más, en un mal día tenía que tomarme la pócima mágica achocolatada, es para mi lo que es la espinaca para Popeye.  Me definen como Toddy lovers, para mi es Venezuela, es mi casa, es mi mamá, mi hermana, mi hogar, muchas cosas. Recuerdo una noche muy, muy fría en Roraima estando ya en los Tepuyes donde tienes una mezcla de emociones encontradas entre cansancio, paz, frío, querer contar toda aquella experiencia.

Recuerdo ese día había llovido mucho, nos mojamos, estábamos exhaustos , de hecho al llegar a mi carpa se había llenado de agua, jeje una cosa es estar en plan Roraima y modalidad zen, pero la situación me tenía un poco descolocada. Al cabo de un rato nuestro guía Pemón El Gran Braulio, nos llama para darnos lo que él llamaría chocolate caliente, confieso que estaba de mal humor y solo imaginar ( esto todo era una suposición pues aquél día las cosas no habían salido del todo bien) un chocolate aguado, medio caliente en un vaso plástico, la verdad no quería ir a probarlo. Fui la última en servirme pues Braulio insistía , yo siempre tan alegre pero ese día estaba movida, ( al final eso es Roraima , aunque suene a lugar común es más un viaje espiritual y psicológico que físico). Finalmente me sirvo y al beber me doy cuenta que era TODDY! Y he comenzado a llorar como una magdalena , como la magdalena de Proust pero eran diferente una hizo llorar y la otra yo, lloraba .

Y lloraba no sé de felicidad , de nostalgia… no podía creer que estaba tan lejos y tan cerca de lo que era mi casa. Yo muy viajera, muy libre , muy gitana y bohemia pero hay momentos que cuando mi mente se pone a dar vueltas, me convierto en ET con su frase “ET from home” solo quiero ir a casa . Más adelante lo atribuí al momento y ya.  Una epifanía que desempolvó y alborotó los archivos de mi Hipotálamo, llámalo ciencia; llámalo marketing, pero pasó. Y no me considero ni mas ni menos, ni loca.

Este preámbulo es para contarles que me volvió a pasar, hace unos días preparé Toddy el poco que me queda que me envió mi madre . Lo vi y me emocioné , no recordaba lo que me había sucedido en Roraima, pensé ( que había madurado ja ja aquel episodio sucedió hace unos 7 años atrás) pero no, simplemente en la noche me dispongo a prepararme mi bebida y pasó otra vez . Lo tomé y de manera mágica comenzaron a brotar lágrimas. Les juro que por un momento me sentí en casa, que al terminar llevaría la taza a la cocina y me encontraría a mi madre, o a mi perro, o a mi hermana, pero no era así, estaba a kilómetros de distancia , pero cerca, unidas por decirlo de alguna manera por la bebida achocolatada . Solo me queda decir que sé que muchos pensaran que soy una drama queen pero que les apuesto que muchos que han estado lejos y se comen una empanada, un golfeado, un cachito, o se toman una malta o un Toddy han llorado también o al menos les han dado ganas.

A ellos les invito a que expresen sus sentimientos es una nostalgia pero una nostalgia feliz. Los japoneses le llaman NATSUKASHII, Es una palabra japonesa que significa nostalgia feliz, es el instante en el que la memoria de repente te transporta a un bello recuerdo que te llena de dulzura. Lo que perdura de las civilizaciones aparte de sus gestos heroicos, es su gastronomía, conocemos de la prehistoria parte de su historia y modo de vida por sus utensilios de cocina y de caza. La cantidad de manuscritos que se encuentran de la historia es literatura pero también recetas que nos pueden mostrar también cómo eran, y en todos coincide la importancia que se le da a la “mesa”. Platón con su Banquete, La Última Cena, las grandes ceremonias Orientales en torno a una mesa etc. Démoles la importancia y dejémonos abrazar , sorprender y llevar por esos sabores y olores que están ahí para recordarnos esos momentos felices en nuestras vidas.  Recibamos con los 5 sentidos atentos esa Natsukashii.


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