orientación emocional

Yo perdono pero no olvido…

Karina Paredes/ @en_persona

Quien leyó el capítulo anterior, tendrá sus dudas sobre este dicho, acaso ¿no es mucho más sano poder decir, perdoné y aprendí de la experiencia?, porque todo lo que vivimos a cada instante es eso, aprendizajes que nos construyen.

Hay un anuncio en Hiroshima, Japón que reza “No olvidemos nunca que una política exterior de nuestro gobierno condujo a la devastación de nuestro país” Esta frase se aleja totalmente del victimismo, más bien asume el error ¿para qué?….para aprender y de esa forma, es muy muy poco probable que vuelva a repetirse la misma situación, esto si es perdonar y no olvidar.

El perdón, sin duda, es una de las llaves para alcanzar el reino de los cielos, porque por seguro, el rencor y el resentimiento son llaves poderosas del infierno, la pregunta es, ¿para qué eliges para ti mismo un destino tan doloroso como el infierno? Muchas personas me han comentado que les cuesta perdonarse a sí mismas, eso tiene que ver con una enorme falta de amor propio, porque quien tiene amor propio sabe que merece todo, se perdona todo, lo trasciende todo, ese es amor incondicional que te eleva al cielo, ¿de verdad piensas que no te lo mereces?

No se trata de vivir desconectados diciendo que no te arrepientes de nada de lo que has dicho, hecho o pensado, se trata de entender con amor incondicional la información que tenías en ese momento, sin duda, luego de pasar por cualquier situación tenemos nueva información que nos hace pensar que debíamos actuar de otra manera (arrepentimiento) y allí tenemos un aprendizaje, pero culparnos que no debimos hacer/decir/pensar de esa manera es algo hasta absurdo, obsérvalo bien ¿cómo ibas a saber en qué terminaría todo? ¿Realmente en ese momento, con esas emociones, esos pensamientos, sensaciones, se podía actuar de otra manera? Seguramente no, y es que puedes pensar que no tenías madurez emocional, o pensamientos correctos, pues perfecto, ¡ya has aprendido!, ahora bien, ¿Para qué/Con qué propósito te echas la culpa?

Pasa mucho con la gente que fallece, nos quedamos colgados en la culpa y el autocastigo: debí decirle te amo, debí ayudarlo más, debí acompañarlo en ese momento, no debí molestarme por ese episodio y así infinitos debeísmos o no debeísmos…. La verdad lo que hiciste o no hiciste debió pasar para poder aprender, crecer, madurar… Si volteas a ver tu pasado, y lo comparas, puedes darte cuenta de que tan lejos has llegado gracias a las lecciones aprendidas. Por eso decimos que los errores se agradecen, porque nos vienen a enseñar cosas que necesitamos vivir.

Coloca al perdón en la parte superior de tu lista, obsérvate ante la negación que está todavía en necesidad de perdón dentro de ti, conéctate con ese dolor, abrázate con compasión y amor profundo y perdónate por aquello de lo que estás tóxicamente adherido. Estudios modernos sobre la memoria, dicen que la memoria evocativa (recuerdos) es poco confiable, por lo que tendemos a recordar las cosas peor de lo q en realidad pasaron, hasta los tribunales están dejando de creer en testigos presenciales por esa misma razón.

Reescribe esos momentos desde el amor, desde el perdón e indulgencia, toma tiempo para reflexionar acerca de lo que sucedió y haz una pausa, respirando profundamente, liberar un momento alivia nuestras vidas y, resucita, si, como Jesús luego de perdonar, renace… empoderándote de tu aprendizaje, y llénate de una energía inmensa de amor que te llevará a vivir en el reino de los cielos.

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