estilo de vida

Llegó el verano a las cortes europeas

Este tiempo parece que no será tan relajado como en otros años. El sol estará brillando en los jardines de los palacios pero más de uno de sus habitantes se sentirá preocupado

Mayte Navarro

Llegó el verano y los europeos no quieren dejar esta temporada de sol porque nadie sabe como será el invierno. Y en estos tiempos de sorpresas pareciera que muchos piensan que es mejor vivir la vida día a día.

Pero también hay que tener mesura. Por eso los reyes de España han decidido que sus vacaciones serán solo en Palma de Mallorca. Una semana en la región balear donde descansarán un poco pero también trabajarán pues se reunirán con el Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y con otras autoridades regionales y nacionales.

Felipe VI quiere mostrar a su país que la monarquía, que vive uno de sus momentos más comprometidos, sabe de restricciones. Por eso no tendrán sus acostumbradas vacaciones privadas y regresarán a Madrid a trabajar.

Los problemas del rey emérito Juan Carlos están sobre la mesa. Mientras Corinna Larsen, en Londres continúa su vida, eso sí, silenciosa, sin fotografías que revelen sus hábitos de vida, que señalen donde vive, ni las amistades que frecuenta.

Sin lugar a dudas que se trata de una mujer hábil, dispuesta a llegar donde ella quiere, sin muchos escrúpulos. Amante del jet set, sabe como codearse con sus miembros. Inteligente, conocedora de varios idiomas y dueña de sus movimientos para que el lenguaje corporal no la delate, conoce el valor de la discreción en momentos como estos.

Corinna, que una vez fue princesa, título que anhelaba, fue repudiada por su segundo marido, Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, perteneciente a una familia aristocrática alemana, quien con el divorcio también se llevó el título nobiliario y la obligó a retomar su verdadero apellido, aunque el hijo de ambos, Alexander Kyril zu Sayn-Wittgenstein-Sayn es lo único que quedó de una unión peleada por los padres de Casimir, pues desde el primer momento consideraron que no era una mujer de fiar.

Cuando conoció a Juan Carlos I, todavía Rey de España en funciones, no dudó en convertirse en su amiga. Como buen Borbón ratificó su afición de mujeriego y cayó en las redes de esta mujer cuyas aspiraciones a convertirse en reina consorte se hicieron presentes pues su personalidad aspiracional es una constante y tuvo que abortar ese deseo cuando los consejeros del monarca la obligaron a salir de España, pero ya el Rey había perdido el respeto de muchos y sólo le quedaba un camino: abdicar.

Corinna esperó tranquila para lanzar su dardo mortal y para ello contó con la ayuda de un personaje que pasó de ser un hombre respetado por su trabajo en la Policía Nacional de España para convertirse en un agente pagado al mejor postor, olvidando de esta manera el significado de la palabra honor. Nos referimos a José Manuel Villarejo, quien grabó conversaciones y aparecieron los 65.000.000 de euros como regalo a Corinna, acción que ella califica como muestra de afecto del rey Juan Carlos hacia ella y no como un traslado de capital de una cuenta a otra. Negó ser testaferro del emérito.

Estas declaraciones fueron determinantes para que Felipe VI tomara una dura decisión, separarse de su padre, renunciando a la herencia y retirándole la partida asignada como Rey emérito. Este acto es una prueba de que ser un monarca no es nada fácil porque por encima de los nexos familiares están las instituciones y Felipe, el primer rey español con título universitario, parece que no quiere que la monarquía se pierda en sus manos.

El periodista José García Abad ha asegurado que Felipe está intentando salvar la Corona: “Está haciendo un esfuerzo enorme para salvar la Corona y la Constitución a pesar de todo lo que ha sucedido con su padre”.

Mientras esto sucede en España, en Gran Bretaña, a causa de la pandemia, no todos las edificaciones reales abrirán sus puertas y algunas limitarán las zonas de visitas por lo que muchos de los empleados temen por sus puestos de trabajo.

Pero quien realmente tiene el agua al cuello es el príncipe Andrés, el tercer hijo de Isabel II, quien ya se encuentra alejado del cumplimiento de compromisos donde represente a la Corona, incluso, su página web está fuera de servicio.

Con las últimas averiguaciones del caso Epstein ha salido a la luz pública que el duque de York tuvo relaciones con una de las esclavas sexuales de Jeffrey Epstein, una jovencita de 15 años, a quien el magnate norteamericano, quien se suicidó en la cárcel, le había dado instrucciones para que luego le narrara lo sucedido en su isla privada. Supuestamente Epstein traficaba con menores que ofrecía a famosos para obtener beneficios de ellos.

Andrés de Inglaterra ha negado lo sucedido y por los momentos suspendió sus vacaciones en la Costa del Sol. Prefiere quedarse en casa y no salir del país cuando el FBI da muestras de intensificar su deseo de obtener más información del príncipe con respecto al caso Epstein.

Pero no todo es angustia y tragedia en las casas reales europeas. Unos de los monarcas, aunque sin corona, que se encuentran felices en estos días son Constantino de Grecia y su esposa Ana María. Aunque el hermano menor de la reina Sofía de España no pudo celebrar sus 80 años como lo había planificado, con una fiesta donde estuvieran las testas coronadas del Viejo Mundo, ahora disfruta de unas vacaciones en compañía de su hijo mayor Pablo de Grecia, quien llegó a la isla helena de Spetses, junto a su esposa Marie-Chantal Miller y sus hijos.

Precisamente en esa isla, la hija menor de Constantino y Ana María, la princesa Teodora, tenía planificada su boda en mayo con Mathew Kumar, pero la pandemia lo ha impedido. En ese mismo escenario, hace 10 años se convirtieron en esposos Nicolás de Grecia, hermano de Teodora, y la venezolana Tatiana Blatnik, quienes fijaron su residencia en Grecia, país donde los reyes griegos pudieron regresar en 2013 después de su largo exilio en Londres.

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