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El ejercicio físico alimenta al cerebro y cultiva las neuronas

¿Te has preguntado alguna vez cómo cuidar tu cerebro? Para el especialista en neurología Ciro Gaona la respuesta recae en hacer ejercicio físico, mental y espiritual y vinculo social positivo. “Es extraordinario para cuidar ese precioso milagro que es nuestro cerebro, órgano físico y espiritual que marca nuestra vida y la de todos los que nos rodean, indispensable para ser feliz y además para colaborar activamente en la felicidad de los demás”, apunta.

A propósito de la celebración del Día Mundial del Cerebro el GMSP, cumpliendo con uno de sus objetivos de educar y mantener informada a la comunidad sobre temas de salud, ha dispuesto a través de su canal youtube, un webinar donde Gaona  abordará su ponencia“Cerebro, ejercicio y felicidad”.

El especialista señala que no existe una edad límite para iniciar los cuidados a nuestro cerebro, y asegura que mientras antes lo hagamos, mejor. “Cada vez que hacemos ejercicio físico se activan circuitos de neuronas y, mientras más realicemos esta actividad, más amplia será la estimulación de nuestro cerebro. Lamentablemente un tercio de la población mundial no hace ningún tipo de actividad física, lo que constituye un enorme riesgo para una serie de patologías que van, desde la obesidad hasta el cáncer, y desde la depresión a la indiferencia”.

Abono para las neuronas

Gaona explica queel ejercicio físico facilita la liberación de sustancias que tienen funciones neurotróficas, es decir, sirven como abono o fertilizantepara facilitar el cuidado y formación de nuevas neuronas y, muy especialmente, estimular la comunicación entre las neuronas o sinapsis.

La actividad física equilibra los neurotransmisores, en especial al generar  dopamina, noradrenalina, serotonina y acetilcolina, “facilitando la motivación, atención, memoria, aprendizaje, promoviendo que estemos en condiciones para tomar mejores decisiones y ser más creativos. Además la liberación de endorfinas favorece un efecto analgésico y promueve la divina sensación de placer,” precisó Gaona.

Entre los múltiples beneficios que trae el ejercicio físico  al cerebro, Gaona menciona, por ejemplo, la disminución significativa del riesgo cerebrovascular, así como de desarrollar trastornos cognitivos, entre ellos el Alzheimer y de otras enfermedades neurodegenerativas. “En el caso de personas que ya tienen un diagnóstico de Alzheimer, podría disminuir la velocidad de progresión de la enfermedad, además de asociarse en mejorar la calidad de vida del paciente y el cuidador”.

El ejercicio físico también mejora memoria, el aprendizaje, la creatividad y solución de problemas.

El cerebro en confinamiento

Si existe un órgano que está bien “vivo” en nuestro cuerpo es el cerebro según advierte el especialista, quien asegura que se puede transformar y cambiar constantemente de acuerdo a su adecuado uso,  una capacidad que se conoce como plasticidad cerebral.

Gaona expone que aún en confinamiento por el COVID-19 se puede disfrutar del ejercicio físico en casa. “Si nunca te has ejercitado, estás sólo, no tienes como acceder a redes y no tienes TV, pues camina y baila, los efectos cerebrales y cognitivos son significativos”.

Somos los verdaderos arquitectos de nuestros cerebros. Podemos cultivar cada día más la memoria y todas las funciones cognitivas, además de lasvirtudes más nobles del ser humano como el amor, el respeto, la generosidad y el genuino interés por los demás, la serenidad, la fe, la esperanza, la empatía y la verdadera compasión. Todo ello tiene que ver muchísimo con nuestro cerebro. No olvidemos que somos cuerpo, alma, espíritu y cerebro también.

Advierte de la importancia de ejercitar el cerebro y sugiere no formar ni cultivar “sinapsis negativas” (aquellas que nos apartan de la felicidad); por lo que debemos evitar el diario ejercicio de la rabia, egoísmo, la ira, los temores, rencores, el pesimismo y la indiferencia.

“Cultivemos, disfrutemos, estimulemos y cuidemos este verdadero milagro de la vida y de la creación que es nuestro cerebro. Confía en su gran capacidad de recuperación, a través de la formación de nuevas neuronas”.

El investigador sostiene que desde hace más de dos décadas “hemos propuesto que el vínculo social (compartir y no aislarse), mantenerse activo (física, mental y espiritualmente), vivir motivado e ilusionado, cultivando el placer y sano disfrute con una buena actitud ante la vida, cuidar la salud y una adecuada nutrición y sueño, es la mejor manera de vivir plenamente el momento presente, mejorar nuestra reserva cognitiva y aumentar la posibilidad de tener más y mejor vida”

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