estilo de vida

La colección invernal 2020 de Stéphane Rolland se presenta hermosa y fuerte

El diseñador de haute couture trabaja once piezas donde lo sobrio se subraya con el brillo del cristal que emula gemas

Mayte Navarro

Quien piense que la moda es un mero capricho solo observa una pequeñísima parte de ella. La ropa  es un lenguaje. Expresa el espíritu de los tiempos, expresa todo tu ser. Esto lo señala el diseñador francés Stéphane Rolland, quien participó en la Semana de la Alta Costura de París. La edición de 2020 de esta serie de desfiles pasará a la historia porque no contó con público debido a la pandemia provocada por el coronavirus.

Sin embargo, no podríamos decir que le faltó alma a estas presentaciones ya que los diseñadores se valieron de su creatividad y sensibilidad para dar a conocer la colección Otoño-Invierno 2020 2021. Las redes se hicieron eco a un trabajo que se vio interrumpido por la cuarentena, tiempo que también influyó en las colecciones, porque como dijimos anteriormente, la moda forma parte de nuestro lenguaje y a través de ella se expresa la historia.

La propuesta para la temporada invernal en Rolland toma la forma de un capullo protector y envolvente, así lo describe el propio diseñador, nacido en París cuya formación comenzó a los 18 años cuando ingresó a la escuela de la Cámara Sindical de la Haute Couture; posteriormente trabajó en la maison Cristobal Balenciaga y después en Balmain.

En esta colección se observa el contorno de construcciones redondas y sensuales donde se esconden recortes aprendidos, ovoides y cinéticos.  Hay reminiscencias de los años 60 y 70 gracias a la geometría que se hace presente.

Un vestido tipo poncho de crepé con recorte en blanco y negro se vuelve pura seducción gracias a una amplia abertura por donde escapa una pierna vestida de negro.

Los overoles saroual están cubiertos con un abrigo de organza o un chaleco espiral y destacan en el escote las incrustaciones en cristales trabajados artesanalmente. Se puede hablar de un refinamiento que da origen a una recatada opulencia.

Otro detalle revelador en esta colección de Stéphane Rolland es que se vale de una sola modelo, la española Nieves Álvarez para presentar sus trajes. Ella se mueve en un espacio inspirado en un estudio de televisión monocromático. El blanco reina en cada espacio. No hay excesos porque los tiempos exigen recato.

El dorado fluye sobre un vestido de capa de gazar y crepe plisado. Desde la parte superior de un brazo cubierto con muselina negra se alza una especie de tiara de cristal soplado de esmeralda. En la alta costura no se puede renunciar al lujo, que se transforma en detalles refinados.

Los maestros vidrieros de París se encargaron de elaborar estas piezas que adornan escotes, tobillos y brazos. También limitan las transparencias o se convierten en corona de topacio para adornar el busto de ese  vestido cruzado en crepe de satén caramelo.

Así nace el próximo invierno para Stéphane Rolland: hermoso, fuerte y brillante, un reflejo de una personalidad construida, de un cuerpo libre para moverse. Una colección que no recibió los aplausos de los invitados reunidos en un espacio determinado, pero si los comentarios y likes de más de 180.000 seguidores de su cuenta en Instagram @stephanerolland_paris .

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