orientación emocional

Despierta y reacciona, es el momento.

Karina Paredes/ @en_persona

Palabras utilizadas en la campaña de la visita de San Juan Pablo II a Venezuela en el año 1996, que las recojo para hablarles del despertar ante una realidad evidente ante nuestros ojos.

El asesinato de George Floyd, por parte de un policía abusivo, al momento de su arresto en Minneapolis en Estados Unidos levanto una lógica desaprobación en muchos de nosotros, sin embargo, todo fue vilmente manipulado por una corriente de opinión que volteó la mirada del objetivo de desaprobar un hecho repugnante, a una guerra entre razas que nos divide una y otra vez… y ya dejamos de ver las cosas realmente importantes para darle un giro absurdo a un despreciable acontecimiento. ¿Dónde está nuestro foco?, ¿hasta qué punto decimos basta y nos damos cuenta que ya se está tratando de otra cosa? Para el cerebro, es muchísimo más fácil dejarnos emocionar por las noticias y, en consecuencia, ser multiplicadores de tan nefasto plan divisionista… ¿estamos leyendo lo que reenviamos? ¿Estamos siendo personas creíbles, serias y responsables? O simplemente no nos estamos deteniendo a pensar, de qué plan queremos ser parte.  Sócrates, el gran filósofo griego decía lo siguiente: “Si lo que deseas decirme no es absolutamente cierto, ni bueno, ni útil ¿Para qué querría saberlo?” Esos son tres filtros maravillosos que todos debemos aplicar ahora que estamos expuestos a tanta información producto de la globalización, y que, conscientemente podemos tomar como saludables hábitos que alimenten nuestras respuestas conscientes y sustituyan la voracidad con la que el cerebro le gusta actuar, y el para qué de Sócrates nos hace el llamado para siempre tener un propósito en el momento de manejar la información, cuál sería el tuyo: ¿ego o luz?

1. ¿Esto que leo/escucho/veo es absolutamente verdad/cierto/irrefutable?

2. ¿Me va a hacer bien? (aquí proteges tu bienestar que es tu absoluta responsabilidad)

3. ¿Me sería de utilidad? (de esta respuesta se desprende el propósito, la utilidad para lo loable y correcto o para lo que perjudica y daña)

Si solo aplicáramos un filtro, no seriamos replicadores de mentiras, estaríamos mucho más serenos, tendríamos más conexión con nosotros mismos y dejaríamos de ser esclavos de lo que el medio nos quiere vender como verdad, pero, es que la mentira mil veces contada se convierte en verdad, ¿cierto?, ¡y allí es donde participamos todos! Así funcionan los medios de comunicación muchas veces, los hechos siempre pueden ser manipulados para engañarnos, y es nuestra responsabilidad, darnos cuenta y detenerlos, sin caer como vendedores gratuitos de sus ficciones.

No hace falta estar de acuerdo con lo que pasa, o con lo que el otro dice, o si quiera sentir simpatía, usualmente tenemos distintos puntos de vista y distintos gustos y criterios, pero no se trata de emitir juicios, se trata de poder mirar con compasión al otro y entender el espejo que puede ser para cada uno de nosotros. Volvamos al hecho de George Floyd, yo no soy quien para juzgarlo, hay ya leyes que se encargan de eso, la situación es la que juzgo, a Floyd, puedo verlo desde la compasión, colocando un espejo, entendiendo su historia, y bendiciendo mi historia sabiendo que pude ser ese personaje, pero que desde mi nivel de pensamiento, tomo otras decisiones, sin embargo, no te excomulgues, porque simbólicamente asesinamos reputaciones estableciendo juicios, por lo contrario, intentemos tomar la oportunidad de mejorar como personas y honrar nuestra historia colocándonos en sus zapatos preguntándonos, ¿cuándo actúo así?. Construyamos el mundo desde otro lugar, somos el puente a ese mundo que tanto queremos.

Deja un comentario