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Koral García Delgado, artista integral sin fronteras

Por Gabriela López Mijares/ Twitter: @gabrielalopezm

Hablar de Koral García Delgado es hablar de una suerte de mujer maravilla mezclada con amazona. Una mezcla de Artemisa, Demeter y Atenea en un solo cuerpo.

Sin querer explicar los arquetipos femeninos de las diosas griegas, la alusión a esta multitud de nombres y facetas nos puede ayudar a trazar un portarretrato de esta artista caraqueña, radicada en el estado Mérida, Venezuela. Koral desempeña muchos roles a la vez: es madre, profesora, intérprete, dibujante, artista, licenciada en Letras y agricultora. Todo esto por amor, profesión y vocación.

En entrevista exclusiva para « La Buena Ola » y nuestra sección « Venezolanos en el mundo », Koral García Delgado nos cuenta que eligió estudiar Letras en la UCAB por el lenguaje, pero luego la plástica y la posibilidad de expresar a través de dibujos e ilustraciones la cautivó, pues confiesa que para ella, el dibujo siempre ha sido un medio de expresión y una forma de comunicación más precisa incluso que las palabras.

Es egresada de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en Caracas, Venezuela, y dibujante por pasión, ya que dibuja desde que era una niña.

Para trazar su vida, nos dice que mientras estudiaba en la universidad, sintió ese impulso creador y en paralelo fue realizando actividades culturales muy variadas: desde la creación de lámparas y juguetes hechos con madera, papel maché y telas, hasta el diseño de tarjetas de presentación, de murales para habitaciones infantiles, o de cuadros y dibujos que vendía a sus conocidos. Atiende a su vez encargos para ilustraciones de diversos libros y productos de comercio digital. De igual manera ilustra sus propias creaciones literarias. Reconoce tener mucho material escrito pero pocos libros publicados. Dentro del área de la literatura, nos cuenta que a los 16 años ganó un concurso de poesía para liceístas y obtuvo una beca-taller en la casa de la poesía Pérez Bonalde. Su pieza lírica salió en una recopilación de cuentos de todos los participantes. En 2002, uno de sus poemas se publicó en la antología « Primavera eterna » del Centro de Estudios Poéticos de Madrid. Luego editó un par de poemarios en Lulu.com y como Harkalya Kartonera (su nombre editorial) ha hecho muchos libros-álbum con recopilación de dibujos, poemas y cuentos que son piezas únicas, pues son obras de arte de edición por única vez. También tiene varios blogs con cuentos cortos, poemas y ensayos.

Koral es también docente y después de graduarse, se mudó a la isla de Margarita, donde trabajó por dos años como profesora. Allí dio clases en dos liceos y pensó incluso en quedarse definitivamente a vivir allí, donde tenía parte de su familia, pero su clima caluroso  y el problema del agua no la ayudarían a concretar un proyecto que ya tenía en mente: cultivar sus propios alimentos. Por ese entonces, investigando, se enteró de que la comida actual está llena de agrotóxicos y organismos genéticamente modificados y decidió que producir alimentos de manera orgánica era una prioridad. El lugar necesariamente estaría en un clima fresco y con fuentes de agua en los alrededores. Debía, entonces, descartar a Margarita.

Escogió Mérida porque siempre le había encantado como ciudad. Así que dio el salto del Oriente al Occidente del país.

Nuestra entrevistada nos dice que la mudanza a la montaña de La Azulita, en el estado Mérida en Venezuela, fue producto de una toma de conciencia gradual. La decisión tuvo mucho que ver con su amor por la naturaleza, pero también con su condición de Asperger que le pedía quietud, silencio y paz; así como con algo más profundo que ella llama destino.

En sus reflexiones influyó primeramente el amor por la naturaleza. Quería más verdor. Eso descartaba a Caracas. Se le hizo imperioso, pues a medida que avanzaba en su carrera en la ciudad, el tiempo para actividades creativas se volvía cada vez más escaso y no podía hacer lo que más le gustaba, ni en lo artístico ni en lo familiar, porque ya tenía a su hijo mayor, Angus, y quería criarlo en libertad, con espacio y tiempo.

Y en esa consciencia, su parte Asperger entró en conflicto, al no poder «acceder» a lo que ella llama «el espacio sagrado de su creación». Necesitaba calma y preferiblemente también soledad.

Se muda entonces a Mérida en 2006. Pasa dos años buscando terrenos con las características adecuadas para sembrar y así conoce La Azulita. ¡Y se enamoró inmediatamente de ella! ¡Era el lugar ideal! Se muda a La Azulita en 2008 y adquiere su granja en 2009.

En ese entonces, Mérida y La Azulita contaban con alrededor de 80% de bosques nativos. Lamentablemente, hoy día se ha degradado el ecosistema a tal punto que apenas entre el 20 y el 30 por ciento de sus tierras se conservan intactas, pero incluso así, es uno de los lugares más verdes que se puede encontrar en el país, una reserva enorme de biodiversidad. Por eso decidió radicarse allí y según nos dice, encontró su propósito de vida, teoría y praxis: se dedicaría a conservar la naturaleza y educar para la consciencia ecológica con ayuda de, como ella los llama, sus aliados elementales.

Hasta aquí podría parecer que el recorrido de nuestra artista invitada nada tiene que ver con los personajes que habitualmente encuadramos en esta categoría de venezolanos en el mundo. Pero no es así.

Koral es una autodidacta que aprendió inglés prácticamente por sí sola, pues sus estudios académicos de esa lengua se remontan a su educación básica y secundaria, para luego presentar un examen de suficiencia en su universidad y aprobarlo.

Luego, a través de Internet, por los sitios en los que presentaba sus diseños, se dio cuenta de que necesitaba desarrollar más el inglés para poder comunicar y promover su arte, pues la mayor parte de sus clientes eran extranjeros, por lo tanto lo necesitaba indefectiblemente para su internacionalización. Así lo perfeccionó, por su cuenta, leyendo libros y enciclopedias. Y logró su cometido: internacionalizarse. Vender sus dibujos y diseños en el exterior. Darse a conocer más allá de nuestras fronteras y vivir su vida gracias a lo que diseña y a lo que cultiva.

Actualmente también está aprendiendo alemán y mejorando el francés, el portugués y el italiano, que los habla, pero como ella misma dice, de manera rudimentaria. Este conocimiento le ha sido muy útil en La Azulita, ya que allí también se reciben turistas extranjeros y ella hace de intérprete en algunas ocasiones.

Tiene muchos proyectos, pero principalmente consolidar la granja en su autoeficiencia y autosustentabilidad, optimizar su producción y funcionamiento para obtener más ingresos que le permitan reinvertir y a la vez apoyar iniciativas emprendedoras, como por ejemplo el turismo ecológico y la cosecha del café, que sabe muy bien es un producto de exportación muy buscado.

Koral no necesita salir de Venezuela para proyectarse a nivel internacional. Su labor artística, la cual no detiene, le ha permitido internacionalizarse sin salir del país. Sus trabajos son buscados y encargados desde todas las latitudes a través de su página Koral García Art y en Instagram @KoralHarkalya.

Su talento innato, su originalidad y su imaginación sin límites, le han abierto puertas internacionalmente y le han hecho ganadora de diversos concursos de arte y dibujo libre ligado a sus creaciones fantásticas.

Sin duda alguna, Koral García Delgado es una artista y ecologista que vive lo que predica y que con su finca autosostenible está proyectando el nombre de Venezuela mucho más allá de Mérida y La Azulita, porque cuando el talento se une al trabajo y la perseverancia, no hay fronteras que lo detengan.

¡Adelante, Koral! Literalmente, estás cosechando lo que has sembrado en todos los terrenos. ¡Eres talento orgullosamente venezolano y producto de exportación! ¡Que sigan tus éxitos!

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