orientación emocional

La gratitud aún en la dificultad

Por: Karina Paredes

Estamos sin gasolina, todos los precios suben a diario, la inflación enloquecida, tenemos además la amenaza del coronavirus que no nos deja salir, los trabajos paralizados, la gente muriendo, ya odio la frase “Quédate en casa” y todos sus hashtags, no tenemos agua, el internet es pésimo ¿Qué tendría acaso que agradecer?

La gratitud es reconocer que a pesar que sabemos que hay cosas que nos faltan, o que no están bien, son más importantes las que tenemos, estar agradecido es inclusive, un acto adelantado a la certeza que lo que pueda acontecer es pasajero, propositivo y el foco está en la valoración de lo que está a nuestra disposición.

Al colocar tu foco en lo que tienes, lo valoras y otorgas una razón de ser a todo, es un imán para cambios positivos, porque colocas la atención en la oportunidad, No se trata de negar la situación y mucho menos de conformarse, sino de aceptar y buscar una salida manteniendo la paz.

La queja podría decirse que es la acción contraria al agradecimiento, te lleva a un ciclo toxico de malestar y resentimiento, lamentablemente esto es muy común y sin darnos cuenta, nos volvemos quejosos atrayendo solo la nube gris por encima de nuestras cabezas. Al enfocarte en la carencia renuncias al poder que tienes de conseguir lo que te propones, nos dispersamos del foco, no vemos los colores del arcoíris pendientes que todo está encharcado por la lluvia, Si dejas de tener contemplación positiva, esa observación alrededor tuyo, te vas a perder de muchas oportunidades que la vida te regala A DIARIO!

Les cuento una parábola: El viejo maestro pidió a su joven discípulo, que se quejaba constantemente, que se llenase la mano de sal, colocase la sal en un vaso de agua y bebiese.

– ¿Cómo sabe? – le preguntó el maestro.

– Fuerte y desagradable – respondió el joven aprendiz.

El maestro sonrió y le pidió que se llenase la mano de sal nuevamente. Después, lo condujo hasta un lago, donde pidió al joven que derramase la sal y bebiese de nuevo.

– ¿Cómo sabe?

-Agradable – contestó el joven.

– ¿Sientes el sabor a sal?

– No

Entonces el maestro le dijo: El dolor existe. Pero el dolor depende del recipiente donde lo coloquemos. Debes aumentar el sentido de todo lo que está a tu alrededor. Tenemos que dejar de ser del tamaño de un vaso y convertirnos en un lago grande, amplio y sereno.

Seguramente tienes muchísimas cosas que agradecer. Voltea, mira a tu alrededor, observa las maravillas que pueden estar sobre ti. Expresar gratitud cambia la estructura molecular de nuestro cerebro, mantiene la materia gris en funcionamiento, nos hace ser personas más saludables y más felices, mejora el sueño y protege de sufrir ansiedad y depresión. ¡Gracias por leerme!

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