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El Hoyo : Un proceso kafkiano del siglo XXI

Por Mariana Marchena  

El Hoyo (2019) España. Dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, presentada por la plataforma Netflix y galardonada en festivales de renombre como El Festival de Cine Internacional de Toronto (2019), Festival de Cine de Sitges (2019) Abycine (2019), Premios Goya (2020). Es una historia que nos mantendrá en tensión, reflexión, juicio y atención constante .

Se desarrolla en una prisión vertical llamada El Hoyo, que es supuestamente sinónimo de un sistema carcelario moderno y justo. No se sabe a ciencia cierta con cuántos pisos cuenta dicha prisión pero se habla de unos 300 y tantos, se alimentan a los presos una vez al día servida en una plataforma que baja y sube por el medio de dicha estructura que funge de mesa con la cantidad “necesaria” de comida y bebida para los de arriba y los de abajo,  así se dividen en tres tipos de personas, los de arriba, los de abajo y los que deciden saltar.  

Urrutia desarrolla un argumento complejo pero común a lo largo de la literatura y el cine como sería mostrar un espacio distópico que pone a sus protagonistas en una toma de decisiones constantes (o al menos eso creen ellos, pues el destino ya está decidido), intentando justificar que el fin justifica los medios. Es un triller que mantiene al  espectador en atención y  repulsión.  

Cada personaje y cada escena no son más que constantes Test de Rorschach, como dice el refrán “cada ladrón  juzga por su condición”. A lo largo de la historia reiremos, nos enfadaremos, juzgaremos a un mismo a personaje a cada segundo.  Todos somos cada uno de los protagonistas aunque al principio nos parezcan increíbles sus acciones. Podríamos identificar a simple vista a los personajes y etiquetarlos como los buenos, los malos, los de arriba y los de abajo, los caníbales y los que no, los asesinos y los que no, los justos e injustos, pero al final estamos todos mezclados con y sin etiquetas, como dice el tango Cambalache “… igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida”

La verdad es que todo lo que rodea a El Hoyo tiene un halo de misterio, a lo largo de la película se va más que sabiendo, adivinando la dinámica del sistema de la prisión con los datos que se dan a lo largo de la historia.  Quiénes realmente ingresan, quiénes salen, cómo se dividen las celdas, cuántos presos hay en cada celda, si hay una edad límite y un largo etcétera. 

A simple vista podemos encontrar varias similitudes de cara a la estructura y niveles con la obra La Divina Comedia, o con la Torre de Babel pero lo que realmente importa es la montaña rusa de emociones que el director Urrutia logra a lo largo de la puesta en escena. No solo con la historia como tal si no con sus personajes que representan algún valor o algún pecado.

Goreng, el personaje principal, da inicio a la historia cuando despierta en una celda confundido al más puro estilo de Josep K en el Proceso de Kafka, con una pequeña diferencia Goreng escogió estar en El Hoyo para conseguir al cabo de 6 meses un título. Él escoge estar en dicho lugar y se propone durante esos meses dejar de fumar y terminar de leer El Quijote completo, libro que será lo único que eligió como acompañante. Sin embargo, su elección es lo único que le diferencia de Josep pues todo el proceso surrealista, injusto y perturbador tendrá casi los mismos matices. Podemos identificar a este personaje en una primera etapa con el optimismo, la lógica pero también con la soberbia o prepotencia pues está convencido de que a él, el sistema no le corromperá porque está más allá del bien y del mal.

El otro personaje, que por cierto se ha ganado un sin fin de stickers y memes con la palabra “Obvio” en social Media, es el anciano Trimagasi  (que significa “gracias” en Malayo). Este personaje nos llevará desde la risa hasta el odio. Podría representar la sabiduría, la ingenuidad, el resentimiento, la venganza. La verdad,  pero esa verdad incómoda y sin filtro que nadie quiere escuchar.  Le comenta a Goreng, que no llegará muy lejos pues tiene un gran corazón. Este personaje nos hará reflexionar durante toda la película.

El personaje Miharu puede que represente el medio de búsqueda de la esperanza, objetivo que debe cumplirse literalmente sin miramientos y contra viento y marea. Es una búsqueda ciega y violenta. Podría ser como Pandora que desató todos los males de su caja pero dejó la esperanza.

Baharat, el personaje menos relevante pero igual clave en este gran engranaje. Representa el dogmatismo, el fanatismo, la lucha violenta basado en una creencia. 

Imoguiri a mi parecer es el personaje más interesante. Ella fue una antigua empleada de El Hoyo que trabajó en el departamento de Administración y Admisión. No queda claro cuándo, pero el hecho es que ingresa también motu proprio a la prisión pues intuye que algo “no está bien” y quiere, o al menos desea, cambiar al sistema desde adentro al más puro estilo Caballo de Troya. Ella representa a la lógica, al corazón y la pasión. Sabe o cree saber que la comida alcanza para todos pero hay un problema al escoger la cantidades y no pensar en el otro. Cree que puede potenciar lo que llama “la solidaridad espontánea” organizando los platos con las porciones necesarias para los de abajo y que así sirva de ejemplo, y así por un tiempo cada uno comerá lo justo y necesario. Todo esto sin violencia, apostando por la compasión y humanidad de cada cual que se verá claramente fracturada o ausente dadas las condiciones. Si lograse generar esta empatía sería darle una patada a la mesa del sistema macabro y de supervivencia de El Hoyo.

La película está repleta de simbolismos y alegorías. La cocina, por ejemplo, donde se preparan los alimentos podría ser la pretensión y sus fogones donde se cuecen casi todos los pecados capitales como la gula, la soberbia  y la avaricia. 

El final es… es lo que el espectador quiere que sea. En las redes hay un montón de interpretaciones sobre el final, pero al final, como dice el autor Urrutia “el que cambia es Goreng, que por fin ha hecho lo que tenía que hacer, lo que él cree que es justo. Esa es la victoria, cambiarse a sí mismo y tomar la iniciativa de lo que tenía que hacer” (Entrevista en El País, 2020).

Sin duda es una película que está dando mucho de qué hablar y que no podemos pasar por alto, sobre todo en estos tiempos de reflexión. 

Nota: El espectador verá  escenas violentas y crudas con un realismo increíble.   

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