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LAS HARINAS NO SON PELIGROSAS SI SE CONSUMEN CON MODERACIÓN

Se recomienda combinarlas con algunas legumbres como caraotas, garbanzos, arvejas, guisantes, maní o soya, para convertirlas en proteínas de alto valor biológico y tener una alimentación balanceada

            Muchas personas atribuyen el exceso de peso al consumo de harinas y dejan de ingerirlas por considerarlas perjudiciales para la salud. Sin embargo, este alimento obtenido de la molienda de distintos cereales, posee muchos ingredientes que son sanos y, consumido con moderación, no es dañino.

            El doctor Argenis Chaparro Madriz, cirujano bariátrico y metabólico del Instituto Médico La Floresta, explicó que las harinas forman parte de los llamados hidratos de carbono complejos, los cuales tienen aproximadamente  un 70% de carbohidratos, 12% de proteínas y 2% de grasas, y constituyen la principal fuente de energía del organismo.

            No obstante, tienen una particularidad y es que son deficientes en lisina y treonina, dos de los nueve aminoácidos esenciales para el ser humano. Por ello, “se recomienda combinarlas con alguna legumbre (caraotas, garbanzos, arvejas, guisantes, maní, soya o habas) para complementar esa deficiencia y convertirlas en proteínas de alto valor biológico como las de la carne, el pescado o el pollo”, señaló Chaparro.

            Existen muchos tipos de cereales que pueden transformarse en harinas, como: trigo, maíz, cebada, centeno, quinoa, avena y arroz, entre otros, que se utilizan tanto para la elaboración de comidas dulces como saladas. Las integrales aportan más fibras que las refinadas, porque se obtienen del grano entero y son beneficiosas para el funcionamiento del intestino, además que dan saciedad.

            Chaparro comentó que aunque se puede vivir sin ellas, evitarlas no es la mejor solución para bajar de peso, sino aprender a diferenciar cuáles son las más saludables y no excederse del aporte calórico. “Un paciente bariátrico puede comer pan y arepa todos los días, pero todo tiene su peso y su medida, no es que voy a comer carbohidratos cuando quiera y como quiera”, indicó.

El veneno lo hace la dosis

Un almuerzo o cena debería ser un plato dividido en tres, y compuesto por una mitad de proteínas y la otra mitad de vegetales e hidratos de carbono, para que la alimentación sea balanceada.

            Los carbohidratos aportan 4 kilocalorías (Kcal) por gramo, al igual que las proteínas, y las grasas 9 Kcal. Los requerimientos diarios van a depender de cada persona en particular (sexo, contextura física y actividad que realice), así como de los objetivos de cada una.

            “Recomiendo carbohidratos complejos derivados de la harina en las mañanas, porque venimos de un período de ayuno de 8 o 10 horas, más aún cuando la persona hace ejercicios temprano, ya que es una fuente de energía rápida que el cuerpo utiliza para iniciar la actividad diaria”, señaló el especialista.

            Algunos estudios señalan que consumir harinas en la noche tampoco es peligroso, siempre y cuando se haga en la proporción adecuada y no le falte la proteína y grasa necesaria como, por ejemplo, una arepa pequeña rellena con jamón o queso.

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